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Pathwork

Conferencias del Guía

Conferencia 31. La vergüenza

Saludos en el nombre del Señor. Les traigo bendiciones, amigos míos, a cada uno de ustedes y a todos sus seres queridos.

Cuando nosotros los espíritus observamos a los seres humanos, vemos la enorme necesidad que tienen de alimento espiritual. Nutren su cuerpo y nutren su intelecto e incluso su naturaleza emocional... aunque a esta última no siempre le dan el mejor alimento posible. Pero cuando se trata del alimento espiritual, la mayoría de los humanos se mueren de inanición. Existe una gran confusión sobre lo que realmente significa el alimento espiritual. No significa solamente leer, escuchar o estudiar la verdad o ley espiritual, aprender sobre Dios y Su creación. Ni siquiera significa orar y meditar, que, desde luego, si se hacen de la manera correcta, son también parte muy importante del alimento espiritual. Sin embargo, la sustancia más importante de su alimento espiritual es el autodesarrollo.

Su ser interno, su chispa divina, constantemente reclama este alimento, pero su ser consciente se niega a escuchar el reclamo. Cuando se sienten tristes o deprimidos, cuando están insatisfechos con su vida por razones reales y racionales o no, siempre es porque su espíritu tiene hambre. Sólo puede sentirse verdaderamente feliz y realizada la persona que se nutre de este importantísimo alimento: el desarrollo espiritual. No hay ser humano vivo que no tenga la oportunidad de ser feliz. En sus manos está, amigos míos. ¡Pero cuántas veces toman el camino equivocado; buscan la felicidad en el lugar incorrecto; culpan a otros de sus infortunios; culpan al destino, culpan a Dios; culpan a la supuesta injusticia del mundo! Pero no dan el único paso que los lleva a la realización a través de la profunda sensación de estar viviendo su vida de la manera en que el Creador tenía en mente para ustedes en esta encarnación específica. Esto varía, desde luego, con cada individuo, pues no todo el mundo debe vivir una encarnación de la misma manera. No se espera de todos el mismo trabajo o esfuerzo. Pero lo que sí deben tener en cuenta, amigos míos, es que si no se sienten contentos pese a sus ocasionales dificultades externas, es que le han negado a su espíritu parte del alimento que anhela, más probablemente en términos del autodesarrollo y el autorreconocimiento correctos. Cualquiera que escuche o lea estas palabras tiene medios suficientes para obtener este alimento.

En mis conferencias anteriores he mencionado varias actitudes del alma humana a través de las cuales podría decirse que borran a Dios. La última vez expliqué que el orgullo, el voluntarismo y el miedo subyacen a todos los defectos y son responsables de toda la infelicidad y toda la falsedad que existe en el alma humana. Para continuar con esta serie de conferencias sobre el autodesarrollo, tocaré esta noche un tema nuevo: la vergüenza.

Hay un tipo correcto y un tipo incorrecto de vergüenza. El tipo correcto es el verdadero arrepentimiento. Sin este tipo de vergüenza, no habría un incentivo para el autodesarrollo. Sin él, amigos míos, nadie emprendería la noble lucha contra su Ser Inferior; nadie tomaría el camino de la purificación si no existiera esta vergüenza en su interior. Por lo tanto, el verdadero arrepentimiento es constructivo y muy positivo. Pero también existe la vergüenza del tipo incorrecto. Los seres humanos confunden tan frecuentemente los dos tipos de vergüenza que ahora quiero dedicar parte del tiempo que pasaremos juntos a este tema.

¿Cuál es el tipo incorrecto de vergüenza? Podríamos llamarle complejo de culpa que, desde luego, es enteramente destructivo y negativo. ¿Qué dicen en realidad sus emociones—aunque conscientemente no lo crean así—cuando tienen el tipo incorrecto de vergüenza? Dicen: “Soy irremediablemente malo, y no hay nada que pueda hacer al respecto”. Con esta actitud no sólo se regodean en la autocompasión, sino que expresan una indolencia que les impide trabajar activamente en la eliminación de lo que está mal en ustedes. Además, esta actitud se vuelve más y más irrazonable e injusta, pues demandan y esperan respecto y amor de otros aunque no se respetan ni se aman a sí mismos. Y sepan que esto no se debe a sus defectos. En las regiones más profundas de su ser no pueden respetarse debido a la actitud equivocada, al tipo incorrecto de vergüenza que los vuelve pasivos cuando deberían ser activos.

Así, se encuentran en un círculo vicioso: cuanto más se niegan la experiencia de la vergüenza constructiva que podría hacerlos reaccionar y trabajar en ustedes mismos con un autorreconocimiento realista—que es la base del autodesarrollo—más se desprecian a sí mismos. Cuanto más hacen eso, más necesitan demandar amor y respeto a los demás para compensar la falta de respeto propio. Su lado ciego, inconsciente e inmaduro cree que si reciben suficiente aprecio de los demás, éste compensará la falta de respeto propio que nunca podrán sentir verdaderamente a menos que cumplan con las leyes espirituales básicas dentro de su propia alma y a menos que hagan lo máximo que puede esperarse de ustedes en términos de autodesarrollo de acuerdo con su evolución espiritual general.

Sé, amigos míos, que nadie tiene estos pensamientos conscientemente, pero si examinan sus emociones, examinan sus demandas en cuanto a lo que realmente significan y expresan, esto es lo que encontrarán. Recuerden—y esto es muy importante—que su falta de respeto propio no se debe a sus defectos, debilidades, fallas y pecados—no importa cuáles puedan ser—sino a su tipo incorrecto de vergüenza. Cuando cambien la vergüenza incorrecta por la correcta, les prometo que en la medida en que este cambio tenga lugar, necesariamente desarrollarán un respeto propio verdadero y justificado mucho antes de que desaparezcan sus defectos. No tienen que ser perfectos a fin de respetarse. Todo lo que tienen que hacer es adoptar una actitud realista y constructiva hacia sus imperfecciones. Cuanto más se establezca su respeto propio, menos necesitarán el respeto de otros, pues entonces estarán seguros dentro de ustedes. Y esto cambiará tanto su actitud interna como sus emanaciones, que tendrán un efecto diferente sobre los demás; esto hará que sea mucho más fácil que la gente que los rodea les dé el amor y el respeto que deseaban para empezar.

Tal vez no se les ha ocurrido que el tipo incorrecto de vergüenza viene de su orgullo y promueve su orgullo. Esto puede parecer paradójico a primera vista. Déjenme explicarlo así: Su Ser Inferior, con todas sus fallas, es un factor que tienen que aceptar si no quieren escapar de su realidad presente. Cuanto más traten de escapar de las realidades de su vida, más se enfermará su alma. Al tener el tipo incorrecto de vergüenza, se escapan de la realidad, ya que lo que expresan sus emociones es que no quieren aceptarse como realmente son. Significa que les falta humildad para enfrentar valientemente todo lo que hay en ustedes... y eso es orgullo.

Déjenme insistir una vez más. Intelectualmente saben que son imperfectos, pero emocionalmente no lo saben. Muchas veces hay un abismo entre lo que saben y piensan conscientemente y lo que sus emociones reclaman y desean. No es difícil en absoluto volver conscientes las emociones si tan sólo están dispuestos a traducirlas en pensamientos concisos, pero se necesita hacer un poco de esfuerzo. Sus emociones reclaman perfección antes de que esta perfección pueda ser suya. Se colocan ustedes en un lugar más elevado del que justifican los esfuerzos que han hecho hasta ahora. Al mismo tiempo, saben, o por lo menos sienten, que no están allí todavía. En vez de reconocer conscientemente este hecho y trabajar poco a poco para llegar al punto donde quieren estar, se enojan con el mundo y con ustedes mismos por ser lo que son y se niegan a hacer el esfuerzo interno para llegar a ser lo que quieren ser. Así que el tipo incorrecto de vergüenza significa orgullo, pereza, injusticia y escape de su realidad presente. Eso es lo que los hace sentir culpables, amigos míos, y no los defectos reales que puedan tener. Éstos nunca los harán sentirse culpables, con la condición de que adopten el tipo correcto de vergüenza en el que se acepten humildemente como son en el presente, no huyendo de su realidad, y construyan a partir de allí: lentamente, paso a paso. Es la única manera realista y constructiva de cambiar y desarrollarse.

Sin embargo, la actitud incorrecta trae consigo mayores peligros. Debido a su orgullo y a su necesidad de tener el respecto y el amor de los demás, empiezan a apartarse de lo que realmente piensan y sienten sobre ustedes mismos y lo ocultan detrás de un muro, por decirlo así. No se atreven a alzarse en defensa de lo que realmente son porque sus emociones dicen que si fueran ustedes mismos, serían despreciados. Como dije antes, cuanto menos se respetan, más importante se vuelve el respeto de los demás. Así que crean un ser de la máscara. De una manera sutil, se convierten en unos farsantes. Y eso, a su vez, los descorazona aún más y entonces aumenta su desprecio por ustedes mismos. El círculo vicioso continúa con toda su fuerza y los sume en conflictos emocionales aun más profundos hasta que reúnen el valor y la humildad necesarios para romperlo. Por favor no confundan alzarse en defensa de lo que realmente son, que incluye a su Ser Inferior, con ceder a los impulsos de su Ser Inferior en sus acciones. Existe una vasta diferencia entre eso y un simple reconocimiento y aceptación de lo que son, sin forjarse una personalidad diferente para que el mundo exterior los vea con mejores ojos. Uno suele crear un “ser real” falso por las mismas razones explicadas aquí.

Mientras se sientan tristes, amargados, rebeldes o inarmónicos cuando ven sus defectos, no se han aceptado como son. Nuevamente tienen que esforzarse por encontrar el camino medio. Aceptar no significa querer quedarse en un estado de imperfección. Significa que primero tienen que aprender a aceptar su estado de imperfección. También deben averiguar si desean ser apreciados por sus faltas como compensación por su incapacidad imaginada de cambiar y llegar así a autoapreciarse. Cuando hayan hecho conscientes éstas y otras emociones irrazonables, será fácil encauzarlas en los canales adecuados.

Cuando sean capaces de aceptarse real y verdaderamente como son, no deseando parecer mejores de lo que son, habrán satisfecho el requisito básico para estar en este Pathwork, amigos míos. Antes de eso no están en él todavía, sino simplemente en un estado de preparación para entrar por la puerta que lleva a él. En otras palabras, mientras tengan el tipo incorrecto de vergüenza, no podrán avanzar en este Pathwork; tienen que cambiarlo por el tipo correcto.

El tipo incorrecto de vergüenza creará un estado anímico que no sólo es sumamente malsano, como acabo de esbozarlo, sino que los hará sentir más y más solos. Siempre que se sienten solos e incomprendidos, por favor dense cuenta de que, al menos en cierto grado, se debe al estado que he descrito y no a la falta de amor y comprensión de otras personas. No importa lo incapaces de amar que sean las personas que los rodean, jamás se sentirían solos si esta actitud equivocada no existiera en ustedes. Así que no busquen un remedio afuera, sino vuélvanse a su interior y mírense desde este punto de vista.

Ustedes, quienesquiera que sean, podrían sentirse avergonzados de algo. No importa que ese algo sea grande o pequeño, grave o insignificante. Lo tapan; lo ocultan; se presentan como si no tuvieran ese algo de lo que se avergüenzan. Éste es el muro que los separa de los demás. Pero de esta manera nunca podrán estar seguros de que son realmente apreciados y amados. Hay una vocecita dentro de ustedes que dice: “Si tan sólo supieran ellos cómo soy en realidad y lo que he hecho, no me amarían”. Eso los hace sentirse solos, dolidos y con frío. Piensan que todo el afecto que se les da está destinado a la persona que parecen ser y no a la persona que realmente son. Desde luego que se sienten inseguros y solos en ese estado. Pero sólo ustedes pueden cambiarlo... nadie más.

Será fácil para ustedes ver que el único remedio para este estado constante de soledad, de inseguridad y de creciente autodesprecio es el paso que a ustedes les parece más difícil dar, es decir, acabar con la vergüenza y alzarse en defensa de lo que realmente son. Cuanto más hagan las cosas de la otra manera, la manera del engaño sutil, más profundo será su dilema. Ya han visto esto. Así que depende de ustedes dar el valeroso paso de ser ustedes mismos y obtener verdadera seguridad y el verdadero aprecio de sus amigos. Los que estén espiritualmente desarrollados y sean capaces de amar seguramente no los amarán menos; todo lo contrario. Y los que sean inmaduros y por lo tanto incapaces de amar no les retirarán su amor pues en realidad nunca se lo dieron ni ustedes lo tuvieron. Estas personas se encuentran exactamente en el mismo lugar donde están ustedes ahora: tienen hambre de afecto, respeto y amor para aliviar su falta de respeto propio, ausente porque también carecen del valor de ser ellos mismos. Su tipo de amor era una ilusión para empezar. Así que la única manera de construir un terreno seguro en el cual pararse es poner fin a la ficción que tan penosamente han cultivado toda su vida. Éste parece un paso difícil al principio, amigos míos.

De nuevo quiero hacer hincapié en que no se espera que revelen sus secretos a todos los que se encuentren. Elijan a la persona adecuada para abrirse; escojan a la persona que puede ayudarles. Luego elijan a aquellos con quienes tienen una relación estrecha y que los conocen como realmente son. De otro modo, nunca podrán ser ustedes mismos. No es cuestión de lo que digan, sino de lo que sientan; es cuestión de actitud interna. A fin de ajustar sus emociones del tipo incorrecto de vergüenza al tipo correcto, todo lo que tienen que hacer es explorar sus emociones y, como digo tan a menudo, traducirlas a pensamientos claros y concisos. Entonces, cuando vean la sinrazón del lado inmaduro de su alma, podrán reajustarlas. Sólo cuando hagan eso podrán dar el siguiente paso. Sólo entonces tendrán seguridad y respeto propio. Mientras se escondan detrás de un muro de falsedad, inevitablemente se despreciarán; mucho más que una hermana o hermano suyo que podría tener muchas más debilidades, pero que posee el valor de vivir sin fingimientos y actuar de acuerdo con su ser real. No es lo buenos que sean ni cuántas debilidades tengan todavía lo que determina su respeto propio. Éste—y como resultado también el respeto de los demás—sólo puede medirse por lo sinceros que sean con ustedes mismos, o por cuánto se engañen y se escapen, o por cuánto se oculten detrás de un muro de fingimiento. Este muro de fingimiento no es algo fácilmente reconocible desde afuera. Es algo sutil que reside en su interior, y que sólo ustedes pueden encontrar, examinando y explorando sus emociones y el significado de éstas.

El verdadero arrepentimiento en el sentido positivo significa hacer simplemente un inventario del ser y aceptar sus debilidades en su estado presente, con el deseo profundo de cambiar. Al mismo tiempo, necesitan considerar que el cambio sólo puede llegar reconociendo una y otra vez los defectos profundamente arraigados y comparando las reacciones imperfectas con el estado ideal. Así se aprende la humildad.

En el momento en que no deseen parecer mejores o más de lo que son, incluso ante sus propios ojos, habrán descendido del pedestal en el que se han puesto. Podrán empezar a reconstruir sólo después de que hayan derribado el falso edificio. Si tienen el valor de tropezar mil veces con los mismos defectos y siempre levantarse para intentarlo de nuevo, entonces saldarán su deuda con Dios; entonces serán dignos de Su gracia; entonces estarán verdaderamente en el camino. Entonces se desharán del orgullo y de la falsedad mucho antes de que sean perfectos en todos los detalles de su personalidad. Así se acercarán a la perfección más rápido de lo que creen, a pesar de algunos de sus defectos más pertinaces. De esa manera necesariamente ganarán. Pero si cada vez, tras tropezar de nuevo con el mismo defecto, se descorazonan tanto que se desesperan, desean darse por vencidos y consideran que la autoaceptación no tiene sentido, entonces tienen el tipo destructivo y debilitante de vergüenza, que no los llevará a ningún lado. Mientras se desesperen tan fácilmente, tienen demasiado orgullo, y entonces la acción sanadora y curativa de ser capaces de observar sus propias debilidades a la luz de lo que verdaderamente son, ni exagerándolas ni restándoles importancia, no podrá afectar su alma.

Entonces, amigos míos, no se desesperen si no tienen éxito durante un tiempo para vencer sus debilidades. Quizás entiendan ahora que tienen aquí un gran agente curativo para remediar algo aún más importante que la debilidad misma que están tratando. Aprenderán el tipo correcto de vergüenza y autoaceptación, lo que trae humildad, vence el orgullo y les muestra cómo vivir en su propia realidad. Si tuvieran rápidamente un gran éxito para vencer sus defectos individuales, esto los haría aún más orgullosos, y el orgullo es más dañino que muchos otros defectos. Aparte de eso, las faltas contra las que luchan han estado arraigadas en ustedes frecuentemente por muchas encarnaciones, así que no pueden esperar deshacerse de ellas en unos cuantos años. Empero, si son capaces de enfrentar estas debilidades; si las encaran con los ojos abiertos y una actitud sana, y aprenden incluso mientras todavía se tropiezan con ellas; si tienen la humildad de verse de frente sabiendo dónde se ubican—ni muy bajo ni muy alto—, entonces, aunque aún son imperfectos, están sentando las bases de una actitud interna muy sana y normal.

Piensen y mediten en esto, amigos míos. No es suficiente sólo escuchar o leer mis palabras una vez, pues ese no será el tipo de alimento espiritual que les ayude a descubrir donde se desvían sus sentimientos todavía del estado ideal. Encuentren dentro de ustedes el eco que los dirija en sus afanes y en su trabajo espiritual diarios. Cuando hagan eso, se estarán dando el alimento que su espíritu necesita.

Quizás empiecen a intuir ahora por qué es tan necesario poder hablar abiertamente sobre ustedes mismos con una persona calificada y después con las personas con las que tienen una relación estrecha. Mientras oculten las cosas dentro de ustedes, todo se sale de proporción. Pueden exagerar una cosa y subestimar otra. Pero una persona que esté desapegada de sus problemas y de sus luchas internas puede ver las cosas bajo la luz correcta. Como he dicho muchas veces en sesiones privadas, hay una ley espiritual que se aplica igualmente al psicoanálisis y a la confesión. Es la ley de la hermandad. En el momento en que se abren a otra persona, tienen un acto de humildad. En ese momento, con esa persona, no quieren parecer más perfectos de lo que son. Esa es una de las más dañinas tendencias humanas, amigos míos. Cuando se muestran a otra persona tal como son, instantáneamente sienten el alivio que por el que ha clamado su espíritu, aun si esa persona no les da ni el más mínimo consejo.

Su espíritu sufre cuando ustedes actúan en contra de sus leyes. Y de pronto se sienten mejor cuando pueden revelarse humildemente. La ley de la hermandad está operando. Algo en ustedes dice: “En este momento no quiero parecer mejor de lo que soy. Deseo mostrarme tal como soy; no busco el respeto y el amor que no creo que se me deban a causa de las cosas de las que me avergüenzo”. Aunque se equivocan en eso también, pues a todas las criaturas vivientes se les deben amor y respeto. En la visión distorsionada sufren de soledad, y siguen fingiendo de una manera sutil. El tipo incorrecto de vergüenza también viola la ley de la hermandad. Así pueden ver otra vez que todos los sentimientos internos pueden ser correctos cuando vienen del ser divino. No obstante, los mismos pueden ser distorsionados por los poderes luciféricos. Así también ocurre con la vergüenza.

Así que les digo, amigos míos, cuando real y verdaderamente deseen desarrollarse en este Pathwork, encontrarán quien los guíe en determinado momento. Casi serán empujados a un rincón donde se abrirán por su propia salvación. Naturalmente, siempre tendrán su libre albedrío y esto lo respetaremos los espíritus en todo momento y jamás lo violaremos, aunque sepamos lo que parece resultarles a ustedes tan difícil de expresar. Pero ustedes tienen que hablar. No lo haremos por ustedes. Por lo tanto, siempre tienen la libertad de negarse y de retirarse más profundamente a su rincón y molestarse porque están siendo empujados en esta dirección. Sin embargo, también pueden aprovechar la oportunidad de salir de su escondite, abrir los ojos y ver que aquí reside su salvación. De ustedes depende.

Cuando la guía aparece en forma de una prueba desagradable, no entienden plenamente qué está sucediendo. Sin embargo, está allí para ayudarles a hacer lo que es necesario. Abrir así su personalidad es sanador. Ustedes ven estas experiencias como dificultades. Sin embargo, una vez que entiendan por qué son necesarias, dejarán de verlas de esta manera. Ustedes son como los niños; no saben lo que les conviene. Y los ayudantes de Dios que los rodean constantemente—en especial a la persona que está dispuesta a emprender este camino de purificación—se las arreglan para guiar e inspirar a otras personas a fin de que creen situaciones que les darán a ustedes la oportunidad. Pero ustedes tienen que decidir con su libre albedrío si quieren o no quieren aprender de ellas. Pueden abrir los ojos al significado de la situación, o pueden rehuir el asunto y negarse a reconocer el llamado, ¡porque es un llamado! Decidan, amigos míos. ¿Quieren tomar su valor en sus propias manos, o piensan que pueden avanzar en este Pathwork sin reunir el valor para obedecer el llamado?

Les puedo prometer una cosa. Después de que hayan tomado la decisión de emprender este Pathwork, sentirán ya un anticipo del renacimiento espiritual que debe llegar tarde o temprano cuando se alcanza cierta fase. Cuanto mayor es el esfuerzo y la aparente dificultad de reconocer el llamado y obedecerlo, más alivio, más victoria, más felicidad, más respeto propio y más alegría y paz internas sentirán después de que termine la prueba y hayan entendido cómo proceder a partir de allí. Amigos míos, les ruego que recuerden esto muy bien. No opten por olvidar estas palabras, pensando en secreto que si logran evadir el asunto, la situación dejará de existir. Lean mis palabras todos los días, cada vez que se enfrenten a esta decisión.

Nos ocupamos no sólo de lo que ustedes conscientemente saben y ocultan. Eso es comparativamente fácil. Una vez que ustedes sean capaces de revelar pensamientos y sentimientos conscientemente ocultos, necesitarán, con nuestra ayuda, tratar de encontrar qué corrientes inconscientes hay detrás de ellos. Ese es, entonces, el trabajo que debe hacerse. Desde luego, no pueden hacerlo solos; y no pueden hacerlo a menos que hayan mostrado el valor para abrir lo que sí saben. La mayoría de las personas cargan con factores inconscientes ocultos que son tan activos como los conscientes. Los primeros son un poco más complicados de encontrar. El primer requisito es que sean lo suficientemente libres y abiertos para hablar de todo lo que se relacione con su persona. Sin eso, nunca podrán identificar los motivos, las corrientes y las emociones ocultos.

Si satisfacen los requisitos necesarios, se les brindará ayuda; de eso pueden estar seguros. La ayuda que necesitan es la gracia de Dios. Sin ella, no pueden acceder a su inconsciente ni a las vergüenzas obstinadamente escondidas que bloquean el camino. Pero si esperan la gracia de Dios con una actitud de desafío y enojo, y se dicen: “¿Por qué no puedo tenerla? ¿Por qué otros sí y yo no? He sufrido mucho. Ya es hora de que la tenga; me he esforzado mucho”, entonces alejan el momento de la gracia, porque su actitud no es humilde. Se permiten juzgar y no pueden juzgar. No tienen manera de juzgar cuánto han sufrido y cuándo les debe llegar la gracia, ni cuánto se han esforzado, especialmente en comparación con otros. No tienen manera de comparar; les falta incluso un autorreconocimiento completo, pues mientras no puedan ahondar en lo que esconde su inconsciente, no se conocen. Y ¿cómo se atreven a juzgar y comparar si ni siquiera se conocen?

Cuando cultiven un espíritu de verdadera humildad y paciencia, entonces la gracia, queridos míos, estará mucho más cerca. Si tienen dificultades, traten de concentrarse en esto. Si no pueden avanzar, aunque estén trabajando y haciendo lo mejor de lo que son capaces—y muchos no avanzan porque no están trabajando de la manera en que podrían hacerlo, así que no es por falta de gracia—y si hay bloqueos que parecen no poder penetrar, pregúntense: “¿Qué tan humilde es mi actitud?” Cultiven estas palabras en lugar de alejarse de Dios en el momento en que las cosas se les ponen difíciles. Éste es mi consejo para ustedes, queridos amigos míos.

Me gustaría tocar un tema más antes de ocuparme de sus preguntas. Ya he dicho que se avergüenzan de sus defectos. Desearían no tener la mayor parte de ellos. Sin embargo, hay también otra categoría, y será importante que consideren sus defectos desde este nuevo punto de vista, a saber, que tienen algunos defectos de los que están enamorados. Esto explica por qué no avanzan en algún aspecto específico de su desarrollo. No lo admiten, pero lo cierto es que están muy orgullosos de algunos de sus defectos. Naturalmente, mientras sea así, no les será posible superarlos. Encuentren de qué manera se aplica esto a ustedes. Una vez que estén conscientes de que están emocionalmente apegados a algunas de sus faltas, oren para que Dios les ayude a reconocer por qué es así y qué hay detrás de esto. Oren para que sean capaces de ver esta actitud bajo una luz objetiva, para que así puedan desarrollar el tipo correcto de vergüenza a este respecto.

Examinen todos sus defectos y sus reacciones emocionales a ellos con toda honestidad. Al repasar su lista verán que hay algunos defectos que no les gustan y otros que valoran de alguna manera. Entonces, cuando sientan ese apego, pregúntense: “¿Cómo reaccionaría yo si otra persona mostrara el mismo defecto, ya sea de la misma manera o tal vez de una manera ligeramente distinta?” En realidad les irrita que otro ser humano muestre el mismo defecto del que ustedes están un tanto orgullosos. Una vez que enfoquen la falla desde este punto de vista, perderán el orgullo que les produce. Sin embargo, mientras persista el orgullo, no podrán superar el defecto.

Me dará mucho gusto que me presenten cualquier falla que escojan para analizarla. Les mostraré la manera en que cada una de ellas se conecta con el orgullo, el voluntarismo y el miedo. Les mostraré cómo analizar el defecto, como éste conduce a otros defectos y qué se conecta con él; de esta manera les ayudaré a entenderse mejor. Les mostraré cómo meditar sobre ello y proceder, de esta manera específica, con el trabajo espiritual de su Pathwork. También les enseñaré de qué manera cada falta, debilidad o imperfección es un obstáculo directo al amor... y por lo tanto a Dios. También indicaré cuál es la buena cualidad que se esconde detrás de cada defecto, ya que no hay ningún defecto que no sea una distorsión de algo bueno y puro. Hagan este ejercicio ustedes mismos; aplíquenlo a sus defectos, pues su trabajo espiritual es inútil si es abstracto e impersonal. Cuando no puedan hacerlo, tráiganme los defectos para analizarlos aquí.

¿Hay alguna pregunta en relación con este tema antes de que me ocupe de sus otras preguntas?

PREGUNTA: Usted insistió en que uno debe abrirse a una persona calificada. ¿Podría ahondar en el problema de la persona que tiene el deseo de abrirse y ser humilde, pero lo hace indiscriminadamente y, por lo tanto, nada bueno resulta de ello, sólo daño y repercusiones?

RESPUESTA: Sí. Puedes ver que esto es, desde luego, el extremo opuesto, y ya sabes que todos los extremos son malos. Esa persona tiene una gran necesidad que su espíritu reclama. La necesidad real no se reconoce y, por lo tanto, se busca la satisfacción equivocada. Sin embargo, el caso que mencionas no es tan extremo como crees. Muchas veces un humano se abre acerca de muchas cosas pequeñas, e incluso pone al descubierto sus defectos reales, para mantener oculto el verdadero problema.

PREGUNTA: Pero ¿y si esa misma persona enmascara los defectos verdaderos e inventa culpas artificiales que divulgar?

PREGUNTA: Eso suele suceder. Como ves, no sirve de nada decirle a ese individuo que se abra con las personas adecuadas, porque nunca sabrá cuáles son las personas adecuadas. Le falta intuición, así como un criterio intelectual sólido. Ninguna facultad puede funcionar bien mientras uno racionalice y oculte las verdaderas razones. Debe procurarse que esa persona reconozca primero este hecho. Desde luego, eso sólo puede hacerse muy lentamente. Y no se hará en absoluto si no existe el deseo. Pero el deseo puede crecer. En este caso, el deseo llegará a la postre.

PREGUNTA: ¿Pueden los espíritus subdesarrollados ver a los seres humanos más altamente desarrollados, y en caso afirmativo, en qué forma?

RESPUESTA: Claro que pueden verlos. Ven la materia como tú la ves, pero el espíritu también se muestra. Una gran luz fluye del cuerpo de un ser humano altamente desarrollado. Cuanto más elevado es el desarrollo, más brillante es la luz. Y cuanto más bajo es el desarrollo del espíritu que la ve, más lo lastima esta luz. Ustedes saben que emanan fuerzas y vibraciones. Cuanto más amor y armonía y perfección hay en la persona humana, más ligeras se vuelven estas vibraciones y más rápidas son sus frecuencias. Esto se parece mucho al dolor físico para el espíritu de desarrollo inferior. Y ésta es la razón por la que una persona altamente desarrollada está a salvo y protegida de los espíritus malignos e impuros. No se pueden acercar a la luz, no lo toleran. Por lo tanto, mientras haya imperfecciones dentro de ustedes, atraerán a los espíritus respectivos. Pero cuanto más superan sus imperfecciones, más libremente brilla su luz, y es como una armadura que llevan contra todos los espíritus impuros que se alejan de estos seres humanos. ¿Responde esto tu pregunta?

PREGUNTA: Sí, pero me gustaría hacer otra pregunta. Por ejemplo, en el caso de un padre y un hijo, el padre podría estar en el más allá y tener un desarrollo más bajo que el del hijo, que todavía está en la Tierra. Ahora bien, el padre ama a su hijo y quisiera estar con él. ¿Qué pasa?

RESPUESTA: Verás, el caso que acabo de ofrecer como ejemplo es, desde luego, muy burdo. Es muy raro que en una familia encarnen juntas dos personas que tengan un grado de desarrollo muy distinto. Y si ese fuera el caso, si un espíritu fuera tan bajo que la luz de la perfección lo lastimara, no sería capaz de amar en absoluto. Pero si la diferencia en el desarrollo es de apenas unos cuantos grados, digamos, entonces desde luego que es posible que un espíritu de desarrollo inferior pueda acercarse y amar a un ser humano más altamente desarrollado. Hay suficientes puntos de contacto porque ninguno de los dos es tan bajo ni tan alto que no puedan estar juntos. Todos y cada uno de los seres humanos traen a un gran número de espíritus en su paso por la Tierra. Quizás no estén conscientes de esto, pero es así. Tienen sus ángeles y espíritus guardianes que son parte del mundo de Dios. Tienen espíritus malignos que los siguen, y que corresponden de manera exacta a sus cualidades negativas; y tienen muchos espíritus intermedios, que corresponden a sus cualidades intermedias y a sus emociones confusas, donde sus motivos son dos o muchos. Así, un espíritu de desarrollo inferior ve a un ser humano de desarrollo superior en su luz respectiva, los colores del aura, los cuerpos sutiles; ve los pensamientos y las emociones en formas diversas. Entonces sólo es cuestión de ver tonos más claros y formas más armoniosas, o tonos más oscuros y formas inarmónicas. ¿Está claro?

PREGUNTA: ¿Se perdona la eutanasia en ciertas circunstancias?

RESPUESTA: El mundo espiritual de Dios dice que no. No es correcta. Desde el punto de vista humano puede haber circunstancias atenuantes. Pero como ley debe estar absolutamente prohibida. Aun si en su mente humana piensan que un caso está irremediablemente perdido, que la persona ya no puede ser ayudada y sólo sufre, hay dos muy buenas razones por las que, en cualquier circunstancia, la eutanasia está mal desde nuestro punto de vista, lo que no significa que un médico humano que la practique por ignorancia de la ley espiritual, y por amor y misericordia, será condenado.

Una razón es enteramente espiritual. Es ésta: Si la persona sufre por una enfermedad para la que no se ha encontrado ningún remedio, ello significa que hay karma, hay un sufrimiento por el que se tiene que pasar. Y al prohibir el sufrimiento, no se elimina para ese espíritu ningún sufrimiento. De una manera u otra, ya sea como espíritu o en otra encarnación, la persona tendrá que seguir sufriendo hasta que la cuota se cumpla, por decirlo así. Una vez que el cuadro quede claro en el mundo espiritual, el espíritu del ser humano doliente no estará contento con el alivio que se le brindó, porque quiere acabar con el sufrimiento y conoce la necesidad de éste, que como ser humano ignora. La eutanasia sólo tendría sentido si la verdad fuera lo que dicen los ateos, concretamente, que la Creación no tiene sentido, que sólo se vive una vez, que no hay propósito, que no hay orden ni sistema ni continuación. Si ésta fuera la verdad, la eutanasia sería correcta. Pero como no es la verdad, como la vida continúa, como sí existe un gran sistema de justicia, orden y significado hasta en el más mínimo detalle, mucho más grande de lo que se pueden ustedes imaginar, no hay coincidencias, nada es injusto; todo tiene sus razones.

Esto no significa que la Humanidad no deba seguir esforzándose por encontrar remedios para aliviar el sufrimiento. A la Humanidad no le corresponde juzgar, sino amar, ayudar y ser compasiva. Pero no importa cuánto descubra su ciencia, si determinada persona tiene que pasar por un sufrimiento, siempre se encontrarán maneras y medios. Si una persona, aun con las mejores intenciones, se adjudica el derecho de juzgar cuándo se debe vivir y cuándo no, de alguna manera le niega ese derecho a Dios. Y eso está mal. Niega la justicia de Dios por su perspectiva ciega y limitada. Ciertamente tiene el deber de ayudar lo más que se pueda, pero eso no significa interferir con la vida. Y luego, como segunda razón, que es incluso muy materialista, el sentido común dice que un día podría encontrarse un remedio. Pero eso es sólo un aparte.

PREGUNTA: ¿Se aplica esto sólo a los seres humanos o también a los animales?

RESPUESTA: Con los animales es diferente. Allí tienes razón. El animal no se halla todavía en la condición de tener libre albedrío. Y por lo tanto no puede juzgar. No tiene la posibilidad de ajustar su actitud con respecto a Dios y la justicia; no puede escoger entre sufrir con humildad o sufrir con amargura y rebeldía. En otras palabras, un animal no puede ser probado a este respecto como un ser humano. Por lo tanto, si un animal está irremediablemente enfermo, esa es otra historia. Entonces su sufrimiento puede y debe acortarse. Como un aparte, me gustaría decir que incluso el inevitable sufrimiento de los animales, sobre el cual la Humanidad no tiene control todavía, tiene un sentido en la Creación. Le corresponde al hombre hacer todo lo posible por evitarlo, pero más allá de eso, tiene que aceptar que Dios sabe lo que hace también a este respecto. Me tardaría demasiado en tratar por completo este tema. Tal vez en otra ocasión.

PREGUNTA: ¿Por favor, puede interpretar la frase “Si tu ojo es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti... y si tu brazo te hace pecar, córtalo y échalo de ti?

RESPUESTA: Desde luego que esto ha de entenderse simbólicamente. No tiene un sentido literal. Significa que si hay algo que impide tu desarrollo espiritual, debes apartarlo de tu vida. Digamos que una persona tiene muy buena voluntad y muy buenas intenciones de desarrollarse, pero es adicto a otro o a algo que siempre lo detiene. Entonces eso debe salir de la vida de la persona. Puede ser una actitud interna, una reacción emocional, pereza, orgullo, cualquier cosa. Esto debe apartarse primero. Es lo que yo llamo sus defectos clave, que les impiden emprender este Pathwork. O si están apegados a un ser humano que los estorba en su desarrollo espiritual, y ustedes son tan dependientes de ese ser humano que descuidan su desarrollo a causa de él, esa relación debe romperse. Porque como dijo Jesús en otra ocasión: “El que prefiera su padre o su madre (o quienquiera que sea) a mí, no es digno de mí”. También dijo que él es el camino, este camino de autodesarrollo y perfección. Es el mismo significado. En otras palabras, lo que se interponga entre ustedes y Dios—que significa su desarrollo espiritual—debe quedar fuera de su vida. Ese es el significado.

PREGUNTA: ¿Hay algún significado espiritual en el hecho de que las personas se parezcan facialmente aunque no sean parientes?

RESPUESTA: Sí, puede haber ciertos factores relacionados con ello. Hay ciertos rasgos espirituales y emocionales que son similares. En ciertas condiciones, esos rasgos también influyen en la estructura ósea. No deben pensar que la estructura ósea es completamente independiente de los factores espirituales y se debe sólo a la herencia, aunque esta última también desempeña un papel, pero no como factor adicional sino como parte de los factores espirituales involucrados.

PREGUNTA: En relación con el último capítulo de “Pistis Sophia”, me gustaría preguntar qué quiso decir Jesús con los “siete perdones” y luego llegar a un punto en que sólo el Inefable puede conceder un perdón.

RESPUESTA: Como les he explicado a menudo, existe el maravilloso orden de la jerarquía de los ángeles, de los espíritus puros, y los espíritus que se desarrollan en forma ascendente, y todos trabajan juntos en el plan de salvación. Ahora bien, cada uno tiene su propia función. Hay para ciertos casos espíritus dotados de la autoridad, como lo dirían ustedes, de perdonar; en otras palabras, de juzgar. Por ejemplo, si un espíritu llega al mundo espiritual, todo se considera: todo el libro de su vida, su última encarnación, las anteriores. En vista de todos estos factores se planea su siguiente encarnación, además de la tarea y la escuela a la que asistirá en el mundo espiritual antes de eso. Hay un espíritu determinado cuya tarea es juzgar y planear de esta manera. Pero si hay ciertas culpas y fechorías que haya cometido la persona que se han pasado mucho de la raya, que van mucho más allá de lo esperado, considerando su desarrollo y todos los factores de su vida juntos, entonces este espíritu no tiene autoridad para juzgar, sino que tiene que pedírselo a otro espíritu con mayor autoridad. De otro modo estaría calificado para juzgar, pero, a causa de este suceso inesperado, tiene que ir un escalón más arriba, por decirlo así. Tendrá que consultar al siguiente más alto en jerarquía; éste tendrá entonces la autoridad y juzgará de acuerdo con todas las circunstancias, hasta el más minucioso detalle, cómo ha de evaluarse esto. Ahora bien, si el mismo caso se repite, si esto continúa y continúa, llega un punto en que ningún otro espíritu tiene autoridad ya, sólo Dios.

PREGUNTA: ¿Existe un orden similar al de nuestras cortes?

RESPUESTA: Sí, todo lo que tienen en la Tierra es una imitación limitada y pobre de lo que existe en el espíritu.

PREGUNTA: ¿Qué quiere decir “Pistis Sophia” con el “sellado del alma” y con “la Virgen de la Luz”?

RESPUESTA: “La Virgen de la Luz” significa la luz pura. La palabra virgen no debe entenderse en el sentido verbal que tienen en esta Tierra. Incidentalmente, allí es donde un gran error se ha colado a su historia religiosa. Por ejemplo, ustedes usan la expresión “nieve virgen” para referirse a algo que es enteramente puro, algo fresco y nuevo y limpio. “Luz Virgen” significa la luz pura tal como fue creada, aún sin usar ni explotar, en la que se reúnen todas las fuerzas. Para su información, donde hay esta luz pura, hay al mismo tiempo, para el ojo impuro, una oscuridad completa. En relación con eso entenderán la expresión “sellado”, ya que si el ojo impuro por una razón u otra viera la luz pura, ésta se le aparecería como una oscuridad total, sellada como en un vacío. Y sólo cuando el ojo la purifica—y cuando digo el ojo, ya saben que me refiero a todo el ser—la luz se vuelve brillante y pura, como realmente es. Por lo tanto la oscuridad y la luz podrían parecer la misma cosa. Sé que es muy difícil entender esto, pues éstas son ideas puramente filosóficas y abstractas que para ustedes todavía no tienen ningún sentido o significado personal. No pueden entender estos conceptos con su intelecto, sólo pueden intuirlos. Desde luego que la oscuridad de la luz pura es de un calibre muy diferente del de la oscuridad del mundo luciférico.

PREGUNTA: En otras palabras, ¿cómo el Sol?

RESPUESTA: Sí.

Y ahora, amigos míos, me retiraré. Los dejo otra vez con las bendiciones de Dios para todos y cada uno de los que están aquí, para cada uno de mis amigos que están del otro lado del océano, para cada uno de los que lean estas palabras. Regocíjense en el conocimiento de que Dios los ama y los ayuda. Todos sus esfuerzos son conocidos por nosotros, no se den por vencidos, continúen su valiente batalla. Deben sentirse felices y realizados en todas las circunstancias si no se dan por vencidos. ¡Queden en paz, queden con Dios!

Dictada el 6 de junio de 1958.