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Pathwork

Conferencias del Guía

Conferencia 70. Preguntas y respuestas

Saludos, Dios bendiga a todos y cada uno de ustedes, mis muy queridos amigos. Bendita sea esta hora. Con gusto responderé sus preguntas lo mejor que pueda.

PREGUNTA: En su respuesta a mi pregunta después de la ultima conferencia, acerca de la mejor manera de obtener el amor que todos deseamos, usted describió el proceso de concientizar, observar y finalmente abandonar la manera equivocada a fin de limpiar el camino hacia la manera correcta. Terminó con la frase: “Entonces están en el camino ascendente”. Ahora me gustaría pedirle que describiera ese camino ascendente, el camino correcto, el enfoque correcto que debería venir después del trabajo de soltar la manera equivocada y compulsiva.

RESPUESTA: Como dije, el primer paso es reconocer constantemente las emociones que sustituyen al deseo de recibir amor. Estas emociones no desaparecerán en el momento en que las detectes. Por lo tanto, parte del camino ascendente es observarlas tal como viven en ti y luego lidiar con ellas analizando su significado. También hablamos de esa corriente interna, sutil y muy tortuosa con la que tratas de forzar a otros a amarte; casi siempre esforzándote por impresionarlos, y mostrando tus méritos de un modo u otro. Una vez que te des cuenta de estas estratagemas, podrás traducir tus sentimientos en un lenguaje claro y preciso.

Verás entonces el enorme alcance de su significado. Por ejemplo, reconocerás que debido a la existencia misma de esta corriente forzante no puedes evitar ser subjetivo. Respondes favorablemente a los que están de acuerdo contigo, te aprecian, te admiran o te aman. En aquellos que te complacen ves el bien bajo una luz desproporcionadamente más fuerte que sus defectos. Puedes darte cuenta de sus fallas, pero, emocionalmente, las minimizas. Por otra parte, cuando alguien te desagrada, te lastima o te decepciona—o tú lo crees así—sentirás resentimiento y desprecio hacia esa persona. Lo que ves puede ser correcto. Sin embargo, sacas las cosas de proporción cuando pones un énfasis exagerado en lo bueno o en lo malo, de acuerdo con la reacción de la persona hacia ti. Esa es una distorsión. Al principio no te das cuenta de que estás distorsionando las cosas. Menos aún te das cuenta de por qué. Al volverte consciente de estas emociones y de su significado más profundo, debilitas su impacto. De esta manera sigues ascendiendo hacia la solución del problema. Cada día te darás más cuenta de lo subjetivas que son tus emociones, no importa lo mucho que te enorgullezcas de tu objetividad en otras áreas exteriores de tu vida.

Tendrá que llegar el día en que no sólo reconozcas estas reacciones, sino en que también veas cómo te impiden recibir lo que anhelas. Al reconocer tu subjetividad oculta, automáticamente te acercas a la objetividad, y por ende a la verdad y a la realidad. Tal vez no puedas sentirte diferente todavía, pero las reacciones equivocadas restantes ya tendrán un efecto diferente sobre ti… y sobre otros, pues ahora te has convertido en tu propio observador. Con una práctica continuada, entenderás plenamente que cuando eres subjetivo, no entiendes el significado del amor. No respetas a la otra persona por ella misma. Sí, conoces todas las respuestas y las teorías correctas; conoces todas las enseñanzas de la verdad. Hasta puedes estar convencido de que sigues estas verdades universales… y es muy probable que así sea. Pero es necesario que empieces a buscar en áreas profundamente ocultas dentro de ti a las que tal vez no hayas accedido todavía.

Examinemos en profundidad el significado del proceso universal interno que acabo de describir. Anhelas ser amado, pero eres incapaz de dar amor… ciertamente no en el grado en que deseas obtenerlo para ti. Tu amor funcionará sólo si las personas se comportan bien contigo, en el mejor de los casos. Esto significa que pides a otros que te den algo que tú, interiormente, no estás dispuesto a darles. Pides amor incondicional. Esperas que las personas te entiendan tan bien que te amen a pesar de tus defectos y diversas debilidades. No entiendes que con estas mismas debilidades inadvertidamente las lastimas y decepcionas con la misma frecuencia con la que ellas te lastiman y decepcionan debido a sus propias debilidades. Deseas ser entendido y amado a pesar de tus defectos, pero no estás dispuesto a hacer lo mismo cuando las debilidades de otros te afectan negativamente. Esta postura—aunque tácita e inconsciente—es injusta; equivale al orgullo, pues demandas una posición extraespecial para ti que no estás dispuesto a concederles a otros. Esta actitud es muy subjetiva y poco realista y afecta a otros más fuertemente de lo que puedes imaginarte. Es fácil ver que el efecto de esta actitud no te favorece.

Así pues, es necesario que aprendas a amar, pues sólo entonces afectará tu actitud a otros de manera tal que te amarán.

Al aprender a amar, el primer paso es eliminar tu subjetividad personal. Entre muchas otras cosas, el amor es objetividad. La subjetividad es egocéntrica, y el amor y el egocentrismo no pueden existir lado a lado. Éste es un aspecto importante del amor. Todos ustedes saben que el amor no puede ser forzado, sino que crecerá orgánicamente a medida que se eliminen los obstáculos. Su preocupación por sí mismos y su subjetividad inherentes son unas de las más grandes barreras a dar y recibir amor, especialmente porque están enterradas en el inconsciente.

Ningún ser humano es nunca completamente capaz de dar amor real y tener subjetividad real. Pero hay grados. En la medida en la que observes tu falta de objetividad, te acercas a la ella y, por ende, a la capacidad de amar. Tu capacidad de amar, a su vez, aumenta constantemente a medida que aumenta tu voluntad de amar. La voluntad de amar aumentará proporcionalmente en la medida en que dejes de tenerle miedo al abismo de no ser correspondido en tu amor, o de no serlo en el grado en que lo deseas o con la rapidez con la que quieres obtenerlo. Reconoce tu miedo de cada pequeña herida y decepción. Si enfocas tu mirada interior en esa dirección, seguramente llegarás a ver el terror como una ilusión total, una imaginación desbordada. Debido a este terror, no estás dispuesto a amar. Por lo tanto, tu capacidad de amar constantemente disminuye y se paraliza.

La capacidad de tener una visión objetiva y desapegada de la persona que crees que te ha ofendido no puede reconciliarse con el actual concepto equivocado de que la tendencia masoquista a permitir que los instintos malsanos de otros te lastimen es una prueba de tu amor real. Pero, a fin a tener una visión objetiva y desapegada, tienes que deshacerte de la ilusión de que cada desaire, herida o decepción es una tragedia contra la que hay que protegerse.

La solución de este problema exige, por lo tanto, que reconozcas (1) tus emociones sustitutas que hallan una gratificación a través de la corriente sutil de forzar a otros a amarte; (2) tu actitud subjetiva, oculta en tus reacciones emocionales, que te hace incapaz de dar amor; (3) tu mundo de ilusión en el que vives con el terror de ser rechazado; (4) el efecto de todo esto en tu personalidad y en tu entorno.

El reconocimiento pleno de estos elementos toma tiempo, perseverancia, y una fuerza de voluntad muy eficaz para enfrentar cualquier cosa que esté dentro de ti, sin reservas. A medida que experimentes la verdad de estas palabras, que están vivas en ti en un grado mucho mayor de lo que puedes imaginar ahora, gradualmente cambiarás estos elementos y actitudes, lenta pero seguramente.

Te darás cuenta de que nunca podrás recibir el amor exclusivo, irrazonable y unilateral que el niño que vive en ti pide. Pero a medida que te vayas convenciendo de que no recibirlo no representa un abismo, serás capaz de renunciar a la demanda. Por lo tanto, dejarás de sentir terror. Al vivir sin el terror de ser desairado o rechazado, estarás más dispuesto a amar a otros, muchas veces alejándote discretamente y simplemente respetándolos como seres humanos, aunque no te agraden. Como no hay terror, no hay necesidad de ser renuentes a dar amor. Con esta disposición, tu capacidad de amar aumentará. Mostrarás discriminación en el tipo de amor que des a otros, y no te molestará darte cuenta de que no todas las personas te aman en el grado y en la manera en que el niño en ti lo exigiría. Cuando algunas personas no te amen, o incluso te desaprueben, ya no será una tragedia, que es como tus emociones registran estos incidentes en el presente.

Así, conforme crezcas y madures, el hecho de que no te amen ni te aprueben no te enojará. Y como no te enojará, no sacará lo peor que hay en ti. Tomarás las decepciones de la vida con cierta ecuanimidad. Te volverás capaz, de una manera real, en lo más profundo de tus emociones, no superficialmente ni por fingimiento, de sentir empatía y tener una visión objetiva y no distorsionada de quienes te enojan.

En este proceso también aprenderás a evaluar la manifestación de tu capacidad de amar. Los dos extremos siempre se acercan. O te retraes por completo de permitirte amar con toda tu capacidad, o das toda tu fuerza de amor a aquellos que todavía podrían tener miedo de ella; no porque te rechacen, sino porque este mismo proceso se da en ellos también. Cuando se muestran renuentes a corresponder, usas la corriente forzante. Al hacerlo, te niegas a ver la verdad, y cuando la renuencia se vuelve evidente, te lo tomas como una ofensa personal. No entiendes esto y te vuelves contra la persona en cuestión. Como vives en la ilusión de que el otro te rechaza y de que esto es una tragedia, entonces te vas al otro extremo de cerrar tu corazón por miedo de dar amor y de que tal vez te lastimen.

En el proceso de crecimiento todo esto cambiará, no sólo por las razones expresadas, sino también porque verás, observarás y discriminarás. Para aquellos que no tienen miedo de amar y recibir amor de una manera madura, tendrás una gran reserva de amor que dar. De aquellos que se muestran renuentes a amar porque todavía viven en este mundo ilusorio, te apartarás discretamente, sin perder tu respeto básico por el otro como hijo de Dios. No distorsionarás su lado negativo debido a tus propias heridas y resentimientos. A su propia manera, este tipo de amor es tan bueno y valioso como el primero. El niño que hay en ti conoce sólo una manera, y si esta única manera es o parece imposible, cierras el corazón por completo. La persona madura distinguirá entre muchos tipos de amor, porque está liberada del “abismo de la ilusión” de que no ser amado es causa de terror.

Hablando en términos amplios, éste es el camino ascendente. Desde luego, hay muchos detalles en los que no puedo entrar ahora. Sólo pueden examinarse personalmente, según como se apliquen al individuo.

PREGUNTA: Aprendemos que todas las enfermedades, o todos los síntomas de una enfermedad, se basan en cuestiones psicológicas. ¿Cómo es posible que una persona tenga un síntoma o una enfermedad en un país y se alivie de ella en otro país?

RESPUESTA: Esto ofrece una prueba más contundente de que el origen es psicológico. Un caso así puede tener varias razones. Por ejemplo, en un país pueden prevalecer ciertas condiciones psicológicas para la persona que no existen en el otro país. Naturalmente, el conflicto no está en el país ni en el ambiente exterior, pero este ambiente exterior puede hacer aflorar el conflicto interno. Algo se desencadena en la psique, algo que la mente consciente de la persona desconoce por completo. Puede ser una asociación, un clima emocional que afecta sutilmente a la personalidad.

La razón no puede determinarse sólo por lo que es exteriormente agradable para la persona. Sí, hay casos en que el infortunio exterior es tan difícil de soportar que la psique crea una enfermedad que desaparece en el momento en que los infortunios exteriores se eliminan. Pero muchas veces también pasa lo contrario. Cuando las condiciones exteriores parecen muy favorables, se manifiesta una enfermedad que luego desaparece en un ambiente diferente en el que las condiciones son mucho más difíciles. Esto puede ser porque el ser real sabe perfectamente bien lo que es bueno y necesario para el desarrollo de la personalidad. ¿No suele ser cierto que sólo por medio de ciertas dificultades te das cuenta del significado de tus conflictos interiores? Cuando las dificultades se eliminan, siguen latentes y escondidas y no puedes hacer nada para erradicar el núcleo. Así, la psique reacciona muchas veces para beneficiar a la persona, porque las condiciones fáciles y agradables causan un estancamiento, mientras que una condición desagradable puede sacudir a la persona de su rutina y hacerla buscar el remedio al origen de los conflictos.

Esta explicación general no basta para cualquiera que se halle en este predicamento. Sería necesario que encontraras cómo se aplican estos hechos a ti, personalmente, con todos sus detalles y variaciones. ¿Entiendes esto?

PREGUNTA: Entiendo lo que quiere usted decir, pero tal vez no me expresé correctamente. Esto no parece aplicarse a los casos que conozco. Por ejemplo, una persona a la que conozco sufre de fiebre del heno, pero en el momento en que se va a Europa la fiebre desaparece por completo. En el momento en que regresa, vuelve a sufrirla.

RESPUESTA: No veo por qué mis palabras no se aplicarían a este caso, hablando en forma general, pero, naturalmente, a fin de ayudarlo sería necesario un análisis personal de sus reacciones inconscientes. Ninguna generalidad, no importa lo verdadera que sea, puede ayudar a una persona en lo individual. Cómo él mismo no sabe lo que expresan sus emociones, nadie más puede estar en la posición de decir algo que se aplique o no a su caso particular. Tú no sabes lo que transcurre en su subconsciente; lo que le recuerda Europa, lo que asocia con su ambiente aquí, u otros factores. Pero déjame preguntarte esto: ¿Las condiciones de fiebre del heno también prevalecen en los lugares que él visita en Europa, pero a él no le afectan? ¿O dirías que en Europa las condiciones climáticas no conducen a que haya fiebre del heno? [Sí, absolutamente.] Bueno, si en Europa las condiciones climáticas no son propicias para la fiebre del heno, entonces es evidente que la cuestión no es Europa versus Estados Unidos, sino una condición atmosférica versus otra. Muy bien podría ir a un lugar en este país donde existan condiciones climáticas de naturaleza similar a la de los lugares que visita en Europa, y entonces tampoco sufriría la fiebre del heno. En este caso, la llave interior no se aplica a los sentimientos que experimenta en Europa o en Estados Unidos, sino más bien a las asociaciones enteramente inconscientes que tiene hacia ciertas manifestaciones de la naturaleza. Uno tendría que analizar por qué estas condiciones naturales le producen sufrimiento; lo que una vez, quizás, fue tan doloroso cuando empezó a desarrollar esta afección que su subconsciente se lo recuerda constantemente siempre que la atmósfera reproduce condiciones similares. Desde luego, las posibilidades son múltiples, y, como dije, sólo una investigación personal de la psique podría proveer la respuesta.

PREGUNTA: Me gustaría hacer una observación acerca de este mal. La literatura médica cita casos de personas que abandonaron sus hogares para irse a Arkansas o Arizona, por ejemplo, en busca de alivio para su fiebre del heno. Cuando llegaron allí, sí encontraron alivio. Posteriormente, cuando algún miembro en particular de su familia llegaba de visita, la afección volvía.

RESPUESTA: Claro, ésta es una buena prueba de lo que traté de explicar.

PREGUNTA: Esta noche es la víspera del sabbat. Resulta que también es la víspera de Yom Kippur, que es el Día del Perdón. En una noche así, en la antigua Nazaret, es probable que Jesús, como judío, hubiera estado en la sinagoga, entonando oraciones solemnes con su congregación. También se designa al Yom Kippur como el sabbat de sabbats. La palabra sabbat está cargada de significado y aparece frecuentemente en las Escrituras. Jesús se refirió a él cuando dijo: “El sabbat se hizo para el hombre”. ¿Qué quiso decir? Y también, ¿cuál es el significado del ritual cuando se recorre el camino hacia Dios?

RESPUESTA: Tomemos la primera pregunta: “El sabbat se hizo para el hombre”. Esta, como muchas otras citas de la Biblia, puede responderse en muchos niveles. No puedo analizar todos los distintos niveles de significado, pero trataré de combinarlos para darte la esencia de esta cita y que sea aplicable a todos los niveles. El nivel más exterior es obvio. Significa que el hombre debe tener un día en el cual dedicar sus pensamientos a su vida interior. Así, se dedica a Dios. En este día, debe dejar de lado sus actividades ordinarias. Si desea concentrar su atención en su vida interna, no puede hacerlo eficazmente si se distrae con otras cosas.

Las religiones han convertido en regla rígida esta sabia disposición y admonición. Con la rigidez, el significado interior se pierde. Las personas obedecen ciegamente y toman el sabbat—o el domingo—como el único día de la semana en el cual relajarse y descansar. Esto está bien, y así debería ser. Pero, ¿cuál es el descanso real? ¿Cuál es la única fuente de fuerza a la que puede acceder el hombre? Es Dios. Y Dios te dará la fuerza si tratas de conocerte para vencer tus debilidades, tus conceptos erróneos e ilusiones, tus limitaciones y tu ceguera. Dios en ti sólo puede manifestarse por medio de este camino de autobúsqueda, de total honestidad contigo mismo, del trabajo en favor de tu propio desarrollo.

No debe pensarse que literalmente significa que sólo un día específico debe designarse para el trabajo de autodesarrollo y la realización espiritual. El significado es: Cierta cantidad de tiempo debe dedicarse a la vida interna, a la reflexión y la contemplación, a la autoobservación. Así, y sólo así, serán capaces de entrar en sintonía con las fuerzas divinas que, de otro modo, están fuera de su alcance.

El sabbat de sabbats significa que esta religión en particular designó este día especial en el que debe hacerse un inventario. Aquí de nuevo, esto no significa literalmente que esto debe hacerse sólo en un día especial del año. Todos los que realmente trabajan en este Pathwork saben que hay ciertas fases en las que adquieren una visión general de dónde están en este momento, en comparación con dónde estaban antes, y en las que, hasta cierto grado, también pueden ver lo que aún les queda por lograr y los problemas internos que todavía no se han resuelto. Todavía están cerrados y bloqueados y, aunque quizás vean ciertas facetas, todavía carecen de la percepción suficiente para cambiar estas emociones. Así que saben lo que resta por hacer. Necesitan ciertas fases, ciertos momentos en este camino en los que adquieren una visión general, o tratan de adquirirla lo mejor que pueden.

Desde luego, estos significados originales se han perdido en gran medida. Pero ese es el significado real del sabbat de sabbats. Es, en cierta manera, un comienzo nuevo en la religión judía, que no por coincidencia sigue al Año Nuevo. ¿Te queda claro?

PREGUNTA: Sí, muy claro. Incidentalmente, la palabra sabbat realmente significa “descanso” y también “siete”. ¿Podría relacionar las dos palabras?

RESPUESTA: Ya sabes que las Escrituras dicen que el séptimo día es el día de descanso. También conoces el significado esotérico y místico del número siete. El siete es el número sagrado. Indica que las cosas llegan a un cierre, a un todo. No diré que a un final, pues eso no existe; siempre hay un comienzo nuevo, un principio. Es como el cierre de un círculo o ciclo. Cuando cierras un círculo, es un estado de paz, de descanso. Cada número significa cierto aspecto de un principio cósmico, así como personal y psicológico. El significado del número siete es el cierre de un ciclo. Luego sigues adelante y empiezas el siguiente ciclo. Todos ustedes saben que este Pathwork es como una espiral. Parece que dan vueltas en círculos, pero finalmente descubren que no es así. Resulta que el ciclo similar se halla en un nivel más profundo o más elevado. “Siete” indica la fase más reposada, en la que, en una medida menor, adquieres una visión general. El rompecabezas empieza a tomar forma. Ves que ciertas piezas han caído en su lugar. Durante un momento, en esta fase actual de tu desarrollo, tienes cierta claridad, y con ella cierta paz. Esto es relajante, hasta que llegas a la siguiente etapa en el ciclo ascendente, cuando puedes sentirte acongojado e inquieto de nuevo, cuando las cosas parecen salirse de su sitio otra vez, en ocasiones a tal grado que te preguntas si la paz que antes sentiste fue una ilusión. La confusión te dará una percepción y una paz más profundas en la siguiente etapa de descanso, cuando este ciclo se cierre otra vez, con la condición de que tu trabajo en el Pathwork sea suficiente tanto en profundidad como en buena voluntad.

Las semanas de siete días pasan en tu mundo, semana tras semana. Son simplemente el símbolo de los ciclos pequeños dentro de los ciclos más grandes. En realidad, el ritmo y la duración de cada ciclo es un proceso eminentemente individual. No sólo varían de un individuo a otro, sino en la misma persona. Un ciclo puede ser largo y otro breve. No tienen regularidad. La medición del tiempo en tu plano terrenal es enteramente simbólica, mientras que en la comprensión espiritual real no puede haber rigidez. No puedes forzar artificialmente las etapas; éstas nacen de tu trabajo, de tus necesidades individuales, de tus problemas y características personales. Y también nacen de tus esfuerzos en el Pathwork.

En cuanto a tu segunda pregunta, la que tiene que ver con el ritual, ¿te refieres a un ritual específico o al ritual en general? [En general. ¿Qué propósito tiene en el Pathwork?]

El ritual no tiene ningún propósito. Es un símbolo, un recordatorio, una invitación, por decirlo así, a pensar en el significado interno. Trata de ver más allá del ritual para encontrar el significado más profundo. No es nada más que un poste señalizador, un recordatorio. Existen dos categorías de respuestas humanas equivocadas al ritual. Hay quienes siguen haciendo rituales porque se imaginan que les da seguridad. Creen que al practicar el ritual obedecen el sentido que éste representa. Esto implica una pereza de pensamiento, y un deseo fantasioso de que con un mínimo de esfuerzo se pueda obtener un máximo de efecto. Muchas personas pertenecen a esta categoría, y no sólo los que pertenecen a una denominación religiosa. Hay maneras más sutiles en las que puede hacerse esto.

Las personas de la otra categoría dicen que el ritual no significa nada, y en cierta medida tienen razón. Pero también han llegado a la conclusión equivocada porque no se les ocurre que detrás del ritual pueda haber algo sabio, verdadero, flexible y vivo. Se percatarían de esto si tan sólo estuvieran dispuestos a pensar y considerar esta posibilidad. Sin embargo, no tratan de hacerlo, y por ello son incapaces de pensar más libre e independientemente que las personas de la otra categoría. El ritual en sí no tiene nada que ver con este camino, con el crecimiento, con la libertad que todos van a alcanzar tarde o temprano, trabajen ahora en este Pathwork o no. Pero la libertad llegará finalmente, cuando estén listos para ver que necesitan trabajar para alcanzarla. Entonces se acercarán a la libertad, pero no por medio del ritual.

PREGUNTA: ¿Podría hablarnos, por favor, del efecto de nuestra mente—es decir, nuestras imágenes, conclusiones equivocadas, desviaciones, etcétera—sobre nuestro cuerpo físico, sus procesos, su desarrollo, su degeneración por enfermedad y envejecimiento, y de cómo podríamos aprovechar el trabajo en el Pathwork para preservar y mejorar la salud de nuestro cuerpo. ¿Relacionaría usted esto también con lo espiritual?

RESPUESTA: Es realmente muy sencillo. Tus conclusiones equivocadas, tus conceptos erróneos y tus distorsiones crean un mundo interno de ilusión. Crean miedos y tensiones. Esto seguramente te debilitará primero en tus emociones, y luego, cuando una condición equivocada persiste larga e intensamente, al final aparecerá también en tu cuerpo. Los errores internos te hacen temer la vida; por lo tanto, a menudo, inconscientemente, deseas la muerte en diversos grados. El deseo inconsciente de enfermar es un grado de muerte. La debilidad, que resulta de la tensión y el miedo, crea indirectamente un debilitamiento del cuerpo físico, y directamente un deseo inconsciente de enfermar y morir.

Conforme se sanan las emociones, se integran con el proceso de pensamiento, en vez de ser dos facetas separadas. Esto da fuerza, con tal de que ambas se coordinen en la verdad. Así, la personalidad vive en un mundo sin miedo. Las ilusiones, como son falsas, a final de cuentas siempre crean temor y retraimiento de la vida. Cuando las ilusiones desaparecen, la voluntad de vivir, de estar sano, se vuelve cada vez más fuerte, ya que no está debilitada por los deseos inconscientes opuestos.

En cuanto a la segunda mitad de tu pregunta, realmente no hay una línea divisoria entre la naturaleza espiritual y la psicológica del ser humano. Su separación es sólo de grado. Es una ilusión que estas dos facetas de la personalidad difieran una de otra. Te diré a qué se debe tu confusión. De acuerdo con la imagen de Dios distorsionada, las personas creen que Dios les pide ser infelices, renunciar al placer y la alegría, hacer algo que vaya en contra de su ser más íntimo. Con mucha frecuencia, ésta es la raíz de la resistencia de la gente a la religión. La psicología, por otra parte, enseña lo contrario. Cuando la comprensión psicológica se aplica y se asimila adecuadamente, las personas se vuelven más felices, pero ciertamente no porque se vuelvan más egoístas. Sin embargo, muchas prácticas religiosas no te harán más feliz. Por eso piensas que hay una diferencia entre ambas.

En realidad—lo he dicho muchas veces, y lo diré otra vez—la verdad divina es que sólo puedes ser espiritual y encontrar a Dios dentro de ti si eres feliz. Pero la felicidad a expensas del egoísmo no es la solución. Tu objetivo es volverte generoso debido a la convicción de que esto es lo que tu ser real desea y no porque deberías serlo, o porque eso es lo que se espera de ti. La verdadera felicidad, por lo tanto, sólo puede llegarte si resuelves tus conflictos internos.

PREGUNTA: Una vez que se aprende algo, como el alfabeto, nunca tenemos que volver a aprenderlo otra vez. Pero con el Pathwork parece que uno siempre está recayendo. ¿Cómo es posible esto después de cierta cantidad de progreso en este camino? ¿Recaer en los tontos y mezquinos enojos? A mí me parece como si fuera el alfabeto.

RESPUESTA: Realmente no recaen, amigos míos. Lo único que pasa es que pensaban que habían aprendido todo este alfabeto específico, cuando sólo habían aprendido una parte de él. Antes de que puedan eliminar por entero ciertas emociones infantiles, tienen que tener un alto grado de percepción, ya que ninguna desviación interna está separada de otros conflictos internos. Todos están vinculados entre sí. Mientras esta percepción general no esté en su conciencia, los vestigios de las reacciones viejas siguen bullendo y saliendo a la superficie cuando los provocan.

El cambio interno tarda mucho tiempo; todos ustedes lo saben. Esto jamás debe desalentarlos. Tienen que reunir los pedacitos de información acerca de ustedes, uno por uno, mientras siguen observando sus reacciones equivocadas. Este proceso constante, si lo llevan a cabo sin impacientarse y enojarse con ustedes mismos, sino entendiéndose mejor con cada recaída aparente, será la mejor manera de alcanzar el cambio interior. Deben entender que este cambio no puede ocurrir muy rápidamente porque sus reacciones equivocadas llevan demasiado tiempo presentándose así. Sus vulnerabilidades personales están muy bien engranadas en el canal viejo. Por lo tanto, el proceso toma tiempo, y cada recaída aparente debería servir de medio para aprender y entenderse mejor. Así, se convierte en la mejor vía para el crecimiento que desean.

PREGUNTA: Cuando hay tantas cosas que todos queremos preguntar, ¿por qué es tan difícil hacer preguntas?

RESPUESTA: Esta pregunta podrá parecerles graciosa, amigos míos, pero toca un problema muy básico que he mencionado tantas veces que hacerlo de nuevo podría aburrirlos. Tiene que ver con la renuencia y el temor humanos de revelar lo mejor que hay en ustedes. Les preocupa que otros puedan reírse de ustedes o considerarlos insuficientes. O, tal vez, su pregunta pueda revelar una seriedad básica, una humildad conmovedora, un deseo de acceder a lo mejor de la vida y de ustedes mismos. O bien podría revelar un problema y exhibirlo a uno como un ser humano con problemas, con una búsqueda, vulnerable y confundido como lo están todos los seres humanos. En realidad, esto despierta ternura, pero las personas, en su distorsión, se avergüenzan tanto de estas luchas entrañables y conmovedoras que se libran en su interior como de sus defectos… y muchas veces aún más. Así como les da vergüenza mostrar amor o devoción, sienten más seguridad si son—o por lo menos parecen ser—superiores e invulnerables.

Muchos de mis amigos han superado y muchos otros pueden manifestar esta reacción humana universal de diferentes maneras. Pero aquellos de ustedes que todavía sienten esta timidez, examínense lo más seria y honestamente que puedan. Si estas emociones bullen en la superficie, traten de darles un significado y verán que, más o menos, son lo que digo.

PREGUNTA: En la última sesión usted dijo: “Ya no sentirán que es una injusticia que las personas subdesarrolladas y egoístas parezcan tener una vida fácil. Entenderán que están pasando por un ciclo de manifestaciones exteriores favorables”. Pero, de acuerdo con sus enseñanzas, también las manifestaciones exteriores deben ser el producto del estado interior de ser, algo que la persona debe de haber producido ella misma. Ahora bien, al observar a personas muy egoístas y subdesarrolladas recibir amor y vivir en un entorno agradable, ¿significa eso que en ciertos ámbitos se han liberado?

RESPUESTA: En primer lugar, no importa lo subdesarrollada y egoísta que pueda parecer—o realmente ser—una persona, también ella debe tener cosas favorables en su personalidad. De lo contrario, no habría estado lista para encarnar. Sólo porque es un alma más joven, se espera menos de ella—por parte de su propio espíritu o de su ser real—de manera que estos aspectos favorables tienen mayor peso que los mismos aspectos en una persona de quien puede esperarse más. Al mismo tiempo, las desventajas de una persona de mayor desarrollo cuentan más que las desventajas de un alma más joven. La expectativa máxima de acuerdo con el desarrollo general determina la duración y la calidad de los diversos ciclos, favorables y desfavorables. Por eso dicen las Escrituras que ningún ser humano puede juzgar a otro.

Además es una ilusión humana creer que otra persona es muy feliz sólo porque existen ciertas condiciones favorables. Puede haber un contento temporal, pero no la felicidad real que ya no le tiene miedo a la vida. Hay una gran diferencia. En el caso del tipo de persona que describes, su dependencia de otros y de los altibajos de la vida todavía es muy fuerte y esto no garantiza la felicidad. Sin embargo, esto no influye en el hecho de que puedan experimentar ciertas etapas de comodidad exterior.

Un aspecto de la inmadurez y la separación es que las personas siempre creen que la felicidad de la otra persona es mayor que la suya, mientras que su propia infelicidad es mayor que la de otros.

Que mis palabras sean nuevamente material para su continua autobúsqueda. Yo me retiro y los dejo con bendiciones, con amor divino para cada uno de ustedes. Que esta bendición y este amor los fortalezcan para hacer frente a la vida lo más plenamente que puedan, lo bueno y lo malo, sin retraimiento, sin miedo, ya que la vida jamás puede dañarlos. ¡Paz para todos ustedes! ¡Queden con Dios!

Dictada el 30 de septiembre de 1960.