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Conferencias del Guía

Conferencia 55. Tres principios cósmicos: expansión, restricción e inmovilidad

¡Saludos! Dios los bendiga a todos ustedes, mis queridísimos amigos, bendita sea esta hora. Con gran alegría reanudamos nuestro trabajo juntos en esta nueva temporada. Permítanme expresar la esperanza de que todos mis queridos amigos sigan adelante con sus esfuerzos. Si así lo hacen, no podrán sino cosechar los frutos y liberarse del peso interior que tal vez todavía carguen. Mi tarea es traerles bendiciones especiales, una fuerza especial para el año venidero, de manera que puedan encontrar la energía que necesitan para vencer todas las posibles resistencias a su desarrollo y puedan aprovechar al máximo cada fase, cualquiera que sea ésta.

Es apropiado que empecemos la nueva temporada con un tema que tiene que ver con tres principios cósmicos que existen en todo el universo. Son los principios de expansión, restricción e inmovilidad. Se manifiestan en la naturaleza; gobiernan e influyen en todo lo que ha sido creado y será creado jamás. No existe ninguna rama de la ciencia humana donde no se encuentren estos principios. También penetran y forman el alma humana. En otras palabras, existen en todos los niveles y en todas las formas, desde la más sutil hasta la más burda. Existen en su forma pura así como en forma desviada y distorsionada.

Hablaré de estos principios desde el punto de vista psicológico, para que en su trabajo puedan beneficiarse de este conocimiento.

Consideremos ahora estos principios separadamente en sus aspectos tanto positivos como negativos. El principio de expansión en su forma pura y armoniosa se manifiesta como creatividad, crecimiento, construcción, movimiento hacia delante, búsqueda, actividad, la cualidad de extraversión necesaria para encontrar al “otro tú”; por lo tanto, se expresa como generosidad y falta de egocentrismo, como la búsqueda de la unión o de cualquier cosa fuera del ser. No necesito decir que enumero sólo unos cuantos aspectos de cada categoría. Seguramente a ustedes se les ocurrirán más.

En su aspecto negativo, el principio de expansión se manifiesta como agresión y guerra en el nivel material, y en el nivel psicológico como hostilidad, hiperactividad, riña, destructividad, crueldad, impaciencia e irreflexión.

El principio de restricción en su aspecto positivo significa equilibrio, ya que es este principio el que equilibra la expansión y por ende crea armonía, evitando que el movimiento de extraversión se salga de control. Representa la introspección, el movimiento hacia dentro, la cautela, la paciencia y la reflexión. También representa la autobúsqueda, en contraste con la búsqueda del “otro tú” que caracteriza al principio de expansión. Todos ustedes saben que no pueden encontrar y entender verdaderamente el alma de otra persona a menos que se entiendan a sí mismos. Nunca pueden penetrar realmente el muro que los separa de sus congéneres antes de que hayan penetrado el muro que los separa de su ser interior. Así pueden ver cómo los principios de expansión y restricción tienen que operar en armonía y complementarse mutuamente para que se cree en el alma más armonía.

Para salir de las paredes limitantes de su ego, y que la expansión pueda ser armoniosa y sana, tienen que encontrar y usar la cualidad introspectiva que tienen… y usarla bien. Si la fuerza extravertida es irrestricta, aun si se le usa de una manera constructiva, no puede haber un crecimiento armonioso. Todo crecimiento sano es orgánico, lento y constante. Aquí opera el principio de restricción. El crecimiento sin restricción no puede asimilarse y, por lo tanto, es más dañino que constructivo. Así que el principio de restricción también representa la asimilación. A la larga, el crecimiento no asimilado se torna dañino. Sólo el crecimiento asimilado, paso a paso, es orgánico, sano y constructivo. Si la persona extravertida no aprende a cultivar las fuerzas restrictivas, jamás logrará encontrar lo que busca. Las fuerzas expansivas se vuelven destructivas, a menos que los otros dos principios también estén operando.

En su sentido negativo, el principio de restricción representa la regresión, ir hacia atrás y no hacia delante, deteniendo el progreso, tomando la dirección equivocada; representa la deshonestidad, la hipocresía, la cobardía, la avaricia, el egoísmo, el egocentrismo, la separación.

El principio de inmovilidad en su aspecto positivo representa la preservación. A primera vista puede parecer lo mismo que el principio de restricción, pero no lo es. El principio de restricción es movimiento—hacia dentro o hacia atrás—, mientras que el principio de inmovilidad es reposo, el estado de ser, la atemporalidad, la pasividad en el sentido sano. El crecimiento sano ocurre en tres etapas claras: el movimiento hacia fuera (la búsqueda del otro, la superación del ego), el movimiento hacia dentro (la búsqueda del ser, la asimilación de todo lo que ha sido absorbido por el movimiento hacia fuera y su aplicación correcta al ser) y el reposo, la preservación (la adquisición de un nuevo impulso para la preparación del nuevo ciclo). El principio de inmovilidad es esencial para el ritmo del progreso. Sin él no puede haber fructificación. Si observan el crecimiento de las plantas, notarán este mismo ritmo triple. Traten de ser conscientes de este ciclo siempre recurrente.

El principio de inmovilidad en su aspecto negativo se manifiesta como estancamiento, putrefacción, falta de vida, inercia.

Es importante que entiendan que todas las almas están gobernadas por estos tres principios. Todos los seres creados del universo entero están influidos por ellos. Los tres principios deben operar juntos en la persona armoniosa. Deben sostenerse, complementarse y promoverse. En la persona inarmónica, los tres principios estarán en conflicto entre sí; se contradirán.

Cada ser creado está gobernado predominantemente por uno de estos principios. Pero eso no significa que en la perfección ustedes representen sólo uno de ellos con exclusión de los otros dos. Eso no puede ser. Aunque cada ser perfectamente creado tiene como característica básica uno de estos principios, los otros dos deben mezclarse armónicamente para sostenerse, ayudarse y promoverse.

En la medida en que la entidad se desvíe de la armonía divina, los tres principios chocarán y se contradirán entre sí. No se entenderán bien, se emplearán mal por un énfasis exagerado en uno, de manera que los otros dos se descuidarán indebidamente y no se cultivarán lo suficiente, mientras que aquel en el que se hace un énfasis exagerado no se usará de manera muy constructiva sino que, inconscientemente, se empleará también de una manera destructiva. Al no saber cuál es su verdadera personalidad a este respecto, pueden causar un mayor daño a su ser suprimiendo su verdadera naturaleza. Podrían tener la idea falsa inconsciente de que su verdadera naturaleza—que representa uno de los tres principios—es “mala”, así que omiten cultivar y purificar lo que en ustedes es más fuerte. En consecuencia, el principio divino que deberían manifestar se encona. No es sólo que las fuerzas a las que debería darse un uso constructivo se inviertan mediante la supresión y por lo tanto los afecten adversamente, sino que, mientras tanto, también cultivan en exceso otra parte de ustedes que no necesitaría un mayor énfasis. En casos menos severos, hacen un énfasis exagerado en lo que verdaderamente son, mientras omiten cultivar las otras fuerzas que necesitan estímulo para crecer y mezclarse armoniosamente con su principal fortaleza.

Si consideran su trabajo en ustedes mismos desde el punto de vista de estos tres principios cósmicos, deben abrírseles nuevos panoramas que les darán mayor claridad sobre quiénes y qué son. Se entenderán mejor a sí mismos—y por lo tanto a otros—cuando descubran si hacen demasiado énfasis en lo que predomina en ustedes a expensas de las otras dos fuerzas que necesitan cultivarse y purificarse. Es posible incluso que ambas distorsiones ocurran hasta cierto grado en una y la misma persona. Por una parte pueden suprimir su naturaleza predominante; por la otra, pueden exagerarla. Ambas decisiones ocurren inconscientemente debido a sus conclusiones equivocadas. Así que averigüen dónde se desvían de estos tres principios en su forma perfecta; de qué manera y por qué ocurre esto. ¿A qué ideas falsas se debe esto? Esta perspectiva debería ayudarles mucho, amigos míos. También podría dar lugar a preguntas nuevas que responderé con mucho gusto.

Hoy en día la Humanidad está muy familiarizada con dos de los principios, la expansión y la restricción, aunque tal vez les dé otros nombres. Pero el tercer principio no suele reconocerse. También se ignora en general que los tres principios deben mezclarse y ser interdependientes.

La importancia del principio de inmovilidad es grande. En su aspecto positivo representa el fin último, la etapa más alta que uno puede alcanzar: el estado de ser, de atemporalidad y de movimiento en reposo. Es la etapa final de la evolución. Sin embargo, el principio de inmovilidad en su aspecto negativo es el que más obstaculiza el desarrollo humano. Este hecho debería prestarse a la especulación interesante y la meditación, amigos míos. Donde hay estancamiento no puede haber progreso. Así, el movimiento hacia atrás—el principio de restricción en su aspecto negativo—es mejor que la falta de movimiento, porque si se mueven hacia atrás el tiempo suficiente, deberán llegar a un punto en el que finalmente se den cuenta de que la dirección que han tomado es mala, amarga y oscura. Por lo tanto, tendrán el incentivo de dar la vuelta. En cualquier tipo de movimiento, las cosas cambian. Si cambian para mal, este mismo hecho les hará desear cambiar de dirección, aunque se encuentren en un estado depresivo. Además, el impulso mismo de su movimiento, por muy equivocado que haya estado hasta ahora, hará más fácil que se sigan moviendo y tomen la dirección correcta. Pero en el estado inmóvil negativo, en el estancamiento, no hay movimiento. Sin movimiento, no puede haber progreso ni crecimiento. Como se han condicionado a estar inmóviles, es sumamente difícil que reúnan la fuerza necesaria para ponerse en movimiento. Y tal vez ni siquiera se den cuenta de la necesidad de esto último, porque en ese estado todo parece perdido; se hallan bajo la impresión de que nada cambia y nada podrá jamás cambiar porque están quietos. En su predicamento permanecen bajo la impresión equivocada de que no es posible el cambio.

Desde luego, ningún ser humano está en el estado inmóvil con todas las facetas de su personalidad. Algunos están inmóviles en un grado más alto, pero otros se hallan en el estado inmóvil sólo con una parte de su personalidad, que se manifiesta de manera especialmente fuerte sólo en ciertos momentos. A ustedes les corresponde descubrir cómo se aplica a su caso todo esto. No esperen que nada se aplique totalmente a una persona.

Y ahora, amigos míos, ¿tienen preguntas en relación con este tema?

PREGUNTA: Entiendo que estos tres principios existen en grados variables en todos. Pero me gustaría saber si existe una conexión necesaria entre los tres, como el grado y la dirección del principio de expansión, y cierto grado y dirección del principio de restricción. ¿Se combinan y producen éstos cierto grado y dirección del principio de inmovilidad?

RESPUESTA: ¿Quieres decir si uno influye en el otro? [Sí.] Nada en el alma humana es separado. Todas las cualidades, reacciones, actitudes o tendencias deben invariablemente influir en todo lo demás en el alma, en ocasiones más directa y obviamente que en otras, cuando la conexión es más indirecta y sutil y no tan fácilmente observable. Ya has visto esto en el trabajo que estás haciendo. Digamos que tu énfasis exagerado está en el principio de expansión, que opera tanto positiva como negativamente en ti. Este énfasis exagerado causa un efecto negativo, una desviación en el principio de expansión.

Como dije, estos tres principios son interdependientes. Si hay una desviación con respecto al funcionamiento correcto de un principio, los otros dos se verán influidos. Digamos que tu énfasis exagerado está en el principio de expansión, que opera tanto positiva como negativamente en ti. Este énfasis exagerado causa un efecto negativo, una desviación en el principio de expansión. El efecto también debe sentirse en el funcionamiento de los otros dos, donde tiene lugar una omisión y un subdesarrollo, y por lo tanto una desviación en otro sentido.

Todo está conectado por medio de la ley de causa y efecto. Piensa en una fotografía: en el negativo los objetos son negros y el fondo es blanco, mientras que en la impresión es al revés. Tal vez esta analogía te aclare las cosas. De cualquier forma, como resultado de tu autobúsqueda, cuanto más progresas, más descubres cómo una cosa causa e influye en otra. Lo que primero era una masa de información aislada acerca de ti empieza a ligarse con todo lo demás, de modo que adquieres un panorama amplio y general. Esto tiene que experimentarse; no puede transmitirse con palabras.

Como demostración de cómo se entienden mal estos principios, me gustaría dar un ejemplo que es típico. Muchas personas dicen: “Al pensar constantemente en mí me vuelvo egoísta. Es mejor pensar en otras personas que concentrarme mucho en mí”. Es cierto que hay personas que piensan demasiado en sí mismas, que son egocéntricas. Nunca piensan en los demás y sólo se ocupan de sus propios problemas. Esta actitud equivocada, así como la objeción citada, son una expresión del principio de restricción o introspección mal entendido y mal empleado. Correctamente entendido, el propósito de la introspección es derribar el muro entre el ser y otros.

Del mismo modo, si una persona dice: “Al ser tan extravertido descuido mi propia naturaleza espiritual. Uno no puede ni debe vivir tanto en la superficie, en un mundo exterior. Para encontrar a Dios, debo retirarme del mundo de afuera y llevar una vida interior”, esta actitud muestra la misma distorsión. Es cierto que la falta total de introspección y un énfasis exagerado en la cualidad de extraversión obstaculizan el progreso. Este desequilibrio, así como la objeción, son una expresión de los principios mal entendidos y mal empleados de los que hablamos.

Otra prueba más de la ignorancia de estos principios cósmicos es que las enseñanzas orientales suelen malinterpretarse de la siguiente manera: Las personas que han oído hablar del Nirvana, el estado de ser, suelen tratar de alcanzar este estado por la fuerza, mucho antes de estar listos para ello. Desde luego, una persona así no se da cuenta de que inconscientemente fomenta una tendencia a estancarse, que está oculta debajo de los buenos motivos. De nuevo, esta mala interpretación demuestra ignorancia y una falta de entendimiento de la necesidad de mezclar los tres principios, si se quiere alcanzar finalmente la armonía y el estado real de ser. Pero esto no puede ocurrir por medios coercitivos y ejercicios especiales. Es producto del trabajo de desarrollo.

PREGUNTA: ¿Es posible que una persona tenga un principio expansivo relativamente sano y un principio restrictivo también relativamente sano, pero un principio de inmovilidad comparativamente enfermizo?

RESPUESTA: Entonces la palabra “relativo” tendría que ser muy flexible, porque es imposible que un alto grado de desviación exista en un sentido y un grado mínimo en otro. Pero es cierto que el grado de desviación puede ser más fuerte en un sentido que en el otro debido a las características básicas de la persona.

PREGUNTA: ¿Pero seguiría habiendo cierta conexión entre los tres principios?

RESPUESTA: Desde luego. Cuando apliques lo que estoy enseñando descubrirás que siempre debe haber un paralelo. En otras palabras, cuando te desvíes en un sentido podrías encontrar la desviación exactamente opuesta en el otro sentido. En un espejo, tu lado derecho está a la izquierda, y viceversa. O piensa otra vez en la analogía de la fotografía. Sé que esto es difícil de entender. Incidentalmente, no trates de imponer a tu trabajo este nuevo conocimiento. Sé consciente de él, piensa en él. El conocimiento tiene que crecer de manera natural, jamás por la fuerza. El cultivo de la conciencia sin presión por fin hará realmente tuyo este conocimiento. Entonces verificarás lo que estoy tratando de transmitirte.

PREGUNTA: Como estos principios tienen que impregnar también la mitología religiosa, ¿de qué manera se expresan en la trinidad de las diferentes religiones? Por ejemplo, la trinidad brahmánica o la trinidad cristiana.

RESPUESTA: No puede decirse que el símbolo de la trinidad represente sólo estos tres principios. Muchos de los principios universales y cósmicos vienen en series de tres. Por lo tanto, el “tres” representa muchas cosas. Además, quiero que se entienda que en lo que se refiere a los tres principios de los que hablamos esta noche, la representación perfecta de cada uno no significa que los otros estén ausentes. Cada uno representa un todo armonioso, aunque con el predominio armónico de uno.

Tomemos el ejemplo del hombre y la mujer; cuando finalmente se fusionan en un ser, en el estado final, eso no significa que mientras están separados el hombre es exclusivamente hombre, y la mujer enteramente mujer. En la persona armoniosa, ambos están integrados; las cualidades masculina y femenina no luchan entre sí, sino que se sostienen, se complementan y se ayudan. Ninguna se expulsa. Sólo se corrige la desviación o el énfasis excesivo. Exactamente lo mismo ocurre con los tres principios. Por lo tanto, cada parte de la trinidad representa a los tres, con el predominio de uno. Debe de ser fácil para ti descubrir qué principio está representado en cada parte de la trinidad.

PREGUNTA: Bueno, el principio del Padre en la Creación se expresa claramente. Se dice en las enseñanzas gnósticas que en el Padre nacemos y en el Hijo morimos. En otras palabras, es cierta restricción representada en el principio crístico.

RESPUESTA: Es correcto. El Padre es el Creador, y por lo tanto representa el principio de expansión. El Hijo ha llegado a la Tierra. Se ha encarnado. La encarnación es restricción, un retroceso aparente, aunque con el buen propósito de ir hacia delante. Y el Espíritu Santo representa el principio de inmovilidad, el estado de ser.

INTERROGADOR: Sí, es el equilibrio. Al mismo tiempo es la reunión.

RESPUESTA: Sí exactamente.

PREGUNTA: Ahora, una pregunta más, por favor, con respecto a la respiración. ¿Es la exhalación la restricción natural?

RESPUESTA: La exhalación es expansión; la inhalación es restricción: un movimiento hacia atrás. Y luego tenemos el tercer principio, que suele ser tan ignorado y olvidado: el momento de la retención.

INTERROGADOR: Eso se hace en los ejercicios de yoga. La retención es lo más importante.

RESPUESTA: Exactamente. Pero no sólo en determinados ejercicios. Aun en la respiración normal, cuando no te das ninguna cuenta de ello, este momento, que representa el tercer principio, es la parte más importante de la respiración. No importa que este momento sea breve, pero ese elemento es el que da ritmo y armonía a la respiración. Y cuando tiene lugar cualquier tipo de trance, mediumnístico o de otro tipo, ocurre por medio de la parte de retención y no respiración que debe extenderse para lograr un trance.

El mismo ritmo triple existe en todo el universo. Finalmente debes encontrarlo en tu crecimiento interno. Cuando haces un esfuerzo para ir hacia delante, para usar tu energía, para buscar la verdad, eso es la expansión. Y cuando llega el momento necesario para asimilar lo que has aprendido y aplicarlo a ti mismo, eso es la restricción. No puedes desarrollarte sin los movimientos hacia fuera y hacia dentro, y la asimilación de ambos.

Para hablar en términos prácticos, no puedes desarrollarte viviendo solo, sin que el mundo saque en ti lo que necesitas cambiar. Sin ayuda del exterior, estos elementos permanecerían latentes en ti y, por lo tanto, ignorarías lo que realmente eres, al menos en parte. Sin ir hacia fuera, no se te daría ningún material que te señalara la dirección de tus desarmonías internas. Y luego llega el tiempo de la fructificación, cuando parece que no vas a ningún lado. Estos periodos te deprimirán al principio. Serán momentos de pesadez y aparente desesperanza. Cuanto más avances, cuanto más te conozcas y hayas asimilado bien y aceptado el conocimiento que has adquirido, más felices serán para ti los tiempos de fructificación hasta que deba iniciarse nuevamente el siguiente periodo de esfuerzo y movimiento hacia fuera. Pero no se te pedirá que decidas tú mismo cuándo cambiar de una fase a la otra. Tu personalidad habrá encontrado su propio ritmo cósmico y fluirá muy naturalmente. Entonces serás consciente de este ritmo y lo seguirás sin compulsión y sin resistencia.

PREGUNTA: Hay mucha discusión, especulación e investigación científica acerca de si el universo se expande y contrae físicamente, o si está inmóvil. ¿Hay una respuesta a esto?

RESPUESTA: Está constantemente en movimiento. Pero el movimiento rítmico y armonioso contiene la inmovilidad, como ese instante en la respiración cuando no respiras a fin de hacerlo rítmicamente. Las diferentes escuelas de pensamiento han percibido sólo un aspecto del universo, e ignoran el otro. La verdad es que el universo se expande, se contrae y se queda inmóvil. Lo mismo se aplica incluso a los objetos inanimados. Sólo parecen estar inmóviles, pero no lo están, como lo confirmarán los físicos nucleares.

Les he dicho muchas veces que todo en la Creación está en constante movimiento. Esto parecería contradecir la afirmación de que la forma más alta de existencia, el estado de ser, es estática y, por lo tanto, aparentemente inmóvil. Pero no hay contradicción, amigos míos, aunque me doy cuenta de que esto les resulta sumamente difícil de entender. En la esfera más alta, el movimiento constante en todas las direcciones existe simultáneamente con el estado de inmovilidad. No hay movimiento en el movimiento. Y hay movimiento en el no movimiento. Esto puede sonar muy paradójico de acuerdo con la lógica humana, pero no puedo explicarlo más. Esto sólo puede entenderse por experiencia.

PREGUNTA: ¿Es el estado de inmovilidad algo a medio camino entre la expansión y la restricción?

RESPUESTA: Aquí no pueden aplicarse términos como “a medio camino entre”. Es un concepto filosófico. Es un principio o parte de un principio triple, en el que uno sigue al otro rítmica y naturalmente. Si lo imaginas como un ciclo, un movimiento circular, te acercarás más a la verdad. En un círculo no hay principio ni fin. Uno es parte integral del otro.

PREGUNTA: ¿Podría clarificar en cierta medida la conexión o la disociación entre el subconsciente y la intuición?

RESPUESTA: Si distingues la intuición de la percepción, podríamos decir que es la forma más alta. La intuición jamás se equivoca. Un instinto puede estar equivocado. Puede ser dañino, puede venir de la naturaleza inferior de la personalidad. La intuición viene del superconsciente, si queremos ponernos técnicos. La intuición tiene la distinción adicional de ser consciente. En el momento en que es intuición, debe de ser consciente, mientras que un instinto puede permanecer inconsciente. Puede ser un impulso que no se formula y del que uno no se da cuenta. Una intuición debe de ser consciente, pues de otro modo no sería una intuición. Es un mensaje del superconsciente a la conciencia. Unas fuerzas subconscientes ayudan a producirla. La dirección subconsciente que tomas como un todo influye para que puedas tener ciertas intuiciones.

PREGUNTA: Quiero hacer una pregunta, aunque no creo que sea permisible. La ciencia ha convenido en que en los millones de Vías Lácteas y en los miles de millones de estrellas debe de haber vida similar a la de nuestro propio planeta. Si es así, ¿también ocurrió la Caída y el subsecuente Plan de Salvación en otros…..

RESPUESTA: Desde luego. Se trata de un todo. El Plan de Salvación incluye a toda la Creación. La esfera terrestre es sólo una parte de ella. El que haya o no vida en la misma forma o en formas similares no tiene nada que ver. Incluso si la forma exterior de vida es similar—aunque no sea exactamente la misma, pero eso no viene al caso—, el propósito y la etapa de desarrollo en cada esfera son diferentes.

PREGUNTA: ¿Hay planetas que tengan la misma vida que tenemos aquí?

RESPUESTA: No exactamente la misma. Las condiciones se adaptan a la necesidad y cada esfera tiene una necesidad diferente de desarrollo en un área distinta de la personalidad.

PREGUNTA: ¿Puedo preguntar cuál es la diferencia entre obligación y gratitud? ¿Aparte del elemento de libertad y compulsión?

RESPUESTA: La gratitud no tiene nada que ver con la obligación. Y tampoco hablo de compulsión. Si haces un contrato con una persona, entonces, debido a ese contrato, estás obligado a cumplir con ciertas condiciones. Esa es tu obligación. No tiene nada que ver con la gratitud de ninguna de las dos partes.

INTERROGADOR: No es lo que quise decir. Me refiero a que hay personas que, si reciben algún favor, se sienten obligadas en vez de agradecidas.

RESPUESTA: En ese momento debe de existir ya sea un elemento compulsivo, o cualquier cantidad de reacciones enfermizas o desviadas. En un caso así, uno debe asomarse más profundamente a su interior para encontrar las razones. Por ejemplo, hay personas que no pueden recibir. Tal vez sean capaces de dar, pero cuando se trata de recibir, se sienten humilladas, y por lo tanto, indebidamente obligadas. Sin embargo, no existe necesariamente una compulsión allí; no en el sentido estricto de la palabra. Eso sería usar una etiqueta, y debemos tratar de evitar las etiquetas, sino más bien de desenterrar lo que pasa debajo.

Averigua por qué la persona se siente así. ¿Dónde está el concepto equivocado? Probablemente encuentres la conclusión equivocada de que “recibir significa ser humillado”. Pero averigua más por qué. ¿Cómo llegó a existir este concepto equivocado, qué llevó a esta persona a tenerlo? Eso mostrará dónde está la obstrucción, y por lo tanto, cómo puede disolverse. No es necesariamente una compulsión, pero incluso si lo es, no basta con saberlo. Cualquier palabra puede convertirse en una etiqueta si se quiere que provea la respuesta final, ya sea la palabra “orgullo” o “compulsión” o cualquier otra. Es peligroso tan sólo darle un nombre y dejar las cosas allí. Eso nunca te permitirá avanzar. De todos modos, la persona no puede evitarlo. El camino, el único camino en casos así, es encontrar dónde está el concepto equivocado, la idea errónea. Debe de haber una.

Esta noche, en esta primera ocasión de nuestra reunión, muchos de nuestros amigos espirituales están aquí para bendecirlos, a cada uno de ustedes individualmente y a todos nuestros amigos que están ausentes, con la fuerza de la verdad, para que encuentren la manera de salir de las distorsiones y confusiones que se interponen en su camino, al menos por el momento. El resto seguirá después. Reciban esta fuerza divina de verdad y claridad de visión. Que esta bendición se dedique específicamente a este propósito. Y así los bendigo en el nombre de Dios, en el nombre de Jesucristo, en el nombre del santo mundo espiritual. ¡Queden en paz, queden con Dios!

Dictada el 11 de septiembre de 1959.