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Pathwork

Conferencias del Guía

Conferencia 34. Preparación para la reencarnación

Saludos en el nombre del Señor. Les traigo bendiciones, mis queridos amigos, como siempre lo hago para todos y cada uno de los que están aquí, así como para todos mis amigos que están en otras partes.

Como se lo prometí, hablaré esta noche del proceso de nacimiento. Una autoridad más alta me dio permiso de hacerlo. Mis queridos amigos, déjenme advertirles primero que lo que voy a decir sólo explica una parte muy pequeña y limitada de este procedimiento sumamente complicado, para el que no puede ser adecuada la comprensión humana. Así que por favor entiendan que mis palabras sólo pueden darles un panorama aproximado. Tienen que ajustarse a las limitaciones del lenguaje y la comprensión humanos.

Antes de explicar el procedimiento técnico del nacimiento, tendré que hablar un poco sobre las condiciones espirituales y psicológicas que gobiernan la ley del karma, aunque casi todos ustedes tienen una idea muy esquemática de ellas. No obstante, como el procedimiento técnico del nacimiento se conecta directamente con la ley kármica y espiritual, y depende de ella, tengo que mostrarles la conexión, para que puedan entender el nacimiento como tal hasta cierto grado.

Su próxima vida, amigos míos, ya está preparada ahora, en cierta manera, por todos y cada uno de ustedes. No está preparada por entero, pues mientras vivan en la Tierra no se ha dicho la última palabra, y son fuertes sus probabilidades de determinar su siguiente encarnación y efectuar un cambio con respecto a lo que han preparado hasta ahora. Sus probabilidades de hacer eso son mucho más fuertes aquí que en su existencia en el mundo espiritual. Allí todavía tendrán la oportunidad de hacer modificaciones, aunque las probabilidades son menores. Es más difícil hacer esto en el mundo espiritual por el hecho de que la vida—si no incluimos las esferas de la oscuridad—es más fácil allí que en el plano terrenal. Por esa razón, el desarrollo es más lento en el más allá y es definitivamente más difícil efectuar un cambio.

Hasta cierto punto en el ciclo del desarrollo de un ser individual, las decisiones no pueden ser tomadas por el individuo. Pero de cierta etapa de desarrollo en adelante, cada entidad espiritual tiene el derecho, y a menudo incluso el deber, de tomar decisiones personales acerca de las circunstancias de su siguiente encarnación. Dependiendo del carácter de la entidad, estas decisiones no siempre son buenas. Hay personas que tienden a ser perezosas; les falta ambición y se contentan con cierta dosis de comodidad. No buscan especialmente formas más altas de conciencia y felicidad. Su opción puede ser muchas veces una vida más fácil de lo que les conviene. Todavía carecen de la visión amplia del propósito de la existencia en la Tierra. Por otra parte, una persona exageradamente ambiciosa y activa podría escoger con frecuencia más de aquello para lo que está lista. También esto obstaculizará su progreso y provocará un revés temporal. Aquí la visión de la entidad no incluye sus propias limitaciones. De igual modo, un carácter demasiado optimista podría hacer un juicio tan equivocado como uno demasiado pesimista.

Como dije antes, hasta cierto grado de desarrollo una entidad espiritual no es capaz de tomar decisiones, porque cualquier extremo en el carácter produce una falta de armonía, lo que seguramente influye en el juicio apropiado. Sólo cuando el carácter se armonice no se desviarán demasiado las decisiones del camino medio correcto. Cuando una entidad todavía no se desarrolla lo suficiente, las decisiones las toma una autoridad superior. Pero incluso en estos casos, se consulta primero a la entidad sobre cuáles se imagina que serían las mejores condiciones de vida para su siguiente encarnación. Esto se considera una prueba, y después se le explica al individuo por qué esta o aquella alternativa sería mala o incluso peligrosa, y por qué las decisiones tomadas por un espíritu entrenado y altamente desarrollado ofrecen una probabilidad más alta de progreso. Así que hay una enseñanza conectada con la toma de decisiones y la planeación de la siguiente vida. La entidad tiene que aprender algo de esto.

Quisiera añadir que aun cuando, en general, un ser todavía no es capaz de tomar sus propias decisiones, de todas maneras puede tener a veces ideas sensatas y éstas se adoptan entonces y se le conceden esos deseos, mientras que otros pueden ser rechazados. No hay una frontera definitiva entre el estado en que se toman las decisiones por la entidad y en que ésta está lista para tomar sus propias decisiones. La capacidad llega lenta y gradualmente. De una encarnación a otra, algo se aprende a este respecto también, de manera que puedan considerarse más y más ideas de la entidad.

Luego están también los casos en que las elecciones hechas por la entidad están todavía dentro del ámbito de lo posible, pero pueden resultar demasiado difíciles... o demasiado fáciles. En estos casos, la autoridad superior, que aconseja y planea la siguiente encarnación con el espíritu que va a encarnar, aconsejará y explicará y ofrecerá otra alternativa. La entidad tiene entonces el derecho de aceptar o rechazar el consejo de acuerdo con su propio libre albedrío. Si la entidad rechaza el consejo y luego, después de la siguiente encarnación, se da cuenta de que su propio juicio era defectuoso, entonces ésta será una buena lección y tal vez la única manera en que pudo haberla aprendido. Jamás se podría haber convencido de que erró si no se le hubiera permitido poner en práctica sus propias ideas. Sólo cuando un caso es demasiado extremo, demasiado desesperado, se hace caso omiso de los deseos, y la lección que ha de aprenderse, que es experimentar los propios errores, se aplaza para oportunidades posteriores o, quizás, se incorpora a otros detalles de la siguiente encarnación. Así que, ya ven, son posibles muchos detalles y variaciones, incluso en este único aspecto.

No necesito decir que, de acuerdo con el fracaso o el éxito del plan de vida—ya sea que lo haya hecho el espíritu que va a encarnar o la autoridad superior—, el desarrollo se acelera o se retrasa. Ahora bien, como la vida en la Tierra es una larga cadena, y cada vida no es más que un pequeño eslabón de ella, la evaluación de los deberes y tareas de cada vida depende de muchísimas circunstancias. Como lo dije antes, cada ser que existe tiene un registro, llamado el Libro de la Vida, donde todo se inscribe. Desde el momento en que esta entidad específica fue creada hasta el tiempo presente, se inscriben y actualizan sus talentos especiales, sus inclinaciones, sus características y las tendencias de su personalidad que la llevaron a caer. También se registran todas las diversas etapas de su desarrollo desde la Caída, no sólo las encarnaciones en la Tierra, sino también todas las actividades entre una y otra vida. Cada encarnación se planea cuidadosa y meticulosamente de acuerdo con este “libro mayor de contabilidad”. Antes de cada encarnación, mientras ésta se planea, todo el libro de contabilidad se le muestra a la entidad. Esté o no lista la entidad para tomar sus propias decisiones, se le revela el propósito de que lo debería lograrse en la siguiente encarnación.

La ley de causa y efecto—o ley del karma—no necesariamente funciona de manera inmediata en la vida sucesiva. Suele ocurrir que una causa de una vida producirá su efecto tal vez sólo tres o cuatro encarnaciones después, pues a nadie se le pide que soporte demasiado de una sola vez. Sin embargo, me gustaría agregar que por lo general, aunque no siempre, cuanto más alto es el desarrollo, más rápidamente seguirá el efecto a la causa. Así, tal vez entiendan un poco más cuando les advierto que no juzguen, no comparen y no generalicen en estas cuestiones. Sólo pueden ver ésta única vida—la suya propia o la de otra persona—, e incluso esta visión es muy limitada. Por eso, un ser humano es sumamente insensato cuando trata de juzgar la justicia de las leyes de Dios.

Muchas veces se sienten inclinados a decir que es muy difícil para ustedes soportar algo, o que otra persona tiene una vida demasiado fácil. No pensarían esto ni por un minuto si conocieran la parte de información que les falta. Es por buenas razones que, por el bien de su propio desarrollo espiritual, la cortina debe cerrarse hasta que hayan alcanzado un estado de conciencia en el que este tipo de información sea buena para ustedes y para los que los rodean. Por lo tanto, tengan la humildad de frenar sus juicios. Que ésta sea una lección para todos mis amigos que escuchen o lean estas palabras: Nunca juzguen, nunca comparen su vida con la de otro, o las suertes de dos personas a las que conozcan. Si les parece que cargan con una cruz más pesada, es porque de ustedes se espera más. Son más fuertes; ya están en un peldaño más alto de la escalera. O también podría ser que ustedes, si son personas ambiciosas, han escogido una vida innecesariamente difícil, tal vez incluso en contra el consejo de un ángel de Dios. Consideren eso, amigos míos.

Inicié esta conferencia diciéndoles que ya están preparando ahora su siguiente encarnación. Dije la verdad. La parte del plan que ahora cumplan determina qué oportunidades se les darán, en su siguiente vida, para pasar a otras cosas que son necesarias para su desarrollo general. Si no progresan para nada en esta ocasión o lo hacen sólo parcialmente, el propósito de su encarnación presente tendrá que repetirse por lo menos en parte. Por otro lado, también ocurre ocasionalmente que una persona cumple con un poco más de lo que se propuso, o lleva el plan a término antes de que su ciclo de vida termine. En este caso, lo que debía lograrse en la siguiente encarnación ya puede empezar ahora. No hace falta decir que esto también cambia el plan para la siguiente encarnación, ya que éste se ha trazado muy esquemáticamente como anteproyecto global, sujeto a cambios en cualquier dirección hasta que realmente llegue el tiempo de la encarnación. De nuevo les digo, cuidado con los juicios precipitados; una vida fácil y placentera no siempre es indicio de que su última encarnación fue muy buena. Puede ser el resultado de méritos que han hecho hace tres o cuatro encarnaciones. De igual modo, una vida muy difícil puede ser o no el resultado de acciones de su última encarnación. Además, un demérito puede ser pagado en una vida por una persona muy diligente, mientras que otra pagará un demérito igual de grande, o quizás incluso más grande, en varias etapas. Esto también vuelve imposible que juzguen y comparen.

Todo esto debería ser tema de reflexión y material de meditación. Esta última debería dejar en claro que en esta Tierra tienen muchas oportunidades de hacer cambios favorables en su plan personal de vida. De ustedes depende anular el mal karma acumulado. Pueden hacerlo más rápidamente si se dan cuenta completa de qué se trata esta vida.

Cuando la vida en el plano terrenal termina, se rinden cuentas; todo se revisa minuciosa y justamente para que no pueda haber ninguna diferencia de opinión o discusión sobre ello. En el mundo espiritual no hay nada secreto. No puede ser que una opinión contradiga la otra. Sus obras, sus pensamientos, sus sentimientos, sus reacciones y sus actitudes crean formas claras que son tan sustanciales y visibles como cualquier objeto material lo es para ustedes en el presente, y aún más. Así como dos personas normales no discutirían sobre si una mesa redonda que tienen enfrente es redonda o cuadrada—como si esto fuera cuestión de opiniones—, no se puede discutir sobre las formas perceptibles en el espíritu. No me malentiendan: no se prohíbe la discusión. No es que los espíritus de desarrollo superior tengan una actitud dictatorial, sino que ustedes pueden ver por sí mismos la verdad que tienen frente a los ojos, no importa cuánto hayan tratado de engañarse mientras estaban ocultos en la materia. Después de que se hace una rendición de cuentas completa y se la considera cuidadosamente, se la compara con el plan original de la última encarnación, así como con el plan general para la entidad en cuestión. Las tendencias negativas y los defectos que se superaron, así como las tareas que se cumplieron, se verifican y se tachan. Lo que todavía queda por hacerse se determinará en la siguiente encarnación.

Pasa un tiempo comparativamente largo, de acuerdo con sus estándares humanos, antes de que empiece la siguiente encarnación. Hay un tiempo de descanso para muchos espíritus, especialmente para los que han sufrido mucho, física o mentalmente, o de otra manera. El tiempo de la rendición de cuentas que acabo de mencionar puede tener lugar antes o después del periodo de descanso. Y luego empieza un periodo en el mundo espiritual en que la entidad va a ciertas escuelas, recibe instrucción de acuerdo con sus necesidades personales, y en que se le coloca en una esfera de purificación específica, otra vez de acuerdo con sus necesidades individuales. La secuencia de estas diferentes fases varía. No hay ninguna regla que dicte qué fase viene primero y cuál le sigue.

El trabajo de purificación en el mundo espiritual suele hacerse en conexión con seres humanos encarnados. Esto puede ser nuevo para algunos de ustedes. Supongamos que la tarea de una entidad durante su última encarnación fue enderezar una relación con otro ser humano—quizás aprender a amar y a aceptar a esta otra persona—y que la tarea no se llevó a cabo por entero. Muchas veces, este trabajo puede completarse, de la mejor manera posible, cuando una de las personas todavía está en la Tierra. Esto puede suceder de diversas maneras, pero no entraré en detalles ahora porque eso nos desviaría del tema. Tal vez hablemos de esto en otra ocasión.

La purificación también puede tener lugar en esferas específicas que, de nuevo, varían. Existen muchísimos niveles diferentes en el más allá. Los periodos entre encarnaciones también pueden incluir un tiempo de servicio y el cumplimiento de ciertas tareas del Plan de Salvación, siempre que la entidad haya alcanzado cierto grado de desarrollo.

Las diferentes fases—como tomar en cuenta la última encarnación y planear la siguiente, purificarse, llevar a cabo tareas—pueden estar claramente diferenciadas o pueden interactuar y combinarse. Desde luego, todo esto se aplica sólo a los espíritus que se han incorporado voluntariamente al Orden Divino. Muchos están por su cuenta. También tienen que rendir cuentas y planear la siguiente encarnación en el más allá, pero todo esto se hace en un nivel inferior, en otras esferas y de manera diferente. Rigen los mismos principios, pero la manera en que éstos se aplican necesariamente varía porque debe considerarse el libre albedrío de la entidad para incorporarse o no al Orden Divino. Esta decisión influye en gran medida no sólo en las actividades de la entidad en el más allá, sino también en sus encarnaciones. Conforme su conciencia espiritual se eleve, ustedes llegarán a discernir a qué categoría pertenecen entre sus congéneres. Como pueden ver, también como se pase el tiempo entre encarnaciones determina la vida que sigue. La duración del tiempo entre encarnaciones también puede variar. Quiero hacer hincapié aquí en que la justicia es completa en todos los casos.

Para todos los que aún se encuentran en el ciclo de encarnaciones, llega el tiempo de renacer en la Tierra. En ese momento se lleva a la entidad otra vez a la autoridad que está a cargo de todo su ciclo, quien ha arreglado encarnaciones anteriores y hecho la rendición de cuentas con ella después de la última vida. Ahora se examina de nuevo el libro de contabilidad personal junto con los planes temporales que se habían concebido para la siguiente vida, y que están sujetos a cambio de acuerdo con las actitudes y las actividades del ser desde que el plan se diseñó.

En este punto se hace el plan final para la siguiente encarnación, y esto, desde luego, toma un tiempo considerable. Se consideran y se definen la elección adecuada de los padres, la nacionalidad, la religión en la que se nacerá, las circunstancias de la vida y ciertas fases que se llaman “predestinadas”. Por ejemplo, pueden escogerse padres que brinden el ambiente más propicio para sacar a la luz ciertas desarmonías del alma. Con ese propósito, la siguiente vida necesita ciertas imperfecciones en el ambiente, ya que si todo fuera perfecto, los defectos no tendrían la oportunidad de manifestarse. Al mismo tiempo, los padres también pueden estar kármicamente ligados a la entidad, para que se pague una deuda kármica.

Las dificultades y ventajas de la vida siguiente se consideran desde el punto de vista del plan global. Se pondera cuidadosamente cuánto trabajo se debe asumir; cuánto debe concentrarse la entidad en esta vida en una tendencia de carácter, o si tal vez sería mejor enfocarse en un problema psicológico hasta ahora irresuelto. Para las entidades de mayor desarrollo—todo esto, desde luego, es relativo—, se planean tareas relacionadas con el Plan de Salvación para que puedan combinarse bien con los propios problemas de purificación de la entidad. Se escogen algunos talentos que saldrán a la luz; se planea que otros permanezcan ocultos en esta vida terrenal específica. Cuando todo se ha considerado, se da a la entidad la oportunidad de tomar su propia decisión en ciertos aspectos, y cuando no es posible que tome su propia decisión todavía, de todos modos se le pregunta qué decidiría si pudiera hacerlo. Como dije antes, las elecciones de la entidad jamás se rechazan dogmáticamente, y las razones de la negativa siempre se explican a conciencia.

Después de un periodo intensivo de estudio se hace el plan final para la vida terrenal que sigue. Se envían espíritus especiales a diversos lugares—también en la Tierra—para allanar el camino y hacer preparativos por medio de guía e inspiración. De vez en cuando pueden reportar que las condiciones no son las esperadas y, por lo tanto, son inadecuadas para el propósito de esta encarnación; entonces se usan para esta vida otros lazos kármicos en los que la entidad se hubiera concentrado en una encarnación posterior si las primeras circunstancias consideradas hubieran resultado como se esperaba.

Cuando finalmente está listo el plan y se han revisado las condiciones y preparativos en la Tierra, la entidad es conducida a una esfera diferente. Es una esfera muy grande que consta principalmente de lo que ustedes podrían llamar, en su lenguaje terrenal, un hospital. Allí trabajan médicos espirituales. Muchos médicos del plano terrenal han encarnado desde estas esferas hospitalarias, que existen en diversos niveles. En estas esferas aprenden. Sin embargo, también están activos allí un gran número de espíritus que ya salieron del ciclo de encarnaciones, así como algunos que nunca han estado en él. Tienen tareas de mayor responsabilidad. Otros aprenden de ellos. La esfera hospitalaria consta de varias partes. Para mencionar sólo una, existe un departamento al que son llevados los espíritus que murieron en un accidente o cuya vida terminó en otro tipo de muerte repentina y violenta. En tales casos sus cuerpos fluidos pueden estar lesionados y se les cuida hasta que se sanen, si se me permite usar esta expresión, antes de que comiencen sus actividades en el mundo espiritual. Esta es sólo una de las muchas partes de esta esfera.

En una gran sección se preparan las vidas en la Tierra. La entidad que está lista para la encarnación comparece allí ante cierto espíritu que tiene gran autoridad y responsabilidad. La entidad que va a encarnar entra en contacto con su espíritu o espíritus guardianes; puede ser el mismo que lo ha guiado a través de varias vidas anteriores, o puede ser uno diferente. Ciertamente será el que lo conduzca a lo largo de la vida venidera. El guardián entrega el plan al espíritu que está a cargo en esta esfera, quien otra vez lo estudia detenidamente. El espíritu llamará entonces a algunos asistentes, que trabajarán en esta entidad. Y de nuevo, todo se examina minuciosamente, y se hacen planes y preparativos.

Mis queridos amigos, intuyo que algunos de ustedes creen que todo esto es imposible. Suena demasiado humano, demasiado concreto para poderlo creer. Pero, como dice el dicho: ¡la verdad suele ser más extraña que la ficción! Y así es; aunque les digo nuevamente que es diferente; diferente de lo que hay en la Tierra y de lo que ustedes se imaginan. Las palabras que uso son las que más se acercan a lo que trato de describir. Todas estas esferas y hospitales y médicos y autoridades superiores y asistentes y libros de contabilidad y planes... todo esto existe. No hay nada en su plano terrenal que no sea una copia burda de lo que existe primero en el espíritu, aunque de una manera un tanto diferente.

Ahora bien, cuando el plan se ha estudiado cuidadosamente y se han hecho los preparativos, la entidad que va a encarnar espera hasta que haya tenido lugar la concepción. Para ésta se toman en cuenta factores astrológicos, así como muchos otros detalles de los que ustedes saben muy poco o que ignoran por completo. La concepción por parte de los futuros padres no puede ocurrir a menos que sea la voluntad de Dios. Si una concepción hoy no va a tener un propósito definido para la entidad que va a entrar en su mundo, será evitada por medios espirituales, aunque podría tener lugar el mes siguiente. Y luego, de acuerdo con los llamados genes de los padres, que desde luego se han estudiado de antemano y que tienen que estar alineados con la entidad que va a nacer, se ponen en marcha ciertos campos magnéticos, rayos, fluidos... en parte automáticamente como efecto de causas puestas en movimiento y en parte administrados por ayudantes espirituales. Es sumamente difícil explicarles esto.

En el momento en que tiene lugar la concepción, la entidad que va a nacer entra en la inconsciencia. Es un estado tan profundo de inconsciencia que gran parte de su conocimiento le será devuelto sólo cuando haya terminado su vida en la Tierra; otra parte del conocimiento le regresará durante la vida terrenal, pero sólo cuando la entidad deje el cuerpo; en otras palabras, durante el sueño. Asimismo, la conciencia despertará gradual y lentamente en un ser humano encarnado durante el proceso de crecimiento. Que todo esto pueda ocurrir exactamente de esa manera se debe a preparativos con ciertos tipos de fluidos de la entidad que hacen los expertos de la esfera que les he descrito. Este trabajo requiere mediciones exactas y cierta manera de tratar estos fluidos, además de una forma muy especializada de procesamiento; hay una refracción y una extensión de los fluidos. Hay diferentes tipos de fluidos, y cada uno representa una faceta diferente de la personalidad.

Hablemos primero de los aspectos físicos del ser humano que va a encarnar. Se hace que los genes de los padres correspondan y afecten la envoltura física. Mientras tanto, la entidad que va a nacer crece en el cuerpo de la madre de tal manera que sus necesidades kármicas físicas puedan satisfacerse. No hay coincidencia posible. Nada se deja al azar. Y cuando dice en la Biblia que Dios ha contado cada uno de sus cabellos, no es una exageración, amigos míos. Deben entenderlo en este sentido. Hasta el más pequeño detalle tiene que corresponder, porque tiene un significado y una importancia mucho más profundos de lo que ustedes se pueden imaginar. El simbolismo no funciona de la manera en que cree la Humanidad. Casi siempre es al revés. Su cuerpo suele ser símbolo, de una manera u otra, de su desarrollo espiritual, sus tendencias psicológicas y así por el estilo. Pero tengan cuidado aquí con las reglas y las generalizaciones. No existe ninguna.

Así que se trabaja con los genes de tal manera que la envoltura se prepare adecuadamente. Por lo tanto, algunos genes ejercerán una influencia; otros no lo harán. En un caso los genes de la madre tendrán una influencia mayor; en otro, los del padre. En un caso los genes de los padres no estarán activos para nada; en otro, los genes de un abuelo, o incluso de una tía abuela, de pronto de activarán. Todo esto no es arbitrario ni se deja a la coincidencia. Hay una razón para cada detalle. La envoltura física crece en el cuerpo de la madre, aunque no tiene espíritu, pero el procedimiento o preparativo procede de acuerdo con los rayos, los campos magnéticos que obran su efecto de una manera que corresponda al propósito del tratamiento en esta esfera específica; todo sucede exactamente de acuerdo al plan.

Además, muchos otros factores se toman en consideración. Ciertos especialistas altamente capacitados se concentran en la envoltura física. Otros especialistas, igualmente adiestrados, se concentran en los factores psicológicos y espirituales. También ocurre que mediante el tratamiento de otros fluidos una parte de la conciencia regresará a medida que el ser humano crece, mientras que otros tipos de conciencia deben permanecer ocultos. Así, una persona crecerá con una fuerte conciencia de Dios, quizás a pesar de tener padres ateos y materialistas o de desenvolverse en un ambiente así. En otros casos es al revés. Algunas veces existe un fuerte impulso de ser artista o científico, pese a influencias ambientales contrarias en la juventud. Esto se debe al efecto de cierta materia fluida que se ha preparado antes del nacimiento. Esta preparación determina qué impulsos, tendencias e inclinaciones deben manifestarse y en qué periodo. Se preparan y procesan otros fluidos de una manera que depende de que otros factores se hayan expresado o no. Tal vez puedan vislumbrar de una manera vaga lo infinitamente complicada y precisa que debe ser esta preparación de la llamada alma.

Como ustedes saben, los defectos con los que se planeó que la persona trabajara en esta vida son energías o corrientes. Estas se tratan en los cuerpos fluidos de tal manera que necesitan muy poco estímulo del exterior para salir a la superficie. Los estímulos exteriores están previstos en la elección de los padres y en otras condiciones de la encarnación. Si los defectos permanecen latentes en la profundidad de su alma, no podrán darse cuenta de ellos, y si no se dan cuenta de ellos, no podrán combatirlos. No todos los problemas o fallas se preparan para que salgan a la superficie. Algunos deben permanecer ocultos para que se trabaje con ellos en una encarnación futura o, como dije, sólo si el plan de esta vida se cumple, y cuando se cumpla. Los expertos deben estudiar todo esto cuidadosamente en el plan y prepararlo de manera correcta.

Lo mismo se aplica, naturalmente, a los talentos, los problemas psicológicos y otras complejidades. Algunos se preparan tan ligeramente que surgen de inmediato; otros sólo después de que se satisfacen condiciones definitivas. Quizás sea más fácil entender esta preparación en los cuerpos fluidos si piensan que cada cualidad, cada tendencia, cada atributo, bueno o malo, es una corriente de energía, pues lo es. Todo depende mucho de cómo se tratan, se aíslan o se canalizan las corrientes de energía.

Todo esto puede servir de explicación para algunos de ustedes que han visto en su familia o en su ambiente un gran cambio en alguien a quien siempre conocieron como una persona muy decente, consciente de sus defectos, que trabajaba con ellos y que obviamente hacía un gran progreso espiritual. De pronto algo inesperado y al parecer muy nuevo se manifiesta. Todo el mundo se asombra y se decepciona. De ahora en adelante entenderán que esto suele deberse al hecho de que esta persona ha trabajado muy bien espiritualmente. Después de concluir su trabajo con tendencias que estaban en la superficie, otras tendencias, más profundamente enterradas, pueden emerger ahora para que se trabaje con ellas en el proceso de purificación. Esta es exactamente la razón por la que las personas que están en un camino espiritual muchas veces presentan en ciertos periodos tendencias que antes no se notaban. Desde luego, esto también puede deberse a que estaban ocultas por el ser de la máscara. Por otra parte, es posible que se haya aplazado el surgimiento de estas tendencias hasta después de que se hayan logrado otras cosas. Lo mismo puede decirse con respecto a una tendencia buena o un talento. Los especialistas espirituales examinan minuciosamente sus mapas. En un caso, un talento fuerte debe manifestarse muy temprano y tiene que prepararse. En otro caso, un talento se deja inactivo y sólo surgirá de acuerdo con ciertas circunstancias y con el hecho de si la persona está viviendo o no de acuerdo con el plan. Todo esto se muestra en el mapa, y los fluidos tienen que prepararse y procesarse de manera correspondiente, lo que constituye un proceso excesivamente difícil e imposible para ustedes de entender por completo.

El periodo de procesamiento y tratamiento de los cuerpos fluidos tarda aproximadamente nueve meses, el tiempo que la envoltura humana necesita para crecer. A veces el procesamiento termina poco antes de que transcurran los nueve meses; entonces la entidad sólo espera en un estado inconsciente. A veces la vida necesita empezar un poco antes porque las condiciones pueden ser más adecuadas, y los padres también satisfacen las mejores condiciones para un nacimiento prematuro. En tales casos ocurrirá dicho nacimiento prematuro. En otros casos, el nacimiento puede retrasarse un poco.

En este punto me gustaría agregar un detalle más. Durante el tiempo del embarazo, la actitud de la madre, así como la del padre, puede determinar un cambio en muchas ocasiones. Si los padres, o incluso uno de ellos, cambiaran su actitud espiritual, entonces la entidad que se planeó primero para estos padres no encajaría ya en esas circunstancias. Esto puede ser porque, si su actitud espiritual ha cambiado para bien, los padres merecen ahora un espíritu más altamente desarrollado como hijo. También puede ser que la entidad que se destinó primero a esta pareja no encontrará la realización necesaria con padres que tienen una perspectiva más espiritual. Hay suficientes padres disponibles cuya actitud ofrecería las limitaciones que la entidad específica necesita para crecer. De hecho, menos padres presentan el ambiente adecuado para un espíritu que tiene más que dar al mundo. Esta es también una tarea y una responsabilidad para los padres. Tienen que ser dignos de criar a un hijo que tiene tareas más grandes que llevar a cabo. Esta dignidad suele ser determinada por la manera espiritual de considerar la vida.

Así pues, pueden hacerse cambios de último minuto si la madre o el padre, o ambos, modifican su actitud durante el embarazo, ya sea para bien o para mal. Existen suficientes posibilidades para que estos cambios se efectúen. El mundo espiritual puede prever bastante bien si estos cambios están o no dentro del ámbito de lo posible, pues conoce las capacidades de cada alma mucho mejor que los seres humanos mismos, ya que el Libro de la Vida está a su alcance allá. Así que pueden hacerse arreglos tentativos ya desde el tiempo de la gestación. Por ejemplo, si los primeros padres elegidos cambian lo suficiente durante el tiempo de la preparación para el nacimiento para justificar que reciban un hijo diferente, el primer niño en quien se pensó se irá sin dificultad ni retraso a otra mujer embarazada. Por lo tanto, es aconsejable que la madre se aquiete por dentro, vuelva los ojos a Dios y espiritualice todo su ser y su actitud durante la gestación.

Cuando finalmente llega el momento del nacimiento, muchos espíritus ayudan, de manera que los cuerpos fluidos que se han tratado de la manera descrita entran en el cuerpo del bebé. Entonces se ha efectuado la encarnación. ¿Hay preguntas acerca de esto?

PREGUNTA: Sí. ¿Cómo es posible que a veces los bebés mueran al nacer después de que ya han recibido su alma, por decirlo así?

RESPUESTA: Hay muchas razones posibles para que eso ocurra. En primer lugar, puede ser que se trate de un karma para los padres, una prueba por la que tienen que pasar. Pero el espíritu del bebé no habrá pasado por este procedimiento para nada. Que la primera madre iba a perder a su hijo era algo sabido en el mundo espiritual, y los padres con quienes el bebé finalmente se quedaría ya habían sido escogidos antes de que el primer nacimiento tuviera lugar. El espíritu del bebé habrá cumplido así con una pequeña tarea adicional al pasar por esta experiencia, aunque no se dé cuenta de ella por estar en un estado de inconsciencia. Sin embargo, esto no se hace sin el consentimiento del espíritu que va a encarnar antes de experimentar el proceso de nacimiento. Esto significará un mérito para el espíritu que se ofrece como instrumento del destino, por decirlo así, para los padres que tan brevemente visita.

Puede haber otras razones también. Las posibilidades son numerosas. Por ejemplo, los padres pueden no haber cumplido ciertas promesas que hicieron en el mundo espiritual. Sin embargo, también puede ser que los padres hayan logrado más, espiritualmente hablando, de lo que se esperaba de ellos y que estén por ello listos para cargar con esta cruz y prueba que de lo contrario habría sido demasiado pesada para ellos. Esto promoverá su desarrollo. Así que una cosa así puede ocurrir ya sea porque los padres logran menos o más de lo originalmente planeado. En cualquiera de los dos casos, más adelante puede suceder algo mejor. En lo que se refiere al bebé, después de su muerte física tendrá lugar un proceso comparativamente sencillo en el que los fluidos se retraerán un poco, se harán ciertos ajustes, y, sin que la entidad adquiera conciencia, el nacimiento ocurrirá con los otros padres, que fueron escogidos primero como los permanentes.

PREGUNTA: Ahora tenemos 2.5 mil millones de seres en esta Tierra. De acuerdo con cualquier censo confiable, esto es lo máximo que podemos tener. Esto seguramente significa un número en rápido aumento en el otro lado. Ahora bien, es probable que cada ser humano tenga la misma asignación, ¿o no?

RESPUESTA: Desde luego. Mi querido amigo, el mundo espiritual es tan vasto que no puedes tener idea de él. Hay tantos mundos, tantas esferas, tantísimos seres espirituales, de todos los tipos de desarrollo. Realmente hay suficiente para todos. De eso puedes estar seguro. Hay muchísimos más espíritus que el número de seres humanos que jamás existirán.

PREGUNTA: ¿Es cierto lo que enseña la teosofía de que la reserva de espíritus que van a encarnar tiene aproximadamente tres veces el número de la población actual de la Tierra? Me refiero a los espíritus que esperan para encarnar.

RESPUESTA: Mi querido amigo, no los he contado y no siento curiosidad por conocer el número. Así que no me es posible darte una respuesta aquí. No lo sé. Si fuera algo importante, lo investigaría.

PREGUNTA: Con respecto a “Pistis Sophia”, hemos leído que los llamados servidores trabajan en eso. Eso correspondería a estas muchas entidades...

RESPUESTA: Exactamente. Eso responde la pregunta.

PREGUNTA: ¿Es correcto que el nacimiento y el tiempo y la forma de muerte están determinados por un destino inmutable?

RESPUESTA: No, no es correcto. En lo que se refiere al nacimiento, acabo de explicar cómo es, así que no tengo que entrar en más detalles. Y, como han oído decir, hasta eso puede cambiarse en el último momento. Y también pueden cambiarse el tiempo y las circunstancias de la muerte. Como ya les dije, hay un plan para cada vida. Pero también les dije que hay muchos planes. Existe un plan para cada alternativa, para cada posibilidad de decisión basada en el libre albedrío.

Digamos que una entidad cumple con lo máximo que se esperaba de ella. Para esa alternativa hay un plan. Se ha hecho otro plan para la eventualidad de que cumpla aún más que lo mejor que podía esperarse. Eso existe ocasionalmente también. Hay varios otros planes para los cumplimientos parciales, o para el caso de que la entidad no logre nada. Tal vez una persona salde una deuda kármica, pero no superará cierta debilidad ni resolverá un problema psicológico. El tiempo de la muerte no varía de acuerdo con qué plan se cumpla, sino que el tiempo y la forma de la muerte varían según qué plan se ha hecho realidad. Nuevamente quiero hacer énfasis en que el hecho de que la vida sea más larga de lo que se proyectó en uno de los planes no siempre es señal de que esta vida más larga se haya realizado de la mejor forma, aunque puede ser así. Si una entidad cumple con lo más que puede, su vida puede prolongarse porque a través de su especial cumplimiento tendrá la posibilidad de ayudar a otros. Pero también, de nuevo, una vida puede abreviarse porque la entidad ha cumplido con lo más que pudo. Entonces se le otorga el favor de regresar antes a casa para empezar algo nuevo, una tarea que ha estado esperando. Por lo tanto, no puede decirse rotundamente que una prolongación imprevista de la vida sea por fuerza prueba de un cumplimiento positivo. Puede ser así, pero puede ser exactamente lo contrario. Entonces, el tiempo, así como la forma de muerte, pueden variar dependiendo de cuál de las muchas alternativas ha escogido la entidad.

PREGUNTA: Esto explicaría el acertijo astrológico de que a veces la muerte no ocurre de acuerdo con las progresiones usuales.

RESPUESTA: Exactamente. Así tal vez puedas entender ahora, mi querido amigo, con la ayuda de las enseñanzas que recibes aquí, muchas cosas de la astrología que no eran muy claras antes. Puede ser muy bueno adoptar en este momento la idea de que a cada ser humano se le han dado necesariamente muchos planes alternativos de vida. Esto también aclarará otro asunto; concretamente, por qué algunos aspectos “funcionan”, como dices, y otros no. Eso se debe a que la astrología no contiene todos los planes. Algunos se encuentran en dominios no conocidos todavía por la Humanidad. Tal vez puedas hacer que esto encaje en tu cuadro.

PREGUNTA: La última vez se hizo la pregunta de si tuvo lugar una destrucción total de entidades y almas antes de la salvación por Jesucristo.

RESPUESTA: Jamás hubo una destrucción total de una sola alma. Nunca. Ningún ser creado ha sido jamás totalmente destruido, ni siquiera Lucifer.

PREGUNTA: ¿La profecía del Dante acerca del “Veltro” se refería a la venida del Espíritu Santo tal como se predijo en el Evangelio Eterno de De Fiore, y se tomó ese “Veltro” del Vangelo Eterno, en otras palabras, la venida del Espíritu Santo?

RESPUESTA: Sólo puedo responder esa pregunta de la siguiente manera, pues hay ciertas leyes espirituales que me limitan el tipo de afirmaciones que se me permite hacer. La respuesta ya puede ser clara en parte por lo que mencioné de estos diversos planes. Los distintos clarividentes, videntes y personas con dotes psíquicas han visto un plan, otros han visto otro plan, y eso debería explicar por qué un clarividente puede tener razón en muchos casos y no tenerla en otros. Cuando no la tiene es que casualmente vio un plan que no se cumplió, debido tal vez a un cambio inesperado de parte de uno o varios seres humanos.

Aquí me gustaría decir esto: Desde luego, el plan general de desarrollo para todo el Plan de Salvación es que la Humanidad llegue a un punto—es difícil decir qué tan pronto—en que ya no sea necesaria una autoridad humana intermediaria entre el hombre y Dios. Entonces las diversas iglesias y organizaciones religiosas enseñarán a sus seguidores de una manera similar a como yo les enseño ahora, es decir, a cultivar y obtener un contacto directo con el Mundo Divino. Esto podría no ser necesariamente por mediumnidad, que sólo es directa para el médium, sino a través del desarrollo espiritual y el refinamiento de los sentidos interiores. En los siglos venideros las religiones cambiarán sutil y gradualmente, pero de manera segura. Ya se puede observar esta tendencia. Hace algún tiempo, las personas se mataban entre sí sólo porque pensaban de un modo distinto. Ayer se odiaban, pero ya no se mataban a causa de sus diferentes maneras de acercarse a Dios. Sin embargo, el que tenía el poder imponía sus creencias y prohibía las demás. Hoy en día la Humanidad ha progresado lo suficiente para que las personas empiecen a tolerarse entre sí. Siguen creyendo que hay algo que “tolerar”—las ideas diferentes del otro—; sin embargo, es un gran paso adelante. Mañana no pensarán que tienen que tolerarse; más bien, verán la verdad única que subyace a todas las religiones. La religión ya no será un factor de separación. Y esa es la Edad del Espíritu Santo a la que se refiere tu pregunta. Con toda probabilidad, esta era no llegará mediante la destrucción repentina de las religiones existentes. Como dijo Jesús, él no vino a destruir. Las personas cambiarán desde dentro, gradualmente, que es la única manera positiva y constructiva en que puede tener lugar el crecimiento. Y esto fue lo que se previó y expresó en esta profecía. ¿Responde esto tu pregunta?

INTERROGADOR: Sí, excepto la última parte, si el Veltro se refiere realmente a la Profecía de Joachim de Fiore.

RESPUESTA: No se me permite responder eso. Si lo estudias cuidadosamente podrás intuir la verdad. Es posible que estés inspirado. Pero yo violaría la ley espiritual si te respondiera con un simple sí o no. Tal vez te resulte difícil entender por qué, ya que todo esto es nuevo para ti. Pero así es. Por favor ve que nuestro propósito es fomentar el desarrollo espiritual, directa o indirectamente, y sólo se nos permite responder preguntas que hagan esto. Pero si conocer la respuesta a tu pregunta tiene una importancia específica para tu trabajo, te aconsejaría que le pidieras a tu espíritu guardián que te inspirara. Y recibirás la respuesta.

La voluntad de Dios es que sólo puede impartirse cierto conocimiento a un ser humano si éste hace un esfuerzo por establecer un contacto personal con el Mundo Espiritual de Dios a través de sus propios canales. Los espíritus del Mundo de Dios que hablan a través de un médium sólo pueden mostrarte la manera de obtener esta comunicación personal. Y eso es lo que estoy haciendo. (Gracias.)

PREGUNTA: Mi pregunta tiene que ver con la prolongación de la vida por medio de la ciencia, la extensión del lapso de vida y la eliminación de la muerte infantil. Si todo está tan bellamente planeado, ¿cómo es que la ciencia se atribuye un papel en la extensión de la vida?

RESPUESTA: La ciencia sólo puede encontrar lo que el Mundo Espiritual de Dios le permite. Este permiso depende de dos factores: Uno es que los hallazgos tienen que encajar en el plan general relativo a toda la esfera terrestre en cualquier momento dado. El otro factor es que los seres humanos en cuestión, en este caso los científicos, hagan el esfuerzo necesario. El esfuerzo siempre es parte integral y constituye el primer paso. Lo mismo vale decir, como mencioné antes, con respecto al contacto espiritual que desee alcanzar un individuo o un grupo. Si del lado humano no se hace un esfuerzo, si la actitud humana no satisface los requerimientos básicos, el mundo espiritual no puede hacer su parte. De igual modo, yo puedo hablar a través de esta persona humana sólo gracias a sus esfuerzos. Si ella se negara a sentarse aquí, yo no podría hacer nada para transmitirles mis palabras. Lo mismo ocurre con un científico, o, de hecho, con un artista. Pese a todo su talento, no puede lograr nada por sí mismo. Debe tener ayudantes espirituales que se manifiestan sólo si él satisface los requerimientos necesarios. Ahora bien, si la ciencia está descubriendo hoy tantas cosas nuevas, ello se debe a que eso encaja en la actual etapa de desarrollo. Siempre debe haber cierta libertad de acción para ver lo que hace la Humanidad con tales hallazgos, si se usan con fines buenos o con propósitos malos, egoístas y destructivos. En este último caso, el progreso material a final de cuentas se marchitará, como ha sucedido antes. Así pues, si la vida es más larga, es porque esto encaja en el cuadro completo del desarrollo general. Como la Humanidad en su conjunto está más adelantada, la gente puede lograr más en el lapso de una vida, y eso opera de la mano de las mejoras técnicas y científicas que, a su vez, sólo rendirán fruto si las acompaña el desarrollo espiritual, por lo menos hasta cierto grado. Así que la ciencia en su conjunto, o el científico en lo individual, debe tomarse sólo como un instrumento.

Y ahora, amigos míos, me retiraré. No hablaré con ustedes durante un breve tiempo pero esto no significa, no debe significar, que están separados del mundo de Dios. Ustedes mismos deben hacer un esfuerzo por mantenerse en contacto con él en sus pensamientos, sus esfuerzos y en sus ratos de quietud interna. Sigan buscando en su corazón la verdad espiritual que necesitan para resolver sus problemas y su vida. Cuanto más busquen, más recibirán. Nunca estarán solos si tienden una mano a los espíritus de Dios que están constantemente alrededor de ustedes, esperándolos. Bendiciones para todos mis amigos, para su cuerpo, para su alma y para su espíritu. ¡Queden en paz, Dios los bendiga queden con Dios!

Dictada el 25 de julio de 1958.