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Pathwork

Conferencias del Guía

Conferencia 28. Comunicación con Dios. La revisión diaria

Saludos en el nombre del Señor. Les traigo bendiciones, mis queridos amigos, como siempre.

Toda criatura viviente busca a Dios, todos los seres humanos buscan a Dios consciente o inconscientemente. Incluso las personas llamadas ateas buscan a Dios, ya que todo el mundo busca la felicidad, el amor y la seguridad, ¡y eso es Dios! Desde luego, cuando está ausente la conciencia espiritual, la gente suele pensar que estos objetivos pueden encontrarse en otras cosas, y por lo tanto buscan la seguridad ya sea en términos económicos o a través de lazos emocionales. Las personas también buscan la felicidad, el amor y la seguridad por medio de un éxito sobresaliente en una profesión, gracias al cual pueden obtener admiración, aprecio y cierto grado de poder. Si se desea la verdadera seguridad —¿y quién no la desea?— estos objetivos son sustitutos pobres, en efecto, sobre todo si toman el lugar de la seguridad que sólo puede dar una relación armoniosa con Dios. El éxito económico, los lazos emocionales satisfactorios y el reconocimiento profesional pueden ser suyos también si son parte de su plan para esta encarnación. ¡Pero qué diferencia tan grande hay si son lo único que puede sostenerlos!

Con el amor sucede lo mismo. Si buscan amar a otro ser humano con la corriente que está destinada a amar a Dios, siempre se quedarán con una sensación de vacío, de insatisfacción e incluso de frustración. Así que si Dios no es en verdad la base de su vida y si, en vez de esta base, buscan sustitutos mundanos, éstos jamás los satisfarán realmente. No obstante, es cierto que también pueden sentir amor por los seres humanos y recibir el amor de ellos, y así es como debiera ser. Pero este amor tendrá su valor apropiado; no será su única ancla, y nunca sentirán que su vida carece de sentido si por una razón u otra pierden un amor humano, con tal de que Dios tenga su legítimo lugar en su corazón.

Así que pueden ver, mis queridos amigos, que todo el mundo busca a Dios, a menudo sin saberlo. Así como las plantas se inclinan hacia el Sol en busca de luz y calor, así también el hombre se inclina hacia Dios, muchas veces tan inconscientemente como la planta. Sólo cuando hayan encontrado a Dios dentro de ustedes mismos descansará su corazón y la perplejidad de su vida tendrá sentido. Sólo encontrando a Dios será suya la luz del conocimiento; no necesariamente el conocimiento general o abstracto, que es de menor importancia, sino el conocimiento personal. Entenderán por qué tuvieron que pasar por ciertas dificultades, y por qué tuvieron tantas experiencias incomprensibles que originalmente parecían ser el resultado de la crueldad de otros o del “destino”. De pronto su vida adquirirá un sentido tan profundo que ya no se pelearán con sus dificultades. Estarán felices de haberlas tenido, queridos míos, no sólo porque percibirán completamente su justicia, sino porque verán lo buenas y fortificantes que fueron estas tribulaciones para ustedes. Así será, en verdad.

A Dios se le busca de diferentes maneras. Pero no pueden encontrarlo fuera de ustedes mismos. Ni en un edificio, ni en el cielo. Todos ustedes lo saben. Sólo pueden hallarlo dentro de ustedes mismos. Pero a pesar del hecho de que saben que Él vive dentro de cada uno de ustedes, muchos siguen buscando a Dios de la manera incorrecta. Sin importar qué religión o filosofía profesen, sólo pueden encontrar a Dios dentro de ustedes atravesando su Ser Inferior. Si tienen un tesoro oculto profundamente en la tierra, la única manera de acceder a ese tesoro es excavando la tierra, lo que significa que tienen que entrar en contacto estrecho con ella durante un tiempo. Saben que manejar esta tierra es una tarea valiosa y necesaria para liberar su tesoro. Así que hacen este trabajo temporalmente desagradable para acabar con él de una vez por todas. No existe absolutamente ninguna manera de sacar el tesoro a menos que estén dispuestos a encarar y manejar el lodo primero. La simple lógica de esto será comprensible para todos.

Entonces, ¿por qué no hacerlo cuando el tesoro es la casa de Dios que está enterrada en cada uno de ustedes? ¿Por qué esperan descubrir el más preciado tesoro de todos sin estar dispuestos a enfrentarse a su Ser Inferior? ¿Tiene sentido eso? Ciertamente que no, pero muchos de ustedes aún esperan hacer eso, de alguna manera. Muchos seres humanos, que saben perfectamente bien que Dios sólo puede encontrarse dentro, todavía buscan vagamente en algunos rincones ocultos de su alma para encontrar una chispa, para experimentar a Dios. Tal vez esperan hacer esto buscando un conocimiento general y abstracto de Dios o haciendo ciertos ejercicios espirituales. Si ésta es la única manera en que lo buscan, lo que recibirán será todo menos a Dios. No deben tratar de ignorar las dificultades de su vida que tengan inmediatamente frente a ustedes. Si buscan de esta manera, verán que Dios esta mucho más cerca de lo que pensaban. Pero si lo intentan de cualquier otra manera, estará infinitamente más lejos de ustedes de lo que pueden imaginar. A fin de encontrar a Dios, deben reconocer sus emociones ocultas y evaluarlas a la luz de la ley divina. Reconozcan sus reacciones verdaderas en vez de engañarse creyendo que reaccionan de manera distinta y por razones diferentes de las reales. Primero vean sus defectos claramente. He dicho muchas veces antes que tienen que encontrar las partes de ustedes que todavía no son conscientes. ¡Examínense y vean qué sienten en realidad! Sólo transitando este camino, atravesando el Ser Inferior, enfrentándose a él, disolviéndolo paso a paso con valor y convicción, entonces y sólo entonces encontrarán la verdadera felicidad y seguridad en Dios y con Dios y a través de Dios.

“¿Cómo puedo hacer esto?” Esa es siempre la pregunta. Hay muchos puntos de los cuales partir, amigos míos. Es un hecho reconocido por todos los que ya están en este camino que siempre tienen que abordar todos los problemas al menos desde dos frentes, y muchas veces desde más. No pueden encontrar a Dios a menos que se esfuercen por vencer sus imperfecciones. Pero, por otra parte, ciertamente no pueden vencer sus imperfecciones solos, no importa lo fuertes que sean, no importa lo buena que pueda ser su voluntad. Necesitan la ayuda de Dios. Así que es un proceso alterno.

Primero tienen que meditar y reconocer y evaluar sus propias imperfecciones, y construir un puente a partir de allí. Luego tienen que analizar con honestidad lo que realmente pasa en ustedes. Y no es tan difícil como podrían creerlo si en verdad eligen y desean hacerlo. Tienen que reconocer la indolencia siempre presente en todas las personas, junto con el impulso evolucionario básico de todas las criaturas vivientes de acercarse a Dios. Aunque el anhelo de Dios suele malentenderse, malinterpretarse y dirigirse a un canal equivocado, sigue estando allí. Se necesita conciencia espiritual para entender este anhelo y dirigirlo apropiadamente. Pero la indolencia de su Ser inferior hace que ustedes vacilen cuando se trata de superar los obstáculos. Éste no quiere pelear, ni tolera hacer nada incómodo. Mientras no reconozcan su propia versión de esta indolencia, no podrán progresar. Así que en una etapa su trabajo tiene que ver con las imperfecciones que forman parte de su Ser Inferior. Y en otra etapa tienen que pedir activamente la ayuda de Dios, aun cuando en este punto, debido a sus imperfecciones específicas, no tengan todavía un contacto cercano con Él. Sin embargo, deben esforzarse con el poco contacto que tengan para que se les brinde la ayuda divina que necesitan para seguir construyendo el puente. Este proceso en constante alternancia requiere que lo construyan primero desde un frente, y luego desde el otro.

Sin embargo existe una manera segura, algo que llamaré incluso un atajo, de establecer una relación personal con Dios o una experiencia personal con Él. Mis queridos amigos, muchos de ustedes creen en Dios, pero muchos tienen también, en lo más profundo de su corazón, un rincón de incredulidad. Tienen miedo de enfrentar este rincón de incredulidad, y a esta actitud se debe su resistencia a explorar su propia alma. Creen que si hacen caso omiso de este rincón de duda que tienen y lo tapan, la duda desaparecerá o no contará. Pero esto no es cierto. Cualquier cosa que descubran en ustedes mismos nunca representa el cuadro completo, porque están compuestos de muchas corrientes contradictorias. No teman enfrentarse a esa parte de ustedes que no cree en Dios e incluso desea sinceramente fortalecer la incredulidad. No tapen ninguna duda, ya que no lograrán nada diciéndose que no existe. No digo que esto constituya el único factor que tienen miedo de enfrentar dentro de ustedes. Pero sea la duda acerca de Dios o cualquier otro aspecto de ustedes mismos, el principio siempre es el mismo: no pueden conquistar ningún sentimiento mientras tengan miedo de enfrentarlo. Les prometo que cualquier sentimiento que tengan no será ni la mitad de temible que creen ahora una vez que lo enfrenten.

Volvamos a este atajo para conocer a Dios: Si sienten que existe en ustedes una incredulidad, hay una manera maravillosa, segura y rápida de experimentar la realidad y la presencia de Dios y Su mundo espiritual tan intensamente que todas las dudas se disolverán como la nieve en el Sol. Y es el camino del sacrificio, amigos míos. Si son capaces de sacrificar algo por Dios, tendrán esa experiencia. El conocimiento, la certeza y la realidad que obtendrán de la experiencia de hacer un sacrificio serán infinitamente más valiosos que aquello a lo que habrán renunciado.

Ahora bien, sé que no saben cómo hacer un sacrificio ni qué deben sacrificar. Yo les mostraré el camino. No se les pide nada melodramático. De hecho, quiero insistir en un punto: cuanto menos sepa la gente cuando lo hagan o cuando piensen hacerlo, mejor será. Sólo ustedes y Dios deben saberlo; y tal vez su maestro espiritual en caso de que necesiten ayuda. Esto no debe servir a su ego de ninguna manera, así que no ha de ser algo asombroso ni espectacular. Lo que digo tampoco tiene nada que ver con el martirio.

Si se hallan en un dilema acerca de una decisión, o si sigue habiendo una desarmonía en su vida, que esto sea una señal de que algo anda mal. Cualquier cosa que hagan, si tiene la bendición de Dios, será armoniosa. No les causará fricción constante ni a ustedes ni a otros. Si están demasiado fuertemente comprometidos con una idea, o con algo que desean y no quieren soltar, esto podría servir también para el propósito en cuestión. Tomen esto, cualquier cosa que sea —su problema, su decisión, su excesivo apego— y preséntenselo a Dios. Ábranse completamente y pregunten primero: “¿Qué quiero en realidad?” Muchas veces surgen problemas porque no tienen claro en su mente qué desean en realidad.

Una vez que se hayan dado la respuesta a esa pregunta, y establezcan así claramente su deseo y su preferencia, háganse la segunda pregunta: “¿Es posible que lo que deseo no sea la voluntad de Dios?” En este punto podría manifestarse el rincón oculto de su corazón, donde albergan sus dudas. Entonces será sumamente importante que permitan entrar en su conciencia las reacciones y los sentimientos que surgirán, y que los expresen claramente. Podrían decirles: “Sí, todo esto está muy bien, pero tal vez no haya un Dios. Si no hay un Dios, no veo razón alguna por la que deba renunciar a lo que me gusta. ¿Por qué debo hacer un sacrificio?” Si pueden articular esta duda interna, queridos míos, habrán dado un paso, ¡lo crean o no! De esta manera su problema espiritual más íntimo, el punto agrio oculto que hay en ustedes, empieza a tomar una forma precisa para que puedan lidiar con ella inteligentemente.

Al continuar esta discusión con ustedes mismos, su lado lógico podría decir: “Muy bien, si realmente no hay un Dios, no arriesgo nada preguntándole, pues entonces no puedo recibir una respuesta de Él. Antes de permitirle que tome mi decisión, le preguntaré a Dios mismo si existe. Querido Dios, una parte de mí cree en ti; otra no cree. ¿Cuál tiene la razón? Por favor, ayúdame”. Si primero zanjan esta cuestión entre ustedes y Dios, recibirán iluminación. Sin embargo, deben hacer frente a la pregunta en lugar de evadirla.

Entonces podrían decir: “Y si sé que eres Dios, estaré dispuesto a sacrificarme y a renunciar a mi voluntad”. Pero ¿están dispuestos a sacrificarse y renunciar a su voluntad? ¿Deben estar dispuestos a hacer eso? Si no experimentan completamente la iluminación de que Él, que es el Dios vivo y la realidad más grande de todas, realmente existe, entonces, paradójicamente, sólo podrán recibir esta iluminación si están dispuestos a sacrificarse por Dios. Siempre esperan que Él se manifieste primero, y sólo entonces deciden tal vez poner su vida en Sus manos. Pero al acercarse a Él de esta manera siguen corriendo en círculos; la cuestión nunca se zanjará mientras no estén dispuestos a hacer a un lado su voluntarismo para hacer Su voluntad. Al hacerlo, resolverán dos problemas a la vez: la realidad de la existencia de Dios y su apego a algo distinto de la voluntad de Dios. Si toman este camino en su vida cotidiana no habrá desventajas de ningún tipo: todo se sentirá muy adecuado en todos los aspectos. Este sentimiento es lo que distingue la manera de Dios de la manera humana. Aquí, nuevamente, el proceso funciona de las dos maneras: sólo si primero están completamente listos y dispuestos en todos sus pensamientos e intenciones a sacrificar su voluntarismo y sus propios deseos a Dios en el caso de que Su voluntad se les manifieste claramente, podrán recibir una respuesta.

La voluntad de renunciar a ustedes mismos constituye el llamado a la puerta; sólo esto y nada más la abrirá. Mientras su voluntarismo sea más fuerte que su deseo de poner a Dios primero, jamás tendrán la certeza de Su existencia. Hasta ese momento, Dios no será una realidad para ustedes, no importa cuánto hablen y piensen en él, oren y mediten. Será algo vagamente abstracto y no una realidad viva en su vida cotidiana. Por lo tanto, les digo: estén dispuestos a sacrificar su voluntarismo por Dios, aun si todavía hay en ustedes un rincón de incredulidad. Si están realmente dispuestos y preparados para aceptar incluso la alternativa que menos les gusta, siempre que sea la voluntad de Dios, habrán traspuesto el umbral más importante de todo su desarrollo espiritual. Todo hasta ese punto es mera teoría o preparación para cruzar la gran línea divisoria en su camino ascendente.

¡Suelten su voluntarismo, queridos míos! Desde luego que todavía no conocen a Dios. Confíen en Él, aun cuando no puedan verlo y aunque no les guste la opción que podría resultar ser Su voluntad para ustedes. Confíen en que Él sabe más. Eso es todo lo que les pido. No existe una sola persona que no pueda poner en práctica este consejo de mil pequeñas maneras todos los días. Esto es tan cierto para las decisiones grandes e importantes como para las pequeñas. De cierta manera podría ser más fácil empezar con una decisión realmente importante. Podrían sentir como si estuvieran a punto de ponerse bajo una ducha de agua fría. Para una persona es más fácil hacer esto lentamente, por etapas, mientras que otra querrá terminar pronto con el asunto y se meterá al agua de sopetón. Una vez que se metan, verán que el agua no es tan fría como se la habían imaginado y, después de un ratito, hasta les parecerá tibia y relajante. Les dará un poder curativo para todos sus problemas en todos los niveles de su ser. Les dará una maravillosa armonía, seguridad y victoria que jamás han conocido en su vida. No importa que renuncien a su voluntarismo en las pequeñas áreas problemáticas de su vida, y así entren en el agua fría por etapas, o que se metan de sopetón y manejen los problemas grandes; no importa, repito, siempre que respeten el proceso, donde un paso decisivo convierte su vida espiritual de una teoría en la práctica, y donde la irrealidad pasa a ser la realidad. Una vez que hayan sacrificado su voluntarismo y, por lo tanto, Dios se haya convertido en una realidad profunda para ustedes, todas sus dudas cesarán.

Muchos de ustedes, amigos míos, ni siquiera saben cuál es su imagen inconsciente o su creencia de lo que Dios realmente es. Háganse también esa pregunta, pues les sorprenderá saber cuántas respuestas diferentes puede haber. Para una persona esta imagen de Dios oculta subconsciente o inconscientemente —que, desde luego, no es un pensamiento ni una idea, sino un sentimiento— es una impresión vaga de un maestro de escuela muy estricto y pedante que les agita el dedo y no entiende muchos de sus problemas humanos. Este concepto de Dios puede haber salido de otra imagen, ya sea en esta vida o en otra, de un padre humano que puedan haber tenido. Esta imagen puede matizar peligrosamente su imagen de Dios, y deben reconocer este peligro. Otras personas pensarán que jamás pueden presentar sus problemas a Dios, porque a Él no le importa la vida de nadie. Esto es totalmente falso, pues cualquier decisión, no importa lo pequeña que sea, y cada obra y actitud de ustedes, guarda una relación directa con una o más leyes espirituales. También están los que piensan que sería casi una blasfemia acudir a Dios con ciertos problemas. ¡Esto también es un gran error! No existe un problema que no puedan llevarle a Dios, no importa lo que sea, pues Él ciertamente los entiende mejor que cualquier ser humano, psicoanalista, médico o científico. Deben saber definitiva y conscientemente que no importa qué problema le lleven a Dios de manera sincera, Él los entenderá y los ayudará, con la condición de que le pidan esta ayuda y estén dispuestos a confiar en Él más que en ustedes. Así que no titubeen en volver la cara a Él por alguna imagen equivocada que puedan tener y que a menudo proviene de influencias en el hogar o de maestros religiosos que también están infectados con estas ideas. Esto es muy dañino.

Mis queridos amigos, lo que tengo que decirles aquí es “dinamita espiritual”. Será difícil darle seguimiento y significará pelear con ustedes mismos. Pero si sinceramente rinden su voluntarismo a la voluntad divina verán que toda su vida cambiará. Así que todos los que hayan escuchado estas palabras deben entrar en ustedes mismos y preguntar: “¿Dónde hay algo en mi vida que Dios desearía cambiar?” Y luego prepárense para la batalla. Tómense su tiempo; no lo hagan apresurada ni superficialmente. No se engañen haciéndolo con tibieza y luego protesten porque no recibieron una respuesta, pues no la recibirán si no lo han hecho con todo el corazón. No traten de convencerse de que algo debe ser la voluntad de Dios porque lo desean mucho. Muestren todas sus cartas a Dios. Vacíense. Estén dispuestos a renunciar a todo. Si esto toma semanas o meses, no importa. Éste debe ser su objetivo ahora. Si no lo pueden hacer porque algo en ustedes todavía no quiere, es mucho mejor que lo reconozcan. Es mejor decir: “Todavía no estoy listo”, y seguir adelante de otras maneras, progresar en etapas más lentas, y tal vez dentro de un año hayan avanzado lo suficiente. Pero no renuncien totalmente, con algún pretexto, a rendirse a Dios. Al ser honestos de esta manera se están preparando para cruzar el gran umbral del desarrollo espiritual. Pero si pueden usar el atajo del sacrificio, esto será una gran liberación para ustedes de muchísimas maneras.

Antes de poner fin a esta conferencia, quiero recordarles a todos que practiquen el uso de una herramienta poderosa que se llama la revisión diaria. No tienen que estar muy avanzados en su autodesarrollo para lograr esto. Cualquiera puede hacerlo. Todo lo que tienen que hacer es revisar el día y pensar en todos los incidentes que les hayan causado desarmonía de cualquier manera o forma. Incluso si al principio no pueden entender por qué, sólo anoten el incidente y lo que sintieron. Cuando hayan hecho esto durante un tiempo, surgirá un patrón. Es posible que éste todavía no les ofrezca una pista en relación con lo que anda mal en su estructura interna, pero al menos verán una repetición que indique que debe de haber algo en ustedes que está causando la desarmonía, no importa lo equivocados que estén otros a su propia manera. Si se repiten constantemente los eventos o los sentimientos desdichados, éstos serán una pista hacia su propia alma. Estas ocurrencias repetidas, junto con sus reacciones a ellas, pueden variar de dos o tres maneras, pero debe de haber un problema subyacente básico que pueden aprender a reconocer.

Hacer su revisión no debe tomarles más de diez o quince minutos diarios, lo que seguramente será posible para cada uno de ustedes. No tienen que anotar todo lo que haya perturbado su armonía durante un día, sólo ciertas palabras clave. Al hacer esto constantemente lograrán volver consciente el inconsciente y descubrirán sus propias tendencias internas. Con toda seguridad reconocerán patrones definidos en su vida, de los que no pueden darse cuenta de otra manera. Eso es todo lo que deben hacer ahora. No hay nada de mágico en ello. Después de que hayan hecho su revisión diaria durante un tiempo, lean todas las notas de sus revisiones diarias y recuerden los incidentes, con sus reacciones. Vean si por lo menos pueden detectar una pauta, y luego pregúntense: “¿Puedo encontrar en mí el punto donde me desvío de alguna ley divina?”

Comparen estas pautas o patrones con la lista de defectos que ya han descubierto. Pregúntense cuáles son sus sentimientos, qué quieren en realidad las corrientes de sus deseos, y si estos sentimientos y corrientes concuerdan verdaderamente con la ley divina. Pidan a Dios que los ilumine para saber qué elementos de estos patrones pueden estar incluso remota o indirectamente relacionados con sus defectos. Esta es la manera de llegar a la mitad de este Pathwork. Sin la ayuda de Dios sería sumamente difícil, quizás imposible, adquirir el autoconocimiento que es la esencia y la clave de este camino y sin el cual no pueden alcanzar la divinidad dentro de ustedes. Este proceso toma muy poco tiempo, y les ruego a todos ustedes, por su propio bien, que lo hagan.

Y a los que ya empezaron a hacer su revisión diaria y no están en contacto privado conmigo, les digo lo mismo: después de un tiempo lean todo, vean si pueden detectar un patrón, pregúntense si pueden encontrar el punto en el que se desvían de alguna ley divina. Pidan inspiración. Comparen estos patrones con su lista de defectos. Háganse preguntas: ¿cuáles son sus sentimientos? ¿qué quieren en realidad las corrientes de sus deseos? ¿está todo esto de acuerdo con la ley divina? Les daré varias meditaciones sobre cómo manejar ciertos defectos o corrientes emocionales equivocadas. Pero cualesquiera preguntas que hagan aquí en relación con este tema serán muy productivas y no sólo ayudarán a los que preguntan, sino tal vez también a todos los demás.

Con este mismo propósito del autodesarrollo, me gustaría insistir una vez más en que, en la segunda mitad de las conferencias de mi amigo [un miembro del grupo], todos ustedes hagan preguntas no sólo sobre “Pistis Sofía” o cualquier otra cosa que se lea después, sino también sobre ciertas dificultades con las que puedan toparse en su Pathwork. No tiene que ser nada personal ni privado, desde luego. Quizás una o dos preguntas de esta naturaleza surjan cada vez, y todos aquí deberán decir cuál piensan que es la solución apropiada. Los invito a hacer esto porque sé que les ayudará mucho. Incluso les sugeriría que pensaran de antemano en una pregunta que pueda abrirse a la discusión. Nada general sobre la Creación, etc., sino algo con lo que puedan estar teniendo dificultades; tal vez una actitud psicológica con respecto a la verdad espiritual, o quizás una dificultad para hacer frente a su ser, o para realizar su revisión diaria. O cualquier cosa que no les haya quedado clara. Preséntenla como pregunta general, pero discútanla juntos, y verán después de un tiempo lo extremadamente útil que es esto para todos. Ese es mi consejo.

Y ahora tengo dos mensajes; uno para ti [un miembro del grupo]. Y el otro consejo tiene que ver con nuestro próximo médium. Me gustaría decirte a ti y a todos los que trabajan en este pequeño grupo: He expresado muy claramente y he insistido en que muchas veces es peligroso buscar la comunicación a solas. Pero puede haber excepciones. Por ejemplo, muy al principio, cuando la gente se sienta junta, hay sentimientos de miedo y curiosidad por parte de todos los involucrados, y también, quizás, una tensión por parte del médium, un sentimiento de culpa o vergüenza de que los otros esperen y no pase nada, de que esto les resulte aburrido. Todo esto puede ocurrir inconscientemente, y será un obstáculo para la transmisión. Por eso te digo, querido mío, si las dos o tres próximas veces en que estés a solas o con las personas con las que vives, sientes que hay algo que quiere manifestarse, voy a hacer una excepción y te doy permiso, incluso te aconsejo, que tomes lápiz o pluma y veas qué te llega; pero sólo hasta el punto en que la tensión o el impedimento desaparezca en tus sesiones regulares. Una vez que se establezca la comunicación en tu círculo debe cesar cualquier transmisión contigo solo o fuera de este tiempo regularmente asignado. Después de las primeras dos o tres transmisiones que recibas, tráelas a esta médium, a Eva, y te daré más consejos a través de ella. Cuando estés a solas, quizás estés más relajado y no bloquees las manifestaciones. Pero te advierto dos cosas: no más de 10 minutos y, desde luego, no sigas los consejos que se te den antes de que los hayas discutido con Eva o conmigo, no importa lo bellos que suenen. Es importante que recuerdes esto: ¡cuidado con los consejos! Discútelos con la médium, y cuando yo diga que las transmisiones contigo a solas deben cesar, recurre a toda tu autodisciplina para pararlas.

Y ahora, mis queridos amigos, estoy listo para sus preguntas.

PREGUNTA: Esta pregunta tiene que ver con el Evangelio de Lucas Capítulo 10 de la Biblia. Dice “Veo a Satanás caer del Cielo como un rayo”. De acuerdo con las enseñanzas de usted, la caída fue un proceso gradual.

RESPUESTA: Esto se dijo simbólicamente. El mismo simbolismo se usa cuando se dice en la Biblia que el mundo fue creado en siete días. Esto, desde luego, también es un símbolo.

PREGUNTA: En relación con la oración, a través de los tiempos las personas han juntado las manos para orar, pero usted nos dice que las separemos...

RESPUESTA: Si quieren juntar sus manos cuando oren, está bien. Lo que yo dije fue cuando estén en un grupo de meditación, por ejemplo, o en una sesión de trance o en cualquier tipo de reunión espiritual en la que reciben fortaleza y bendiciones, las palmas de las manos son donde se reciben mejor estos rayos; el gesto de las manos juntas en oración indica la postura de la humildad, y por lo tanto se adoptó. También suele ser necesario que las personas tengan las manos en una postura que les ayude a concentrarse. Es verdad que éste es sólo un acto externo, pero podría ayudar de alguna manera a juntar el pensamiento, tal como se juntan las manos, por decirlo así. Que las manos se junten es un reflejo del acto de recoger las fuerzas. Así que este factor, combinado con el gesto de humildad, ayuda de una manera indirecta, y ciertamente es bueno para la oración propiamente dicha. Así que no importa de qué manera decidan hacerlo; es una elección individual y lo único importante es que la oración venga del fondo del corazón y que estén lo más relajados posible. Eso no tiene nada que ver con la aceptación de los rayos. Por lo tanto, pueden orar con las manos juntas, si lo desean, y tener las manos abiertas con las palmas hacia arriba durante el periodo de meditación, durante la conferencia mediante trance y especialmente durante la bendición.

PREGUNTA: Esta una pregunta relacionada con “Pistis Sophia”. Existen varias esferas; me preguntaba si los espíritus fueron creados en estas esferas para empezar o si todos fueron creados en una esfera alta y luego pasaron a las otras gradualmente.

RESPUESTA: Lo segundo, desde luego. Las esferas más bajas no habrían podido existir antes de la Caída. La esfera más alta, que en el esquema de “Pistis Sophia” se designa con el nombre de “Lo Inefable”, consiste de muchísimas esferas. También puede llamársele la Casa de Dios. Cada esfera que ves en este plan, por cierto, representa sólo un perfil amplio y tiene un gran número de subdivisiones. Toda esta variedad existe. La mayor, naturalmente, está en la esfera más alta, la Casa de Dios; todas estas muchas posibilidades, cada una en su propia y perfecta armonía. Lo que puede ser interesante para ustedes allí es el paralelo. Les he dicho que cada espíritu creado tiene parte de la sustancia divina y era perfecto en un aspecto. Se suponía que las otras perfecciones iban a alcanzarse después con este poder divino. Sólo Jesucristo era perfecto en todos los aspectos. Estos diversos tipos de perfección se manifestaban de manera diferente, claro. Con cada uno era un tipo distinto de sustancia divina, una parte diferente del aspecto divino. Y eso creaba esferas acordes, cada una perfecta en su propio tipo. Por lo tanto, antes de la Caída, y aun después de la Caída, en los reinos más altos existían y siguen existiendo las diferentes esferas, de acuerdo con la diferente sustancia divina de los respectivos seres. Pero todas las otras esferas, fuera de la Casa de Dios, sólo pudieron llegar a existir después de la Caída.

PREGUNTA: ¿Puede hablarse de una Caída parcial para algunos espíritus que no cayeron hasta abajo?

RESPUESTA: Oh, sí. Yo no dije que todos los espíritus caídos fueran igualmente culpables o que hubieran caído igual de bajo, por usar esta expresión. Pero parte de eso, las esferas intermedias de las que hablas —entre la Casa de Dios y las esferas más bajas del Inframundo— también existirían si todos hubieran caído igual de bajo, porque el desarrollo comenzó mientras tanto y estas esferas llegaron a existir debido a la actitud del espíritu individual. Así que el hecho de que estas esferas existan no se debe, para ser enteramente lógicos, a que todos los espíritus hayan caído igualmente bajo, sino que existen debido a la actitud pasajera en el camino de regreso a Dios. Estas esferas son la expresión del estado de desarrollo que ciertamente también podría llegar a existir después de un estado mental inferior. ¿Te queda claro?

PREGUNTA: ¿Podría concentrarme ahora en las distintas preguntas que se hicieron después de la última lectura de “Pistis Sophia”? Se mencionan las esferas de los “veinticuatro invisibles”. Luego se describen las distancias. La Luz se describe diez mil veces. ¿Hasta dónde querría usted explicar estos diferentes nombres?

RESPUESTA: No me ocuparé de los nombres porque éstos son irrelevantes. Como ya dije, se dan nombres distintos de los que tenemos en el espíritu. No tenemos los mismos nombres. No debes olvidar que cuando se dio este conocimiento, vino con una envoltura. Ya era bastante difícil traducir el lenguaje espiritual en lenguaje humano. Pero después diversos traductores humanos buscaron otra vez la mejor palabra posible. Así que, desde luego, no podía ser la misma palabra que empleamos en el espíritu. De todos modos tenemos el lenguaje de imágenes, como ya lo sabes. Pero lo que quiero decir es esto: Les prometí que gradualmente, poco a poco, responderé algunas de sus preguntas, no todas a la vez, a medida que me dé permiso una autoridad superior. Hay razones obvias por las que debo reservarme algunas respuestas y abordar otros temas. Ahora diré esto: Es imposible describir la distancia y el tiempo, pues éstos no existen en las esferas superiores. Tampoco puedo describirles la luz divina ni la belleza de los mundos armoniosos de Dios y las múltiples posibilidades y variedades. No existen palabras humanas para describir esto. Pero en lo que sí puedo darles información, poco a poco, que sea de interés para ustedes es en esto: Encontrarán, por ejemplo, las esferas designadas con el nombre de Eón. Éste es un nombre apropiado. ¿Alguien tiene idea de lo que esto podría significar? Antes de responderles, me gustaría ver si tal vez algunos de mis amigos tienen una inspiración.

PREGUNTA: Sé que el Eón se usa en la terminología astrológica. Y esa es la división del punto vernal del zodiaco. En otras palabras, nuestro sistema solar o logos solar, según la Teosofía, entra en el universo en cierto ciclo que probablemente describe también ciertos estados psicológicos. Eso es todo lo que sé por la astrología.

RESPUESTA: Todos ustedes saben que la astrología está ligada al tiempo. El eón es una medida de tiempo, ¿no es cierto? Ahora bien, cuando se dice Eón en el plan, ésta es la esfera en que el tiempo empieza a establecerse de alguna manera. Eso se desvía y varía también, naturalmente. Hay grados, y por lo tanto tienen nombres diferentes también, designados con Eón, digamos que diferentes grados. Desde la esfera más alta que se designa con el nombre de Eón, hasta la esfera terrenal, el elemento del tiempo cambia. Cuanto más baja es la esfera, más condensado está el tiempo, tal como la materia se condensa más y más. Por encima de esa esfera no hay tiempo en el sentido en que ustedes lo conocen. Pero entre esa esfera y la más baja existe el tiempo, pero de manera diferente en cada esfera, en diferente medida, en diferentes proporciones. Así que esto puede resultar interesante para ustedes. La otra información que se me permite darles esta noche es ésta: tienen otra esfera, designada con el nombre “Los Destinos”. ¿Alguno de ustedes tiene una inspiración o una idea de lo que podría significar esto?

PREGUNTA: ¿Es la esfera en la que empieza a operar la ley de causalidad?

RESPUESTA: Sí, donde se deciden los destinos, como dicen ustedes. Es una esfera de purificación. Hay muchas esferas de purificación, pero ésta es específica. En esta esfera el libro de la vida está completamente abierto: todas las vidas y las diversas influencias, todas las condiciones que intervienen en ellas y todo lo que aún no se desahoga. Todo el libro de contabilidad está abierto. Todo lo que determina el destino del individuo. Todos los seres tienen que pasar por esta esfera antes de comenzar una vida nueva en la Tierra.

PREGUNTA: ¿Entonces es cierto lo que dice la teosofía de que hay, por decirlo así, seres que llevan los libros de contabilidad?

RESPUESTA: ¡Sí! Desde luego que es cierto.

PREGUNTA: ¿Podría decirnos algo sobre el Tesoro de la Luz?

RESPUESTA: Hoy no, en otra ocasión. Hoy les he dicho sobre “Pistis Sophia” todo lo que tengo permiso de decir. En otra ocasión quizás les dé más información.

PREGUNTA: La teosofía hace diferentes afirmaciones, y yo quisiera saber si algunas de ellas son correctas. ¿Es cierto que el ser humano desarrollado promedio tiene unas ochocientas vidas detrás de él? Eso nos remontaría al Hombre de Neanderthal.

RESPUESTA: Bueno, yo diría que en promedio sí. Pero es sumamente difícil mencionar un promedio porque, mis queridos amigos, hay muchas excepciones. Hay muchos humanos que están mucho más al principio, y también hay un gran número de seres que tienen muchas más encarnaciones detrás de ellos. Pero hasta donde puede determinarse un promedio, eso puede ser aproximadamente correcto.

PREGUNTA: ¿Es cierto que un ser humano percibe sólo alrededor de un diez por ciento de lo que lo rodea?

RESPUESTA: Oh, mis muy queridos amigos, eso es imposible de decir porque la percepción espiritual varía tanto que es imposible precisar un número o un promedio a ese respecto. Y sería mucho más exacto decir que el ser humano promedio no ve más de una centésima parte. Cualquiera que viera una vigésima parte sería una persona muy altamente desarrollada. ¡Así que ese es un cálculo demasiado optimista!

Con esto, mis queridos amigos, me retiro por esta noche. Les envío y les traigo bendiciones a cada uno de los que están aquí y a cada uno de los que leen estas palabras. Que esta fuerza les ayude a superar todas las dificultades que puedan tener en el presente. Reciban esta bendición, que les ayudará a subir un peldaño más de la escalera. ¡Queden en paz, queden con Dios!

Dictada el 11 de abril de 1958.