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Pathwork

Conferencias del Guía

Conferencia 20. Dios: La Creación

¡Saludos en el nombre del Señor! Benditos sean todos ustedes, bendita sea esta hora.

Mis queridos amigos, la mayoría de ustedes creen que cuando imparto una conferencia elijo libre y arbitrariamente el tema, de acuerdo con mi propia autoridad. No es así. Creo que les interesará saber cómo se escoge un tema y qué se hace en el mundo espiritual con respecto a su pequeña comunidad.

En primer lugar, sepan que como contraparte a su comunidad en la Tierra, que está creciendo gradualmente, existe una comunidad considerablemente más grande en el mundo espiritual, que gobierna todo lo que tiene que ver con la comunidad de ustedes. Esta organización en el mundo espiritual los ayuda y los guía, y decide muchos factores en conexión con todos ustedes, pero en una escala mucho más amplia de lo que se imaginan.

Quiero hacer hincapié en que no hay coincidencias aquí: ninguno de ustedes ha sido atraído a esta comunidad por casualidad, ni siquiera los que vienen aquí una vez y no se quedan porque les falta ya sea la madurez espiritual para entender lo que está sucediendo, o porque no quieren desarrollarse espiritualmente y recorrer este Pathwork de perfección para el que es necesario un suministro constante de alimento espiritual.

Tampoco es coincidencia que más personas de esta última categoría estén llegando en las etapas iniciales de su comunidad. Existe un propósito y una razón de esto, que enseguida les explicaré. Hasta que las personas que pertenecen al círculo interno, quienes ayudan activamente a construir esta comunidad, hayan demostrado que están lo suficientemente conscientes de muchas de sus debilidades, la presencia de personas que hasta ahora no pueden apreciar completamente esta comunicación con el mundo de Dios es una prueba para ellas. Todas las pruebas y tribulaciones son resultado directo o indirecto de la propia imperfección, y su propósito inevitable debe ser también incrementar el aprendizaje, y por ese hecho mismo, lograr que cada individuo se dé cuenta de su debilidad. Ustedes, que pertenecen al círculo interno, tienen una gran responsabilidad y, por lo tanto, deben fortalecerse. Esto sólo puede lograrse por medio de todo tipo de sucesos, aun los aparentemente intrascendentes y casuales. Todos los que recorren el Pathwork activamente y con los ojos abiertos observarán y examinarán todo lo que les pasa en el curso de un día para que puedan incrementar su autoconocimiento. En la medida en que se fortalezcan tanto espiritual como emocionalmente y crezca su perfección, no sólo disminuirán sus conflictos personales sino que también cambiarán el carácter y el desarrollo espiritual de la mayoría de las personas que se van integrando a su grupo. Así que ya lo ven, no es mera coincidencia que al principio la mayoría de las personas que llegan a ustedes no sean del calibre que desearían. Probablemente hayan notado que esto ya ha empezado a cambiar, y cambiará más aún al avanzar el tiempo.

A la vez, las personas que caen dentro de la categoría anterior y se acercan a ustedes en los inicios de esta comunidad, no son guiadas aquí al azar tampoco. Tal vez tengan ciertos méritos de vidas anteriores —o de esta misma vida, de hecho—, por los cuales merecen ayuda y guía especiales que les permitan progresar más espiritualmente y más rápido. Sin embargo, siempre debe dejarse a la ley y a su propio libre albedrío si aceptan esa ayuda o no. Sin embargo, debe ofrecérseles la oportunidad. Si la aprovechan, significa una gran victoria para ellos y también para el mundo de Dios. Si la rechazan, su rechazo sirve al buen propósito de que haya pruebas y aprendizajes para las personas con brazos y hombros fuertes, espiritualmente hablando, a fin de que sean dignos de la gran realización que les espera.

Algunos de quienes piensan que llegaron aquí por casualidad o por curiosidad, necesitan saber que hay otras razones mucho más poderosas. Existe una organización en el mundo espiritual que los gobierna y decide a quién debe escogerse y a quién debe pasarse por alto, al menos en este momento. Los espíritus específicos que tienen esta tarea y están adiestrados para este trabajo son enviados como exploradores para que consideren todas las circunstancias que tienen que ver con los individuos en cuestión. Si parece que una persona debe integrarse a ustedes o que por lo menos debe dársele esa oportunidad, entonces los espíritus exploradores se ponen en contacto con los espíritus guardianes de la persona: éstos últimos guían a sus protegidos a alguien de su círculo y tal vez inspiran a esa persona para que le proponga a la otra la idea de unirse a su grupo. Esto les dará una idea de cuánto trabajo y cuidado se aplica incluso al detalle más pequeño.

La elección de los temas de las conferencias también requiere una cantidad considerable de trabajo en el mundo espiritual, ya que el tema apropiado en el momento apropiado no siempre es fácil de determinar, y yo personalmente no podría hacer esto solo. ¡No tienen ustedes la más vaga idea de cuánto orden y organización rigen el mundo espiritual de Dios! La eficiencia de los espíritus que están capacitados de manera experta para llevar a cabo sus tareas específicas y del trabajo de equipo que esto entraña es algo que rebasa su comprensión. Por ejemplo, hay cierto número de espíritus más exaltados que están por encima de mí a quienes tengo que consultar para la elección de un tema para mi conferencia y para el consejo que doy a ciertos individuos, así como para diversas otras decisiones. Por otra parte, estos espíritus también toman en consideración mis opiniones, mis experiencias y mi consejo. Tengo cierto número de ayudantes a quienes envío a otras partes o que ayudan con otras tareas en conexión con la construcción de su comunidad. Tras considerar todos los informes que me llegan de los espíritus involucrados en este trabajo, cada tema se decide, y también se determinan los límites de cuán lejos puedo llegar al responder a ciertas preguntas que pudieran surgir inesperadamente. Estas decisiones se toman con base en el gran número de componentes y situaciones en las que han de considerarse todas las leyes pertinentes. Es una especie de trabajo de contabilidad, si se me permite llamarlo así, en el que deben considerarse y sopesarse minuciosamente muchos detalles.

No tienen idea de cuánto trabajo realizamos en nuestro mundo en relación con esta comunidad suya; cuántas cosas hay que considerar en lo que se refiere al futuro. Es sumamente difícil determinar qué información puede ser perjudicial para algunos de los oyentes y lectores, y al mismo tiempo ser útil para otros, dependiendo de su grado de progreso y del tiempo que les ha tomado progresar. En otras palabras, es difícil encontrar maneras de promover el progreso de cada individuo que pertenece al grupo de ustedes dándole sólo la cantidad correcta de alimento espiritual en el momento correcto, y al mismo tiempo prever de manera sabia el futuro del grupo en su conjunto.

Ustedes en su mundo están muy ciegos. Sólo reconocen lo que tienen delante de los ojos. No se dan cuenta de que muchas veces una verdad escuchada demasiado pronto puede ser más dañina que si fuera escuchada demasiado tarde. ¡Sí, amigos míos, así es! Por otra parte, puede ser imperativamente importante para algunas personas escuchar una verdad o ley espiritual específica en un momento determinado. En tales casos, la información que ha de darse debe ser expresada de manera tal que no la entiendan quienes aún no están listos y maduros.

Esto puede darles una idea de la organización que, en el mundo espiritual, es la contraparte de su grupo. En esta organización intervienen de manera profunda muchos detalles que ustedes desconocen por completo; ella trabaja con amor, cuidado y sabiduría para guiar todo del modo más ventajoso para todos los involucrados, incluidos aquellos a quienes todavía no conocen pero que se sumarán a ustedes en el futuro. Computar todos estos datos exige expertos capacitados que trabajan con esfuerzo incesante, previsión y conocimiento exhaustivo de la ley divina, así como con gran devoción a Dios y a su Gran Plan de Salvación. El crecimiento apropiado de su comunidad es de imperativa importancia en el Plan de Salvación y de un significado más profundo del que intuye la mayoría de ustedes. A través de las explicaciones ustedes pueden entender un poco mejor lo que al principio les parecía una reacción en cadena de coincidencias, pero que no es otra cosa que una gran guía puesta en movimiento. Así, también pueden entender el hecho de que el retrato interno de cada persona que viene aquí se ha tomado en cuenta, hasta los detalles más insignificantes, de modo que no sólo los temas de las conferencias generales se determinan por todos estos factores juntos, sino también la manera en que se dan ciertas explicaciones y se tratan ciertos temas. Entenderán que yo no llego aquí y escojo libremente un tema. Siempre que las personas logran establecer contacto con el mundo de Dios, jamás sucede que el espíritu contactado pueda elegir libremente el tema, porque deben considerarse muchas cosas y están en juego muchas otras de las cuales ustedes no saben nada.

La última vez les dije que hablaría de la Caída de los Ángeles. A fin de hacer esto eficazmente para que ustedes lo entiendan tanto como cualquier ser humano es capaz de entender, tengo que tratar el tema en este orden: Dios, la Creación, la Caída de los Ángeles y el Plan de Salvación. Sólo puedo tocar cada uno de estos temas de la manera más breve y condensada, ya que no puedo hacer caber toda esta información en una conferencia. En la última empecé con una explicación acerca del espíritu de Jesucristo, quien es parte integral de todos estos temas. Primero, condensaré esta información y agregaré ciertos detalles suplementarios más adelante. Sí quiero hacer el mayor hincapié en que esta conferencia aborda las cuestiones más grandes que existen, y por lo tanto es sumamente difícil presentarla de tal manera que se entienda, incluso por aquellos que están espiritualmente avanzados. Así pues, no deben tratar de absorber lo que oigan con su limitado intelecto tan sólo; esto no los llevará a ningún lado. Más bien, deben tratar de escuchar con el corazón, con el alma y con los sentidos internos para que puedan sentir la verdad en vez de entenderla intelectualmente. Sólo esto les dará una comprensión real; en cierto sentido, puede ser material que contenga semillas de iluminación.

Para empezar, ¿qué puedo decirles de Dios, amigos míos? Es tan grande que su grandeza jamás podrá explicarse con palabras. En particular para un ser humano, es imposible intuir, percibir y menos aun saber lo que es Dios. Deseo decir sólo esto sobre el Creador: Dios es tanto persona como principio. Las religiones y las filosofías humanas siempre han debatido esta cuestión. Según una opinión, Dios es persona; la otra sostiene que Dios no está hecho de sustancia, ya que es únicamente principio y fuerza. Como ya lo he dicho, ambos puntos de vista son ciertos. Dios, en su aspecto masculino, es Creador y, como tal, es persona.

El aspecto masculino es el creativo, no sólo en el caso de Dios, sino, al originarse de Él, es el principio creativo del universo en el caso de todos los seres. En esta capacidad, Dios toma decisiones y establece disposiciones y determinaciones. En esta capacidad, Dios como Creador y persona creó el universo con todas sus leyes y otros seres, aunque la creación de estos últimos fue en conjunción con el aspecto femenino divino. Cuando se dice que Dios creó a sus hijos a Su imagen, se quiere decir que todos los aspectos divinos reaparecen en menor grado dentro de estos seres creados. Así, la capacidad creativa existe también en cierta medida en todos los seres.

Esta sustancia divina que Dios posee en grado máximo, y que Cristo posee en menor grado, pero en un grado mayor que todas las demás criaturas, puede describirse de la mejor manera posible como una sustancia fluida de la materia más radiante. Es la fuerza de la vida. Dios, así como todas las criaturas en su forma más elevada de desarrollo, puede disolver esta sustancia fluida de manera que la personalidad compacta se convierta en un flujo, un principio o un río divino. Esto no entraña la aniquilación de la individualidad como ser pensante capaz de tomar decisiones. En este estado de flujo, el aspecto femenino divino es prevalente. Es el estado de ser y el estado de crecimiento lento y construcción orgánica. Siempre que Dios lo quiera, los fluidos pueden retraerse para que Su aspecto masculino prevalezca de nuevo. Esto mismo es cierto en el caso de todos los seres creados en su estado más elevado de desarrollo. Si prevalece su aspecto femenino, se fusionan con Dios en un estado de ser. Si prevalece su aspecto masculino, ayudan en la Creación de acuerdo con la voluntad de Dios y de acuerdo con la ley divina. Entiendo que es imposible que ustedes entiendan todo esto por completo. Tal vez sea sólo el comienzo de una percepción más profunda que aún ha de venir. Ni siquiera los espíritus más elevados pueden comprender por entero el amor, la sabiduría y la perfección de Dios y la infinita diversidad de Su creación. ¡Lo único que podemos hacer es contemplarla con asombro reverente, regocijarnos y alabarlo!

Como dije en mi última conferencia, Dios presentó como Su primera creación el espíritu de Jesucristo, y la mayor parte de esta sustancia divina está en él. Por lo tanto, algunas religiones se refieren a Dios el Padre y Dios el hijo. Pueden ver que hay verdad en esta afirmación, aunque es erróneo considerarlos una y la misma persona. Después del espíritu de Cristo, muchas otras criaturas llegaron a existir; tantas que no podrían ustedes contarlas con los números que hay en el mundo. Una vez me preguntaron: “¿Por qué creó Dios a estos seres? Si es omnisciente, debe de haber sabido que de ello podría derivarse el sufrimiento”. Esta es, en efecto, una pregunta importante, sobre la que me gustaría hablar brevemente.

Dios es amor y el amor debe compartir: ésta es la naturaleza del amor. Desde luego, Dios sabía que como creó seres con libre albedrío, éstos podrían decidir con este libre albedrío que el sufrimiento llegara a existir, ya sea permanente o temporalmente. No obstante, como indicio de Su grandeza, Dios creó seres que pudieran escoger libremente con el poder que se les otorgó. O tendrían la sabiduría de no abusar de este poder y vivir así dentro de la perfección de la ley divina en un estado de dicha eterna, o, si decidían lo contrario, finalmente llegarían a comprender mucho mejor la perfección de la ley divina, después de haber transitado por el valle de la muerte. Así, se parecerían más a Dios que nunca antes. El sufrimiento temporal para aquellos que pudieran decidir equivocadamente no es nada en comparación con la dicha suprema y la felicidad de la eternidad después de que el sufrimiento autoinfligido se haya experimentado. La balanza muestra esto tan claramente que un espíritu ni siquiera tiene que haber alcanzado un desarrollo muy alto para reconocer este hecho.

Así pues, Dios creó a muchos seres y muchos mundos mucho antes de que existiera un mundo material: mundos de armonía, felicidad, belleza infinita y posibilidades infinitas que desplegaron aspectos creativos divinos para todos los seres. Aquí, la sustancia divina de cada ser creado era libremente activa y no estaba cubierta por materia extraña y ajena a Dios. He dicho muchas veces que la tarea de ustedes es descubrir esta sustancia divina dentro de ustedes y liberarla de estas capas opuestas a Dios que les roban su unidad con ustedes mismos y con Dios. También se hace referencia a esta sustancia divina como el Ser Superior o la chispa divina del ser humano. También se le llama, a veces, el Espíritu Santo. El Espíritu Santo no es un ser, ni es parte de un Dios triple en el sentido que suele dársele: es simplemente la sustancia divina que toda criatura viva posee en cierto grado, independientemente de que esté libre en alguna medida de otras sustancias o esté todavía cubierta por ellas. Así pueden ver que muchas veces la idea de la Trinidad no se ha entendido; pero también existe mucha verdad dentro del malentendido.

Ahora querrán saber cómo fue que estas capas extrañas llegaron a cubrir la sustancia divina que cada ser era originalmente. Éste es el tema de la Caída de los Ángeles, ya que otro nombre de estos seres puros, semejantes a Dios o Espíritus Santos, es ángeles. Primero, sin embargo, me gustaría aclarar que es un gran error suponer que esta sustancia divina que existe en todos es Dios mismo, o idéntica a Dios el Creador. Dios es un ser y lo que ustedes poseen dentro de ustedes es de sustancia divina y tiene muchos de los atributos divinos, aunque no en la misma medida que la sustancia de Dios mismo. La chispa divina que existe dentro de ustedes es parecida a Dios. Sólo esta sustancia purificada y liberada que hay en su interior puede unirse con Dios y, por lo tanto, ser una con Dios. Ninguna sustancia que no se parezca a Dios puede unirse con Él. Es erróneo confundir la sustancia semejante a Dios de cada ser creado con la del Creador mismo.

La gente suele expresar la idea de que Dios no debería haber dotado a Sus criaturas de libre albedrío, pues entonces jamás habría ocurrido la caída; o, afirman, Dios por lo menos debería haber intervenido cuando empezó la caída. Sin embargo, este punto de vista es muy miope y ciego. La felicidad sólo puede existir para cualquier criatura creada a través de la unión con Dios. Y para estar en unión con Dios, deben ser de la misma sustancia y estar dotados de los mismos aspectos y cualidades; de lo contrario, no se parecerían a Dios y, por ende, serían incapaces de estar en unión con Él. El libre albedrío y la libre elección conllevan la posibilidad de dirigir el libre albedrío en un sentido contrario a la ley divina. En el hecho de escoger libre y correctamente y de abstenerse de abusar del poder residen la divinidad, el amor, la sabiduría y diversos otros atributos divinos. Es de la mayor importancia que todos ustedes capten esta idea, pues entonces podrán dar respuesta a muchas preguntas que hasta ahora quizás no hayan entendido.

Dios también puso en la Creación un número infinito de leyes. Estas leyes establecieron de antemano la posibilidad de un regreso a Dios si y cuando cualesquiera de los seres creados abusaran del poder y la libertad que Él les concedió. Estas leyes operan en ciclos que tienen que cerrarse; pase lo que pase, estos ciclos siguen su curso y las leyes funcionan de manera tal que, a final de cuentas, todo lo que una vez se alejó de Dios y de la ley divina tendrá que regresar a la postre. Cuanto mayor sea la distancia de Dios, más sufrimiento habrá, pues sólo en Dios y con Dios reside la felicidad. Pero a través de este sufrimiento surge un incentivo más fuerte para regresar a Dios. Este pensamiento también se presta muy bien a meditaciones profundas. Al entender parte de esta verdad, podrían llegar a entender muchas cosas que hasta ahora han permanecido ocultas de ustedes. Si sus ojos y sus sentidos internos se purifican suficientemente, reconocerán esta ley incluso en su vida diaria, hasta en los incidentes pequeños.

Así pues, los mundos espirituales sí existieron durante un tiempo muy largo, en el cual todos los seres creados vivieron en un estado de dicha suprema, de una manera que resulta inimaginable. Para todas las criaturas existía la posibilidad, desde que llegaron a existir, de escoger libremente ya sea vivir dentro de la ley divina o actuar en contra de ella. Pueden hallar la explicación simbólica de esto en la historia de Adán y Eva en el Paraíso. En realidad, esto sucedió de una manera muy distinta, aunque la idea de la tentación estaba ahí. Tal vez puedan comprender parte de esto si imaginan poseer un gran poder. Saben que usar este poder de cierta manera podría resultar peligroso para ustedes, pero mientras no exploten este poder, sentirán la curiosidad de saber qué pasará si lo usan. Esta tentación se vuelve más y más fuerte. Cuanto más fuerte se vuelve, menos pueden pensar en el medio para contrarrestarla. Ni siquiera tienen la intención de seguir usando este peligroso poder, pero sienten que tienen que experimentarlo un poco, sólo para ver. Todo el conocimiento teórico que poseen, en el sentido de que una vez que lo prueben les resultará imposible ya no dejarse arrastrar por él, se disuelve bajo el creciente peso de la tentación.

Una vez que el primer espíritu sucumbió a la tentación, puso en movimiento algo que ya no pudo cambiarse. Este espíritu supo una vez que así sería, pero no quiso recordarlo después de haber sucumbido. El resultado no fue un cambio inmediato, sino uno gradual. El cambio de armonía a desarmonía tuvo lugar tan gradual y lentamente como ocurre su cambio personal de la desarmonía a la armonía. Esta última es evolución; la primera podría llamarse involución, y ninguna de las dos puede suceder repentinamente. Aquí me gustaría darles otro ejemplo de este proceso, que les ayudará a entender si abren sus sentidos. Supongamos que sienten la tentación de tomar una droga adictiva, y que tienen la intención de no sucumbir a ella por completo, porque saben, como todo el mundo, que esto significaría su ruina en todos los sentidos. Pero creen que la pueden probar sólo una vez, únicamente para saber qué se siente. Después de esta sola vez, ya no pueden escapar pues están atrapados. El mismo principio rige para todo lo que se opone a la ley divina.

Este espíritu que sucumbió primero generó un poder que actuaba en sentido contrario a la ley divina, pero seguía siendo el mismo poder, sólo que usado en una forma diferente. Con este poder, el espíritu pudo afectar e influir en muchos otros espíritus, poco a poco. Pero no todos los espíritus fueron afectados. Hubo una división entre los que sucumbieron y los que no sucumbieron. Con los primeros empezó la “caída de los ángeles”. En este proceso, todos los aspectos divinos se convirtieron en su naturaleza opuesta: la armonía se convirtió en desarmonía, la belleza en fealdad, la luz en oscuridad, la sabiduría en ceguera, el amor en odio, miedo o egotismo, y la unión en separación. Entonces la integridad se escindió aún más a medida que procedía esta atracción de la tentación. Así llegó a existir el mal.

Una vez expliqué que los mundos espirituales son mundos psicológicos, lo que no significa que sean insustanciales y amorfos. Sólo en su mundo material son abstractos los pensamientos y los sentimientos: en otras esferas los espíritus crean sus propios mundos, en los que viven de acuerdo con sus estados anímicos. Cada estado anímico crea como acción-reflejo una esfera que consta de paisajes, casas, objetos y así por el estilo. De tal suerte, sólo espíritus de igual desarrollo pueden compartir un mundo, que, en ciertos estados de desarrollo, facilita la vida en general, pero, del mismo modo, retrasa el desarrollo individual. Cuando tienen en mente que sus actitudes, sus pensamientos, sus sentimientos, sus opiniones y sus metas crean su mundo, entenderán que el mundo de los espíritus más elevados es hermoso y luminoso, mientras que el mundo de los espíritus caídos se ha vuelto oscuro y feo. Desde que se puso en marcha el gran plan, muchos mundos intermedios han llegado a existir en diversos grados de armonía y desarmonía, de acuerdo con el estado de desarrollo que los espíritus una vez caídos habían alcanzado. Su mundo material es uno de estos mundos intermedios.

La mayoría de ustedes saben que el espíritu individual en su grado más alto de desarrollo combina los aspectos masculino y femenino de la divinidad. No hay división interna ni desunión en ese punto. La existencia en la Tierra del hombre y la mujer como entidades separadas es resultado de esta escisión, como ya lo entienden. Por lo tanto, cada ser humano tiene su contraparte. El impulso humano de encontrar a la pareja correcta no es otra cosa sino el profundo anhelo de reunirse con la otra parte separada de uno. Todos los seres viven ciertas encarnaciones con su verdadero doble o contraparte, porque a través de la felicidad que entraña esta reunión existe el deber de realizar algo. Ciertas otras encarnaciones tienen que vivirse sin esta contraparte: en eso reside una realización de un tipo diferente.

Sin embargo, este último tipo de encarnación, en el que no se da la reunión con la verdadera contraparte de uno, no significa que sea necesario llevar una vida de celibato. Puede haber otras parejas con las que no sólo puede construirse una gran felicidad, sino con las que se podría también cumplir otros deberes, pagar karma y así sucesivamente. Así pues, si pasan una encarnación sin su verdadera contraparte, pero tienen otra pareja con la que deben realizar algo, no piensen que su contraparte en el mundo espiritual se sentirá herida o celosa por el amor que ustedes le den a su pareja presente. No es así. Las cosas no funcionan así en la Realidad Absoluta. No importa de qué manera lo aprendan, si aprenden a dar amor, se acercan un poco más a Dios, a su realización y a su liberación... y por lo tanto también a su contraparte. El deseo de este tipo de amor en las relaciones sexuales es el anhelo de unión con su contraparte para ser completo otra vez. Esa realización, sin embargo, depende de la manera en que dirijan esta fuerza.

Los seres menos desarrollados, como los animales, las plantas y los minerales, se encuentran aún en un estado de mayor escisión o división. La condición humana, el estado de estar dividido a la mitad, por así decirlo, es la última forma antes de que pueda tener lugar la reunión con nuestro estado original. Los mundos inarmónicos que llegaron a existir después de la separación de Dios y a través de la llamada caída de los ángeles se llaman también infierno. Estos mundos simplemente reflejan el estado mental de las criaturas que viven allí; estas esferas llegaron a existir como resultado directo del estado mental de estos seres. Pero el infierno no es sólo una esfera: hay muchas esferas allí, así como hay muchas esferas en el mundo divino, o el llamado cielo. Cuando tuvo lugar la caída, no todos los que participaron llegaron a tener un estado igual de desarmonía y maldad. El grado fue muy individual y diferente. Así, llegó a haber esferas distintas dentro del mundo de la oscuridad, que siempre correspondían al estado mental del individuo. No obstante, en conjunto, se puede decir que todos los aspectos divinos se convirtieron más o menos en su opuesto.

En tanto no se haya logrado la purificación completa, algunas de las características de la caída seguirán existiendo dentro de la persona hasta cierto grado. Sería sumamente útil que cada uno de ustedes explorara su alma y llegara a sentir claramente este proceso, para que lo hicieran consciente. Cuando ustedes consideren sus defectos individuales, traten de encontrar el aspecto divino original de ellos. Sepan que ningún defecto pudo llegar a existir por sí solo; es una distorsión de algo que una vez fue divino. Pueden encontrar este aspecto divino en todos sus defectos. Entonces les será mucho más fácil purificar sus faltas y al mismo tiempo perder su sentimiento de desesperanza acerca de ustedes mismos. Perderán también su sentimiento de inferioridad. Pero, a fin de hacerlo, deben encontrar primero qué defectos tienen y encararlos valerosamente.

Cuando estos mundos de infelicidad gradualmente llegaron a existir y la separación de Dios tuvo lugar para un gran número de seres, la ley divina estableció la posibilidad de recuperar el feliz estado de existencia que estos seres conocieron una vez. Sin embargo, tenían que tomarse ciertas decisiones y hacerse ciertos cambios, siempre de acuerdo con el libre albedrío de los espíritus caídos, ya sea individualmente o como grupo. Esto también fue previsto y establecido por Dios, y la oportunidad se dejó para el momento correcto. Todo esto es parte del Plan de Salvación para el que Dios consiguió la ayuda de todos los espíritus que permanecieron fieles a Él, así como el auxilio de quienes alcanzaron y todavía están alcanzando un desarrollo suficiente después de su caída, para asistir a otros. Hablaré más de esto la siguiente vez.

Piensen cuidadosamente en todo lo que les he dicho hasta ahora, aun cuando todavía les falte cierta información para que el cuadro sea más completo. Sin embargo, incluso a través de este cuadro incompleto, ustedes verán respondidas varias preguntas si se toman la molestia de pensar profundamente, meditar y pedir a Dios que les ayude a entender. Cuando hayan obtenido esta comprensión, estarán en la posición de saber qué significa realmente la vida, cuál es la razón de su existencia aquí y cuál es su tarea personal en esta vida. ¡No hay persona que no tenga una tarea! Los que tienen paz de espíritu han encontrado su tarea. Quien no ha encontrado esta paz no ha encontrado su lugar. Su ser más íntimo les dará el mensaje de si han encontrado su tarea o no por medio de la felicidad o la inquietud que les comunica. Todo lo que tienen que hacer es preguntarse. Si todavía encuentran inquietud, apuro, nerviosismo y falta de tranquilidad de espíritu, entonces pidan a Dios que les ayude a encontrar su tarea, ábranse a ella, para que puedan entender Su guía. Lo que aún podría ser un obstáculo entre ustedes y la realización completa de su tarea de vida acaso sea su desarrollo personal. Podría ser que estén ciegos a algunos aspectos de su propia personalidad y que éstos se interpongan en el camino a su realización. Así que no busquen muy lejos para encontrar la respuesta. Dentro de su ser están todas las respuestas que necesitan a fin de conducir su vida de una manera que agrade a Dios.

La siguiente vez entraré en mayores detalles con respecto al Plan de Salvación en el que Jesucristo desempeña un papel fundamental. Con él, ninguno de los ángeles caídos podría regresar. Es muy importante que entiendan esto en cierto punto de su desarrollo.

Dictada el 1 de enero de 1958.