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Pathwork

Conferencias del Guía

Conferencia 7. Pidiendo ayuda y ayudando a otros

Saludos en el nombre de Dios. Les traigo las bendiciones de Dios.

Cada reacción emocional, pensamiento, opinión o tendencia, incluso el rasgo de personalidad más insignificante, es un rayo luminoso invisible para ustedes, pero que pertenece muy personalmente a cada ser individual. De la misma manera, las leyes espirituales fijas pero en eterno movimiento, que conciernen a cada posibilidad o modalidad de reacción externa o interna, también crean estos hilos luminosos. Siempre que sus rayos personales concuerdan con las leyes espirituales, ustedes cumplen con su vida y se hallan en armonía y dicha suprema. Siempre que los rayos personales se desvían de las leyes espirituales, se hallan en desarmonía. Esto causa las dificultades que ustedes tan frecuente y tan erróneamente creen que son golpes que les asesta el destino. Cuanto más se alejan de las raíces de las dificultades tapándolas y enviándolas al inconsciente, más difícil les resulta percibir las conexiones y disolver, o arrancar, las raíces viciadas. Si desean ser felices, deben ir a las raíces viciadas que están dentro de ustedes. Este enfoque “radical”, este ir a las raíces es el camino de perfección o purificación, o la sanación del alma... como quieran llamarle. Ustedes, los que buscan el contacto con el mundo de Dios con este propósito —y sin este contacto no es posible la purificación— recibirán el mayor apoyo y guía y todo se desarrollará de la mejor manera para ustedes. Estarán, en efecto, en buenas manos.

A fin de seguir este Pathwork, necesitan también ayuda y consejo del exterior para que puedan quitar las primeras piedras que bloquean su camino para establecer contacto con el mundo de Dios. El propósito de la ayuda exterior es volver posible la ayuda interior, o, dicho de otra manera, la ayuda debe provenir primero a través de la percepción sensorial exterior para hacer posible la autonomía de la percepción interior o intuición. La ayuda exterior puede ser brindada por un ser humano que ya haya alcanzado un nivel más alto en este Pathwork, o por medio de uno de los espíritus de Dios. Pero la ayuda exterior no es suficiente, ni debe pensarse que es suficiente; es sólo un impulso, sólo la semilla que tiene que fructificar por medio del trabajo de ustedes. Deben dar un gran paso para llegar a su ser interior.

Ustedes saben muy bien que no es posible aceptar algo, no importa cuán esclarecedor sea, sólo porque alguien lo dice; sobre todo, no es posible cuando hay resistencias personales, internas e inconscientes para aceptarlo. Todas las verdades de la Creación, todas las leyes espirituales —todo lo que los humanos son capaces de comprender— tiene que experimentarse personalmente para que pueda convertirse en un conocimiento interno genuino y, por ende, aplicarse de una manera personal y productiva. Sólo siguiendo un camino como este Pathwork es posible el conocimiento interno y el uso personal de él. La percepción interna de cualquier verdad sólo puede ocurrir cuando han establecido un contacto personal con el mundo de Dios, por lo menos hasta cierto grado, y este contacto sólo puede producirse cuando han dado un gran paso adelante en su alma para acceder al Ser Superior.

Cualquiera que le pida a Dios: “Muéstrame la verdad”, y luego se abra a ella siempre recibirá una respuesta. Pero muchas veces ustedes no se atreven a dar este paso. Tapan lo que es más importante, lo hacen a un lado, y se ocupan de sus inquietudes e intereses menores. Se olvidan de lo más esencial. Sin embargo, las preocupaciones son insignificancias, superficialidades, cuando se ven desde la perspectiva de la verdad total. ¡Hagan acopio de su voluntad interna de conocer la verdad y ábranse a ella! Pidan a Dios el reconocimiento de Su verdad.

Si desean sinceramente perfeccionarse —y por lo tanto conocerse primero—, entonces, conforme avancen, recibirán la ayuda espiritual necesaria. Les llegará de una manera en continua expansión. Alternará entre la guía exterior y los reconocimientos y revelaciones que también servirán de respuestas y señales.

Suele hacerse referencia a la conexión con el mundo espiritual de Dios como mediumnidad. No todo el mundo tiene que convertirse en médium como esta persona a través de la cual hablo. Pero todo el mundo puede establecer contacto de alguna manera con el mundo espiritual. Ábranse a esto. No digan: Lo quiero de tal o cual manera; sólo ábranse y permítanse ser guiados. Entonces la guía les llegará en el momento y la manera que sean mejores para ustedes. Muchas cosas cambiarán en la vida de la persona que siga este camino, que se comprometa enteramente con Dios, no sólo de palabra, sino también en sus acciones. Cada cambio llegará lenta y naturalmente, por sí solo. Eso es lo maravilloso. Nada ocurrirá que sea dañino o que cree desarmonía. Pero ustedes tienen que hacer su parte abriéndose y extendiendo sus antenas internas, por decirlo así. La capacidad para permanecer abiertos también se fortalecerá.

Ahora quiero darles algunas instrucciones generales. Hay personas que creen que algo está bien porque su opuesto está mal. Y sin embargo, ambos extremos están mal, precisamente porque son extremos. He aquí un ejemplo: Cuanto más alto es el desarrollo de una persona, más importante es que se rodee de espíritus humanos afines para que se estimulen y se ayuden mutuamente y vuelvan productivo el contacto. Estos contactos no dañarán el alma, como lo hacen algunos contactos, no importa lo inocentes que parezcan. Pero aquí, también, nada debe ser forzado. Pidan guía, deseen esta guía, y les llegará de una manera mucho más sabia y más maravillosa de lo que puedan imaginar. Sólo quienes han experimentado la guía conocen la maravilla que es en lo más profundo de su alma. Por otra parte, las personas que ya han alcanzado un nivel más alto de desarrollo y poseen suficiente fuerza, como están conscientes de experiencias desagradables o dañinas con personas que están en un nivel más bajo, se apartarán de ellas cuando no deberían hacerlo. Una persona capacitada en el contacto con el mundo espiritual de Dios sabrá qué relaciones conservar y cuáles desechar. Cuanto más fuertes son, cuanto más anclados están en su Pathwork, menor será el peligro de que puedan ser dañados por seres menos desarrollados, y mayor será su oportunidad de ayudarlos e influir en ellos.

Sin embargo, la primera reacción de las personas es hacer lo más fácil: los que todavía pueden ser dañados espiritualmente a través de contactos con almas menos desarrolladas se hallan generalmente en una etapa en la que estos contactos no les resultarán desagradables, y por ello no desearán renunciar a ellos. Se convencen de que pueden ayudar con lo que ya han adquirido, pero no son verdaderamente capaces de brindar esta ayuda y, en cambio, se debilitarán. Más bien deben buscar contactos que los fortalezcan.

Por otra parte, las personas que ya no pueden ser dañadas, para quienes los contactos inarmónicos no son sino pruebas por medio de las cuales pueden fortalecerse, se hallan en un estado en el que estos contactos se sienten como un sacrificio; desean tener contacto con espíritus afines y evitan aquellos que no les dan placer. Se inclinan por aplicar lo que antes era verdadero para ellos, pero que ya no puede aplicarse de la misma manera, a saber, que el contacto con personas de un desarrollo más bajo es dañino. Aquí puede uno a veces cometer un error al no llevar a cabo una tarea con un congénere más débil, cuando uno podría hacerlo. Si el alma de alguien que ya ha progresado mucho en este Pathwork sigue siendo infeliz, si hay algo que la inquieta pese al trabajo espiritual que ya ha hecho, la causa podría ser la evitación de un contacto desagradable con alguien a quien uno debía ayudar, la evitación de un alma con la que uno hubiera podido realizar una tarea y aprender de ella. Como ven, la regla no siempre es la misma. Piensen en esto cuando no se sientan completamente felices; evitar una tarea con una persona de desarrollo inferior podría ser la causa de su infelicidad. El alma de una persona altamente desarrollada es muy sensible; la falta de armonía es su manera de saber que algo no anda muy bien. Sin embargo, no se apresuren a concluir que están necesariamente en la posición de una persona muy desarrollada, sólo porque esa idea les conviene y no quieren renunciar al control.

La cuestión es —y ustedes mismos pueden afirmarla mejor— que muy frecuentemente lo que experimentan como lo más difícil o desagradable es tal vez precisamente donde algo se empantana, donde algo no se maneja adecuadamente. Así, les resta la felicidad que podría ser suya si se entregaran totalmente a su Pathwork y cumplieran con su vida. Sería bueno que pensaran más en este tema. Todo el mundo puede aprender de él, pero ninguno de ustedes debería forzarse a actuar de una manera u otra. Estén dispuestos a ser guiados a la acción correcta, pidan ayuda, ábranse. Eso es todo lo que necesitan hacer. No obstante, si no están dispuestos a hacer caso de la guía, en esta área o en cualquier otra, no podrán ser ayudados. La gente podría ser ayudada mucho si sólo se abriera una y otra vez a recibir ayuda. Pero simplemente se olvidan de pedirla; y muchas veces ni siquiera desean pensar en ello. ¡Cuánta felicidad y cuánta dicha suprema pierden de esta manera!

Las maravillosas fuerzas y los rayos luminosos del mundo espiritual están listos para abrazarlos, pero con frecuencia vuelven ustedes imposible esto porque sus propios rayos se mueven en una dirección diferente. No pueden armonizarse con los hilos luminosos de la realidad más grande, y de esta suerte la influencia y la ayuda benéficas no les llegan.

Y ahora, mis amados amigos, estoy listo para responder a sus preguntas.

PREGUNTA: Acabo de leer un libro de Prentice Mulford que está casi completamente de acuerdo con sus enseñanzas, pero hay una cosa que no acabo de entender. Dice que uno no debe preocuparse con lo negativo, especialmente no con las propias fallas; que esta preocupación crea más negatividad. Que basta con identificar la negatividad y dejarlo así. Usted, sin embargo, nos enseña no sólo a confrontar nuestras fallas, sino también a combatirlas. Pero a fin de combatirlas debemos pensar en ellas todos los días. Aquí encuentro una contraducción entre sus enseñanzas y el libro.

RESPUESTA: No hay contradicción. Se trata de cómo confrontar las fallas. A muchas personas les gusta regodearse en sus fallas, hundirse en una culpa falsa que ya he mencionado varias veces. Estas personas se lamentan, diciendo: “Soy un pecador. Soy muy malo. No puedo superar mis pecados. ¡Qué terrible es tener esta falla!” Y siempre que se topan con ella, se arrojan a la misma corriente improductiva, y así aumentan sus sentimientos de culpa. Estos sentimientos de culpa tienen consecuencias adicionales que ponen en movimiento una reacción en cadena. Este tipo de preocupación es obviamente erróneo. No sólo atrae fuerzas negativas, sino que se basa en el autoengaño. Estas personas se creen muy humildes, cuando en realidad sólo quieren una salida fácil diciéndose que todo es inútil. Esta actitud es frecuente y se ubica tanto en un falso extremo como su opuesto: querer verse uno mismo como ya perfecto. Una persona con comprensión espiritual que trata de convencerlos de que no se preocupen por la negatividad se refiere a este tipo de preocupación.

Por otra parte, es absolutamente necesario en este camino espiritual que aprendan a conocerse como son y a aceptar su realidad temporal. Esto no significa que deban cruzarse de brazos y no hacer nada, sino que se digan: “Así soy. Tengo esta falla. Sé que necesito esforzarme, tener fuerza de voluntad y paciencia para erradicarla, pero quiero hacerlo y lo haré”. Esto es productivo, ya que cuando lo examinan más de cerca, se darán cuenta de que el terrible malestar, los exagerados sentimientos de culpa acerca de sus fallas y deficiencias no son sino una forma de orgullo y arrogancia. Quieren ser mejores de lo que realmente son. Quieren ser perfectos sin tomarse la molestia de volverse perfectos. Cuando tienen que reconocer que todavía son imperfectos, se sienten devastados porque su vanidad queda herida. No aceptarse como aún son es malsano. Quien sienta la verdad de estas palabras debe pensar y meditar sobre ellas y se les abrirán nuevas puertas.

Como lo he dicho tan a menudo, es el cómo lo que importa. Cuando llegan a verse con todas sus fallas, sin ponerse a la defensiva ni tener sentimientos de desarmonía, como lo haría un observador objetivo, pueden construir lo positivo... y sólo entonces. Deben construir sobre cimientos de verdad. No pueden construir sobre mentiras o falsedades, y aquellos que no se conocen ni a sí mismos ni sus motivos, ya sea porque no quieren o recurren al autoengaño, construyen sobre la falsedad. Cuando aceptan tranquilamente quiénes son hoy, poseen la verdadera humildad que pondrá en movimiento las fuerzas de transformación que yacen en lo más profundo de su ser. Entonces son capaces de ver el reverso, es decir, la bondad original que está en la raíz de sus fallas. Al visualizar lo positivo crean una nueva forma de pensamiento y dirigen su voluntad a ella.

Mis queridos amigos, al hablarles a ustedes sobre la perfección a la que deben tender, pueden imaginarla vagamente como algo que se obtiene del exterior, algo que no tienen en ustedes mismos. Desde luego, esto no es cierto. La perfección está latente en lo más profundo de su ser, bajo las capas de la corteza, oculta por su Ser Inferior, pero sólo está tapada; la perfección ya existe en ustedes. Sólo necesitan remover la corteza, y eso lo hacen reconociéndola primero, aceptando la idea de que existe una corteza que toma tal y cual forma. Sólo cuando hacen esto pueden adelgazarse las capas de la corteza y, por ende, permitir el gran paso adelante hacia el Ser Superior en aquellos aspectos donde sus fallas has vuelto imposible hasta ahora establecer contacto con su perfección interna. Cuando entiendan claramente que la perfección ya está en ustedes, les será más fácil vencer las dificultades y liberarse de los grilletes de las imperfecciones que les roban su libertad. Entonces deberán desenvolver su perfección interna latente. Cuando hayan cristalizado claramente su Ser Inferior en forma definitiva y lo vean como un cuerpo extraño dentro de su ser, podrán empezar a construir la forma positiva hacia la que avanzan en el proceso de autorrealización.

Veamos un ejemplo. Una persona lucha contra su egoísmo. Esta falla está en casi todos. Algunos la tienen en mayor grado, otros en menor grado, uno en una forma, el otro en otra, pero todo el mundo tiene en sí por lo menos cierto egoísmo. Si al final de cada día la persona examina sus reacciones, llegará, paso a paso, a las siguientes etapas: Primero, encontrará muy difícil reconocer cuándo ha sido egoísta; luego, si pide más y más ver la verdad y si se abre a ella, reconocerá ciertos eventos que solía pasar por alto pero que ahora ve como ejemplos de su comportamiento egoísta. Estos reconocimientos lo harán sentir muy incómodo al principio, lo disgustarán y harán que le remuerda la conciencia. Estos sentimientos, a su vez, crearán una resistencia frente a los reconocimientos. En esta fase la batalla es superar la resistencia y, pese a todo, aceptar al propio ser como es y está en el momento. Perseverar en esta lucha traerá a la larga una fuerza espiritual incalculable y, con ella, consecuencias espirituales adicionales de la mejor manera posible. Para progresar en esta fase, la persona tiene que atacar la resistencia desde varios frentes. Necesita orar para tener la fuerza y la voluntad de verse como realmente es. Necesita meditar para llegar a un reconocimiento interno profundo de su falta de humildad, de su orgullo y arrogancia por disgustarse tanto por su falla. Necesita meditar para ver cuán alejado está de la realidad cuando no puede aceptarse como es. También tiene que explorarse profundamente y encontrar a qué otras características han dado lugar su orgullo y su arrogancia. Así adquirirá una comprensión más amplia de su personalidad y de sus corrientes emocionales inconscientes. Después de cierto tiempo, estos esfuerzos de exploración diaria, retrospección, meditación, oración y resoluciones le permitirá a la persona reaccionar de una manera nueva. Logrará aplicar lo que descubre en su hora diaria de silencio y reaccionará desde este descubrimiento a cualquier cosa que pase. A medida que entre una y otra vez en su quietud, reconocerá el progreso que ha hecho para manejar su problema. Sin embargo, también tendrá que notar que sus sentimientos todavía se oponían a sus reacciones controladas, y que, por ende, había una escisión interna detrás de su acción.

Es más fácil controlar las acciones que los sentimientos, y el peligro es que ustedes pueden tapar la reacción emocional, fingiendo que no está allí, hasta que el sentimiento se hunda en el inconsciente. Son precisamente esta escisión y represión las que dan lugar a las corrientes malsanas del alma. Ustedes pueden actuar bien porque su conciencia les dice que deben obedecer lo que han aprendido del bien y del mal, o porque creen que esto les traerá reconocimiento y amor del ambiente que los rodea. Sin embargo, cuando la acción no está apoyada por un sentimiento correspondiente, se convierte en una mentira. Si siguen luchando valerosamente para conocer su verdad interior, serán capaces de evitar la mentira e identificar las corrientes emocionales falsas que yacen bajo sus acciones exteriores correctas. Sabrán que se necesita más trabajo espiritual para cambiar los sentimientos, y no lo rehuirán. Entonces, en sus meditaciones, construirán formas espirituales buenas y sanas; por ejemplo, visualizándose sin egoísmo, o cualquier otra falla que todavía puedan tener, y sientiendo cuánta alegría pueden experimentar al permitir que otros también tengan lo que hasta ahora deseaban sólo para ustedes. Con el tiempo, esta forma se volverá muy poderosa y destacará tan claramente como la parte que aún es un residuo del Ser Inferior. Siempre estarán conscientes de la discrepancia, pero ahora sin disgustarse por ello. Muy lentamente, las viejas corrientes falsas se transformarán e irán de la mano con las acciones externas y lo que ustedes reconocen como correcto. Éste es el proceso.

Desde luego, es más cómodo no hacer todo esto. Es una incomodidad enfrentarse a sí mismo una y otra vez en este tipo de autohonestidad. Y las personas son muy ingeniosas para encontrar pretextos que justifiquen por qué no necesitan o no pueden hacerlo. Tienden a aferrarse a lo más fácil. Pero lo que se consigue fácilmente no vale mucho. Sólo lo que nos llega por medio de la disciplina interna y la superación de la dificultad, sólo aquello por lo que hemos pagado el precio, trae felicidad duradera. No puede ser de otro modo.

PREGUNTA: ¿Cómo puede uno disolver su temor cuando no se halla en un proceso de sanación personal en el momento presente? ¿Cómo puede uno disolver un miedo y una inseguridad profundamente arraigados?

RESPUESTA: Sólo lo puedes hacer en este camino espiritual. No puedes hacerlo solo. Sólo puedes lograrlo a través de los dos tipos de ayuda, la exterior y la interior. Una vez que hayas tomado la decisión de seguir este camino del Pathwork y te comprometas totalmente con Dios, no sólo de palabra y como creencia general, sino a través de toda tu actitud interna y aceptando las consecuencias, tanto interiores como exteriores, que se desprenden de la decisión, serás guiado a la ayuda exterior que abrirá las puertas internas para que pueda establecerse la ayuda interior que es el contacto personal con el mundo espiritual de Dios. Con esta ayuda podrás remover cualquier distorsión emocional. Algunos de mis amigos ya han experimentado la verdad de estas palabras en su vida.

A quienes tomen una decisión semejante se les dará todo lo que necesitan. Los que tomen la decisión de buscar el contacto y recorrer el sendero de la perfección también querrán librarse de toda imperfección. Y cuando existe miedo, es el síntoma de una imperfección, de una violación de la ley espiritual. Este miedo puede ser una gran madeja enredada, que en realidad existe como forma espiritual. En este camino puede desenredarse, nudo por nudo, hasta que todo el enredo se deshaga y puedas vivir sin temor. Naturalmente, el miedo tiene una fuente diferente en cada individuo, y por lo tanto no puedo ofrecer reglas generales en cuanto a sus raíces, ni decirte exactamente como disolverlo. También puede aplicarse aquí el tema de la conferencia de esta noche. Quienes siempre buscan la puerta trasera, que siempre toman precauciones y no se comprometen con nada completamente, sea Dios y los temas espirituales importantes o un tema mundano y menor, se verán atrapados en una corriente emocional en la que su miedo se incrementará. Como resultado de sus elecciones, no pisan terreno firme. No pertenecen a ningún lado, no tienen nada de que agarrarse en la creencia errónea, aunque muchas veces inconsciente, de que no arriesgan nada cuando no se comprometen con nada. Esta actitud puede causar miedos cada vez mayores.

Otro factor frecuente del miedo es la falta de fe. No se cumplieron las condiciones para tener la gracia de la fe viviente; por lo tanto, estas personas tendrán que recurrir a sí mismas por completo. Creen que todo depende de ellas; empero, paradójicamente, dejarán de hacer lo que verdaderamente depende de ellas y por lo tanto no efectuarán cambios donde podrían hacerlo. Al mismo tiempo, sentirán que dependen en muchos aspectos enteramente de Dios, pero no pueden experimentar este sentimiento con claridad, y titubean en su soledad, porque no satisfacen las condiciones legítimas por las que podrían ponerse en las manos de Dios. Aun cuando tales personas tengan cierto conocimiento intelectual de las grandes verdades, este tipo de conocimiento será vago, irreal, dudoso y no los sostendrá. Cuanto más tomen posesión de ellos estos pensamientos, y cuanto más los nutran a través de los canales intelectuales tan sólo, más se apartan de cualquier influencia divina positiva... y más crece su angustia. En su ignorancia, violarán más leyes espirituales y así se apartarán aún más de la posibilidad de una experiencia directa de la realidad más grande.

Además, el temor también puede provenir de aferrarse fuertemente al ego con su autocompasión, su vanidad, su cobardía y su orgullo; en suma, todo lo que nutre al ego, que quiere sentirse especial. Esto también es en gran medida inconsciente, pero cuanto más inconsciente es el proceso, más lejos está uno de ponerle fin. Por eso es tan importante hacer consciente lo inconsciente y examinarlo a la luz de la verdad. El ego exaltado los hacer sentirse solos, los pone efectivamente en un lugar especial, aunque en un sentido diferente del que se habían imaginado. Los separa de su ambiente y los vuelve ciegos a la verdad, porque no puede haber visión cuando se viola una ley, y aquí se viola la Ley de la Hermandad. Las personas que se rodean de un muro de separación se sentirán solas y se separarán más y más de las personas que las rodean; y esto no tiene nada que ver con su vida social, que podría ser muy activa. La separación incrementará entonces el miedo.

Estos son los puntos principales en torno del temor, y pueden vincularse con otras corrientes internas personales. Como dije antes, todo esto sólo puede reconocerse y superarse en el sendero del autorreconocimiento y la purificación. Quien se comprometa con el Pathwork recibirá toda la ayuda imaginable.

PREGUNTA: En ciertos momentos tengo una serie de sueños reveladores, y luego hay periodos en que no sueño, aunque rezo para soñar antes de dormir. ¿Tiene esto que ver con la falta de fuerza física? Cuando estoy cansado o he trabajado demasiado no sueño. ¿Se parece esto acaso a la conexión con el mundo espiritual para la cual necesitamos cierto tipo de energía, la llamada fuerza ódica?

RESPUESTA: Sí, la fuerza ódica tiene algo que ver con eso, ya que la influencia mutua de lo espiritual y lo físico es muy fuerte. Pero éste no es el único factor involucrado. Los sueños no pueden pedirse. Está bien pedir señales y respuestas, pero ustedes no pueden determinar las formas que éstas tomen. Quizás sea mejor que tú, en cierto periodo de tu desarrollo, obtengas respuestas de una forma diferente. Todavía no eres capaz de juzgar por qué debe llegarte la ayuda en una forma distinta de la que pediste. Pero tal vez tus sueños reveladores se han vuelto demasiado habituales y por lo tanto no exigen mucho trabajo espiritual para interpretarlos. La intención podría ser que hicieras un mayor esfuerzo espiritual y, si lo haces, recibirás la respuesta en otra forma. La manera acostumbrada podría seguirse usando cuando es muy importante que reconozcas algo. En general, sin embargo, la guía llegará de una manera que exigirá de ti un mayor esfuerzo espiritual para entenderla; el propósito podría ser que establecieras una conexión de alguna otra manera.

PREGUNTA: Si una persona que se ha convencido de la posibilidad de la sanación espiritual, aun cuando no ha alcanzado todavía esa etapa en la práctica, recurre a un médico para que la ayude, ¿manifiesta falta de fe? ¿Debe combatir la enfermedad sin recurrir a la ayuda médica?

RESPUESTA: No. Los médicos son también instrumentos de Dios. En los casos en que un médico puede ser de ayuda, uno debe acudir al médico. Cuando éste no sea capaz de ayudar, uno puede buscar la sanación de una manera espiritual. No es aconsejable concentrarse demasiado intensamente en una cosa; eso es querer algo de la manera incorrecta. De nuevo, es fácil malinterpretar esto. Desear la meta general con una voluntad sana es muy importante, pero ejercer una voluntad apretada y exageradamente intensa sobre un detalle específico podría ser un gran obstáculo. La enfermedad tiene diferentes causas. Pueden ser kármicas, o pueden ser el síntoma de una distorsión del alma que puede rastrearse en la vida presente. Este síntoma no desaparecerá mientras su raíz siga enterrada en el suelo. Cuando la raíz se arranque, el síntoma desaparecerá. Por lo tanto, el problema de la enfermedad debe examinarse desde este punto de vista. No basta con remover los síntomas externos, la raíz enferma debe encontrarse en el alma. Esa es la solución.

Mis queridos amigos, me retiro ahora a mi mundo, y les digo a cada uno de ustedes que perseveren en este Pathwork. A medida que lo hagan, su vida será mejor y mejor. Nadie está solo; todos ustedes están bendecidos por Dios y Su mundo.

Dictada el 17 de junio de 1957.