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Pathwork

Conferencias del Guía

Conferencia 91. Preguntas y respuestas

Saludos, mis muy queridos amigos. Dios bendiga a cada uno de ustedes. Bendita sea esta hora.

Si tienen un número suficiente de preguntas, sería conveniente, en este momento, interrumpir la secuencia de conferencias. Han recibido una gran cantidad de material que no es posible que hayan absorbido intelectualmente, y menos aún emocionalmente… ni siquiera en un grado pequeño. Es cierto que la absorción emocional suele venir mucho después, así que sería imposible esperar a que eso sucediera. Abrumarlos en este momento con una rápida sucesión de material difícil no es aconsejable. Así pues, si tienen algunas preguntas, les responderé lo mejor que pueda.

PREGUNTA: Estoy confundido acerca de moralizar conmigo mismo en relación con ciertas supersticiones. Por una parte, sé que estas supersticiones con dañinas para mí; por otra parte, ahora sé que la moralización no es buena tampoco.

RESPUESTA: En tu trabajo has descubierto por qué deseas aferrarte a estas supersticiones. No tengo que entrar en detalles. El hecho de que hagas esta pregunta ahora es interesante desde el punto de vista de tu descubrimiento a este respecto. Quieres oírme decir que moralizas para que puedas seguir aferrándote a un mecanismo de defensa muy dañino e inútil.

INTERROGADOR: Usted me conoce muy bien.

PREGUNTA: En una conferencia anterior sobre el crecimiento emocional y su función, se hizo la pregunta de cómo manejar emociones irrefrenables cuando uno no tiene un helper a la mano. Pero, ¿qué puede hacer uno si las emociones están tan arraigadas, tan enterradas y reprimidas, durante tanto tiempo, que sencillamente no afloran en el grado en que uno quisiera?

RESPUESTA: Efectivamente, es muy importante poder reconocer este hecho, lo que indica un progreso sustancial. Este reconocimiento, en sí, indica una percepción interior. Con mayor frecuencia, una persona no sabe que hay más emociones enterradas que exigen aflorar pese a la resistencia. El hecho de que sepas esto ciertamente es señal de percepción y progreso. En el momento en que esta percepción existe se abre el camino, aun si en el momento todavía no puedes hacer nada al respecto. En primer lugar, debes alegrarte de este autorreconocimiento, en lugar de sentirte mal porque no puedes lograr lo que quieres al instante. En lugar de presionarte para llegar a un estado de mala conciencia, descansa en el conocimiento de: “Sé dónde estoy, y sé que algo en mí todavía se resiste”, y después trata de descubrir por qué te resistes.

¿Por qué tienes miedo de dejar salir tus emociones en toda su medida? Generalmente descubrirás que una de las razones es el miedo de ser incapaz de controlarte, de manejar estas emociones, y de verte forzado a ceder a ellas. Otro motivo de la resistencia es que todo el alcance de las emociones reprimidas de uno se presenta como un choque porque es tan contrario a su ser idealizado. En el momento en que sientas y reconozcas estos factores podrás manejar la situación, porque ahora sabes que estas razones son irreales e inválidas. Has aprendido, por ejemplo, que puedes estar consciente de estas emociones sin tener que exteriorizarlas. También sabes que si existe una falta de control, entonces ciertamente tienes menos control cuando estas emociones están reprimidas y no sabes de su existencia, que cuando las conoces y las entiendes claramente. Con este conocimiento y esta intención, no tienes nada que temer en ese sentido. En cuanto al miedo de descubrir que no eres tu imagen idealizada, también sabes cómo enfocar esto. Tienes que aprender a aceptarte con base en tus valores reales, que sólo puedes encontrar una vez que des el paso valeroso de renunciar a los valores falsos del ser idealizado.

PREGUNTA: Siento las emociones y son como una piedra en la boca del estomago. Simplemente no puedo dejarlas salir. Sé que están allí, pero es como una congestión.

RESPUESTA: Creo que es maravilloso que tengas esta conciencia, que no reprimas esta percepción. Esto tiene un gran valor; es muy constructivo. No importa que te lleves un poco más de tiempo y trabajo. No tienes nada que temer. El único motivo de preocupación es que seas completamente inconsciente de estas cosas.

PREGUNTA: Si la conciencia es la voz del Ser Superior que nos habla, ¿cómo podemos distinguir entre esta conciencia y, por ejemplo, los sentimientos de culpa?

RESPUESTA: En una conferencia anterior hablé de dos tipos de conciencia, pero con gusto te responderé ya que ha pasado mucho tiempo desde entonces. Mientras tanto, adquiriste más percepciones y comprensión, así que ahora, con algunos de los nuevos enfoques, puedes alcanzar una comprensión más profunda.

Como expliqué en aquella ocasión, hay dos tipos de conciencia: la conciencia del Ser Superior, y una conciencia artificialmente construida, sobreimpuesta, que se deriva del ser idealizado. La moralización de la que hablé es parte de esta última conciencia. Siempre que no vives a la altura de las supernormas que te impones, esto puede aparecer como la voz de la conciencia.

La única manera en que puedes distinguir entre las dos es la manera en que te sientes acerca de ellas. Hay una diferencia muy clara en cómo experimentas una o la otra. Cualesquiera palabras que te diga, o cualquier regla que pudiera pronunciar, serían muy engañosas. Pero sí puedo describir la experiencia emocional de cada una.

Si es la voz del Ser Superior, la conciencia real, entonces no habrá una desesperanza destructiva, una desesperación, enojo o impaciencia con uno mismo. No habrá sentimientos negativos. Habrá una percepción de la tendencia de uno hacia el egoísmo infantil, o la avaricia, o cualquier otra cosa, pero sin que te deprimas por ello. Al mismo tiempo, habrá un deseo simple de actuar en un nivel más maduro; no porque uno deba ser perfecto, no por el miedo de no ser perfecto, sino sencillamente porque uno desea hacerlo. No habrá una ansiedad compulsiva acerca del asunto. Será una decisión clara y sin presión que te hará sentir muy bien, aun si significa renunciar a una ventaja miope e infantil, aun si significa el reconocimiento de tendencias indeseables en tu carácter.

Por otra parte, cuando habla la voz de la imagen idealizada, muchos de estos sentimientos negativos estarán presentes. Te sentirás culpable de las tendencias negativas existentes, pero aún querrás que las cosas se hagan a tu manera. Sentirás miedo y angustia al pensar que actúas de acuerdo a tu niño interior. Este conflicto creará más angustia, más tensión e impaciencia contigo mismo y los demás. Si decidieras entonces llevar a cabo el acto correcto, sentirías resentimiento en vez de paz contigo mismo y los demás. Al mismo tiempo, el hecho de que tengas defectos, de que estés confundido acerca del rumbo correcto o incorrecto que debas tomar, de que puedas tomar una decisión equivocada y, por ende, incurrir en la crítica o la frustración, te sumirán en la desesperación. Todo esto es prueba de que has escuchado la voz de la imagen idealizada de ti mismo. La respuesta a cuál de las dos conciencias estás escuchando llegará sólo si puedes explicar tus reacciones emocionales.

Desde luego, ambas pueden existir lado a lado, simultáneamente. En este caso, la acción correcta no debe detenerse porque al dar cuenta de ti mismo has descubierto que las motivaciones negativas, la moralización y el ser idealizado desean lo mismo que el Ser Superior. Debes seguir haciendo lo que es correcto, sin dejar de trabajar en el aspecto negativo hasta que te liberes de él a través de tu comprensión de ti mismo. No te abstengas automáticamente de llevar a cabo una acción constructiva sólo porque has descubierto una motivación negativa o un impulso destructivo invertido en una supernorma forzada y compulsiva.

PREGUNTA: ¿Por qué me siento tan exhausto todo el tiempo? He consultado con médicos y no encuentran una razón física.

RESPUESTA: En efecto, este estado se aplica a muchas personas. Una de las razones generales—y desde luego es tu caso—es que se ha reprimido una gran cantidad de emociones. Aplastas no sólo las emociones destructivas que no te atreves a enfrentar y reconocer dentro de ti para lidiar con ellas, sino también los deseos y propósitos válidos y constructivos. No les prestas atención debido a un temor general a la desaprobación y a una falta de confianza en la validez de tus propósitos. Sientes que sólo porque los anhelas, no pueden ser válidos. Sientes que sólo porque quieres algo, no puede ser válido La represión de estos dos conjuntos de emociones consume una gran cantidad de energía. La energía que pierdes así produce una negación de la vida. Existe un sentimiento de futilidad acerca de la vida, de desesperanza, un miedo de hacer frente a las dificultades de la existencia. Podría decirse que el cansancio procede de esto, pero ello sería una sobresimplificación. La reacción en cadena va un poco más lejos. En otras palabras, debido a la represión de las emociones negativas, así como de las metas positivas, existe una futilidad, una falta de autoconfianza y, por lo tanto, el miedo de lidiar con las dificultades de la vida. El cansancio es resultado de esto. Asimismo, la futilidad es el resultado del cansancio, éste es el resultado de la futilidad… y ambos son el resultado de la represión. ¿Entiendes esto?

PREGUNTA: Sí. ¿Cómo puedo superarlo?

RESPUESTA: Querido mío, sólo hay una manera… y ésta es una extensa autobúsqueda, una autorrealización, un enfrentamiento contigo mismo, seguidos de la reconstrucción de ciertos rasgos de personalidad. Esto no es fácil, pero es la única manera. No existe una respuesta rápida y fácil.

PREGUNTA: Tengo una pregunta que se refiere a matar cualquier cosa que esté viva. Tengo una hijita y, desde luego, le he enseñado que es malo matar cualquier cosa. Sin embargo, ¿qué se puede hacer cuando hay alimañas en la casa?

RESPUESTA: Bueno, mis queridos amigos, he respondido a preguntas parecidas antes, y lo haré de nuevo. Este punto de vista de no matar algo, aún si es destructivo como las alimañas, por ejemplo, sería un fanatismo extremo y un total malentendido de la verdad. Existe una clase inferior de vida animal que sí es destructiva, y si todos ustedes se adhirieran a la rígida regla de que no hay que matar nada, ustedes mismos se destruirían. No matarían tampoco a los gérmenes. También los gérmenes son organismos vivos, aunque más pequeños. No pueden verlos con su visión ordinaria, pero hay vida allí. Ahora bien, ¿dónde termina todo? Si un organismo vivo pequeño y destructivo se conserva debido a esa regla, a la larga destruiría al organismo vivo más grande e importante. Al permitir a un organismo que viva debido a una regla de no matar, de todos modos matarían, aunque no verían el acto, ya que el procedimiento es muy dilatado. Aquí tienen un ejemplo típico de lo peligroso y falaz que es obedecer las reglas ciegamente. Al hacerlo, terminan haciendo la cosa misma que la ley prohíbe. Esto se aplica a cualquier verdad. La verdad llevada demasiado lejos, sin pensar, necesariamente se convierte en una falsedad. La verdad nunca es una regla rígida que puede aplicarse hasta el fin. Es dinámica y flexible y, por lo tanto, exige el término medio que sólo puede alcanzarse por medio del pensamiento y la evaluación responsables.

El dogma rígido se basa en estas reglas. La vida se ha extraído del espíritu viviente de la verdad, y se ha sustituido con la letra de la ley. Como las personas son demasiado perezosas para pensar y demasiado cobardes para tomar sus propias decisiones basadas en sus propias evaluaciones, quieren adherirse a un veredicto muerto. Entonces se sienten bien porque hacen lo correcto. La verdad no es tan cómoda. Tiene que buscarse constantemente por medio de la responsabilidad, el pensamiento, la decisión y la ponderación. Requiere un sentido de autorresponsabilidad y valentía. Esto se aplica a todo, incluido el tema de tu pregunta.

Preveo otra pregunta, y ésta es: ¿En qué nivel de la vida animal debemos detenernos? ¿Cómo lo sabemos? Hay muchas consideraciones, muchos factores que ignoramos. ¿Cómo podemos decidir qué vida animal es predominantemente destructiva y cuál es predominantemente constructiva? Esto también depende de las condiciones de una civilización específica y de factores ambientales. No hay aquí una respuesta fácil. Pero te repito que el fanatismo y la rigidez no serán la respuesta. La respuesta es el desarrollo evolutivo. No ha llegado todavía la hora en que la Humanidad esté lista para renunciar a la matanza de especies animales superiores, pero tampoco está demasiado lejos, al menos desde nuestro punto de vista. Llegará el momento en que la Humanidad ya no necesite comer carne. Sin embargo, hasta que llegue ese momento, muchas otras cosas tendrán que cambiar primero. El siguiente paso será la observancia estricta de evitar la crueldad innecesaria. Este paso no puede saltarse prohibiendo comer carne.

Hasta que llegue ese tiempo, sólo podrás encontrar dentro de ti la respuesta a estas preguntas. Explórate. ¿En que áreas tiendes a un fanatismo rígido? ¿En cuáles tiendes a ser irresponsable? Cada tema exige una actitud diferente, una nueva responsabilidad y un pensamiento minucioso.

PREGUNTA: ¿Podría hablar más extensamente sobre la distinción entre los estados seudoeufóricos de júbilo y el júbilo genuino? Esta pregunta ha sido respondida por muchas autoridades, pero ¿podríamos escuchar lo que usted tiene que decir al respecto?

RESPUESTA: La primera y más importante medida a fin de conocer la respuesta es preguntarte cuál fue el motivo para desear ese estado de júbilo. Desde luego, la primera respuesta siempre será “porque quería comunicarme con Dios. Lo quería para desarrollarme”. Pero, ¿realmente te desarrollas porque experimentas este estado? No si es artificialmente producido. La única manera de distinguir entre el júbilo genuino y el seudojúbilo es que respondas sinceramente si querías o no escaparte de las dificultades de la vida; si hay un deseo de placer supremo que no puedes alcanzar por medios sanos porque en tu alma hay demasiado miedo e inhibición. Siempre, y solamente, puedes encontrar una respuesta verdadera si vas a tus raíces y encuentras estos factores.

Si tienes una preocupación particular por este tema, esto en sí debería hacerte desconfiar. El alma predominantemente sana no tendrá ningún deseo en particular de experimentar estos estados eufóricos de júbilo. Tu deseo será más bien procurarte todo el placer que esta vida contiene sanando tu alma lo más posible. De esa manera encontrarás a Dios. No necesitarás, ni querrás, saltarte toda una experiencia de vida con el pretexto, aparentemente noble, de que tu propósito es la comunicación con Dios. Si deseas esto, existe en ti un miedo de enfrentarte cara a cara con la vida, y, por lo tanto, quieres evitarlo.

Los verdaderos estados espirituales de júbilo llegan inesperadamente y sin proponérselo. Se producen después de que la vida se ha vivido de verdad y no se ha evitado. De hecho, son muy raros. No representan un atajo. No son el resultado de evitar la vida y, aun así, desear el desarrollo y el progreso. Muchos desean esta imposibilidad misma. Tratan de tener estos estados forzándose a experimentar un júbilo que no puede ser genuino.

El individuo que transita el camino pedregoso y estrecho de un enfrentamiento real consigo mismo no tendrá ninguna experiencia de esas durante un largo tiempo. Ni siquiera la deseará con intensidad. Cuando no existe el anhelo de ella, esto podría ser una señal de que se tiene una actitud mental sana. La ausencia del anhelo significa una aceptación de la vida y una capacidad sana de lidiar con ella, o por lo menos la confianza y la intención de que la capacidad de hacer frente a la vida se adquirirá, en todos sus aspectos favorables y desfavorables, y, por ende, también la capacidad de experimentar la felicidad, el amor y el placer. Los superestados de euforia generalmente evitan todo eso. Si son genuinos, llegan, como ya dije, sólo después de encarar la vida en todas sus facetas.

Sin embargo, amigos míos, también es posible que este estado sea una combinación del deseo de escapar y un anticipo real de la experiencia espiritual genuina. Una combinación de tendencias interiores mixtas puede haber conducido a esta mezcla. Si el elemento genuino está presente, los alejará de la búsqueda de esta experiencia porque inconscientemente desean un atajo. En cambio, estarán más decididos que nunca a renunciar a toda resistencia interior a encararse en la mayor medida posible. Reconocerán que su deseo de comunión con Dios existía porque querían evitar una comunión consigo mismos. El valor y la humildad de encararse con todas las limitaciones que uno tiene habrán aumentado si tan sólo una partícula de esa experiencia fuera real.

Repito: En la medida en que esa experiencia fue genuina, en esa misma medida debe el camino subsecuente alejarlos de esos estados eufóricos. ¿Responde esto tu pregunta?

PREGUNTA: Sí. Pero, por ejemplo, en la oración y la meditación, uno recibe a veces mucha paz y felicidad interiores, casi un estado de júbilo.

RESPUESTA: La paz, la calma y la felicidad no pueden considerarse un estado eufórico de júbilo. De nuevo, como en la pregunta que tuvo que ver con los dos tipos de conciencia, deberías examinar qué sientes acerca de esta paz. Responzabilízate del sentimiento. En otras palabras, ¿es la paz el resultado de una pasividad malsana? ¿Contiene elementos de querer renunciar a la acción interior o exterior? ¿Significa que ahora sientes que ya no tienes que hacer nada para salir adelante en la vida? Esta pasividad malsana es tanto una señal de distorsión como de hiperactividad, prisa, presión y compulsión enfermizas. La verdad combina la actividad y la pasividad de una manera relajada. El conocimiento y el propósito de vivir la vida activamente no comprenden la inquietud interior. Cuando existe el sentimiento de paz sana, aumenta la fuerza y ésta te da la confianza de que superarás tus obstrucciones y vivirás la vida plenamente. Entonces la paz es genuina. Si, por otra parte, la paz es un sentimiento momentáneo, agradable y relajado, pero después de que se va ya no te queda fuerza para usarla constructivamente, entonces esa paz era falsa. La paz y la fuerza reales por lo general vienen después de que has hecho reconocimientos desagradables que has aceptado plenamente.

PREGUNTA: ¿No es una mejoría duradera también una vara de medir?

RESPUESTA: Sí. Lo que dije antes conduce a una mejoría duradera. Esta mejoría duradera necesariamente llegará si esa experiencia fortalece la meta y la ejecución de encontrar las propias obstrucciones y finalmente resolverlas. Esperar una mejoría duradera simplemente porque has tenido una experiencia espiritual es un malentendido. La verdad es que la experiencia influye en las propias acciones y en la actitud de conseguir la mejoría a través de tus esfuerzos, tu valor y tu humildad. Hay una diferencia sutil pero importante en esta perspectiva. Además, dicha experiencia es casi siempre el resultado de esfuerzos serios en el sentido correcto, y éstos, a su vez, deben producir más esfuerzos.

Además, ciertamente no es fácil juzgar lo que constituye una mejoría. Como todos ustedes saben, el cambio real es un proceso tan gradual que pasa casi inadvertido y sólo lo descubren más tarde. Un cambio rápido en la personalidad de uno rara vez es confiable. Por otra parte, podría significar una gran mejoría que empezaran a aceptarse como son, pues ésta es la base sobre la que han de trabajar. Esto puede pasar inadvertido por cualquiera. Las mejorías reales suelen ser sutiles.

PREGUNTA: Mi pregunta ya ha sido respondida en parte. Tiene que ver con la mejoría en el Pathwork. ¿La mejoría ocurre automáticamente a través del autorreconocimiento, o hay algún valor en ciertas disciplinas que exigen resoluciones, o en prometerse a uno mismo no repetir ciertos patrones?

RESPUESTA: Prometerse a uno mismo no repetir ciertos patrones puede ser muy arriesgado porque no puedes evitarlos mientras no encuentres la razón de ellos. Una vez que hayas descubierto su existencia, todavía tienes que entender la necesidad interior, aunque falsa, que tienes de ellos. Para ti, son una defensa necesaria. Mientras no entiendas estos factores a fondo y no hayas reconocido que la defensa es destructiva e ineficaz; que, de hecho, te trae la cosa misma de la que deseas defenderte, estas promesas a ti mismo serían inútiles. Si puieras un alto al patrón sin la comprensión necesaria, experimentarías una ansiedad extrema. Esto, a su vez, produciría otros patrones destructivos. O, si siguieras repitiendo impotentemente el patrón a pesar de la promesa hecha, te enojarías contigo mismo y te desanimarías. O bien, podrías entrar en un conflicto tal acerca del asunto que reprimirías tu conciencia de la repetición. Repetirías la pauta de una manera tan sutil, tal vez ligeramente diferente, que ya no te darías cuenta de ella y tendrías que hacer el reconocimiento de nuevo.

Por lo tanto, no aconsejamos promesas de este tipo. Sin embargo, es necesaria cierta disciplina. Por ejemplo, exhortarte a encararte honestamente, una y otra vez; o aceptar que el cambio toma tiempo y necesita una gran cantidad de comprensión; o no aflojar en tus esfuerzos de autoobservación y tomar nota de tus acciones y reacciones. También se necesita disciplina para darse cuenta siempre que los patrones se repitan en variaciones.

La respuesta a tu pregunta es una combinación de disciplina en el sentido que te he indicado, y darte permiso de desarrollar toda tu naturaleza. Sólo esta combinación puede producir crecimiento, y éste no puede acelerarse.

El paso necesario antes de deshacerte de una pauta destructiva es entender la defensa interior y la necesidad que tienes de ella. La consecuencia será la aceptación madura de los resultados de esta defensa hasta que la psique esté lista para prescindir de ella. Esta es una etapa preliminar necesaria. Sin ella, la madurez es imposible. Esta etapa no puede abreviarse. Una vez que estés verdaderamente listo para soltar el patrón, ya no necesitarás hacerte promesas. No desearás ponerlo en práctica, ni sentirlo, ni actuar de acuerdo con él. Lo superarás muy naturalmente.

Vean, amigos míos, cómo muchas veces tienen una actitud equivocada en la carrera hacia su desarrollo. Esta prisa indica, por una parte, una fuerte imagen idealizada, que es: “Debo ser perfecto ya”. Esto sólo fortalece la no aceptación de sí mismos como son ahora. Por otra parte, la prisa también indica esto: “Mientras sea imperfecto, tengo que experimentar situaciones imperfectas, insatisfacción y frustración. Por lo tanto, debo volverme perfecto de prisa para ser perfectamente feliz”. Esto incluye la actitud infantil de la que hemos hablado con frecuencia de no aceptar la vida como realmente es. El niño desea el paraíso en la Tierra. Es cierto que en esta etapa ya han progresado del estado de exigirle felicidad a la vida y a otros, enojándose cuando no se les da y negando cualquier responsabilidad por sus deseos. En este punto ya se han dado cuenta de que son los dueños de su destino. Pero aún no aceptan que la vida debe tomarse como un asunto imperfecto. La capacidad de derivar felicidad de ella aun cuando no sea perfecta, de aceptarse a sí mismos como individuos comunes y corrientes, es la mayor señal de crecimiento y madurez.

En una sesión privada hace algún tiempo, le dije a uno de mis amigos, y lo repito aquí públicamente: “Han oído hablar de muchos aspectos de lo que constituye la madurez y la inmadurez. Uno de los grandes hitos en el camino hacia la madurez es la capacidad de renunciar a ser especial o grandioso, y aceptar que son comunes y corrientes, y que viven una vida común y corriente. Si pueden obtener felicidad de lo ordinario y de ser ordinarios, entonces verdaderamente han avanzado mucho. Si se aceptan a sí mismos y a la vida de esa manera, ya no tendrán que flagelarse para ser perfectos. Ya no necesitarán el paraíso en la Tierra. Verán su propio progreso con ecuanimidad. Ya no sentirán ninguna frustración o infelicidad como un desastre. Se darán tiempo para crecer. Ni siquiera tengo que decir que si la compulsión de ser felices y perfectos se elimina, serán mucho más felices y perfectos que antes. Así, enfocarán su progreso con el tipo correcto de disciplina; no intentando tener acciones perfectas, sino renunciando a la resistencia a encarar lo que generalmente está frente a ustedes pero que es lo más difícil de ver. Pueden estar muy decididos a encontrarse. Esperan tener algunas percepciones profundas e importantes de un impacto devastador, mientras que las pequeñas cosas ordinarias que revelan tanto sobre sus problemas están frente a sus ojos y no las ven. Ver lo que está allí exige disciplina y la voluntad de ver.

PREGUNTA: ¿No es la oración una especie de disciplina para mantenerse en cierta dirección elegida?

RESPUESTA: Sí. La oración es una manera buena de no renunciar a tus esfuerzos en la dirección correcta.

PREGUNTA: ¿Cómo logra una persona restablecer una experiencia emocional acerca de Dios? No hablo del Dios de la religión, sino del Dios que es. Sé que los motivos son importantes. Tal vez quiera adorar a Dios, que probablemente no exista en mí. O quizás lo desee con la idea de obtener algo, que está en mí. O tal vez lo quiera para obtener una comprensión intelectual. Creo que puede haber cierta necesidad de un padre. Esos son mis motivos. Tengo algunas ideas de dónde puedo obtener este sentido de Dios. Lo intenté a través de mi trabajo, de los libros. ¿Qué hago ahora, a dónde voy a fin de desarrollar este sentimiento por Dios?

RESPUESTA: En cuanto a los motivos que citaste, son verdaderos, pero en modo alguno todos. El último que mencionaste es un factor mucho más fuerte de lo que te imaginas y contiene muchos aspectos que todavía ignoras. Además, tal vez no te guste escuchar que no sólo tienes motivos negativos de los que pareces enorgullecerte, sino que también hay un motivo muy sano, una verdadera necesidad espiritual que desatiendes y que no quieres ni siquiera reconocer. Pero, por el momento, los motivos son de importancia secundaria. Está bien que puedas enumerar algunos de ellos, pero eso no importa en este punto.

La primera consideración es descubrir cómo puedes alcanzar esta experiencia interior, qué hacer, a dónde ir. Sólo hay una manera: alcanzar la yoidad [N. de la T.: término filosófico que significa “la condición de ser yo”] o identidad individual. No puedes tener una experiencia de Dios genuina, y confiar y creer en Él, si no confías y crees en ti. En el grado en que lo hagas, no sólo confiarás en otras personas, sino que también confiarás en Dios. Así que mi consejo es: No busques a Dios en iglesias o templos. No lo busques por medio del conocimiento, los libros ni las enseñanzas. Búscalo en ti y Dios se te revelará. Dios está en ti. La confianza, la fe, el amor y la verdad: todas estas cosas existen en ti. Ningún conocimiento exterior te brinda una experiencia de Dios genuina, y, lo que es más, ni siquiera la aceptarías. Si lo hicieras, te sucedería por motivos malsanos, tanto como lo contrario. Aprende primero a confiar en ti, a pesar de las muchas razones por las que crees que no puedes o no debes. Este camino en sí debe darte con el tiempo una confianza muy sana en ti mismo. Y eso es todo lo que necesitas para encontrar a Dios.

Hay muchas personas que se aferran a Dios sólo porque no confían en sí mismas. Éste es el tipo equivocado de fe, el enfoque incorrecto. Este tipo de fe está verdaderamente construido sobre arena. Es la religión falsa que lleva a la obediencia y al temor. Es muy destructiva porque acrecienta la debilidad y no la fuerza. Debes evitar ese tipo de religión. No sólo se le encuentra en confesiones religiosas muy conocidas, sino también en individuos que no están afiliados a ninguna religión. Es un veneno sutil y generalizado.

PREGUNTA: He notado que cuando confieso mis defectos a otros, parece darles alivio y los ayuda a encararse. ¿Podría hacer algún comentario sobre esto?

RESPUESTA: Sí, es muy cierto. Es muy obvio por qué sucede esto. Mira, en su soledad y su separación, las personas creen profundamente en sus emociones—aunque su mente les diga lo contrario—que ellas son las únicas que tienen todas estas debilidades y defectos. Se sienten excluidas, diferentes, separadas, y, por lo tanto, es un gran alivio que se acerque a ellas un ser humano que tiene la fuerza de enfrentar y confesar debilidades, defectos o limitaciones similares. Eso les da valor y les facilita mucho más hacer frente al ser, mientras la creencia irracional e inconsciente de que son las únicas conduce a más represión.

Mis muy queridos amigos, sean benditos, cada uno de ustedes. Que estas respuestas les ayuden otra vez a dar un paso más en la dirección correcta. Que un pequeño grano eche raíces en ustedes. Que les ayude a absorber todo el material que han recibido, aunque parte de él rinda frutos mucho después. Perseveren, amigos míos, y se convertirán en seres humanos que puedan amarse, respetarse y gustarse aunque todavía sean humanos y ordinarios… y así disfrutar la vida sin sentir que tienen que ser perfectos. Esto no los conducirá al extremo opuesto equivocado de la pereza, sin el deseo de cambiar y crecer. Pronto, tal vez sientan la diferencia en su motivación interior entre el impulso de desarrollarse porque se flagelan—mientras sienten que no merecen la felicidad sino el castigo porque son imperfectos—y el impulso de desarrollarse porque lo desean libremente.

Sean benditos, todos ustedes y sus seres queridos. ¡Queden en paz, queden con Dios!

Dictada el 27 de octubre de 1961.