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Pathwork

Conferencias del Guía

Conferencia 17. El llamado. La revisión diaria

Saludos en el nombre del Señor. Les traigo Sus bendiciones, amigos míos.

Muy pocas personas no creen en Dios en absoluto. Casi todo el mundo tiene por lo menos una débil creencia en una inteligencia superior, en una sabiduría superior que creó este universo. Sin embargo, muy pocas personas saben como proseguir lógicamente a partir de esta premisa. Limitan a Dios todo el tiempo.

Muchos de ustedes admiten que Dios existe. Dios o esta Inteligencia Superior —o como quieran llamarle— es, desde luego, una y la misma cosa. Empero, no creen que sea posible en esta maravillosa Creación que una entidad de mayor inteligencia que los seres humanos se manifieste a ustedes a través de un instrumento humano, si se hacen los preparativos y se satisfacen ciertas condiciones. Esto, piensan ustedes, es increíble. Esto es algo que no pueden creer. Pero ¿por qué no, amigos míos? ¿Por qué es tan difícil creerlo? Ciertamente no es inimaginable que puedan existir criaturas de mayor inteligencia, de mayor sabiduría, dotados de más amor que los seres humanos. Si es así, debería ser posible comunicarse con ellos.

Hace cien años les habría parecido imposible que una máquina pudiera volar en el cielo, o que pudieran dar vuelta a un botón y escucharan música interpretada a cientos de kilómetros de distancia, o que pudieran accionar otro botón y vieran imágenes. Muchas veces, porque algunas personas en las que confían declaran que algo es posible y científico, ustedes están de acuerdo, si bien nunca lo han experimentado. ¿Por qué, entonces, cuando la comunicación con el mundo espiritual de Dios se les manifiesta, siguen pensando en lo más profundo de su mente que eso es imposible, que debe de ser, si no un truco, entonces un engaño, el subconsciente de la médium, o algo parecido? ¿Es eso razonable, amigos míos? Si tantas otras cosas sorprendentes son posibles en este mundo suyo, ¿por qué no habría de ser igualmente posible que Dios les enviara a Sus emisarios de la verdad para su beneficio? Esto, en sí, no es más increíble que muchas otras cosas que han aceptado libremente.

Además, hay cierto número de personas que saben y admiten que una comunicación con el más allá es posible. La han experimentado; no tienen duda posible acerca de ello. Sin embargo, niegan la posibilidad de tal comunicación con entidades superiores a ellos. ¡Esto es aún más irrazonable! Aunque es muy cierto que una comunicación con los espíritus divinos es mucho más difícil de lograr —y así debe ser—, es sumamente ilógico creer que es imposible. Si Dios ha creado la posibilidad de comunicación con personas que están del otro lado, entonces Él también debe de haberles dado los medios de estar en íntima comunión con las esferas superiores, de las que ustedes pueden recibir enseñanzas que los hagan progresar espiritualmente y los acerquen más a Dios.

Así pues, amigos míos, la comunicación con las esferas divinas es posible; siempre ha existido y siempre existirá. La frecuencia con la que ocurra depende únicamente de las personas, de si satisfacen o no los requisitos necesarios. He dicho ocasionalmente cuáles son estos requisitos, y es probable que vuelva a mencionarlos en el futuro. Sin embargo, quienes estén seriamente interesados pueden averiguar la mecánica de la mediumnidad, de lo que es necesario para comunicarse con las esferas divinas, cuál es la diferencia entre esta comunicación aconsejable y la comunicación con espíritus errantes y atados a la Tierra, y cómo puede determinarse esta diferencia. De hecho, cualquiera de ustedes que realmente desee formarse una opinión juiciosa tiene el deber de averiguar, de lo contrario no tiene derecho de decir, aunque sea para sí mismo, que todo esto es imposible.

Hay muchas personas que son llamadas. Dios las está llamando. El que este llamado ocurra o no depende del desarrollo espiritual de la persona. Cierto, hay muchas, muchas personas que viven en la Tierra que no han experimentado ese llamado. Todavía están en su infancia espiritual y este llamado carecería de significado para ellas. Todavía no han alcanzado la fuerza y el desarrollo necesarios para responder a él; por lo tanto, Dios espera hasta que hayan alcanzado la suficiente madurez en el curso de sus diversas encarnaciones, en las que hacen acopio de experiencia y sabiduría y, paso a paso, se desarrollan espiritualmente. Pero en algún momento debe ocurrir el llamado, y me aventuro a decir que todos ustedes, amigos míos, han sido llamados.

Podrían ustedes preguntar cómo se siente este llamado. Como lo he dicho repetidamente, el ser humano consta de dos naturalezas: el Ser Superior y el Ser Inferior, que están en conflicto uno con el otro. El Ser Superior se da cuenta del llamado y empuja a la persona en cierta dirección que el ser consciente no puede interpretar inmediatamente. El ser consciente sólo siente cierto anhelo, cierta insatisfacción con la vida presente, aun cuando ustedes cumplan con todos sus deberes terrenales de la mejor manera posible. Sin embargo, hay cierta voz dentro de ustedes, cierta presión; parecería que los empujaran en alguna dirección desconocida, y no saben exactamente a dónde ni por qué. A la larga lo descubrirán, siempre que no luchen contra este impulso ni cedan a su Ser Inferior.

Si su Ser Inferior no estuviera también vivo dentro de ustedes, sería comparativamente fácil que siguieran el llamado. Pero su Ser Inferior no quiere hacer ningún esfuerzo, no desea ningún cambio, y los refrena y les da muchas excusas para no seguir el dictado de su Ser Superior. Las excusas son múltiples. Algunas son muy transparentes, como “No tengo tiempo”. O toman la forma de dudas. Todas éstas son racionalizaciones, pero, como ustedes no tienen experiencia en diferenciar y arrancarse sus máscaras, creen en los pretextos y los autoengaños —que es la voz de su Ser Inferior— porque desean creer estas racionalizaciones; es mucho más fácil hacer esto. Pero hasta que ganen esta guerra, de una vez y para todas, no tendrán paz; ¡nunca, amigos míos! El llamado se hará más y más fuerte con el tiempo, y cuanto más lo resistan, más insatisfechos se sentirán si no le hacen caso.

Muchas veces se ha preguntado por qué hay tantas personas que son inferiores a otras y, no obstante, son mucho más felices. Esto parece ser una injusticia. ¿Por qué es así? Porque puede esperarse menos de un niño que está en un grado inferior que de otro que está en un grado superior. Estarán insatisfechos con su vida exterior así como con su vida interior si no producen resultados acordes a su desarrollo.

Ahora que ya saben cómo se siente el llamado, explicaré qué le sigue y qué se espera de ustedes. Su Ser Inferior tiene cierta idea. Si no la tuviera, no lucharía contra ello. Ahora bien, ¿qué quiere Dios de ustedes cuando los llama? No espera que se conviertan en mártires ni que lleven a cabo tareas inmensas; aunque podría esperar esto último de algunos de ustedes, no lo espera de la mayoría. Ustedes pueden cumplir Su voluntad dentro de sus cuatro paredes y nadie tiene que saberlo. ¿Quién puede decir lo que es una tarea grande o una tarea pequeña? El simple hecho de que sean famosos y estén bajo los reflectores no entraña necesariamente que su tarea sea más grande que trabajar espiritualmente en soledad sin que nadie lo sepa. Lo que Dios desea de todos y cada uno de ustedes, como primer paso y prerrequisto necesario antes de que puedan dar a otros, es el autodesarrollo, la autopurificación y el autoconocimiento. Es arrancarse las máscaras; deshacerse de todas sus ilusiones acerca de ustedes mismos y de sus motivos interiores o exteriores. Dios espera esto de ustedes.

Cualquiera que no sea muy feliz ni se sienta muy armonioso puede declarar con toda la verdad: “No he respondido de la mejor manera al llamado de Dios”. ¿Cuán felices son? ¿Cuán bien equilibrados están? ¿Cuán armoniosos se sienten “por dentro”? Afuera podrían tener problemas, pero si están verdaderamente en el camino correcto y cumplen con la voluntad de Dios para ustedes —no importa cuáles puedan ser sus dificultades externas—, deben de ser felices. Esa debe ser su vara de medir y la indicación de dónde están parados y cuánto están logrando, amigos míos. Quiero que cada uno de ustedes, cuando llegue a su casa esta noche, se pregunte: “¿Cuán feliz soy? ¿Cuán satisfecho estoy con mi vida y conmigo mismo?” Piensen en ello. Si sienten alguna desarmonía o insatisfacción, sabrán la respuesta.

Si realmente quieren seguir el llamado, pueden hacerlo. No digan: “No sé cómo ni a dónde volverme; no puedo hacerlo solo”. Naturalmente que no pueden hacerlo solos. Sin embargo, primero deben desearlo realmente; primero deben decidir clara e incondicionalmente que quieren hacerlo, y luego Dios los guiará a donde necesiten ir y les indicará qué medio podría ser el mejor para ustedes de manera que reciban la ayuda necesaria del exterior y puedan desarrollarse interiormente hasta el grado más alto que puede esperarse de ustedes.

No es suficiente que lleven una vida digna y sean lo que se llama una persona ética que no daña a otros ni viola las leyes terrenales. Esto puede ser suficiente para una persona que tiene un alma joven, pero no para ninguno de ustedes, amigos míos. Así que examínense y respondan a la pregunta: ¿Cuánto deseo en realidad responder al llamado, aun si eso significa que tengo que hacer gala de fuerza de voluntad, esfuerzo, paciencia... y, tal vez, experimentar un poco de dolor?

Autorreconocerse y arrancarse las máscaras siempre es doloroso durante el proceso, aunque brinda un enorme alivio después; un alivio que le traerá una paz nueva a su alma una vez que hayan vencido la resistencia inicial. Así pues, deben darse cuenta de que primero deben batallar con su Ser Inferior; tienen que echar mano de su fuerza de voluntad consciente para conquistar su Ser Inferior. Combinada con su Ser Superior, la conciencia que dirige su voluntad debe ganar. Pero no sean superficiales al respecto. Examínense una y otra vez para ver cuán sincero y profundo es su deseo de hacer la voluntad de Dios. ¿Cuánto están dispuestos a sacrificar? Lo que tienen que sacrificar puede ser su comodidad, sus ilusiones, su egoísmo, su aferramiento a diversas fallas y debilidades. ¿Cuán dispuestos están a renunciar a todo esto?

Al principio este sacrificio les parecerá tremendo, pero sólo mientras están en la batalla. Después se darán cuenta de que se han liberado de pesos y cadenas que eran directamente responsables de su infelicidad. Después reconocerán sin sombra de duda que la voluntad de Dios para ustedes no significa ningún sacrificio, ya que les trae felicidad en todos los planos de la existencia: físico, mental, emocional y espiritual. Pero mientras no hayan obtenido esta victoria, les parecerá que la decisión y sus consecuencias les exigen un sacrificio; y esto, también, es lo que Dios quiere de ustedes. Existe una razón por la que Él no les hace comprender todo esto antes, sino sólo después. En otras palabras, hasta que hayan decidido completamente hacer la voluntad de Dios, cualquiera que ésta sea, y hasta que hayan sometido a su Ser Inferior —y esto pueden hacerlo si hacen penetrar su fuerza de voluntad en todas las capas de la conciencia— no deben siquiera tratar de pensar en lo que deben hacer o en cuáles serán las consecuencias prácticas de su decisión. Lo que sigue se les dará a conocer por medio de la guía, por medio de la inspiración. No se preocupen por eso ahora.

Primero tienen que preparar el terreno, poner la primera piedra por medio de esta batalla inicial dentro de ustedes que les permite tomar la gran decisión. Sólo entonces pueden cruzar el primer umbral en su camino a Dios. Pero esta lucha no puede ganarse en un día. A veces es una batalla dura, y al emprenderla, ustedes deben saber en qué se están metiendo. Sin embargo, puedo prometerles, amigos míos, que si han alcanzado la etapa en la que pueden decir: “Deseo responder al llamado al cien por ciento”, habrán ganado la más importante y la más difícil de todas las batallas y nada de lo que siga en este Pathwork podrá compararse con ella. Saldrán de esta batalla no sólo victoriosos, sino también mucho más fuertes de lo que eran antes, y, aunque no es necesario decirlo, algo más felices. No serán exactamente la misma persona que eran antes de entrar en esta batalla. Y entonces Dios los ayudará a seguir adelante y dar el siguiente paso. Pueden creer esto sin lugar a dudas. Pidan a Dios fuerza para ganar la batalla.

Todo lo que tienen que hacer es pensar en pedir ayuda a Dios. Muchas personas dicen plegarias maravillosas y emplean palabras bellas y poéticas, pero rara vez piensan en pedir ayuda con sus problemas espirituales inmediatos. Esto es un gran error, pues también hay leyes espirituales que rigen este tema. Si piden ayuda, podrán recibirla, especialmente el tipo de ayuda del que he hablado.

De ustedes se espera que vuelvan la cara a Dios con sus dificultades. Si realmente desean esta ayuda con todo su corazón y se la piden a Dios, Él les responderá. Puedo prometerlo. La única pregunta que queda es ¿cuán honestamente la desean? ¿Cuánto queda todavía de su Ser Inferior que sea lo suficientemente poderoso para jalarlos en la dirección opuesta? Mientras no encaren esto y no quieran darse de su importancia, no podrán ganar, y su oración no tendrá el efecto deseado porque será tibia y estará llena de reservas. Les estoy dando estas palabras para que sepan cómo ganar su batalla y responder a su llamado. Sólo entonces encontrarán la paz y la armonía de la realización que anhelan... todos ustedes.

Todo el mundo sabe que el egoísmo es malo. De la misma manera, todo el mundo sabe que dar a nuestros hermanos es bueno. Va de acuerdo con la ley divina, y lo hace a uno feliz. Sin embargo, hay muchas clases de dar. Para muchas personas, la salida más fácil, si se me permite decirlo así, es dar dinero. Es lo que menos duele y lo que representa el menor sacrificio. Todo el mundo sabe, por otra parte, que dar amor es el mayor regalo de todos. Y cada uno de ustedes pide nada menos que ser capaz de dar amor. Pero cuántos de ustedes dicen: “¡Si tan sólo supiera cómo! Soy incapaz de amar tanto como quisiera”. Si se sienten así, queridos míos, su alma está enferma y debe curarse.

No pueden efectuar esta curación solos, pero Dios los ayudará. Si todas sus corrientes internas fluyeran de acuerdo con la ley divina, ciertamente serían capaces de amar. Cada una de sus fallas y defectos es un obstáculo directo al desenvolvimiento del amor. Cuando digo desenvolvimiento, quiero decir que el amor que desean dar ya está dentro de ustedes. No pueden recibirlo de fuera. Existe dentro de ustedes, pero está tapado por capas obstructoras que impiden que su amor brille, que se manifieste. Estas capas son, como dije, sus fallas, sus temores y su ignorancia de la ley espiritual. Estas capas tienen que desaparecer, y esto sólo pueden lograrlo mediante sus muy personales y serios esfuerzos. Éste es el camino a Dios. Esto es lo que significa responder al llamado.

Cada una de sus fallas es un obstáculo directo o indirecto al amor. Jamás pueden aprender a amar forzándose; el amor crecerá y evolucionará como consecuencia orgánica de su autopurificación. Una de las mejores meditaciones es sopesar: “¿Cuáles son mis fallas? ¿Y cómo puede cualquiera de mis fallas impedir la manifestación del amor que obviamente está oculto dentro de mí?” Reto a cada uno de ustedes a presentarme un ejemplo personal, ya que al principio pueden creer que varias de sus fallas no tienen absolutamente nada que ver con el desenvolvimiento del amor, ¡y sin embargo así es!

Al mismo tiempo, existe un camino maravilloso y directo al amor, además del indirecto que acabo de mencionar. Ambos deben tomarse simultáneamente para promover el crecimiento del amor dentro de ustedes. Si se deciden a aprender a hacer lo que les diré ahora, tendrán un arma poderosa para curarse de las corrientes enfermas que hay dentro de su alma, y desenvolverán el amor en ustedes.

Cada individuo vivo tiene la comprensible tendencia a querer parecer superior a otros. Ustedes ocultan sus fallas, ocultan sus deficiencias y quieren mostrar su mejor lado. Todos ansían ser admirados, aceptados y amados. Creen que si muestran su mejor lado tendrán amor. Y sin embargo, todos saben que si quieren recibir amor, deben darlo primero. Impresionar a otras personas, lo hagan consciente o inconscientemente, no es dar amor. Por otra parte, decididamente dan amor en el sentido más profundo cuando se dan y se muestran como realmente son, sin máscaras... aun si esto entraña un poco de humillación.

Sí, amigos míos, de esta manera ofrecen el mayor regalo. ¿Por qué? Porque sus congéneres se sienten tan inseguros como ustedes. Si los ven tan perfectos como ustedes quieren aparentar, su sentimiento de inferioridad crecerá. Sentirán, consciente o inconscientemente: “Él es tan perfecto —o ella es tan perfecta—, ¿por qué no puedo yo ser así? Se sentirán aún más solos y más deprimidos, y se despreciarán todavía más. Por lo tanto, en su ceguera y como su única defensa, se rodearán de una concha aún más hermética. Esto los separa incluso más de sus hermanos y hermanas. Harán lo que hacen ustedes que se esfuerzan tanto en parecer independientes, fuertes y ¡tan perfectos! Sin embargo, si ustedes se muestran como realmente son, con todas sus debilidades, sin fingimientos, hacen un regalo grande y generoso; su hermano o hermana pensará: “Bueno, él o ella no es mejor que yo”, y esto le levantará el ánimo. Se relajará, se sentirá menos solo o sola. Entonces, ¿saben ustedes qué pasará? Recibirán de esta manera exactamente lo que querían en primer lugar: amor, admiración.

Recibirán amor porque primero renunciaron a él. Ya conocen la ley espiritual: primero tienen que renunciar a lo que quieren obtener. Han renunciado a la admiración, lo que significa que han renunciado a impresionar, a querer el amor de otros porque ustedes parecen ser tan maravillosos; en vez de ello, han hecho un regalo a otros al aliviar su soledad en su supuesta imperfección. Todas las personas creen que están muy solas con sus imperfecciones, aun cuando puedan ver y criticar las imperfecciones de otros todo el tiempo. Esta es una de las incongruencias del ser ciego y no desarrollado.

Han renunciado ustedes a su vanidad. Han renunciado a parte de su ego. Y ésta es la razón por la que deben recibir de esta manera, y sólo de esta manera, lo que nunca han logrado recibir de la otra manera, que su Ser Inferior ha elegido hasta ahora en su ceguera. Si renuncian a su ego de esta manera, confieren el mayor regalo posible a otro ser humano, y por lo tanto la ley debe cumplirse. Es una manera tan sencilla, queridos míos, tan sencilla que a ninguno de ustedes se le ocurriría. Y sin embargo, al principio no parece fácil. Se antoja difícil bajarse del pedestal que consciente o inconscientemente han erigido para ustedes. Una vez que han dado este paso a pesar de toda la resistencia, seguramente verán la ley divina actuar dentro y fuera de ustedes. El resultado debe llegar.

Siempre que haya un problema que no pueden resolver, intenten esto. ¡Inténtenlo! No tienen que exagerar; no tienen que ir con desconocidos y denigrarse. Esto hasta podría avergonzar a otros. Sólo quítense las máscaras de manera natural y sin ostentación. Descubran qué y quiénes son realmente y sean esa persona. Aquí, también, recibirán ayuda, oportunidad y la inspiración sobre cuándo y cómo hacerlo, una vez que hayan decidido pedir ayuda a Dios. De pronto, si se mantienen abiertos, se encontrarán en la posición —quizás con un miembro de su familia o con un amigo— de descubrir por primera vez en su vida que hasta ahora han representado un papel, que no se han dado como realmente son. Una vez que se vuelvan conscientes de esto, podrán actuar como realmente son, amigos míos, y sin fingimientos.

¡Cuídense de las exageraciones enfermizas! ¡No se vayan a los extremos! Como en todo lo demás, aquí también encontramos dos extremos. Algunas personas caen en la autodenigración, se envilecen ante los ojos de otros. Dicen: “Soy tan malo, tan pecador, soy esto y soy aquello”. Esta es una máscara tan falsa como el otro extremo. Estas personas desean lograr por estos medios lo mismo que el otro grupo de personas. Esta es una maniobra muy inteligente, aunque a veces es inconsciente. Al acusarse, le quitan el arma a los demás. En esta situación, para ellos será imposible acusarlos e incluso se sentirán inclinados a contradecir las autoacusaciones de ustedes; así, el ego se reafirma. Además, ustedes creen que acusarse es suficiente y que no tienen que hacer nada más para superar sus defectos. También existe esta actitud y es tan mala como su opuesto.

Cuando piensen en esta cuestión, piensen en los dos extremos. Es importante que conozcan sus debilidades, y a cuál de los extremos tienden, ya que sólo lo que es verdaderamente genuino tendrá un efecto: ¡de eso pueden estar muy seguros! También esto es una ley.

Y ahora, mis queridos amigos, estoy listo para sus preguntas.

PREGUNTA: ¿Me puede ayudar a encontrar el problema psicológico que yace bajo mi estado físico?

RESPUESTA: Sí, mi querido amigo. Responderé a tu pregunta de una manera general, pero también se aplicará, en parte, a ti. No puedo darte una respuesta completamente personal aquí; no sería justo para los demás, y no sería justo para ti. Sin embargo, una explicación general te ayudará a buscar en la dirección correcta y, al mismo tiempo, será útil para todos.

Siempre que existe una de las llamadas enfermedades psicosomáticas, debe buscarse en el inconsciente la causa o raíz de ella. Es muy difícil hacer esto solo; sin embargo, hay ciertos indicios que puedo ofrecerte que te ayudarán a recorrer un trecho mayor del camino. En primer lugar, te aconsejaría que encontraras todas sus fallas, pues prácticamente no hay un ser humano —a menos que haya pasado por un proceso de purificación como éste con ayuda de alguien— que esté realmente consciente de todas sus fallas. Y sí puedes encontrarlas. No es fácil; entraña tal vez también un poquito de humillación, lo que es bueno y sano para ti, especialmente en relación con lo que acabo de mencionar.

Pregúntales a tus seres queridos, y a aquellos que están más cerca de ti y te conocen mejor: “Por favor, díganme, ¿cuáles son mis defectos? Me lo pueden decir francamente; no voy a enojarme con ustedes; pensaré cuidadosamente en lo que me digan”. Y después de que lo hayan hecho, considera cada uno de los defectos que se han mencionado, aun si tú estás convencido de que eres injustamente acusado. Siempre encontrarás un grano de verdad en lo que otros han observado de ti. Esto te dará un indicio muy importante que te orientará para llegar a las raíces de tus problemas. Cuantos menos defectos encuentres, más pruebas tendrás de que no te conoces muy bien.

La mejor manera de descubrir tu inconsciente, aparte del análisis de los sueños —pero no todo el mundo sabe cómo hacer eso— es practicando lo que yo llamo la Revisión Diaria. Con su ayuda puedes encontrar tus verdaderas reacciones a ciertos eventos; empiezas a quitarte máscaras y a dejar atrás los fingimientos. Puedes descubrir en qué contrarían tus acciones una ley espiritual. La revisión diaria debe llevarse a cabo de la siguiente manera: Deja que todo el día pase frente a tus ojos y en tu memoria; piensa en todo lo que ha pasado y te ha dado, de alguna manera, un sentimiento o reacción discordante. Y no importa lo equivocada que pueda haber estado la otra persona, el hecho de que te afectó negativamente indica la presencia de algo malo en tu interior. Escribe en unas cuantas palabras las ocasiones, tus reacciones y tus asociaciones. Si perseveras en esta práctica durante un tiempo, y no sólo una o dos veces, sino fielmente, verás surgir después de un rato una pauta clara. Al principio, estos incidentes poco armoniosos parecerán enteramente inconexos y aislados; carecerán de significado para ti. Más adelante empezarás a intuir y, con el tiempo, a entender claramente la pauta. Esto te ayudará mucho.

Debes orar para pedir iluminación y guía cada vez que hagas la revisión diaria. Entonces te llegarán las ideas que, a la larga, te proporcionarán más indicios, aunque al principio no tengan sentido para ti. No descartes ninguna de las ideas; no te resistas a ellas. Más tarde, todas ellas formarán un cuadro claro. Como sucede con un rompecabezas, cuando miras las piezas no puedes ver el cuadro, pero si las juntas pacientemente, tendrás éxito. Así descubrirás tus ansiedades y complejos ocultos que son la causa de tu enfermedad. La mayor parte de ella se compone de angustia o miedo. Esto sucede con casi todas ellas, de una manera u otra. Podría existir un miedo que no te permites reconocer conscientemente, que has enviado a las profundidades de tu inconsciente. Así que ahora debes dejarlo salir. Necesitas tiempo y esfuerzo antes de que puedas lidiar con él apropiadamente en tu mente consciente y conozcas las leyes espirituales de las que te has desviado dentro de tu alma.

El reconocimiento de tus defectos reviste la mayor importancia y se relaciona directamente con tus angustias ocultas. Esta es la única manera en que puedes resolver tus problemas. Y te digo, amigo mío, que hay en ti un enorme miedo, parte del cual no quieres reconocer, un miedo que crea hostilidad en ciertos aspectos de tu vida, que tampoco quieres ver. Cuando descubras esto, habrás llegado a la raíz, y lo único que te quedará por lograr es la reeducación de ciertas corrientes emocionales. Si te ocupas de esto seriamente y no esperas un resultado mañana o la semana próxima, y sigues trabajando, deberás llegar a la raíz y así disolver el nudo de tu alma que crea los síntomas físicos. ¿Está claro? [Sí, gracias.]

PREGUNTA: Me gustaría preguntarle si puede explicar el milagro de Therese von Neumann, que tiene los estigmas que sangran todas las semanas; no ha comido en años...

RESPUESTA: Bueno, no me es posible darte en este breve tiempo una explicación técnica de cómo operan estas cosas, pero hay muchas, muchas cosas posibles en este mundo. Lo que llamas “milagros” son simplemente leyes que no entiendes, así como muchas personas no conocen las leyes que gobiernan la comunicación con el más allá, o no entienden que un espíritu pueda manifestarse a través de un médium. Hay muchas leyes espirituales que gobiernan el dominio sobre el cuerpo físico, y esta persona no es la única que lo ha hecho. Hay otros ejemplos en que las funciones físicas se controlan completamente. Cuando esto sucede, puede haber ciertas influencias del mundo espiritual. Estos fenómenos pertenecen al mismo capítulo.

PREGUNTA: ¿Significa necesariamente que una persona así está muy desarrollada espiritualmente?

RESPUESTA: Normalmente, sí. Esas personas tienen una tarea que cumplir. Traen algo que ayuda a la Humanidad a despertar. Producen lo que se llama un milagro. Aquí quiero hacer hincapié en la cuestión, aunque todos ustedes lo saben, de que no existen los milagros en el sentido en que la palabra suele entenderse, a menos que consideren que todo el universo es un milagro, ¡que lo es! Pero sólo hay leyes, algunas de las cuales entienden y muchas que no entienden. La Humanidad ha caído en el hábito de llamar “milagros” a los eventos o fenómenos que no entiende.

PREGUNTA: Me gustaría saber sobre la evolución de los animales. ¿Cuándo se convierte en ser humano el animal más elevado, por ejemplo? El hecho de que un caballo bueno y dócil se convierta en el tipo más bajo de ser humano, como un criminal, es algo que no puedo imaginar.

RESPUESTA: No, no puede decirse que un caballo se convierta en ser humano. Eso no es correcto. Hay muchas partes que forman un todo. Y no tiene que ser necesariamente un criminal. No, no es así. Más bien, una persona que se encuentra en el nivel más bajo del desarrollo humano sabe muy poco, está todavía muy ciega, y si se convierte en criminal es sólo porque su libre albedrío lo lleva a ceder a la parte más baja de su naturaleza. Verás: las partículas del alma encarnadas como animales son diferentes aspectos de la composición humana interna. Tal vez un caballo —aunque esta es una explicación burda— representaría un aspecto, y así por el estilo. Porque el alma animal no es un todo, es sólo una partícula de un alma grupal. Antes de la encarnación, las almas grupales de los animales respectivos se reúnen en el mundo espiritual y durante mucho tiempo se les somete a un proceso extremadamente complicado, que sería imposible explicarles a ustedes. Se les pone en un estado de inconsciencia y sus fluidos y cuerpos sutiles se disuelven y se someten a un proceso en el que pueden formarse nuevos cuerpos sutiles alrededor de la chispa divina original, más cerca del estado que tenía antes. Entonces puede empezar la primera encarnación y se comienza de cero. Cualquier cosa que este ser decida hacer, puede hacerla. ¿Es un poco más claro? [Sí.] Sé que esto es demasiado complicado para que lo entiendan.

PREGUNTA: Los animales tienen las mismas enfermedades que los seres humanos, pero los seres humanos aprenden de ellas. ¿Qué puede aprender un animal de una enfermedad?

RESPUESTA: No se trata de eso. En esa etapa, antes de la encarnación humana, no hay nada que aprender; la enfermedad es sólo algo que hay que atravesar.

PREGUNTA: ¿Empiezan las grandes ideas en el mundo espiritual, o empiezan aquí y se llevan allá?

RESPUESTA: Oh, no. Empiezan en el mundo espiritual, desde luego. Para cada especialidad, arte o ciencia —y ya he dicho esto antes—, existen esferas especiales. Diferentes criaturas trabajan y crean en las esferas respectivas. Cuando estos seres encarnan, traen parte de su conocimiento con ellos. Sólo una parte, desde luego. No pueden recordarlo todo. Desarrollan su don aquí con la ayuda de sus amigos del mundo espiritual que los guían en ello. Pero las ideas se crean en el mundo espiritual. La Tierra entera es sólo el efecto, no el origen ni la causa. Así que todo debe crearse en el mundo espiritual.

PREGUNTA: ¿Están los espíritus o doctores o maestros del mundo espiritual limitados en la medida de su capacidad para aconsejarnos sobre algunos problemas materiales?

RESPUESTA: Oh, sí. De hecho, están limitados en cierta medida. Sólo pueden aconsejar de acuerdo a una ley, que está muy firme y sabiamente regulada. Aquí nuevamente tocas una cuestión que es imposible que entiendas. Tienes sólo una vaga idea de ella. Por ejemplo, los espíritus no pueden interferir con su guía en los asuntos de nadie si esa interferencia representa un obstáculo para el libre albedrío de la persona. Vives en esta Tierra con tu libre albedrío con un propósito muy definido. No es tan importante que todo sea agradable y sin dolor. Sólo ustedes, los seres humanos, creen que esto reviste la mayor importancia. Cuando están enfermos, cuando sienten dolor, cuando tienen un problema o algún tipo de infelicidad, creen que es el fin del mundo. Su meta es ser siempre felices y eliminar todos los problemas de la manera más fácil, pero no se trata de eso. Se trata de cómo pueden superarlos, de cómo pueden resolver sus problemas y de cómo pueden enfrentarse a ellos desde un punto de vista espiritual. Sólo de esa manera pueden volverse fuertes e independientes. Si hubiera una interferencia indebida, no serían capaces de aprender lo que tienen que aprender.

PREGUNTA: ¿Aun si pedimos cierta ayuda específica?

RESPUESTA: Ciertamente se puede brindar ayuda, y esto, de nuevo, está regulado de acuerdo con la ley. El hecho de que la pidas ya es una señal de que has aprendido algo. Pero aquí nuevamente, tienes que ser cuidadoso con la manera en la que pides. Te aconsejo que pidas de esta manera: “Muéstrame, Padre, la verdadera razón de mis dificultades, para que pueda resolverlas”. No pidas que simplemente se te elimine la dificultad. Esa sería la manera equivocada e inmadura de pedir. Pero si pides de la manera correcta, tratando de aprender de tus dificultades, tendrás la respuesta. ¡Y tal vez se te responderá de una manera muy distinta de la que pensabas, querido mío!

PREGUNTA: ¿En qué medida podemos esperar sanar a nuestros amigos mediante la meditación y la oración?

RESPUESTA: Muy pocas personas, de hecho, tienen la fuerza para sanar mediante la oración. Sin embargo, cuando oras y piensas en tus amigos, o en cualquier persona por cierto, en meditación, les ayudas enormemente. Ni siquiera puedes empezar a apreciar lo mucho que ayudas de esa manera. Como lo sabes, cada sentimiento o pensamiento es una forma sustancial en el mundo espiritual, y ningún pensamiento se pierde jamás, sobre todo no uno constructivo y bueno que proceda del amor y la buena voluntad. Estos pensamientos contribuyen al receptáculo y al flujo cósmicos en el universo, de manera que las fuerzas del bien se vuelven tanto más fuertes comparadas con las fuerzas del mal, ya que cada pensamiento malvado se agrega a ese receptáculo y lo fortalece.

Si, de acuerdo con muchos factores que no puedo examinar aquí, puede dársele ayuda directa a un amigo en particular —tal vez en una forma distinta de la que ustedes, los seres humanos, pueden concebir en el presente—, entonces tu oración tendrá un resultado inmediato. Si, por otra parte, este ser querido tiene que experimentar algunas dificultades por el bien de su posterior felicidad y liberación permanente, entonces tu oración no se perderá tampoco. Puedes estar muy seguro de eso. Su forma se preserva, por así decirlo, y tendrá su efecto apropiado en el momento apropiado. Así que nada de ese tipo se pierde jamás.

Recomiendo fuertemente a los pocos privilegiados que han encontrado a Dios en su alma en cierta medida que dediquen más tiempo a orar, no sólo por sí mismos, sino también por otras personas. Ofrezcan sus oraciones por el desarrollo general, por las almas infelices que no han alcanzado ni siquiera un rayito de luz. Tantos pensamientos se desperdician en reflexiones tristes, improductivas e incluso dañinas. Si ese mismo tiempo pudieran emplearlo productivamente —y no hay nada más productivo que la oración—, agregarían una gran fuerza al Plan de Salvación que opera en todo el universo.

PREGUNTA: Me gustaría saber si todo es una manifestación de la creencia del hombre.

RESPUESTA: ¿Qué quieres decir exactamente, querido mío?

PREGUNTA: Me refiero a todo lo que conocemos en la Tierra. ¿Es resultado de lo que creemos que es?

RESPUESTA: Es muy difícil responder a esto con un sí o un no. Trataré de explicarlo así: La esfera terrestre o el mundo material se creó para ustedes, los humanos, con un propósito definido que he mencionado muchas veces. Ese propósito principal es el desarrollo. En la esfera terrestre, el desarrollo procede infinitamente más rápido. La esfera terrestre, con todo lo que contiene —paisajes, montañas, mares, casas, cualquier objeto— existe concretamente y no altera su forma de acuerdo con las actitudes de las personas. En otras palabras, ustedes ven esta habitación de la misma manera en que la vería una persona de mucho más alto desarrollo o de mucho más bajo desarrollo. Los objetos de esta habitación son los mismos para cualquier ser humano con un sentido normal de la percepción, mientras que el mundo espiritual es un reflejo de las ideas, actitudes, pensamientos y mentalidad del espíritu. Allí, todo es el resultado de los pensamientos, los sentimientos y las acciones. Por lo tanto, los espíritus del mismo desarrollo siempre están juntos en una esfera. Otros espíritus, digamos los bajos, ni siquiera podrían ver loa paisajes u objetos que los espíritus ven y que son el producto de su personalidad. Pero en la Tierra no es así, y existe una muy buena razón para ello. No obstante, en otro sentido, hay una partícula de verdad en lo que dijiste, pero no en lo que se refiere a los objetos mismos. Es mucho más en el sentido de lo que hace la gente con su vida. Una persona puede guiar y determinar su propia vida en un grado muy alto, y en eso tienes razón.

Cualquiera que tenga suficiente fe también obedecerá automáticamente las leyes divinas. Y cualquiera que esté tratando seriamente de aprender y guardar las leyes divinas obtendrá la fe que quizás todavía le falte al principio de este Pathwork. Aquí, también, nadie puede tener fe obligándose a tenerla; la fe sólo puede crecer orgánicamente mediante el autodesarrollo. Crecerá al vivir estas leyes, aunque pueda ser difícil al principio. Entonces guiarán su propia vida y producirán todas las condiciones que necesitan para encontrar a Dios, mientras que, si no acatan las leyes divinas, producirán condiciones desfavorables. A ese respecto, lo que piensas es cierto. ¿Entiendes la diferencia?

PREGUNTA: La razón por la que pregunté fue que la Biblia dice: “Con la fe moverás montañas”.

RESPUESTA: Oh, sí, eso es muy cierto. Éstos son entonces los llamados milagros, los llamados sucesos sobrenaturales. ¿Hay más preguntas?

PREGUNTA: ¿Nos podría explicar en pocas palabras la diferencia entre misticismo y la magia blanca y negra?

RESPUESTA: Ese es un tema demasiado largo para esta noche. Te sugiero que recuerdes la pregunta para la siguiente vez y la hagas al principio del periodo de preguntas, cuando tengo más tiempo para abordar el tema.

Me retiro y los dejo con las bendiciones del Señor. Reciban Su amor, pues de hecho hay una gran bendición en este lugar ahora. Si se abren a ella, aunque tal vez no todos pueden ver esta fuerza resplandeciente, podrán sentirla y recibirla y usarla para Dios. ¡Queden en paz!

Dictada el 22 de noviembre de 1957.