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Pathwork

Conferencias del Guía

Conferencia 95. La autoenajenación y el camino de regreso al ser real

Saludos, mis muy queridos amigos. Que Dios bendiga a cada uno de ustedes. Bendita sea su valiente lucha para encontrarse.

En estos momentos—para ustedes el comienzo de un año nuevo, aunque para nosotros la fragmentación de ser que ustedes llaman tiempo no existe—me gustaría darles una comprensión global de su trabajo actual. Emplearé un enfoque que está adaptado a sus nuevas percepciones.

Entendamos primero la lucha humana como tal. El hecho mismo de ser humanos es un problema porque se encuentran ustedes en un estado intermedio. Han despertado de un estado inferior, una forma de planta o animal en el se hallaban en un estado de ser y en armonía, pero sin conciencia. Todavía no han alcanzado un estado de estar en armonía con conciencia. Este estado intermedio es la lucha humana, una lucha no sólo para los que están en cualquier tipo de camino en el que tratan de encontrar su ser, sino para todos y cada uno de los seres humanos, sin importar su estado de desarrollo, su carácter o sus esfuerzos. La única diferencia entre aquellos que trabajan activamente para encontrarse y los que no lo hacen es que los primeros traen esta lucha misma a la conciencia, mientras que los segundos no se dan cuenta de ella. La lucha de ustedes tiene el objetivo de encontrar el estado de ser y al mismo tiempo estar en conciencia. Con ésta, pueden alcanzar una combinación apropiada de actividad y pasividad, acción e inacción. Muchas veces se confunden acerca de esto.

La lucha humana trata de superar las obstrucciones que provienen de la inconsciencia. La inconsciencia significa irrealidad, falsedad. La falsedad produce sufrimiento. Esto podría expresarse también como la lucha entre el espíritu y la materia. La materia es el resultado de la inconsciencia, la irrealidad y la falsedad. La Humanidad ha tratado de dominar la materia de muchas maneras, pero a final de cuentas siempre debe significar el dominio sobre la falsedad… en ustedes, personalmente. Sólo cuando se vuelvan conscientes de su propia falsedad, no la falsedad general, finalmente podrán vencerla.

Sólo a medida que descubran su propia irrealidad—las conclusiones equivocadas, las seudosoluciones y las evasiones—alcanzarán el centro de su ser. Lenta pero seguramente empezarán a actuar y reaccionar desde su centro, y no desde las sobreimposiciones erróneas y distorsionadas. Sólo cuando actúen y reaccionen desde el centro de su individualidad alcanzarán y afectarán el centro de otros, sin importar si ellos trabajan o no en un camino como éste. Esto obedece a la ley de la afinidad: la atracción de sustancias similares y la repulsión de las disímiles.

Una y otra vez buscan en vano su ser real, el centro de su ser. Se confunden porque suponen que las sobreimposiciones son su ser real, simplemente porque se han acostumbrado tanto a ellas. Tal vez hayan descubierto su destructividad, su artificialidad, pero todavía no son capaces de prescindir de ellas. Aún no han adquirido el sentido, la conciencia y la experiencia de su ser real. Se preguntan: “¿Quién soy yo? ¿Dónde está mi ser real?”

Yo trato de guiarlos al centro de su naturaleza desde diversos ángulos, mediante varios enfoques. Puedo ayudarlos, pero ustedes tienen que hacer el trabajo del reconocimiento, del enfrentamiento consigo mismos, del cambio. En suma, la lucha es suya. Si quieren ser felices, vivir una vida fructífera y rica, tienen que estar completos, no escindidos. Y esto sólo puede suceder si son su ser real. Si desean realizarse, es lógico y razonable que la lucha y el esfuerzo tengan que ser suyos.

El estado de autoenajenación—el de no ser su ser real—es tan predominante que sus síntomas no son conspicuos. No los notan porque son tan generales que ustedes suponen que son “normales”.

Examinemos de nuevo la autoenajenación, lo que significa, cómo se manifiesta y de qué manera puede reconocerse. Una manera de detectar la autoenajenación es determinando en qué áreas de la vida se sienten impotentes, atrapados en situaciones fuera de su control. Siempre que existe tal estado de impotencia, debe de haber un problema subyacente, un conflicto no resuelto. Para llevar esto un paso más allá, pueden ver ese conflicto no resuelto como el resultado de la autoenajenación, o ver ésta como el resultado de un problema no resuelto. Comoquiera que deseen formularlo, la impotencia, la insuficiencia, la parálisis de sus facultades son los resultados de la autoenajenación. Esto está conectado íntimamente con problemas no resueltos que están basados en el error.

Es muy fácil malinterpretar estas palabras, especialmente en el caso de una persona que haya escogido la seudosolución del poder. No ser impotente no significa que siempre ganen, que nunca sufran frustraciones, ni insatisfacciones, que las cosas siempre vayan de acuerdo con los planes ideales. Al contrario, si adoptan la seudosolución del poder, son más dependientes de otros y de la vida que la mayoría. ¡Tienen que ganar! Su objetivo inmediato tiene que realizarse. Si no es así, se sienten debilitados y humillados. Como el cumplimiento de todos los deseos y el ganar constante no pueden depender únicamente de ustedes, entonces son dependientes. Invierten su propia fuerza inherente en otros a quienes consciente o inconscientemente presionan para que cumplan sus mandatos. Ponen su fuerza, su ingenio y su razón fuera de ustedes, y los dirigen a otros en lugar de usarlos para sí mismos. Esto es autoenajenante. Los conduce a ser tan impotentes como la persona francamente sumisa, obediente y débil.

Al decirles que existir en su ser real los hará dueños de su vida, no me refiero a una compulsión guiada por el poder de ganar siempre y jamás prescindir de lo que desean. Cuando su ser real domina su vida, sus fuerzas trabajan constructiva y productivamente, debido a un mínimo de problemas internos. No están paralizadas por un mal manejo interior. La riqueza de su espíritu, de su individualidad humana, se desenvolverá con toda su fuerza. Cuando se encuentran en una situación difícil, usarán su fuerza para encontrar la solución interior y exterior, pues siempre hay una buena solución. Todo lo que tienen que hacer es verla.

Cuando su experiencia del ser, de otros y de la vida no está distorsionada, sino de acuerdo con la realidad, expresarán todas las fuerzas benignas—la razón, el amor, la comprensión, la percepción interior, la fuerza, el ingenio, la resiliencia, la flexibilidad, la adaptabilidad, la autoafirmación, la creatividad—de las que está dotado su ser real. Se expresarán adecuadamente y serán entendidos porque su ser real es libre. Estarán en posición de discriminar—de hacer elecciones y tomar decisiones—porque el miedo y la angustia habrán desaparecido. Al hacer una elección apropiada y madura podrán distinguir entre lo que es real, válido y constructivo y lo que no lo es. Con esa claridad encontrarán la salida a cualquier dificultad, y la dificultad misma se habrá convertido en un peldaño.

Pueden alcanzar esta etapa sólo cuando la no realización no los aniquile. ¿Por qué tiene este efecto en ustedes? Porque su experiencia del ser y de otros está tan distorsionada que sienten cualquier frustración como si fuera un rechazo personal y una prueba de su insuficiencia. Pueden renunciar a esta actitud sólo entendiendo plenamente que su valor, su dignidad y su derecho a ser amados no dependen ni de la realización ni de la falta de ella. La falta de realización puede ser el resultado de la inhibición de su fuerza. Esa fuerza es su ser real, pero la inhibición no tiene nada que ver con su ser real. Éste se halla sencillamente inactivado por su percepción distorsionada de la realidad, de ciertos factores de su vida.

La persona enajenada de sí experimenta la frustración como algo mucho más doloroso que la no realización del deseo o la meta misma. En otras palabras, el dolor de no tener lo que quiere es mucho menor que el factor adicional de recibir aparentemente una prueba de su falta de valía, de su insuficiencia y de no ser dignos de amor; de no ser nada. Desde luego, esto es inconsciente. De hecho, se esfuerzan mucho por no darse cuenta de esta conclusión. Se esconden bajo las tendencias, pensamientos, sentimientos y actitudes totalmente contrarios. Sin embargo, hay una parte de ustedes en la que sí perciben las cosas de esta manera tan dolorosa. Esto explica el dolor muchas veces desproporcionado de un fracaso, un rechazo o una falta de éxito en un ámbito específico. Pueden racionalizarlo culpando a una situación real verdaderamente severa. Sin embargo, por debajo conectarán su valía con la situación exterior. Sólo después de darse cuenta de este proceso y de su razonamiento defectuoso pueden estar en posición, primero, de percibir la realidad y así encontrar su ser real a este respecto, y, en segundo lugar, dejar de estar enajenados de su ser real. Sólo entonces podrán también modificar la situación exterior.

Al atravesar este proceso y percibir su sentido distorsionado de la realidad, su sentido de ésta mejorará automáticamente. El resultado de esto será que inevitablemente atribuyan menos poder a las circunstancias exteriores que antes. Se sentirán menos impotentes a medida que se vuelvan capaces de movilizar su fuerza inherente y otras facultades que conducen a una vida rica. La inmovilización de estas facultades fue resultado de la autoenajenación que, a su vez, estaba conectada con—y era resultado de—su experiencia distorsionada de la vida y del ser, su incapacidad de renunciar y su ilusión de ser aplastados, aniquilados y sin valor alguno si ciertos deseos no eran satisfechos en el momento indicado, por decirlo así.

Su miedo al fracaso no es tan intenso por el fracaso mismo, sino porque implica que fallaron porque son inferiores. Su miedo a la responsabilidad no es tan grande debido a su pereza, sino porque la falta de realización implica que son inferiores. Su miedo a la frustración del placer no es tan intenso porque no puedan vivir sin él, sino porque significa inferioridad. Una vez que vean y experimenten que ésta es una distorsión, a la larga la superarán. A medida que lo hagan, aumentará su capacidad de percibir y experimentar factores como el éxito, la responsabilidad y el placer en su realidad, y tendrán acceso a su ser real. Ya no tendrán que vivir con una capa de fingimiento que los enajene del centro de su individualidad. Realizarán en ustedes lo que hasta ahora había sido sólo un potencial. Esto puede suceder sólo cuando dejen de vivir en la periferia y regresen al centro de su ser.

Mientras vivan en la periferia, sitúan su poder fuera de ustedes. Pueden investir a alguna autoridad de estos poderes, se trate de un individuo o de una institución. Pueden simplemente proyectar sus propios poderes inherentes a la vida, al destino y a “circunstancias inmodificables”. Entonces aguardan impotentemente el favor del destino, y si éste no llega, culpan a la injusticia y a la arbitrariedad del mundo más que a su propio error. Están mirando en la dirección equivocada. No se les ocurre mirar a dónde podrían encontrar muchas soluciones. Prefieren seguir siendo impotentes, arrojando sus propios poderes, fuerzas y facultades a la periferia. Así, jamás serán capaces de resolver nada.

La enajenación de sí también existe en la forma de proyectar sus propias facultades y poderes a aspectos del ser. Ahora bien, podrían pensar que esto no puede ser porque, si es el ser, entonces no es enajenación del ser. Sin embargo, sí es autoenajenación proyectar facultades, autoridad, dependencia y fuerza a fragmentos aislados de su personalidad, en vez de hacerlo a la totalidad. Si esperan una vida buena y rica, si esperan que la solución de sus problemas y dificultades provenga de sólo uno o varios de sus valores y no de una combinación armoniosa del todo, se vuelven rígidos con tal énfasis exagerado. De esta manera descuidan otras facultades y se enajenan del ser, en el sentido de que dejan una parte integral de su ser entero fuera de servicio.

Esto es más cierto aún cuando usan sus diversas seudosoluciones. Si releen ahora las conferencias que se ocupan de ese tema y de la imagen idealizada de sí mismos, entenderán lo que significa esto en términos de autoenajenación. Se concentran en algo irreal e irrazonable, algo ajeno al ser real cuya naturaleza es la realidad y la razón. Además, las seudosoluciones y el ser idealizado son egoístas y están desprovistos de amor por su naturaleza misma, y como tales son ajenos al ser real, cuya naturaleza intrínseca es el amor. Las seudosoluciones y el ser idealizado son simulaciones. El ser real es intrínsecamente genuino.

La mayoría de ustedes, en el curso de este trabajo, se han dado cuenta de que en algunas situaciones no funcionan como lo hacen en otras áreas en las que no tienen estos problemas. Están inhibidos. No pueden expresarse. No pueden comunicarse y relacionarse ni con otros ni con ustedes mismos. Están confundidos y ansiosos. Sus facultades están paralizadas. Esto no se debe a que realmente son así y no pueden evitarlo. Es porque su ser real no funciona en estas situaciones. Están enajenados de su ser real debido a su irrealidad, su simulación, su insistencia en permanecer en la periferia y, desde allí, buscar una “solución”.

Las personas que no están enajenadas de sí mismas experimentan la riqueza de su individualidad. Experimentan su propio poder. Confían en sí mismas porque pueden renunciar y liberarse de la compulsión y la ansiedad. Se relacionan con ellas mismas, están en contacto con el centro de su ser, y por ende, pueden relacionarse con otros. Todo esto sucede sin que se sobrestimen. No tienen que estar en la gloria y la perfección, y debido a ello utilizan la riqueza infinita de su ser. Esto podría expresarse así: “Soy fuerte. Mis posibilidades son múltiples, y si me llegan dificultades exteriores, puedo superarlas; primero, enfrentándolas plenamente, y después, mediante mi voluntad de lidiar con ellas con la verdad, no superficialmente, ni en nombre de las apariencias. No tengo que ser grandioso. No tengo que ser glorioso ni especial. Soy un simple ser humano, como tantos otros, pero como tal estoy dotado de grandes poderes que todavía no he convertido en realidad. Estos poderes no pueden expresarse ni desenvolverse debido a mi irrealidad, mi visión distorsionada. Están en mí, pero sólo podrán manifestarse cuando mi percepción de la realidad se vuelva más veraz”. Así es como las personas que no están enajenadas de sí mismas se experimentarán. Están equipadas para lidiar con todas las situaciones que la vida les presente. También se experimentarán en una relación realista con el mundo en general y con otros individuos.

Las personas enajenadas se experimentan como demasiado pequeñas o demasiado grandes, y fluctúan entre estas dos distorsiones. Otras personas las harán sentirse o inútiles y dependientes, o inflarán su ego. Esto es tan sutil que no pueden darse cuenta de ello de inmediato. En su intelecto saben que no es así y son completamente inconscientes de que, en sus emociones, experimentan de esta manera el efecto que otros tienen en ustedes. Se necesita un poco de autoindagación y observación en este sentido para estar conscientes de lo que pasa en ustedes todo el tiempo.

Una vez que funcionen desde su ser real, no se experimentarán ni inferiores ni superiores a otros. Pueden observar sus defectos, pero esto no tiene nada que ver con sentirse superiores a ellos. Pueden observar en otros cualidades de las que ustedes carecen, pero esto no tiene nada que ver con sentirse inferiores. Cuanto más inútiles y despreciables se sientan en algún rincón oculto de su personalidad, más tenderán a sobreinflar su ego. Cuanto menos disminuido se sienta su ser real, menos necesitarán inflarlo. Y su relación con otros dependerá de cómo los perciban y cómo se vean ustedes en su relación con ellos.

En la fluctuación de ser más o menos de lo que realmente son, se enajenan de sí mismos. No se experimentan en su situación real. ¿Cómo pueden entonces experimentar a otros en su realidad? Experimentan ciertas facetas de ellos que pueden exagerar dependiendo de cómo parezcan disminuir o realzar su propia personalidad. En otras palabras, alguien que parezca poderoso, fuerte e invulnerable, cuya aceptación desean particularmente, adquiere para ustedes un aura de deslumbramiento que está fuera de proporción con la realidad. Están tensos y ansiosos frente a esta persona y la perciben de una manera muy distorsionada.

Su evaluación intelectual puede ser muy precisa, pero su experiencia emocional está matizada por sus miedos y deseos en conexión con esta persona, incluso si no tienen otro propósito que el de usar al otro para elevarse ustedes, para salirse de la inferioridad que los envuelve. En suma, cuando están enajenados de sí mismos no experimentan a los otros en su realidad; ellos los afectan de acuerdo con los problemas de ustedes. No es posible la comunicación en estas condiciones; sin embargo, la comunicación suele ser esencial para eliminar un problema exterior. De una manera burda, pueden experimentar a otros como enemigos o esclavos potenciales, así como ustedes son alternativamente una o la otra cosa.

¿Cómo pueden disfrutar de la vida y regocijarse con su riqueza si su percepción está tan obnubilada? Sólo siendo ustedes mismos son capaces de tener felicidad. Esto pueden verlo ahora con facilidad. Volverse conscientes de estas condiciones, de esta perspectiva y experiencia limitadas—que son el requisito para cambiar su capacidad de experimentarse a sí mismos y a otros en la realidad—exige mucha autoobservación de su parte, en un nivel nuevo de sus emociones. También requiere cierta cantidad de progreso en este Pathwork antes de proceder orgánicamente a esta etapa. Entrar en este ámbito es un proceso gradual, como consecuencia de un progreso previo. Sucede tan sutilmente que, al principio, tal vez ni siquiera se den cuenta de que han entrado en realidad en esta fase.

Pero déjenme asegurarles, amigos míos, que en el momento en que se experimenten en su irrealidad—una vez que vean verdaderamente que no se relacionan ni con ustedes ni con otros, que están enajenados de ustedes mismos en estos sentidos específicos—dan un paso más grande hacia la realidad que si trataran de llegar a ella por la fuerza antes de estar listos. Aquí, como siempre, primero tienen que experimentar plenamente la distorsión antes de poder salir de ella. El hecho mismo de que estén conscientes de su irrealidad es un paso importante para salir de ella. No pueden entrar en contacto con su ser real antes antes de que experimenten plenamente que todavía no están en contacto con él.

Usen los diversos indicadores de su autoenajenación que les he dado para experimentarla. Tomen cualquiera de sus problemas actuales y véanlo desde el punto de vista de cómo se sienten verdaderamente victimizados, presa de las circunstancias. Luego observen lo frustrados que se sienten cuando expresan sus deseos e ideas a otros. Vean lo inseguros y confusos que están acerca de los temas y de qué quieren realmente. Consideren cuándo pueden cambiar las cosas y cuándo no. ¿Realmente han explorado todas las posibilidades de que disponen? ¿Están enteramente abiertos a ideas nuevas, soluciones nuevas? ¿Está su voluntad interior activa y capaz de recibir inspiración nueva a fin de cambiar un viejo mal provocado por sus propias acciones, o insisten en que la solución se les entregue en las manos? Esta dependencia les mostrará no sólo su autoenajenación, sino también su voluntad de permanecer así. Además, observen sus reacciones emocionales frente a otros y cómo les afectan. ¿Los hacen sentir pequeños o grandes? ¿Experimentan a las personas como seres multifacéticos y complejos con sus propias vulnerabilidades, sus propias luchas, o son para ustedes—emocionalmente—sólo más o menos, mejores o peores, más o menos poderosos que ustedes?

Cuando se sientan insatisfechos con su vida, pregúntense si esto no se debe a su sentimiento de que no han desarrollado todos sus potenciales. Si la respuesta es sí, entonces están enajenados de sí mismos. De lo contrario, nunca se sentirían insatisfechos con su vida, independientemente de las tormentas temporales. Tienen el poder de cambiar esto, paso a paso, por medio del proceso del Pathwork.

La palabra “autobúsqueda”, que usamos constantemente, adquirirá ahora un significado nuevo para ustedes. En el verdadero sentido de la palabra, significa el hallazgo del ser real. No puede tener lugar una autobúsqueda a menos que cambien activamente algo en ustedes. Básicamente, este camino puede dividirse en dos grandes fases. La primera es reconocer y entender las raíces de sus problemas, sus errores, su irrealidad, entenderlas en todo su alcance y profundidad, su significado y sus causas, efectos, eslabones y conexiones. La segunda fase es el cambio. El cambio puede ocurrir de diversas maneras. Puede ser muy gradual y automático, de modo que ni siquiera se den cuenta de cuando ocurra. Ocurre por la mera percepción interior y la comprensión de su irrealidad y sus distorsiones. Cuanto más comprendan, más cambiarán automáticamente. Este cambio está basado en las leyes de la evolución y el crecimiento orgánico.

Pero también hay otro tipo de cambio que se aplica a ciertas facetas de los problemas de personalidad. Este tipo requiere un modo diferente de acción y reacción después de que hayan adquirido una cantidad suficiente de percepción y comprensión, ya sea exterior o interiormente. Este cambio es menos gradual. Consiste en su determinación de ya no seguir con su vieja pauta de comportamiento. Exige su voluntad para instituir una pauta nueva. Sin embargo, nunca deben hacer esto mientras no estén plenamente convencidos de su valor para ustedes mismos y para otros, mientras la decisión no sea completamente suya sino que esté basada en una autoridad exterior. Pero una vez que hayan alcanzado este punto de convicción, deben recurrir a cierta autodisciplina.

Esto también es sutil y puede conducir fácilmente a una mala interpretación. Si fuerzan la disciplina, sin una decisión independiente y una convicción plena, los motivos son malsanos y no producirán resultados constructivos. Los motivos pueden ser querer obedecer y apaciguar a otros, y venir de su imagen idealizada de sí mismos. El resultado será la ansiedad y nuevos patrones destructivos.

No obstante, llega un punto en el que la autodisciplina y la determinación repetidas son necesarias porque, de lo contrario, no pueden arrancar de raíz viejos hábitos enterrados, a pesar de su libre albedrío y su comprensión. Que estén o no listos para este cambio más drástico, sólo ustedes pueden saberlo. Mientras sus emociones aún duden de la validez y la ventaja de la manera nueva, no están listos. Mientras persista en ustedes una gran ansiedad cuando traten de prescindir de la manera vieja, no están listos para una renuncia forzada y un cambio drástico. En este caso, deben seguir trayendo a la luz más errores ocultos. Si se preguntan: “¿Por qué me siento de esa manera?” siempre tendrán resultados, si realmente desean encontrar la respuesta. Mientras la bondad del camino correcto los llene de ansiedad, estarán todavía bajo la impresión, por lo menos a este respecto, de que la bondad representa para ustedes una desventaja. Desde luego, en la realidad no es así. Pero primero tienen que llegar al punto de aplicar el conocimiento exterior de que la bondad significa una vida productiva para su problema interior específico.

No puede existir felicidad ni crecimiento real a menos que tenga lugar un cambio en la personalidad. Puedo leer algunos de sus pensamientos. No digan que el cambio no existe. Eso no es cierto. El universo y todo lo que hay en él cambian constantemente, están en un flujo constante. Incluso su cuerpo no es el mismo que era hace varios años. Todo cambia, incluso en la materia física, aunque no se percaten de ello. Cuando siempre están junto a un ser vivo y en crecimiento, no ven el crecimiento que tiene lugar. Lo notan sólo retrospectivamente. Pero la esencia misma de la vida es el cambio. Si no hay cambio, no hay vida. Si permanecen estáticos, están en un predicamento. Son infelices. No están vivos. En un grado alto, la lucha humana existe porque una parte de ustedes crece orgánica y sanamente de acuerdo con las leyes de la naturaleza, mientras que otra parte permanece estática.

Muchas veces preguntan por qué algunas personas, que obviamente todavía están en un estado bajo de desarrollo, viven con cierta armonía, mientras que otras, mucho más altamente desarrolladas, viven en la lucha, la desarmonía y la infelicidad. La razón, amigos míos, es que las primeras se desarrollan continuamente, de acuerdo con su potencial. Su vida es equilibrada. No hay discrepancia. Las personas más altamente desarrolladas suelen no realizar su potencial, no desarrollan sus posibilidades inherentes. Como están más arriba en la escala, podrían hacer mucho más. Sin embargo, enfatizan exageradamente partes de su ser que ya están desarrolladas, que no necesitan desarrollo en este punto, mientras que una parte descuidada de su ser permanece estática. No hay cambio porque no desean que lo haya. Se concentran en lo que disfrutan porque esto ya es libre, mientras que lo que necesita trabajo permanece estéril. No es sólo la discrepancia como tal lo que causa la desarmonía, sino el hecho de que tienen la capacidad de lograr más. Podrían traer a la vida lo que yace muerto y estático.

Este factor es parte esencial de la lucha humana. Si consideran que el crecimiento y el cambio son placenteros porque su desarrollo pasado ya los ha liberado de los grilletes en un área, están en un flujo constante. Al mismo tiempo, su resistencia al cambio y al crecimiento donde todavía no ha tenido lugar el trabajo duro de enfrentar e iniciar el cambio, hace que permanezcan congelados y rígidos en otra parte de su personalidad. Esta asimetría es más dolorosa de tolerar que si toda la personalidad estuviera dormida todavía, por decirlo así. Una vez que han alcanzado ciertas etapas no pueden regresar y “dormirse” artificialmente. Tienen que seguir el ritmo de la naturaleza y del cosmos. La única solución para alcanzar la armonía otra vez es hacerse más y más conscientes de la realidad, del crecimiento y del cambio en todos los niveles de su ser.

Así que no digan que el cambio es imposible. Podría añadir que es lo único posible. El cambio es el único proceso orgánico y natural de la creación, y por lo tanto también lo es dentro de ustedes. Si trabajan bien en este camino, constantemente descongelarán la sustancia de su alma que estaba congelada hasta ahora. La pondrán en movimiento y le permitirán así crecer, para que finalmente ocurra un cambio real y notable.

Permítanme decir una cosa más acerca del ser real, otra pista más sobre cómo encontrarlo. Quiero mostrarles cierto ritmo de desarrollo en una fase específica que es apropiada en este momento, porque muchos de ustedes, amigos míos, o ya están en esta fase o se hallan a punto de acercarse a ella.

Recientemente hablamos de sus necesidades. Para empezar, ni siquiera están conscientes de ninguna necesidad en particular. En teoría, desde luego, saben que todo el mundo tiene necesidades, físicas o de otra índole, pero ustedes no sienten ninguna necesidad emocional específica. Esta inconsciencia no se aplica sólo a una persona que acaba de entrar en este camino. Incluso después de que ya hayan progresado considerablemente de otras maneras, aun así pueden no saber lo que necesitan. Darse cuenta de sus necesidades, aunque sea superficialmente, exige de su parte una atención focalizada, mucha autohonestidad y mucha exploración interior. Ahora bien, amigos míos, si tienen que eliminar las capas exteriores de su conciencia a fin de encontrar las necesidades falsas antes de encontrar las reales, ¿no es ésta otra prueba sustancial de su autoenajenación? Si estuvieran relacionados con su ser real, si estuvieran en contacto con su realidad, tendrían una conciencia absoluta de sus necesidades reales, aunque no estuvieran satisfechas.

Al proceder así, se dan cuenta de sus necesidades reales. Estas también pueden subdividirse. En primer lugar, se volverán conscientes de la necesidad de recibir, ya sea amor, comprensión, cercanía con otros o realización creativa. Hacen un gran esfuerzo para tener esto mediante un acto de recibimiento. En su conciencia emocional les parece que necesitan a alguien o alguna cosa que les permita satisfacer estas necesidades mediante algo, por sutil que sea, que se los dé. Todas las necesidades que acabo de mencionar pueden ser reales o falsas; ya saben eso.

Y entonces se volverán conscientes de la necesidad de dar. Tal vez necesiten dar lo que necesitan recibir, pero el énfasis en sus emociones cambia. La necesidad de dar amor, más que de recibirlo, entra más en su conciencia. La necesidad de relacionarse con otros y entenderlos, más que ser entendidos por ellos, se vuelve más clara. A este respecto también, podrían no encontrar una salida. Dependen de encontrar al sujeto, y mientras no lo encuentren, sus necesidades permanecen insatisfechas. La única diferencia entre ahora y antes es que ahora están intensamente conscientes de las necesidades y de la insatisfacción, mientras que antes estaban obnubilados y confusos, y experimentaban la falta de realización de una manera indirecta. La rigurosa conciencia de la no realización podría, de hecho, tener raíces enteramente diferentes que la no realización de las necesidades reales, ya que estas últimas jamás producirán ansiedad y urgencia. Sólo las necesidades reales trastocadas en necesidades falsas tienen ese poder. Así, volverse conscientes de sus necesidades reales, mucho antes de que puedan satisfacerlas y mientras experimenten conscientemente la falta de realización, seguramente les traerá alivio, armonía y paz, porque han entrado en otra etapa de realidad y verdad.

Huyen de la conciencia de sus necesidades reales no sólo porque hacer frente a la no realización es doloroso, pero aún más porque la falta de realización es prueba de su inferioridad. Una vez que hayan alcanzado la fuerza, la valentía, la humildad, la determinación y la realidad para hacer frente a sus necesidades reales—recibir y dar—y para soportar la frustración temporal, habrán alcanzado un área mucho más vasta de su ser real de lo que se imaginan, ya que éste es su ser real. Su problema de la no realización en sí pasa a ocupar un segundo plano en comparación con la fuerza que adquieren al encontrar su hogar. El desconocido—su ser enajenado—encuentra su hogar dentro de la realidad del centro de su ser.

Para alcanzar este punto tienen que viajar por muchas carreteras secundarias y desviaciones, y una vez que lo hayan alcanzado, tendrán que atravesar un periodo de vacío, de conciencia de su necesidad y anhelo insatisfechos. Pero al encarar la no realización y soportarla, no con una humildad y debilidad falsas, sino con la fuerza de poder tolerarla el tiempo que se requiera como consecuencia de los patrones que pusieron en marcha y cuyos efectos todavía no se han borrado, no sufrirán las agonías que sufrieron antes de esta conciencia. La no realización no los debilitará. Por el contrario, al adquirir una percepción interior más profunda y plena, y acercarse así más a la realidad, poco a poco empezarán a causar diferentes efectos. Los viejos efectos negativos no se disuelven inmediatamente después de que encuentran la causa que los produjo. Pasará un tiempo antes de que las causas positivas nuevas y constructivas puedan entrar en vigor y producir efectos comparables. Esto no sucede de la noche a la mañana.

Después de cierto periodo de insatisfacción consciente de las necesidades reales—a diferencia de la insatisfacción inconsciente previa de las necesidades reales—mientras buscan y aprenden y se aferran a la realidad de ustedes mismos, tendrá lugar un periodo de satisfacción parcial. Habrá contratiempos y decepciones ocasionales en las que tendrán la oportunidad de observar su recaída interior en los viejos patrones, cosa que podría haber ocurrido sin que ustedes lo supieran. Así, estas recaídas y decepciones exteriores constituyen un periodo necesario de fortalecimiento del nuevo modo de vida, por decirlo así. Lo integran, lo vuelven parte de ustedes hasta que se convierta en su “primera naturaleza”, como verdaderamente lo es en esencia.

En este punto han descubierto el camino a casa. Han dado algunos pasos tentativos hacia ella—y por lo tanto han cosechado ocasionalmente sus frutos—, pero aún no están firmemente plantados en este terreno nuevo. Todavía fluctúan y se alejan de él, tentados por sus viejos hábitos. En esta alternancia entre realización y no realización, tienen la oportunidad de asirse con mano firme a su terreno, si desean utilizar este tiempo de esa manera. Así, allanan el camino para establecer un patrón enteramente nuevo, una causa nueva, en la salud, la realidad y la productividad. No obstante, los efectos no se manifestarán hasta que la causa haya madurado, por así decirlo.

PREGUNTA: Al disciplinarse cuando llega uno al punto en que desea cambiar un patrón porque ha hecho ciertos reconocimientos, empieza una batalla. Puede uno hacerlo, pero no se siente bien haciéndolo. Aunque uno sabe que es infeliz a la manera vieja y desea cambiar, hacer el acto correcto tampoco se siente bien. Escuché que dijo que en esta etapa no está uno listo, pero, ¿cuándo se va a disciplinar?

RESPUESTA: En esta etapa, la disciplina debería tomar la forma de descubrir por qué no te sientes bien al respecto. ¿Qué se interpone entre tú y tu comprensión? Debe de haber algo en ti que no está convencido todavía, que aún duda de que esto sea bueno, o ventajoso, o seguro, o lo que sea. Debe de haber una parte en ti que todavía se aferra a la vieja manera destructiva, a pesar de que tú también la ves como destructiva. Trae eso a la superficie, y entonces podrás eliminar el error a este respecto. Por lo tanto, no te fuerces ni te disciplines en tus acciones hacia otros, sino más bien usa la disciplina para descubrir más cosas de ti.

PREGUNTA: Cuando sufre uno mucho, cuando está separado de alguien y sabe que debe ser así y lo acepta, de todos modos sufre un dolor profundo, más aún cuando está consciente de sus propios sentimientos y de la profundidad del amor que tiene; ¿esto es sano, no? ¿Acaso no tarda tiempo sanar?

RESPUESTA: No puedo responder a la pregunta diciendo que es sano o malsano. Depende enteramente de cómo se siente. Puede ser algo muy sano. Pero también puede contener ciertas corrientes malsanas. Esto es muy difícil de determinar en una respuesta general. Es algo completamente individual. Mi consejo, a fin de determinar si es sano o no, es que la persona pregunte dónde puede haber sentimientos de impotencia, de debilidad, de lástima de sí mismo, de estar sujeto al dolor de la vida. Si te sientes empobrecido, si tu personalidad se siente empobrecida por esta separación, entonces debe de haber un dolor malsano, tal vez además del dolor sano. Pero si la pérdida se siente igualmente dolorosa sin una sensación de autoempobrecimiento, entonces es puramente sana.

PREGUNTA: Si un ser humano encuentra dos corrientes opuestas dentro de sí, si uno reconoce la falsedad de una corriente y luego la segunda corriente hace su aparición, ¿dónde entra la disciplina?

RESPUESTA: Como dije antes, el uso de la palabra “disciplina” podría conducir a un malentendido. Puede conducir a la represión, a la supresión, a una acción sobreimpuesta por la fuerza que no puede ser útil para un crecimiento genuino. Tu concentración y determinación deben ir más bien en la dirección de una mayor comprensión de por qué existe esa corriente. La respuesta exterior puede ser muy obvia, y sin embargo debe de haber también una respuesta interior que tenga muy poco que ver con la exterior. Esta corriente puede ser algún tipo de seudoprotección. Puede satisfacer cierta necesidad falsa. Encuentra este significado y sabrás cómo proceder de allí. La primera respuesta que puedas encontrar en lo más profundo de ti quizás no sea todavía la respuesta final. Tal vez contenga todavía otro “por qué”. La etapa que describes indica que no has concluido la fase de búsqueda en esta área, y, en consecuencia, el cambio, con su disciplina necesaria, es prematuro. Busca aquí sólo más conciencia. Ya puede haber ocurrido un cambio, pero no en este sentido. Lo repito, esta búsqueda constantemente crea un cambio en tu ser emocional, mental, espiritual e incluso físico porque te enfrentas a ti con total honestidad. Pero éste es el primer tipo de cambio que examiné, y no el segundo que exige una forma más directa de disciplina. En la primera etapa debe existir también la disciplina, pero con un énfasis en un mayor enfrentamiento con uno mismo, en rendir cuentas de lo que realmente sientes y por qué.

PREGUNTA: Ya veo. Entonces, mientras existan dos corrientes opuestas, ¿es necesario profundizar más?

RESPUESTA: Sí, claro. [Gracias]

PREGUNTA: Vacilo en preguntar algo, debido al reciente revuelo que causaron mis preguntas. Me parece que no se les considera muy inteligentes. Antes de hacer mis preguntas, me gustaría preguntarle francamente si ustedes, que son almas mucho más desarrolladas, recurren a un razonamiento del que yo no soy capaz, porque a menos que hablemos en un terreno común, me temo que no existe un medio de comunicación entre nosotros.

RESPUESTA: Mi querido amigo, en primer lugar no creo que nadie pueda decir, cuando alguien no entienda algo, que esto indica una falta de inteligencia. Las personas más inteligentes están bloqueadas en las áreas donde tienen problemas. La inteligencia que existe en otros sentidos no funciona aquí. Eso les pasa a todas las personas—a algunas más obviamente que a otras—, pero ningún ser humano está completamente libre de esto. Jamás he visto aún a un individuo que en alguna área no tenga una opresión, algún prejuicio, una cerrazón, un miedo de renunciar a una idea preconcebida. Esto, desde luego, se debe al mecanismo de defensa que elige un punto de vista específico como algo necesario y seguro, pero ésta es sólo una explicación. No elimina el hecho como tal. Las personas que están bloqueadas entienden mal, malinterpretan, se ponen ansiosas y entran en conflicto acerca del tema o escuchan todo lo contrario de lo que se dice. Sólo el grado difiere, y cualquiera que juzgue puede tener la misma condición en un grado menor o menos notable, y tal vez en relación con un tema diferente. Así que no estás solo. Tal vez formules tus preguntas de una manera más beligerante que otros, pero eso a mí no me importa y te aliento a hacerlas, siempre que seas sincero y actúes de buena fe, independientemente de lo que algunos de nuestros amigos humanos puedan decir. Es necesario. Es bueno para ti. Y es bueno para todos.

En lo que se refiere a los diferentes tipos de razón, sólo hay una razón. No hay varios tipos. Aquí de nuevo, es sólo cuestión de grado. La diferencia es que los seres humanos, que todavía están en su lucha humana, tienen disminuida su razón. Tal vez no su inteligencia, pero sí su razón. La razón viene del ser real, así que el grado que tenga su autoenajenación, en ese mismo grado no funciona la razón. El ser real es pura razón y puro amor. También podrían llamarlo sabiduría. Una es impensable sin el otro. No puede haber razón ni sabiduría sin amor, y viceversa.

Así que todos tenemos los mismos órganos para comunicarnos. Si un ser se ha desarrollado más que el otro, debido a que ya ha superado algunas luchas, eso no significa que la comunicación sea imposible. La comunicación depende en gran medida de la voluntad de las personas involucradas. Si la voluntad de entender y de hacernos entender está presente, ya se ganó la mitad de la batalla. No creo que ninguno de ustedes haya tenido dificultades para comunicarse conmigo.

Te sugiero que hagas tus preguntas la siguiente vez. Si todos tienen suficientes preguntas, podríamos dedicar otra vez un periodo a una sesión de preguntas y respuestas.

Mis queridísimos amigos, sean todos ustedes benditos en espíritu, en alma y en cuerpo. Que estas palabras les ayuden a continuar su autorrealización activamente, a hacer brotar toda la maravillosa fuerza, razón, amor, creatividad, ingenio y capacidad de felicidad que ya existen en ustedes. No tienen que arrebatar estas cosas del exterior. Yacen como un tesoro dentro de ustedes. Libérenlas del error, la evasión, el miedo de enfrentar la verdad sobre ustedes mismos. Desistan de vivir superficialmente en el sentido de satisfacer al mundo y no a sus propias normas. No vivan en favor de las apariencias en ningún área de su vida. Vivan en la verdad y la realidad. Encaren todos los problemas en su totalidad. Mírenlos con ojos objetivos. No se apresuren a resolverlos, y encontrarán en camino de regreso a su ser real.

Sean benditos. Regocíjense por todo lo que espera a ser liberado en ustedes. Nada sino la alegría los espera. Pronto podrían llegar al punto en que la lucha humana será fuente de gozo y cada paso adelante significará más crecimiento y felicidad. ¡Queden en paz, queden en Dios

Dictada el 5 de enero de 1962.