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Pathwork

Conferencias del Guía

Conferencia 39. La búsqueda de las imágenes

Saludos en el nombre del Señor. Les traigo bendiciones, mis queridos amigos. Bendita sea esta hora.

El mundo material les presenta constantemente obstáculos que les impiden ver el mundo tal como es. Estos obstáculos comprenden el tiempo, el espacio y el movimiento. El tiempo, el espacio y el movimiento son completamente diferentes en el mundo espiritual que en el mundo de la manifestación, el suyo. Ustedes tienen periodos definidos de tiempo y una medición objetiva invariable. Un año es un año; un mes, una semana, un día, una hora existen independientemente de las actitudes personales. Lo mismo se aplica a la distancia. También tienen direcciones definitivamente designadas: derecha, izquierda, arriba y abajo. En el mundo espiritual no es así.

Tengo buenas razones esta noche para mencionar dichos conceptos del tiempo y la medición. Los científicos han intuido y descubierto parte de esta verdad a través de la física nuclear y la exploración del espacio exterior. En un futuro no muy distante, la exploración del espacio exterior será algo tan comúnmente aceptado como los viajes aéreos lo son hoy. Cuando los pilotos se sientan en un avión, no necesitan instrumentos que les indiquen si están ascendiendo o descendiendo. Cuando los exploradores finalmente vuelen por el espacio exterior, no será así, y todos ustedes llegarán a ver la verdad de lo que les digo. En el momento en que salgan del campo gravitacional de la Tierra, no podrán determinar si suben o bajan. Cuando el avión ascienda, tendrán la impresión de que desciende, y viceversa. Esto es muy importante, amigos míos. Aunque todavía viven en el mundo de la manifestación, cuando exploran el espacio exterior por medios técnicos se aproximan a las leyes del espíritu. Estos fenómenos deberían abrirle los ojos a la persona pensante.

Les he hablado mucho sobre la necesidad de explorar su alma y, especialmente en la última conferencia, hablé de las imágenes internas, de las impresiones y conclusiones equivocadas que se forma un ser humano a lo largo de varias vidas. Hablé de la importancia de encontrar estas imágenes. Esa es la única manera en que podrán entenderse a sí mismos y todo lo que ha ocurrido y seguirá ocurriendo hasta que disuelvan las imágenes.

Como sucede en el espacio exterior, así también ocurre en su propio desarrollo. Sólo bajando pueden subir. Sólo explorando las profundidades, las regiones más profundas de su mente inconsciente, pueden desarrollarse espiritualmente y ascender en el verdadero sentido. Temporalmente parecerán experimentar una regresión. Las depresiones son casi inevitables en la búsqueda de lo que son y de quiénes son en realidad. Pero, amigos míos, piensen en la analogía entre la exploración espacial y la autoexploración, que pronto será confirmada por la ciencia humana. Tienen que descender a su inconsciente a fin de alcanzar la liberación y la claridad de la verdad absoluta hasta donde pueden percibirla mientras aún están en el cuerpo.

Les prometí que esta noche continuaría mi plática sobre la búsqueda de las imágenes. Hay ciertos factores importantes para hacer una búsqueda diligente. Lo que digo aquí no significará mucho para aquellos que todavía se sienten renuentes a emprender este camino y que se limitan a escuchar estas palabras. Quizás adquieran un poco más de comprensión de los principios del Pathwork. Estas vislumbres podrían con el tiempo abrir la puerta a la búsqueda activa y personal que es tan necesaria para la purificación completa, para cruzar voluntariamente el umbral de la oscuridad a la luz. Ruego a cualquiera de ustedes que no haya empezado aún, pero que esté dispuesto, a pedir a una de las personas del grupo interno que trabaje con ustedes, pues no pueden hacer esto solos. Se harán los arreglos; llegará la guía. Cualquiera que desee en verdad crecer espiritualmente encontrará ayuda; de eso pueden estar seguros.

Ahora bien, amigos míos, antes de que empiecen a buscar sus imágenes necesitan saber ciertas cosas importantes. La primera es que no se acerca uno al inconsciente con una actitud moralizadora. Al inconsciente no le gusta y se resistirá. Luchará contra ustedes y le hará más difícil a la conciencia que sí está dispuesta reconciliarse con él. En su desarrollo hasta ahora se han dado cuenta de la importancia de la purificación y el autoconocimiento. Todos ustedes han empezado a pensar en sus errores, sus defectos y sus debilidades. Lo mismo puede decirse de todos los niveles de su ser.

Cuando digo “todos los niveles de su ser” me refiero a que hay varias capas, no sólo una capa consciente y una capa inconsciente. De hecho, existen varios grados de conciencia y de ser en todas las actitudes concebibles, en sus defectos y debilidades, así como en sus cualidades y fortalezas. A final de cuentas, la impresión interna equivocada existe como una forma rígida que controla todos los acontecimientos de su vida. También consta de los defectos que conscientemente pueden conocer muy bien. Sin embargo, es posible que no sepan que estas mismas debilidades existen en un nivel aparte. Así pues, si enfocan la búsqueda con una actitud automoralizadora, tendrán dificultades. Por eso les he aconsejado que empiecen con un enfoque diferente.

La mejor manera de empezar es pensando en sus heridas, sus conflictos y sus problemas. Consideren sus actitudes internas equivocadas como ignorancia y error. En realidad, ¡eso es lo que son los defectos! Piensen en sus idiosincrasias, sus prejuicios, sus emociones rígidas en ciertos ámbitos de su vida. Piensen en cómo reaccionan emocionalmente a ciertas cosas, y cuándo y cómo se repiten estas reacciones a lo largo de su vida. Revisen las decepciones que aparentemente no tienen nada que ver con sus acciones y reacciones. Después, cuando reconozcan una pauta, podrán ver la conexión con una actitud interior que tal vez hasta ahora haya escapado de su conciencia. Sólo después de que hayan adquirido cierta comprensión de sus reacciones internas y la relación de éstas con los acontecimientos externos verán que estas reacciones no son en realidad nada más que un defecto, o varios defectos que existen en un nivel más profundo, muy aparte de su personalidad exterior.

Una vez que se den cuenta de que sus reacciones internas provienen de una actitud defectuosa, existen dos posibilidades. Cada una representa un obstáculo que puede eliminarse de la mejor manera por medio de la conciencia. Una posibilidad es que encuentren los mismos defectos que ya hayan reconocido en un nivel externo superficial. Es posible incluso que hayan superado algunos de estos defectos hasta cierto grado. Entonces los asustará encontrar las mismas tendencias otra vez. Reaccionarán diciendo que ya sabían que tenían este defecto, y por ende se impedirán darse cuenta de que se han topado con algo muy nuevo, aunque sean conscientes de su existencia externa. Pero es necesario que enfoquen este defecto como algo nuevo, pese a su familiaridad con su existencia externa. A menos que lo enfoquen de esta manera, no podrán experimentar y revivir los sentimientos originales que los llevaron a formar esa actitud para empezar, y sin reexperimentarlos no podrán adquirir la comprensión necesaria. Cuando se topen con reacciones o defectos conocidos en sus imágenes internas, cuídense de adoptar la actitud de que ya los conocían. Tal vez ya los conozcan, pero siguen existiendo en otro nivel, y deben enfocarlos con la misma frescura que si los estuvieran viendo por primera vez. Recuerden esto, amigos míos.

La segunda posibilidad es que se topen con tendencias que son completamente contradictorias con el ser que conocen conscientemente. De nuevo, esto puede ser un obstáculo porque podrían verse tentados a decir: “Oh, esto no puede ser. Yo no tengo este defecto. De hecho, lo contrario es una de mis virtudes más sobresalientes”.

Me gustaría dar algunos ejemplos para que esto quede más claro. Piensen en las personas que tienen un fuerte sentido de responsabilidad en su vida. Su familia y sus contactos de negocios saben que son absolutamente responsables. Sin embargo, cuando tratan de entender su vida y a sí mismos y empiezan a buscar sus imágenes, podrían asombrarse al ver que en ciertos sentidos son irresponsables. El desconcierto resultante podría llevar a estas personas a rechazar los nuevos hallazgos porque contradicen otra parte de su ser. En su confusión podrían tapar rápidamente de nuevo lo que estaba a punto de salir a la luz.

O pensemos en las personas que son famosas por su enorme valentía. Cuando descubren ciertas reacciones emocionales, tendencias y condiciones internas, se enfrentan a la parte cobarde de su personalidad. Esto podría asustarlas. Las personas se dirán entonces que eso no puede ser. Citarán cierto número de casos en que han demostrado su valor. Pero también es válido su descubrimiento de ciertas reacciones emocionales de cobardía.

Así que es importante, amigos míos, que se den cuenta de que en la capa más profunda de sus imágenes pueden encontrar defectos que no aparentan tener. Hacia afuera tienen exactamente las reacciones opuestas, y las tienen de manera genuina; no sólo como máscara. Siempre tienden a pensar en términos de “esto o lo otro”. La Humanidad ha llegado a aprender que es incorrecto decir que una persona es buena o mala. Eso ya lo saben. Pero la necesidad de excluir un juicio de “esto o lo otro” también es válida para todas las tendencias individuales, buenas o malas. Si tienen esta comprensión general, amigos míos, si se graban este conocimiento en la mente, les será mucho más fácil alcanzar la meta. De esta manera, cuando exploren las esferas más profundas de su ser, eliminarán dificultades que existen sólo porque ignoran algunas verdades de la vida del alma.

Hoy en día la gente habla de la psicología profunda. Su autobúsqueda es exactamente eso. Pero a fin de ganar la batalla, también tienen que aprender la oración profunda, la meditación profunda y el pensamiento profundo, amigos míos. Al principio su oración o meditación es una actividad intelectual, pero cuando hacen sus hallazgos al nivel del ser interno, tienen que profundizar más. Hay momentos raros en que están llenos de Dios y de las leyes de la verdad. Estos momentos pueden presentarse mucho antes de que hayan descubierto niveles más profundos de conciencia. Este sentimiento no puede forzarse; no puede controlarse. Es la gracia, amigos míos. Y se volverá un estado más o menos permanente una vez que hayan hecho conscientes todas las falsedades inconscientes y se hayan liberado de ellas.

Lo que quiero decir con “oración profunda”, o “meditación profunda”, o “pensamiento profundo” es que tomen todo lo que han encontrado sobre sus reacciones ocultas—ya sea que se relacionen con tendencias que encuentran repetidamente o con reacciones muy diferentes de las externas, las que ya conocen—y piensen en su efecto sobre ustedes y otros. Compárenlas con la ley divina hasta donde ahora la conocen. Piensen desde el punto de vista tanto espiritual como práctico. Trabajen con el conocimiento recién hallado volviendo a experimentar los sentimientos que éste evoca. Luego piensen en él de nuevo tan objetivamente como puedan. Pidan a Dios que los ilumine y les dé fuerzas para cambiar sus reacciones erróneas. Simplemente lleven su pensamiento a un nivel más profundo y aplíquenlo al conocimiento que han encontrado.

Esto puede no ser fácil de entender para algunos de mis amigos, especialmente para los que no han emprendido la búsqueda. Pero estoy seguro de que la mayoría de mis amigos que han avanzado en esta dirección entenderán lo que quiero decir. Es una cuestión muy sutil e importante.

No olviden la comprensión recién adquirida, pues bien podrían regresar a la misma pauta vieja. Pueden engañarse fácilmente y pensar que, sólo porque han adquirido un conocimiento importante acerca de su alma, ya no tienen que hacer nada más. Pueden tener el conocimiento teórico y seguir reaccionando de la misma manera vieja. No es suficiente que adquieran una comprensión interna de sus tendencias y reacciones ocultas y dejen las cosas así. El trabajo sólo empieza después de este reconocimiento. Y esa es la meditación profunda, en el nivel emocional profundo que han descubierto. Si hacen caso omiso de esta meditación, podrán retener lo que encontraron, pero eso gradualmente se convertirá en un conocimiento meramente teórico en su cerebro, mientras que debajo seguirán reaccionando como antes. En ese caso no habrán logrado integrar y unificar sus reacciones emocionales equivocadas y sus conclusiones erróneas con su conocimiento intelectual.

Las emociones están más ligadas a los hábitos que las tendencias externas; además, son tan escurridizas que, a pesar de sus esfuerzos, sus viejos patrones pueden continuar y escapar de su atención. Están tan acostumbrados a mandar el conocimiento incómodo al subconsciente que no pueden librarse del hábito de un día para el otro. Romper el hábito exige mucha preparación, concentración y esfuerzo. Tienen que establecer nuevas pautas de hábitos hasta que reconozcan las señales de las tendencias ocultas que deben hacerse conscientes. Tienen que desarrollar una sensibilidad especial a ellas...y esto toma tiempo, desde luego.

También es posible irse al extremo opuesto, que es tan dañino como la vieja reacción y está igualmente ligado a sus imágenes. Esto puede suceder ya sea porque son impacientes inconscientemente y quieren corregir las tendencias de su alma de prisa por medios drásticos; lo que, desde luego, no es factible. O puede suceder que se enojen consigo mismos y actúen con un espíritu de rebeldía, contra ustedes mismos así como contra el mundo en general. Esta reacción es tan equivocada como la vieja pauta establecida. Simplemente usan un modo distinto de operación.

Tengan cuidado con estas dos trampas, amigos míos. La única manera es trabajar con la comprensión que han adquirido, callada, paciente y sostenidamente, aceptando su incapacidad temporal de reaccionar de manera diferente, con la certeza de que el crecimiento lento es la única manera posible. Tomen el conocimiento recién adquirido y obsérvenlo desde varios ángulos. Oren y mediten en el nivel más profundo de este nuevo conocimiento y no en el nivel externo en el que han trabajado antes. Es posible que también hayan establecido hábitos de oración y meditación. Éstos fueron útiles en la última fase de su desarrollo, pero ahora tienen que acceder a un ámbito más profundo.

Otro asunto de igual importancia que deseo llevar a su atención es que, extrañamente, todo lo que está conectado con estas imágenes internas distorsionadas les provoca una intensa vergüenza, aun cuando la imagen tiene que ver con algo que no es vergonzoso, objetivamente hablando. Podría no haber ninguna justificación de la vergüenza; no sentirían que ese comportamiento merece vergüenza si lo observaran en otros. Una vez que tengan el valor de abrir sus sentimientos, verán por sí mismos que la sensación de vergüenza desaparece completamente. Pero antes de que los abran, mientras todavía batallan con ellos, sentirán esa vergüenza muy intensamente.

Podrían tener un defecto que es infinitamente peor que aquello de lo que se avergüenzan, pero como lo descubrieron hace mucho tiempo, ya lo han aceptado; por lo tanto, ya no sienten vergüenza de él. Podrían incluso comentarlo abiertamente con otros. Sin embargo, una falta o tendencia mucho menos grave que no tiene conexión aparente con un defecto o pecado les provoca una vergüenza inmensa, ya que no se han reconciliado con ella. Digamos que descubren que fueron fuertemente influidos por uno de sus padres, y que eran dependientes de él, algo que en sí no es nada de lo cual avergonzarse. Hasta ahora ignoraban cuánto y de qué manera fueron influidos, y lo dependientes que todavía son de las emociones que su dependencia creó. Cuando se dan cuenta de esto, se sienten profundamente avergonzados.

Esa es una reacción típica de imágenes, amigos míos. Y si esperan que esto suceda, se facilitarán las cosas. No estarán bajo la impresión emocional y subjetiva de que sólo ustedes tienen estos sentimientos. Eso es lo que inconscientemente creen cuando se sienten tan avergonzados. Han creado un distanciamiento para ustedes con todas sus defensas inapropiadas. Pero si se dan cuenta de que esta sensación de aislamiento es común a todos, que es un síntoma que hay que esperar, podrán contrarrestarlo no haciéndole mucho caso. Se liberarán del muro de separación que los encierra en la oscuridad, la soledad, la culpa y la falsa vergüenza. Sólo de esta manera podrán evolucionar como personas libres y mantener la cabeza en alto, en vez de ser gobernados por sus falsas impresiones y su vergüenza. Se requiere sólo un momento de valor para atravesar lo que parece tan vergonzoso y encararse como son. Esta es la única manera en que pueden descubrir su mundo fantasma de miedo y vergüenza que no tiene realidad alguna. Recuerden eso.

Así, mis queridos amigos, ven que cuando se van hacia dentro y hacia abajo, adquieren la comprensión de las sombras de su alma y comprenden cómo llegaron éstas a existir. Cuando consideren sus conclusiones emocionales erróneas, descubrirán que luchar contra sus vergüenzas y resistencias imaginadas con las herramientas de la paciencia, del esfuerzo serio y de la fuerza de voluntad es, en verdad, la única manera de ascender en espíritu. Pensar que pueden evitar este aparente descenso y aun así crecer espiritualmente es muy poco realista. Es autoengaño y pensamiento fantasioso. No pueden evitarlo.

Y ahora, queridos míos, estoy listo para sus preguntas.

PREGUNTA: Usted dijo que a todos los humanos se les da la misma cantidad de tiempo. ¿Significa eso que el tiempo es algo diferente para cada espíritu individual?

RESPUESTA: Lo que quiero decir es esto: Digamos que tienes una hora. Una hora seguirá siendo una hora, independientemente de lo que te parezca a ti. Esto es cierto, sea esa hora agradable o desagradable. Puedes medirla y sigue siendo objetivamente una hora. Tu propia impresión, lo que piensas y sientes durante ese tiempo, es subjetiva y no tiene relación con la hora objetiva que ha transcurrido. Ahora bien, en el mundo espiritual es exactamente lo contrario. La subjetividad valida la actitud espiritual; todas las mediciones o cualquier otro valor es subjetivo en espíritu. ¿Está claro?

COMENTARIO: Sí, muchas gracias.

PREGUNTA: Me cuesta mucho trabajo entender la meditación y la oración profundas. Si ya encaramos un problema, ¿cómo podemos encararlo en un nivel más profundo?

RESPUESTA: Enfocar el mismo problema viejo en un nivel más profundo ocurre orgánicamente a medida que sigues trabajando. Pero una vez que has descubierto un nuevo enfoque de un problema, tienes que pensar, meditar y orar con los nuevos hallazgos otra vez. Si descubres las mismas tendencias de las que ya eras consciente, o parcialmente consciente, o si descubres reacciones completamente nuevas, cualquiera que sea el caso, tienes que enfocarlas con un espíritu de novedad, con una perspectiva nueva, para que vibres con la experiencia de esta toma de conciencia. Y luego tienes que pensar en ello. Ora para que asimiles el material nuevo correctamente. Ora para que puedas integrarlo a tu personalidad, para que estés bien equilibrado. Generalmente, un hallazgo nuevo no encaja en el cuadro mental que tienes de ti. Más bien destaca. Para que las emociones distorsionadas se sanen, uno tiene que trabajar con sus hallazgos de la manera en que lo expliqué en esta conferencia.

PREGUNTA: Usted quería hablar esta noche del problema del deseo versus la renuncia.

RESPUESTA: En una ocasión anterior dije que la ausencia de deseos puede malentenderse fácilmente, sobre todo si tienes una imagen que te hace tener miedo de vivir, miedo de sentir y miedo de amar. El conocimiento intelectual exterior que puedas adquirir a través de las enseñanzas espirituales podría apoyar esta misma imagen y usarse como pretexto de la seudosolución de apartarte de la vida, porque el inconsciente negativo anda siempre en busca de tales argumentos para justificarse y justificar su imagen.

Con el conocimiento que has adquirido desde entonces, entenderás mejor ahora por qué dije en aquella ocasión que la ausencia de deseos debe considerarse con mucho cuidado, pues de lo contrario hará más mal que bien. Las personas con este tipo de imagen tienen mucho miedo de enfrentarse al mundo, a sus sentimientos y a las inevitables decepciones, así que se apartan y usan la ausencia de deseos como un camuflaje que se adapta a su imagen. Éste es un fenómeno muy común. Sólo quienes no tienen este miedo pueden entender el verdadero significado de la ausencia de deseos y la renuncia.

Siempre que el miedo a la vida tiene sus raíces en una imagen—y muchas personas lo tienen hasta cierto grado—la única manera en que puede alcanzarse una auténtica ausencia de deseos es haciendo frente al miedo a la vida y al amor. Es importante que te arriesgues a ser herido y soportes el miedo de que tus deseos no se satisfagan, en vez de impedirte por la fuerza pasar por esta necesaria etapa de desarrollo.

Sólo después de que pruebes voluntariamente las heridas conectadas con el deseo podrás dejar éste atrás. No pueden hacerlo dándole la vuelta, mis queridos amigos. No pueden forzarse a entrar en un estado de “ausencia de deseos” que todavía no han alcanzado; esto equivaldría a mentir e incluso a hacer trampa. Mientras todavía tengan deseos, deben reconocerlos y atravesarlos a fin de superarlos honestamente. Poco a poco, en el crecimiento orgánico que siempre es el desarrollo espiritual, las heridas lo serán menos, no porque les teman y las eviten, sino porque están dispuestos a enfrentarlas. Esa es la única manera en que pueden obtenerse la renuncia y la ausencia de deseos sin error ni autoengaño. Y sólo tú, el individuo, puede ser el juez de lo útil que es meditar sobre la ausencia de deseos en este momento.

Queridos míos, el tiempo llega sólo cuando han vencido su miedo a las heridas y a las decepciones, ¡no antes! Si se han forzado a entrar en un estado de resignación, han escogido el motivo inconsciente de escapar de lo que temen. Éste es el único procedimiento válido: reconocer que todavía tienen deseos y aceptar su precio. Debido a la aceptación, sus deseos diferirán de los deseos de las personas que no tienen miras espirituales. Esas personas permitirán que su voluntarismo las impulse. Controladas por sus deseos, se rebelarán contra todo y contra todos los que se interpongan en el camino de la gratificación de ellos.

Pero ustedes, los que están en este Pathwork, pueden evaluar estas corrientes, viéndolas a distancia y controlándolas conscientemente, ni dándoles rienda suelta ni suprimiéndolas. Si escuchan su interior e interpretan sus sentimientos, podrán ver en qué áreas su voluntarismo, su orgullo y su ego exigen una gratificación que su Ser Superior considera equivocada. Los que saben que el propósito de la vida no es la gratificación del voluntarismo y que no es la felicidad el único fin de la vida, sino que la vida se les da para que aprendan tanto de la felicidad como de la infelicidad, no cederán a los deseos del Ser Inferior. Si en ocasiones no pueden evitar sucumbir ante el Ser Inferior, aprenderán de ello una lección adicional. Sólo aquellos que no escapan de la infelicidad pueden llegar a ser felices. Y sólo los que no escapan de la infelicidad pueden alcanzar la verdadera ausencia de deseos, aunque quizás mucho más tarde. Así que ahí tienen la respuesta, amigos míos. Y al escuchar estas palabras, espero que no recurran a la idea de la ausencia de deseos y la renuncia para racionalizar sus miedos a la vida, al amor y a las heridas. ¿Está claro?

COMENTARIO: Sí.

PREGUNTA: ¿Qué puede decirme del problema del egoísmo en la oración?

RESPUESTA: He hablado de eso en varias ocasiones, pero lo haré de nuevo, tal vez con un sesgo ligeramente diferente. Sé que muchas personas tienen miedo de que sus oraciones sean egoístas. Pero eso depende mucho de cómo oren. No puede decirse de ningún acto que sea egoísta o no sin examinarlo. Haciendo caso omiso de los casos extremos, lo que cuenta en todos los deseos y las actitudes es el motivo. El egoísmo siempre depende del cómo. Determinar esto es en realidad muy sencillo. Si en tu oración pides cosas sólo porque las deseas y porque sería agradable tenerlas, y por ninguna otra razón, entonces, desde luego, tu oración es egoísta y no servirá de nada. Sólo una fuerza espiritual pura que salga de tu alma tendrá un efecto. Una oración egoísta es señal de un malentendido con respecto a la vida y, por lo tanto, se hace con falsedad, aunque no se sea deliberadamente deshonesto. No obstante, un pensamiento falso, por inocente que sea y aunque se tenga de buena fe, no puede encontrarse con las verdaderas fuerzas del cosmos. Lo semejante atrae lo semejante, y esta ley no puede cambiarse.

Una de las primeras cosas que aprendes en este Pathwork es a preguntarte cuáles son tus motivos para desear cierta cosa; preguntarte el porqué de algunas de tus reacciones emocionales. Si no encuentras la respuesta, un buen principio es orar para tener la voluntad de reconocerte valiente y sinceramente. Así pues, en un caso así, orarías para que tus motivos se purificaran. Esto no puede interpretarse como egoísmo. Además, ciertamente no es egoísta orar por el bien de otras criaturas. Si logras incluso orar por los que te han dañado—y lo haces de corazón—, eso en sí es un acto de purificación. Y si oras pidiendo fuerza y comprensión para vencer tu cobardía de encararte y para superar tu resistencia a desarrollarte, no hay nada egoísta en eso. Si crees que desear la felicidad que inevitablemente resulta de la purificación, después de que se alcanza cierto punto, es un deseo interesado, ¡entonces no purificarse y ser infeliz parecería ser un objetivo superior porque da la impresión de ser desinteresado!

A este respecto debes entender cómo funcionan las leyes de Dios. Sólo quienes son felices pueden dar felicidad a otros. No me refiero a una felicidad barata y fácilmente obtenible, sino a la verdadera, la que llega sólo por medio del trabajo arduo y que nadie puede arrebatarte. Jamás verás que una persona infeliz pueda dar una felicidad genuina a los demás. Eso es imposible. Una persona infeliz puede hacer una obra buena, tener un solo acto generoso, pero es imposible que haga feliz a otra persona. Por lo tanto, tu purificación y desarrollo deben ser la principal intención de tu oración, aparte de orar por otros, y considera la felicidad resultante como un derivado, un medio para alcanzar un fin, más que un fin en sí misma.

Si el egoísmo, es decir, el deseo de llegar a ser feliz, forma parte de tu motivación un poco al principio del ascenso, reconoce esto, pero no le des demasiada importancia. Acéptate tal como eres, todavía imperfecto. Aun si el motivo egoísta no es tan puro como el de esperar la felicidad sólo como un derivado, aun así es un paso adelante en la comprensión de la verdad. Sólo purificándote puedes llegar a ser feliz. Sin embargo, la persona que tiene un nivel más bajo de conciencia cree que la felicidad resulta de ceder ante todos los deseos que provienen de la naturaleza inferior.

Si no estás libre de egoísmo—y casi no hay seres humanos que lo estén—, es ciertamente más sano ver esto claramente en vez de obligarte a que desaparezca; de esa manera sólo se esconderá en tu alma y te causará más daño que el reconocimiento claro y valeroso de su existencia. Sabe que el objetivo es elevado, y sabe también que, emocionalmente, no estás allí todavía.

También date cuenta de que la felicidad en aislamiento es imposible. La pared divisoria debe derribarse, y eso es lo que todos ustedes temen; los amenaza. No se percatan de que si mantienen en pie su muro divisorio traicionan su propio objetivo y contradicen su deseo de desarrollarse, que existe de manera tan intensa como su miedo de él. Todos ustedes desean la felicidad y todos desean dar felicidad, pero no pueden conseguir una cosa ni la otra sin perder su separatividad.

¿Y cómo pierden su separatividad? Haciendo precisamente lo que les parece más difícil. Tal vez renunciando a su orgullo, atravesando su aparente vergüenza. Cuando enfocan el problema de esta manera, se dan cuenta de que en este tipo de oración ciertamente no hay nada egoísta. Dios desea que sean felices. Existe una larga tradición de malentendidos, muchas veces no expresada, en el sentido de que ser fieles a Dios significa ser infelices y severos. Se supone que ser fiel a Dios equivale a ser mártir. Esta imagen está grabada en la Humanidad en su conjunto. No, amigos, míos, no es así, de manera que no se sientan culpables si también alcanzan la felicidad. Pero no oren directamente por la felicidad. Oren para tener la fuerza y la capacidad de eliminar los obstáculos que han levantado entre ustedes y su felicidad. Esto significa atravesar la infelicidad, autoinfligida por error e ignorancia. El resultado será la luz clara de la paz, la armonía, la belleza y la alegría que serán suyas independientemente de las acciones de otras personas. Ese es el espíritu que deben tener cuando oren.

PREGUNTA: ¿Puedo preguntar por qué es tan difícil en ocasiones empezar a orar?

RESPUESTA: Todos ustedes saben que su desarrollo no procede hacia arriba o hacia abajo a lo largo de una línea sostenida. Fluctúa; sube y baja en espirales. Y a veces, cuando están en una curva descendente, no se percatan de que están un paso más arriba que la última curva ascendente donde estaban. Aunque la última curva ascendente era, en su conjunto, más baja que la curva descendente actual, todas las curvas ascendentes se sienten mejor. Sienten una euforia y una liberación que no sienten en la curva descendente, hasta donde han llegado por medio de su trabajo. Siempre que se encuentran en una curva descendente, se topan con conflictos que todavía no han resuelto. Éstos los inquietan; los desasosiegan y les dan miedo hasta que, laboriosamente, los entienden y los descifran; hasta que los encuadran, en la mayor medida posible, en el panorama completo que ya tienen. Cuando hacen esto, la curva ascendente vuelve a establecerse, y ustedes disfrutan el aire limpio de una verdad adquirida.

Pero cuando llega de nuevo la curva descendente, deben sondear en la oscuridad de su confusión y su error, y eso los aparta de la corriente divina. Pueden sobresimplificar esto diciendo: “Las cosas son deprimentes; experimento cosas desagradables y por eso estoy separado de la corriente divina”. Tienen razón a medias, y eso siempre es peligroso. La pesadumbre que experimentan es sólo un reflejo, un efecto necesario de la causa que tienen dentro de ustedes y que espera a ser desenterrada. Y por eso, cuando están en la curva descendente, que puede variar en duración de acuerdo con la personalidad y los problemas internos que deben resolverse, el flujo se interrumpe. Ya no pueden conectarse con el sentimiento de realidad que han probado en otras ocasiones. La desconexión es necesaria; provoca una batalla de parte de ustedes para alcanzar la victoria otra vez. Cada victoria significa una nueva curva ascendente.

Es muy natural que en estos periodos de oscuridad temporal no puedan sentir la verdad absoluta de Dios, que no vibren con ella. No pueden forzar esto con su voluntad. Pero lo que sí pueden y deben hacer durante estos periodos es pensar clara y razonablemente en sus hallazgos a la luz de lo que ahora saben, aunque temporalmente este conocimiento resida sólo en su cerebro, y esperar hasta que se llenen de este conocimiento nuevamente.

Sean benditos, queridos míos.

Dictada el 7 de noviembre de 1958.