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Pathwork

Conferencias del Guía

Conferencia 56. La capacidad de desear. Motivos sanos y malsanos en el deseo

Saludos, Dios los bendiga a todos, mis queridísimos amigos, bendita sea esta hora.

La fuerza o principio vital creativo los rodea. Esta fuerza es todopoderosa y totalmente benévola. Si pudieran sintonizarse con ella, en este plano terrenal podrían disfrutar de una felicidad perfecta en todos los sentidos posibles. La fuerza vital creativa no les desea sino el bien… si me permiten decirlo de esta manera. Está dispuesta a darles alegría, fuerza, vitalidad y felicidad. En lo que concierne al universo, no es necesario que haya dificultades ni infelicidad.

Me gustaría hablar esta noche de los prerrequisitos que les permiten sintonizarse con esta fuerza, y de las situaciones que los alejan de ella. Una de éstas es la capacidad de desear. Siempre que su capacidad de desear se ve obstaculizada, consciente o inconscientemente, la realización no puede llegar a ustedes. Pueden desear una realización específica con todas sus fuerzas, con toda su voluntad externa, pero algunos factores inconscientes de su interior obran contra la realización de este deseo.

En primer lugar, determinemos la diferencia entre los motivos sanos y malsanos de los deseos. No nos ocuparemos aquí de los motivos de deseos que son obviamente malsanos porque son destructivos. En vez de ello nos internaremos en las regiones profundas de la mente y del alma donde las desviaciones son muy sutiles y discretas.

Ustedes pueden tener un deseo perfectamente legítimo, pero éste puede ser malsano. Los deseos malsanos y tensos siempre se vinculan con el miedo. En ciertas enseñanzas se habla mucho acerca de un estado de ausencia de deseos, pero en el plano en el que está la mayoría de ustedes, esto es una imposibilidad. Así que aquí sólo podemos tratar de encontrar la diferencia entre lo que hace que los deseos sean sanos y lo que se necesita para que sean malsanos.

Una regla es que siempre que deseen algo por sí mismo, el deseo es sano. Pero cuando desean algo como medio para un fin, puede ser malsano. Si éste es el caso, su deseo automáticamente se vuelve tenso. Se convierte en una necesidad, y por lo tanto debe seguirle el miedo.

Permítanme darles un ejemplo: Si desean seguridad económica por el hecho mismo de disfrutar de ese estado, no hay nada malsano en ello, aunque muchos de ustedes piensen que es un deseo egoísta. Hablaremos de esto en forma separada un poco más adelante. Pero si desean seguridad económica para impresionar a otros, o para aliviar un sentimiento inherente de inferioridad, entonces es malsano: entonces se vuelve una necesidad de algo que va más allá de lo que es en sí la seguridad económica. El objetivo se distorsiona para servir a una necesidad distinta de la que el objetivo debía satisfacer de una manera sana. Es posible que esta circunstancia no se reconozca en absoluto. Quizás sólo experimenten una necesidad urgente. Pueden encontrar muchas explicaciones racionales y válidas de por qué es tan urgente la necesidad, mientras que, debajo de todo, el verdadero motivo permanece oculto. Y el motivo oculto siempre causa el miedo de que pudieran no obtener lo que necesitan. Cuanto más inconsciente es el motivo, más malsano es el deseo, y más se interpondrá entre ustedes y su realización.

Podrían decir: “Conozco a muchas personas que ciertamente desean dinero con muchos fines despreciables, y sin embargo, lo tienen. Usan su riqueza para ejercer el poder sobre otras personas, para ser importantes, y sin embargo, parecen tener éxito”. Así puede ser, amigos míos, pero hay muchas razones para ello. Puede ser que semejante persona tenga menos conciencia. Cuanto más avanza el desarrollo, más fuerte se vuelve la conciencia, y registra los motivos incorrectos con mucha precisión. De este modo, la conciencia pone corrientes prohibitivas en el camino de la realización. En el caso de una persona de menor desarrollo puede estar ausente la intervención de la conciencia. En ese caso, la capacidad de desear puede funcionar aunque el motivo sea impuro. El mero hecho de que los motivos impuros y egoístas se vuelvan conscientes hace que la capacidad de desear funcione mejor. Como ya dije, cuanto más inconscientes sean los motivos incorrectos, más poderosa será la prohibición.

O la persona puede estar de tal modo constituida que las fuerzas autopunitivas y autodestructivas, puestas en movimiento por los motivos equivocados, afectan no tanto el ámbito económico, sino otra área de la vida de la persona. Sin embargo, ustedes no son capaces de rastrear la conexión entre las dos, y probablemente la persona en cuestión no pueda verla tampoco.

La fuerza vital constructiva tiene su contraparte en una fuerza negativa que emana de la confusión, la ignorancia y los motivos incorrectos. Su personalidad registra con suma precisión todos los deseos, tendencias y motivos. Tal vez no sean conscientes de que los registran, pero están allí, en el inconsciente. Si tienen motivos incorrectos y confusos que sirven sólo a sus propios intereses y van en detrimento de otras personas—aunque sean muy sutiles—el resultado son las corrientes destructivas. Estas corrientes destructivas o prohíben la realización del deseo consciente específico, o pueden afectar negativamente otra área de realización, donde el deseo puede ser o no consciente. Pero en lo más profundo de ustedes saben que algo está mal con su deseo y, por lo tanto, se dicen—aunque no conscientemente—: “No merezco lo que deseo”.

La Humanidad se encuentra muy confundida acerca de lo que es egoísta y lo que no lo es. Supongamos que desean una salud perfecta. Al orar por ello, o simplemente en su conciencia de desear este estado, pueden tener pensamientos como éste: “Esto es egoísta. No tengo derecho de desear con fuerza algo que me beneficie sólo a mí. ¿Quién soy yo para merecer esto?” Dadas estas reservas, su capacidad de desear no funciona en su totalidad. En un razonamiento como éste—por inconsciente que sea—hay mucha falsedad y error, amigos míos.

Muchas veces creen que algo es egoísta, cuando en realidad no tiene nada que ver con el egoísmo. Pero cuando, en su mezquina vanidad, dan una importancia desproporcionada a su propia persona, no tienen ni idea de que son egocéntricos o egoístas. Desear buena salud porque con toda su fuerza, vigor y vitalidad pueden hacer más cosas y dar más—a otros y a ustedes mismos—ciertamente no es egoísta en lo más mínimo, aunque les parezca un deseo interesado. Pero si no desean tener buena salud a fin de beneficiar a otros directamente, sino sólo porque quieren disfrutar de ella, incluso este deseo no tiene por qué ser egoísta.

Pero si desean tener buena salud con el fin de dañar a otros, aunque sea muy sutilmente, entonces sí sería egoísta. Cuando digo dañar no lo digo en el sentido obvio. Quiero decir que, por ejemplo, el deseo de impresionar a otros es dañino también. ¿Qué sucede cuando se proponen impresionar a otros? Podrían desencadenar un sentimiento de envidia… y es posible que disfruten de esta envidia. Los hace sentir fuertes y poderosos a expensas de la pequeñez de otra persona. Ahora bien, esto podría no aplicarse muchas veces a la salud, pero es el tipo de cosa que sucede siempre que tienen la necesidad de presumir frente a los demás

Así regresamos al punto que planteamos primero; cuando el objetivo no se desea por sí mismo, sino que está al servicio de otra cosa; a saber, su necesidad de impresionar a otros, de hacerse “más grandes” y “mejores”, envidiables a los ojos de otros. Como ven, un motivo incorrecto y dañino en un deseo no necesita ser francamente malvado, ni un anhelo de infligir una desventaja material a otra persona. Su mezquina vanidad, su necesidad de estar por encima de los demás, aunque exista sólo de una manera sutil, basta para distorsionar sus motivos y volverlos malsanos. Por lo tanto, su realización está bloqueada y su capacidad de desear se ve menoscabada.

A fin de evitar cualquier posible malentendido, permítanme insistir de nuevo en que no en todos los casos afectan las corrientes autopunitivas un deseo consciente, aunque este deseo contenga motivos malsanos además de los sanos y conscientes. Las fuerzas autodestructivas y autopunitivas, generadas por la psique en el momento en que se registra un motivo incorrecto, pueden afectar la realización de otro deseo que signifique mucho para ustedes. Podría tratarse incluso del cumplimiento de un deseo del que no son conscientes.

Pueden sentirse agobiados por ciertas dificultades en su vida que dan por sentadas, aunque esto no impida que se sientan molestos y se rebelen contra ellas. Pero jamás se les ocurre desear un estado diferente de cosas de una manera constructiva y positiva, que incluye buscar y entender el bloqueo interno y la prohibición que crean. Sólo entonces pueden expresar verdaderamente un deseo que esté libre de obstáculos que provienen de sus conceptos erróneos.

Ustedes, que están en este Pathwork, encontrarán muy útil aclarar cuáles son sus verdaderos deseos. Entonces verán con mucha frecuencia que lo que conscientemente desean no lo desean por completo, sin duda ni restricción, sin recelos ni transigencias. Una parte de ustedes quiere la realización, pero otra parte no. El propósito de esta búsqueda es volverse consciente de esta última parte e investigar las razones del titubeo y la incertidumbre.

El autocastigo por los motivos incorrectos ocultos es sólo una razón que prohíbe su capacidad de desear. Tenemos, por ejemplo, la razón adicional de que todo lo que desean exige pagar un precio. Inconscientemente pueden no estar del todo dispuestos a pagar el precio; el precio verdadero, no el externo. A éste último se le da con frecuencia una importancia exagerada como compensación por la aversión interna a pagar el precio en un sentido más profundo y real. De este modo, el problema es doble: hacia fuera y conscientemente desean algo con tensión, mientras que hacia dentro e inconscientemente titubean y no desean cierta parte de ese algo. Cuanto más poderosa es esta parte inconsciente, más fuerte se vuelve su tensión exterior. No se dan cuenta de que inconscientemente no sienten que valga la pena la realización del deseo si no pueden tenerla sin pagar el precio específico que exige. El objetivo se vuelve entonces de dudoso valor.

Cuando razonan de esta manera oculta inconscientemente, se muestran inmaduros. Ya lo saben muy bien. Y la persona inmadura desea lo imposible. El niño no puede tener un sentido adulto de la responsabilidad, que entraña en todo momento el conocimiento de que todo exige un precio. La parte inmadura de su personalidad espera contra toda esperanza que tal vez, después de todo, sea posible recibir lo que quiere sin la necesidad de pagar el precio. Hasta que estén seguros de que esto no puede ser, aplazan la realización del deseo creando bloqueos.

Encuentren estos razonamientos internos y ocultos, investíguenlos más a fondo y responsabilícense de ellos con base en su intelecto, que es más maduro. Encuentren específicamente: ¿Cuáles son sus deseos? ¿Por qué los tienen? ¿Cuál sería el precio exigido? ¿Están dispuestos, completamente y sin reserva, a pagar este precio? No se obliguen a decir: “Sí, estoy dispuesto”, cuando emocionalmente no lo están. Mientras no estén verdaderamente dispuestos a pagar el precio sin obligarse a hacerlo, de nada serviría. Pero por lo menos entenderán ahora por qué no pueden tener lo que desean con sólo una parte de su personalidad.

Se darán cuenta de que nadie sino ustedes prohíbe la realización. Este reconocimiento será sano y los ayudará a tener más impresiones equivocadas acerca de Dios, el destino y la vida. Se darán tiempo para alcanzar el estado de desarrollo necesario, en el que pagar el precio no será algo difícil o aparentemente desventajoso. Podrán examinar con calma las razones, ahora ya conocidas, por las que parece tan difícil pagar un precio específico o aceptar el principio en general,

Cuando se investiguen en este sentido, también encontrarán motivos incorrectos, impuros, egoístas y malsanos en sus deseos, que no están dirigidos al objetivo mismo. Al encontrarlos y encararlos de frente, automáticamente eliminarán cierto grado de autodestructividad.

Me doy cuenta de que los amigos que no están activos en este Pathwork de autobúsqueda interpretarán lo que estoy diciendo en un nivel exterior. Por lo tanto, puede sonarles repetitivo, ya que muchas veces he dicho palabras similares. Pero los que trabajan continuamente y se acercan a los niveles más profundos de su alma hallarán un nuevo significado y valor en ellas. Así que revisen sus reacciones emocionales a deseos específicos. No puedo insistir demasiado en lo importante que será esto para ustedes. Luego pueden partir de ahí. No encontrarán alivio hasta que y a menos que descubran lo que hay en ustedes que prohíbe la realización. Aunque puede haber varias razones adicionales para ello, sentirse inmerecedor y poco dispuesto a pagar el precio son los dos factores básicos que se interponen en el camino. Todos los demás obstáculos parten de estos dos, directa o indirectamente.

Regresemos al sentimiento de ser inmerecedor, que no es sino un sentimiento de inferioridad. Estos sentimientos rara vez se basan en lo que conscientemente piensan de ustedes. Muchas veces ni siquiera saben por qué tienen estos sentimientos de inferioridad. Podrían no coincidir para nada con la opinión consciente que tienen de ustedes mismos. No saber por qué se sienten tan inferiores los hace sentir mucha desesperanza. Si tan sólo supieran por qué, podrían adaptarse a ello si es algo de ustedes que no pueden cambiar. Al aceptarlo, dejarían de tener ese persistente sentimiento de inferioridad. O, si pudieran cambiarlo, pondrían manos a la obra para hacerlo. Pero como no saben lo que es, se sienten desesperanzados. No hay certidumbre tan difícil de vencer como la incertidumbre.

Permítanme decirles, amigos míos, que nunca tienen sentimientos de inferioridad por algo que no pueden cambiar. Por difícil que resulte, lo que no pueden cambiar no los lleva, por sí mismo, a la desesperación que desencadenan los sentimientos de inferioridad, con la condición de que su actitud frente a ello sea sana y no tenga elementos ocultos. Recuerden esto. Las verdaderas razones de sus sentimientos de inferioridad son las pequeñas desviaciones que resultan de tratar de engañarse. Estas desviaciones se registran, pero mientras ese registro tenga lugar sólo en el inconsciente, se manifiestan como un sentimiento de inferioridad. Por eso pierde uno sus sentimientos de inferioridad cuando encuentra sus desviaciones inconscientes y las encara.

Permítanme regresar al ejemplo del deseo de seguridad económica. Supongamos que la desean para impresionar a quienes los han humillado, o a quienes ustedes suponen que los han humillado. Este motivo incorrecto, del que pueden no darse cuenta, será la causa de que tengan sentimientos de inferioridad, aun cuando el objetivo mismo de este deseo sea eliminar estos sentimientos. En otras palabras, buscan el remedio equivocado por ceguera, ignorancia e inmadurez.

Pueden estar muy seguros, amigos míos, de que la única razón de los sentimientos de inferioridad es el autoengaño acerca de sus motivos: por qué quieren o hacen ciertas cosas. Cuando se enfrentan a lo que hay en ustedes, por imperfecto que pueda ser el deseo, la acción o la actitud, el complejo de inferioridad debe desparecer en la medida en que alcanzan una claridad objetiva sobre ustedes mismos. Entonces ya no considerarán necesario desear cosas como medio para alcanzar un fin, para lograr otra cosa.

Si ustedes desean riqueza porque quieren ser ricos, esto no es un medio para alcanzar un fin. Pero si desean riqueza para aliviar un complejo de inferioridad, entonces quieren riqueza para lograr algo que no está en relación directa con el objetivo mismo. Al hacer esto, están dando vueltas en uno de esos famosos círculos viciosos: el motivo incorrecto los hace sentir aún más inferiores. Luego, en la siguiente vuelta, a fin de eliminar este sentimiento, refuerzan el motivo incorrecto, en la creencia de que más de lo mismo podría ser el remedio. Para romper este imposible círculo vicioso, empiecen a ver claramente sus motivos, sus deseos y lo que quieren que éstos hagan por ustedes. Hagan esto con una visión clara y con toda la honestidad que puedan reunir.

Como ven, amigos míos, nada tiene que interponerse entre ustedes y su realización completa, salvo sus desviaciones y autoengaños. Si tan sólo pudieran esclarecer todo eso, podrían entrar en sintonía con la gran fuerza cósmica vigorizante que está a su disposición. Está alrededor de ustedes y dentro de ustedes. Existe de manera impersonal, como todas las leyes espirituales. La persona que logra sintonizarse con ella puede tener acceso a ella y beneficiarse de ella. Los que no han encontrado en sí mismos los medios, las corrientes y los mecanismos que les permitirían sintonizarse, pasarán junto a esta fuerza sin ser afectados por ella.

¿Pueden ver las implicaciones de esto? Si pudieran entender verdaderamente lo que estoy diciendo, comprenderían que estas leyes impersonales son completamente bondadosas. No es falta de bondad que sea su propio libre albedrío el que los lleve a buscar el contacto con ellas o a estancarse, permaneciendo así en la vieja ceguera.

Les he mostrado nuevamente lo importante que es que se conozcan en las regiones más profundas de su ser. El conocimiento superficial no basta. Sí, también hay ayuda espiritual personal, como la que se nos permite brindarles. Es para todos aquellos que verdaderamente manifiestan el deseo de crecer y cambiar. Ellos reciben la ayuda personal sin la cual no pueden adquirir las herramientas necesarias para eliminar lo que se interpone entre ellos y su camino. Con esta ayuda personal, un día podrán ser partícipes de las fuerzas benignas impersonales que están a la disposición de todos los seres del universo. Las fuerzas, las leyes y los principios cósmicos existen impersonalmente para todos por igual. Si tan sólo se dieran cuenta del significado de esto, la terrible imagen de Dios que la gente generalmente tiene se desvanecería automáticamente.

Siempre que se hallan en una situación difícil, desesperanzados y anhelantes, desesperados y deprimidos, mientras una imagen de Dios falsa exista en ustedes, seguirán culpando a Dios, tal vez inconscientemente. Creen que de alguna manera fue Él quien los castigó. O piensan, en el mejor de los casos, que Él ha considerado necesario enviarles una prueba. Esto es verdad sólo en parte. Pueden decir que una dificultad es una prueba en el sentido de que sus errores pueden ser su medicina si tienen la actitud apropiada hacia la vida y desean ser autorresponsables. De lo contrario, las dificultades ni siquiera serán una prueba. Sin embargo, un día llegarán al punto en que empiecen a buscar la respuesta dentro de ustedes y no afuera. Entonces su experiencia pasada adquirirá un significado nuevo. Será medicina retroactiva, y de esta manera, una prueba. Pero no será medicina hasta que lleguen al punto de una comprensión completa de lo que significa la autorresponsabilidad.

Hay tantos malentendidos acerca de la autorresponsabilidad. Siempre luchamos por salvarlos de sus malentendidos. Tenemos que tratar de evitar que una verdad sea usada por sus reacciones inconscientes, inmaduras y malsanas, pues si la usan así dejará de ser una verdad. En el caso de la autorresponsabilidad puede ocurrir una distorsión si asocian este concepto con la culpa malsana y los sentimientos de inferioridad. En otras palabras, ocurre lo contrario de lo que debería ocurrir. Podrían usar la palabra autorresponsabilidad para alimentar su culpa y sus sentimientos de inferioridad. Podrían decirse: “Como soy responsable de mí mismo, soy aún más culpable”. Esto es sumamente destructivo; está muy mal, amigos míos. Es un total y completo malentendido.

Sé que esto puede sonar contradictorio y confuso para algunos de ustedes. Pero los que me han seguido hasta aquí conocerán la sutil y fina diferencia. Declararse responsables de su vida y buscar el remedio de las actitudes y conceptos erróneos pasados es una actividad sumamente constructiva y fortalecedora. Pero sentir que porque son responsables de su vida son tanto más culpables e inferiores, y por lo tanto están más perdidos que nunca, es destructivo y debilitante.

Mis queridos amigos, dejen que estas palabras les den un incentivo y una comprensión renovados. Aunque seguramente no van a poder entrar en sintonía con la gran fuerza universal en todos los aspectos de su vida de inmediato, lenta y gradualmente, poco a poco, empezarán a eliminar lo que les impide conectarse con ella. Se acercarán al contacto necesario para participar de esta fuerza maravillosa, de manera que estén dentro de ella y no fuera.

No experimentarán esto como un cambio repentino. Pero como muchos de ustedes lo confirmarán, se acercarán a la fuerza vital y al fortalecimiento por el solo hecho de ser completamente honestos consigo mismos de una manera constructiva. Muchos lo han experimentado ocasionalmente. Saben lo maravilloso que se siente. Cuanto mayor sea su resistencia a hacer frente al material que está listo para salir a la superficie, mayor será su alivio cuando finalmente salga. Aunque tendrán que decirse: “Sí, estos motivos o actitudes son incorrectos”, si son aún más honestos sabrán que todavía son incapaces de sentir de una manera diferente. Pero esta honestidad les dará fuerza, seguridad y respeto por sí mismos. Es no sólo la honestidad de ver que hay en ustedes motivos y actitudes incorrectos, sino la honestidad adicional de saber que no pueden cambiarlos de inmediato. Esta es la acción interna más constructiva que pueden adoptar.

Después de que hayan hecho un reconocimiento importante, tengan cuidado con la actitud de creer que pueden cambiar de pronto sus emociones sólo porque ahora pueden verlas y evaluarlas claramente. Tengan la honestidad y la sabiduría adicionales de entender que el crecimiento ocurre lentamente. Usen y valoren el reconocimiento y esperen a que sus emociones maduren. Con “usar y valorar” sus hallazgos me refiero a que no les permitan volver a ocultarse, porque entonces el trabajo tendrá que hacerse de nuevo. Podría ser entonces más fácil que la primera vez, pero de todas maneras es una pérdida de tiempo que pueden evitar si permanecen conscientes de sus hallazgos sin prisa ni presión, simplemente cultivando el darse cuenta. Necesitan este recordatorio constante porque los hallazgos se olvidan muy rápidamente.

Tampoco deben imaginar que pueden brincarse el periodo de crecimiento forzando sus emociones y siendo impacientes consigo mismos. Permanezcan conscientes de sus reconocimientos y úsenlos en la observación diaria de sus reacciones. Sepan que no pueden cambiar de pronto. El crecimiento ocurre por medio de la autoobservación desde diferentes ángulos. Si logran llevar esto a cabo, no se deprimirán al darse cuenta de sus reacciones imperfectas ni de sus emociones egoístas.

Les aseguro que si un reconocimiento negativo acerca de ustedes los deprime, debe de haber algo incorrecto en su actitud. Entonces tráiganme el problema o llévenlo a sus sesiones de imágenes. Entonces habrá que cambiar el énfasis de la importancia del reconocimiento mismo a su actitud frente a los hallazgos negativos que hacen de ustedes. Repito, si tienen la actitud correcta, cuanto más “desventajoso” sea el reconocimiento, más alivio y liberación les dará. Si esto no sucede, tienen que examinar la razón por la que no es así y descubrir dónde y cómo es errónea su actitud. En esta búsqueda tal vez descubran reacciones en cadena que, al principio, parecen alejarlos del tema original. Pero reviste la mayor importancia descubrirlas y encararlas. Cuando este obstáculo se supere, los reconocimientos acerca de su naturaleza inferior se convertirán en un acontecimiento gozoso.

Ahora, un consejo más en relación con su trabajo de autobúsqueda. Muchos de ustedes creen que para encontrarse, para explorar el inconsciente, tienen que acceder a un conocimiento tan fuera de su alcance que no saben dónde empezar a buscar algo. Esto puede dejarlos confundidos. Asimismo, esperan encontrar algo impactante. Sí, esto puede suceder ocasionalmente, aunque de una manera un poco distinta de la que se imaginan.

No se acerquen a la búsqueda con la idea de encontrar algo de lo que no tienen la menor idea. La tarea es mucho más fácil. Encontrarán las respuestas observando sus reacciones y emociones cotidianas en los asuntos más mundanos. Están tan condicionados a no prestar atención a la forma en que reaccionan ante la gente, o a cómo se sienten en ciertas situaciones de su vida, que pasan por alto muchas cosas que podrían tener un gran valor en su trabajo. Aprendan más bien a investigar estas reacciones, y pregúntense lo que significan y qué importancia adicional podrían tener. ¿Qué implican? ¿Qué yace detrás de las emociones que registran en los incidentes más casuales de su vida? ¿Qué emoción registran primero y que hay detrás de ella? No se espera que busquen algo muy lejano y profundamente oculto. Esto llegará también, pero empiecen con lo que está realmente en la superficie y no en el inconsciente. Simplemente no le habían prestado atención hasta ahora. Empiecen a hacerlo ya. De allí en adelante, gradualmente se acercarán a lo que está oculto en niveles más profundos. La exploración del inconsciente ocurre tan gradualmente como el crecimiento. No sucede repentinamente.

Y ahora, amigos míos, estoy listo para sus preguntas.

PREGUNTA: Me gustaría que hablara de los distintos movimientos nuevos que aseguran que es posible tomar un atajo para participar de la fuerza vital mediante el simple intercambio de una falsedad por una verdad.

RESPUESTA: Desafortunadamente no es tan sencillo, ya que la personalidad humana es una maquinaria muy enredada y complicada, si me permites decirlo así. Si fuera sólo cuestión de sustituir una falsedad por una verdad, qué bueno sería. ¿Pero sabes cuál es la verdad en todo momento? Tienes que encontrar la verdad. Y antes de que puedas encontrar la gran verdad universal, tienes que encontrar tu propia verdad. Esa es la única manera en que puedes acceder a la verdad universal. No puedes conocerla por fuera aprendiendo cosas, realizando ciertos rituales, ni nada de eso. Puedes conocerla sólo mirándote por dentro. Y apenas necesito decir—y todos ustedes estarán de acuerdo conmigo—que no es cosa fácil encontrar la propia verdad, la “verdad” distorsionada y temporal. Lo que puede parecerles cierto hoy—y que puede incluso ser cierto en algún nivel como media verdad o un cuarto de verdad—podría ya no ser cierto mañana, cuando hayan adquirido más conocimiento, no sólo de manera general, sino también acerca de ustedes mismos. Sólo cuando hayan eliminado todas las capas de falsedad y medias verdades, de distorsión y confusión, puede tener acceso su alma a la gran verdad universal, así como la fuerza vital.

No digo que muchos de estos movimientos nuevos no traigan algún bien. Ahora explicaré cuándo dan resultados estos atajos. Ningún ser humano vive en la falsedad y la desviación o la imperfección en todas las áreas de su personalidad. En un ser humano no existe la imperfección completa como tampoco existe la perfección completa. En este plano terrenal encarnan sólo aquellos en los que hay una mezcla. Todos ustedes tienen ciertos elementos sanos. Si una persona se une a un movimiento como el que describes y aprende ciertas prácticas, responderá en las áreas en las que de todos modos era sana y quizás sólo necesitaba un pequeño “empujón desde fuera”. Pero no podrá responder cuando sus problemas residan en áreas no exploradas. No hay atajos. Yo diría que este Pathwork es un atajo. ¡Es el atajo más corto! El tiempo es relativo. Los años que necesitas para aprender a conocerte y tener un firme bastión en la vida es muy poco en realidad.

Los movimientos que describes pueden tener sus puntos buenos y sus verdades. También pueden ser benéficos para despertar a las personas a una conciencia más amplia. También pueden ser útiles siempre que las personas tengan un elemento sano para empezar, que por falta de incentivo e ignorancia intelectual no pudo desarrollarse. Pero cuando reinan en el alma las desviaciones, las complicaciones y la confusión, no existe otro camino más que el trabajo de búsqueda y los dolores del crecimiento. Es bueno que así sea; no puede ser de otra manera. Si piensas con objetividad, seguramente verás que así es.

Lamento que no podamos ocuparnos de más preguntas esta noche. Tal vez tengamos más tiempo la siguiente vez.

Permítanme bendecirlos con la fuerza particular que les ayuda a desarrollar su capacidad de desear y les da la fuerza para purificarla. Reciban esta fuerza para que puedan entrar en sintonía con la gran fuerza universal que está a su disposición si aprenden a usarla. Sean benditos con esta fuerza, amigos míos, para que, poco a poco, todos disfruten de la gloria que puede ser la vida, aun en esta esfera terrenal. Aprendan a disfrutar del trabajo serio y honesto que lleva a ella. No busquen milagros, trucos ni atajos a la felicidad. Eso no puede ser. ¡Sean benditos, queden en paz, queden con Dios!

Dictada el 25 de septiembre de 1959.