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Pathwork

Conferencias del Guía

Conferencia 96. Preguntas y respuestas. Comentarios adicionales sobre la pereza como síntoma de la autoenajenación

Saludos mis muy queridos amigos. Bendiciones para todos ustedes. Benditos sean su trabajo, su perseverancia y sus esfuerzos en este camino.

Que más y más personas encuentren la alegría de enfrentarse verdaderamente a sí mismas, no importa lo doloroso que esto pueda parecer al principio, ya que no hay seguridad más grande. De hecho, la única seguridad que existe es la de convertirse en su ser real. Esto no puede lograrse de ninguna otra manera más que haciendo frente a sus errores e ilusiones. Su ser pequeño puede obstruir este esfuerzo, puede tratar de autocomplacerse y de negarlo. No presten oído a las voces de este ser pequeño que los jala en la dirección opuesta a la verdadera seguridad y experiencia de la vida a la que están destinados.

Prometí que esta noche la dedicaría a responder a sus preguntas. Primero quisiera añadir unas cuantas palabras a mi última conferencia, sobre el tema de la autoenajenación. Aunque queda mucho que decir sobre ella, me gustaría tocar un punto específico.

Hablamos sobre algunos de los síntomas de la autoenajenación como: no relacionarse consigo mismos y con otros tal como ambos son en su ser real; no experimentarse a sí mismos en su verdadera fortaleza; no identificarse consigo mismos y con su realidad interna profunda, sino más bien con las capas sobreimpuestas de su personalidad; depender de la opinión pública más que de sus propias convicciones, de las seudosoluciones y los mecanismos de defensa que han construido con tanto esfuerzo a lo largo de los años.

Muchas personas se impiden vivir por un sentimiento de cansancio e incluso apatía. Esto puede hacerlos sentir enojados y culpables acerca de lo que comúnmente llamarían pereza. Esta también es un síntoma, uno de los muchos efectos de la autoenajenación. Por lo general se supone que la pereza es simplemente un defecto. Sin embargo, ésta es una evaluación muy superficial. La pereza no es un defecto que pueda superarse por la mera voluntad. Pero la superarán si la ven profundamente y entienden su verdadero significado como consecuencia de la autoenajenación, ya que si están verdaderamente anclados en el centro de su ser, no serán perezosos. No se sentirán apáticos. No desearán permanecer ociosos. Disfrutarán de sus periodos de descanso y relajamiento, pero esto no tiene nada de que ver con la pereza ni la apatía. Entrarán en el flujo pleno de la vida, y enfrentarán cada día y cada actividad con gran ánimo. Cuanto más enajenados estén de ustedes mismos, menos posible es esto. Cuanto menos enajenados estén de ustedes mismos, más participarán en la vida y la experimentarán en toda su plenitud. Las energías necesarias se regenerarán y se repondrán por sí mismas.

Perder la energía no es cuestión de edad; no en la realidad, amigos míos. Si bien es cierto que una persona joven tiene cierta cantidad de energía almacenada que se gasta sin importar cuántas obstrucciones existan, una vez que esta energía se acaba, la autoenajenación obstaculiza su regeneración. Así, ven las manifestaciones exteriores y las juzgan—suponiendo que la energía decrece con la edad—en vez de ver la verdadera causa subyacente. En el momento en que piensan así, están en un error, amigos míos. Este pensamiento erróneo cierra una puerta. Creen en una ilusión, en una manifestación superficial.

Cuando entiendan la conferencia anterior completamente—y esto sólo pueden hacerlo aplicándolo a ustedes—entonces se darán cuenta de que lo que suelen juzgar rápida y superficialmente como “vejez” no es nada salvo el producto de su autoenajenación.

La hiperactividad compulsiva viene de la misma raíz que la pérdida de energía, y es sólo una sobreimposición. Es su lucha contra la pereza que desaprueban. No saben luchar constructivamente entendiendo la fuente, así que pelean contra uno de los muchos síntomas en vez de contra la causa. No necesito decir que el remedio es precario. La hiperactividad compulsiva, así como la pereza y la apatía, provienen de una raíz idéntica. Encontrarán en la persona hiperactiva un deseo nostálgico de no hacer nada.

Su fuerza, su energía y su placer por la vida pueden reponerse sólo dentro del centro de su individualidad, cuando ya no crean en la simulación y la ilusión. El trabajo que están haciendo en el Pathwork—con la condición de que estén realmente dispuestos—debe conducir a este resultado, que es una alegría constante y hace que la vida sea verdaderamente significativa y productiva. Sólo entonces encontrarán la actividad que sea en sí significativa para ustedes, de modo que sean uno con ella. Sólo entonces desplegarán su destino.

No existe ningún ser humano que no opere con simulación en algún nivel. Hemos discutido esto largamente en muchas de las conferencias anteriores y en su trabajo privado. Ahora es importante que conecten la simulación con la autoenajenación y con todas sus ramificaciones. Encuentren la simulación sutil, pues esa es la única clave para volverse conscientes de su ser real.

Y ahora, amigos míos, estoy listo para sus preguntas.

PREGUNTA: Voy a pedir una sesión privada para preguntar cómo superar mis defectos con miras a ser digna de una reunión con mi esposo, quien falleció el 5 de abril de 1960. Antes de esa sesión privada le pido con todo el corazón que por favor contacte a mi esposo que está allá, y le permita que me dé a conocer sus deseos e instrucciones muy especiales en relación con mi crecimiento. Pido desde lo más profundo de mi ser que me dé no sólo un esquema general, sino también pautas específicas adaptadas a los límites de un ser humano aún encerrado en el cuerpo físico. Apenas he hecho progresos más allá de reconocer mis defectos, y agradecería que se me dieran indicaciones de otros defectos que todavía no reconozco.

RESPUESTA: Mi querida hija, con mucho gusto haré contacto con tu esposo. Pero déjame decirte algo que puedo ver muy claramente. No estés tan agitada. No creas que tus esfuerzos, por encomiables y aconsejables que sean, dependen de que vuelvas a encontrar a tu pareja. ¡No es así! Si lo fuera, el Creador que hizo el mundo de ese modo sería cruel. Puedes descansar tranquila en la certeza del amor que es la Creación. Crees en el amor de Dios, ¿o no?

COMENTARIO: No puedo superar el sentimiento de rebelión que tengo porque Dios se llevó a mi esposo.

RESPUESTA: Sí, querida mía, pero no ves que por esta incapacidad de aceptar te muestras tan agitada y compulsiva. Sin la rebelión, no necesitarías flagelarte tanto. Nadie puede desarrollarse de verdad en ese estado mental, no importa cuánto lo intente. Si tu incentivo para desarrollarte se basa en el miedo de no volver a ver a tu pareja, de no ser lo suficientemente buena, este mismo miedo es producto de tu rebelión amarga e irrazonable. Y sobre estos cimientos, el crecimiento no es posible. Por lo tanto, primero debes trabajar con esta rebelión misma y su subsecuente agitación.

Haces de la rebelión y la agitación tu incentivo para crecer. Estas emociones malsanas y autodestructivas tienen que desaparecer antes de que puedas iniciar tu ascenso. Así que lo que tienes que aprender primero es la aceptación de la realidad. Si aceptaras más al mundo, te aceptarías más a ti misma. Y si te aceptaras más, tendrías más confianza en la vida, en la fuerza vital, en Dios, en la sabiduría y el amor de la Creación. Pero tu falta de aceptación te vuelve ciega, egocéntrica y temerosa. Sólo aprendiendo la aceptación puedes alcanzar el estado de relajación interior que tanta falta te hace. Esto no significa que no debas hacer un esfuerzo por desarrollarte. De hecho, éste es el desarrollo que tanto deseas. Cada paso del camino de desarrollo requiere de un énfasis y diferentes materias con las cuales lidiar. No puede haber mayor desarrollo para ti a menos que domines este paso ahora. ¿Quién puede lograr nada, ni la más insignificante cosa terrenal en el estado de miedo y agitación en el que te encuentras? ¡Y que es el resultado de tu rebelión!

En verdad te digo esto: Aun si no trabajaras en ti para nada, y no lograras nada más que dejar ir tu agitación y tu rebelión, ello te llevaría más lejos que todas las críticas y acusaciones que te haces sin soltar la situación misma que vuelve necesarias para ti todas las acusaciones que te lanzas. El terror que hay en ti, que no puedes soltar, es esta misma rebelión y falta de aceptación de la vida… y por lo tanto también de la muerte. Si no absorbes nada salvo esto ahora, te liberarás de muchas cosas. Y créeme, tu reunión con tu pareja no depende de lo que hagas o no hagas. Eso es todo lo que puedo decirte en este momento. En cuanto al resto, me dará gusto establecer contacto con tu esposo y te lo contaré.

COMENTARIO: Gracias.

RESPUESTA: ¿Entendiste lo que dije?

COMENTARIO: Tal vez. No estoy muy segura.

PREGUNTA: En mi búsqueda de mi ser real, ¿cuándo y cómo sentiré que he hecho un contacto pleno y real con él?

RESPUESTA: Antes de que lo sientas, primero te volverás muy consciente de una falsedad, no importa cuán sutil sea; una simulación no sólo de cómo deseas aparecer ante los ojos de otros, sino de toda tu manera de enfocar la vida. Tu modo de operación suele construirse sobre una simulación sutil. Una vez que estés consciente de ella, estarás mucho más cerca de darte cuenta de tu ser real de lo que te imaginas, siempre que no te quedes atrapado en esta difícil fase. Si entonces tomas la decisión interior de prescindir de esta simulación, y corres lo que parece al principio un riesgo tremendo, al final descubrirás a tu ser real. Sólo entrando en el aparente vacío sin estas simulaciones, sólo renunciando a tu falsa seguridad, tendrás la oportunidad de encontrar la verdad; es decir, a tu ser real. Sólo después de correr el riesgo de la inseguridad sin simulación encontrarás la seguridad real en tu ser real. Debes tomar la decisión de arriesgarte a vivir por tus propios méritos, y no por los simulados. Para empezar, tienes que ver que la simulación existe; que buscas obtener algo específico a través de la simulación. Y luego tienes que estar dispuesto a renunciar a lo que quieres obtener mediante la simulación si no puedes tenerlo únicamente por tus méritos. Lo más probable es que sólo después de que hayas renunciado a la simulación, y a lo que crees que no puedes obtener sin ella, encontrarás a tu ser real.

Una fuerza nueva entrará en ti con la capacidad de renunciar; crecerán en ti una fortaleza y una seguridad nuevas. Empezarás a experimentarte por primera vez como un ser ya no impotente. Cuando te topes con un asunto que te incomode, determina si te sientes o no impotente. Si te sientes así, ahora ya sabes por todo lo que se ha dicho sobre el tema que aquí reside un núcleo de autoenajenación, la incapacidad de renunciar, una simulación que no funciona en este caso. Una vez que hayas encontrado y te hayas dado cuenta plena de qué manera has contribuido a esta situación negativa, habrás llegado a un sentimiento del ser real. Cuando cambias tu dirección interior y dejas de sentirte dependiente de otros, de las circunstancias, y comprendes realmente tus propias causas y te haces dueño de tu problema, aun este hallazgo negativo te dará la experiencia de la realidad, y, por ende, del ser real.

Aquí es donde opones la mayor resistencia. Haces un enorme esfuerzo para convencerte a ti y a otros de que esta situación es diferente. Aunque teóricamente estés convencido de que nadie es una víctima indefensa, que todos crean su propia vida y su destino, de todas maneras hay una duda en tu mente relacionada con tu problema especial. Y allí haces todo lo posible para demostrar que tu problema es diferente; que no tiene nada que ver contigo. Una vez que cambias de rumbo y renuncias a la resistencia a ver cómo creaste esta situación—no solo, no sin otros que también contribuyeron, no por maldad, sino por ignorancia, por conceptos distorsionados y defensas miopes—; una vez que verdaderamente veas esto—incluso mucho antes de que las condiciones destructivas hayan cambiado—en ese reconocimiento y experiencia plenas sí encuentras a tu ser real. Sientes una fuerza nueva. ¿Responde eso a tu pregunta?

PREGUNTA: Sí. Mencionó usted la simulación. ¿Es sólo ésta lo que enturbia el asunto real?

RESPUESTA: No sólo ella, pero sí en gran medida. Hay algo de simulación sutil en todas y cada una de las personas. Todo el mundo tiene seudosoluciones y una imagen idealizada de sí mismos. Ambas cosas se basan en una forma de simulación. Define esta simulación claramente y habrás encontrado una llave importante hacia tu ser real. La racionalización es también una simulación, por ejemplo. ¿Puedes entender eso?

PREGUNTA: ¿En forma de motivación?

RESPUESTA: Sí. Y en forma de usar una verdad y trasladar el tema real a otro punto. En sí, la verdad en la que te apoyas puede ser válida, pero es posible que la uses como una cubierta rígida para otra cosa. Y así se convierte en una simulación.

PREGUNTA: Cuando empecé a trabajar con usted tenía mucho miedo. Entonces, un día, me asusté porque ya no tenía miedo. Cuando tengo ese sentimiento, siento esperanzas. Ahora no tengo ese sentimiento y no sé a qué le tengo miedo. ¿Por qué no puedo soltar todos los reconocimientos que he hecho y cambiar mi patrón?

RESPUESTA: Mira, hijo mío, tu miedo se basa en el cambio mismo de renunciar a las muletas de tu infancia. Esta, en sí, es una etapa muy humana y universal que hay que atravesar en este camino. Ahora bien, en tu caso, tu mecanismo de defensa, como ya lo sabes, es seguir siendo niño. Tu miedo es parte del bebé impotente que siente que tiene que seguir siendo niño a fin de estar seguro. Renunciar a ser un bebé impotente y temeroso significa para ti que las personas dejarán de protegerte y, por lo tanto, te es difícil arriesgarte al cambio. No quieres pararte sobre tus propios pies. Deseas seguir usando las muletas que una vez te parecieron tan seguras. Así que ahora estás escindido. Una parte de ti desea cambiar, y otra lo teme. Puede pasar un poco de tiempo hasta que convenzas a la parte negadora de ser flexible y crecer con el resto de tu persona. Esta parte libra una última batalla contra dejar ir todas las defensas viejas y obsoletas.

PREGUNTA: Mire usted, ya me estoy convirtiendo en una plaga con el canal en mis sesiones de trabajo personal, en las que hablo de las supersticiones que tengo. Durante mucho tiempo no me di cuenta de las supersticiones, pero de pronto han surgido a la superficie otra vez. Y ya me estoy cansando de mí mismo por esto. No quiero seguir y seguir adelante como disco rayado.

RESPUESTA: Si esto te molesta y tienes el impulso de hablarlo, entonces es necesario, pues de lo contrario no terminarás con el asunto. No debes abreviar tus discusiones por medio de la voluntad y el intelecto. Cuando existe un impulso, hay una razón y una necesidad interiores.

PREGUNTA: Usted solía dejarme tareas. ¿Puede darme algo ahora?

RESPUESTA: Hay fases en este camino en que la mejor tarea es repasar tu sesión de trabajo reciente. Trata de aplicarla y observarte a ti, tus reacciones y emociones desde ese punto de vista. Trata de observar tus sentimientos y ve qué te dicen realmente. Traduce tus emociones. Esta es siempre la mejor de las tareas.

COMENTARIO: Gracias.

PREGUNTA: Sobre la autoenajenación: Digamos que una chica tiene una imagen de cómo le gustaría ser de adulta, que es sobreimpuesta. Después, al transcurrir el tiempo, realmente se convierte en esta imagen ideal. Luego, cuando uno trabaja en el Pathwork, ya no sabe qué es esta imagen ideal y cuál es el ser real. Existe una confusión porque parte de uno mismo se ha convertido en esta imagen ideal, así que es muy difícil distinguir entre el ser real y el ser sobreimpuesto.

RESPUESTA: No es necesario que enfoques esta decisión preguntándote cuál es cuál, porque mientras te hagas esta pregunta, tu ser real no anda por ningún lado. Una vez que se haga presente, no tendrás duda. Una de sus características sobresalientes es la certeza absoluta. Cuando digo certeza absoluta, eso, desde luego, no se aplica a la vida. Muchas personas tienen el concepto equivocado de madurez, porque creen que si fueran maduras, siempre estarían seguras. Eso, desde luego, no es cierto, ya que la vida no siempre es segura. La persona madura aceptará la incertidumbre de la vida y lidiará con ella. La persona inmadura no lo hará. En lo que a ti se refiere, lo que importa es lo que deseas, piensas, sientes, así como la manera en que experimentas a otros y a ti misma, tus conceptos, ideas y convicciones. Aquí es donde tendrás la certeza; no necesariamente de que tu experiencia es correcta, sino de que es en verdad tuya. Hasta que hayas alcanzado este estado, no te molestes en distinguir con tu intelecto entre el ser real y el sobreimpuesto. Es una cuestión de sentirte y experimentarte en relación con otros, con el mundo, con la vida y contigo misma. Mejor pregúntate: “¿Por qué me siento así? ¿Por qué quiero lo que quiero? ¿Qué efecto productivo tiene en otros y en mí? ¿Qué efecto improductivo o incluso destructivo tiene en otros y en mí? Si no es genuino, ¿cuáles son los efectos destructivos?” Pregúntate las motivaciones de este cuadro ideal, que muy bien podría ser tu propia imagen idealizada.

PREGUNTA: ¿Está necesariamente un criminal, en especial uno recurrente, en un estado de bajo desarrollo espiritual?

RESPUESTA: Yo me cuido mucho de hacer generalizaciones. Tal vez sí; o también podría ser cuestión de un desarrollo disparejo: una parte de la persona quizás se ha desarrollado hasta cierto grado, y otra se ha estancado en una medida desproporcionada. Si este rezago desproporcionado ocurre, la fricción interna resultante necesita una salida. A veces estas salidas toman la forma de actos antisociales. Entonces la criminalidad es una salida para aliviar la presión interior.

PREGUNTA: ¿Están los miembros de una misma familia siempre en el mismo nivel?

RESPUESTA: Oh, no, para nada. En una familia humana puede haber miembros de familias espirituales muy diferentes.

PREGUNTA: ¿A qué se debe que todas las enseñanzas espirituales de tiempos pasados hablan de pecado en vez de enfermedad o neurosis?

RESPUESTA: La razón, amigos míos es que no hay ninguna diferencia. Es lo mismo. Revisen la historia pasada y verán que las personas despreciaban igualmente al enfermo que al pecador. Las personas enfermas eran condenadas al ostracismo. Esto ha cambiado hace apenas poco tiempo. Sólo desde que este cambio ocurrió se ha vuelto importante no hacer tanto hincapié en el pecado y la maldad a fin de desalentar el desprecio y la arrogancia. Hasta hace muy poco tiempo los dementes eran vistos igual que los criminales. Y deberá pasar algún tiempo antes de que las personas dejen de mirar con desprecio a otros porque están perturbados, enfermos, neuróticos y espiritualmente menos desarrollados. Así que éste es un asunto del desarrollo general de la Humanidad y su perspectiva, y no una cuestión de semántica. Es una cuestión de juzgar y menospreciar a otros, en vez de entenderlos, amarlos y ayudarlos. Aunque la enfermedad y el pecado son la misma cosa, la persona con una percepción limitada despreciará ambos, mientras que la persona con una capacidad de percepción más alta los entenderá y ayudará y no se sentirá superior. El pecado y la enfermedad son la misma cosa, pero lo que cuenta es cómo reacciones hacia ellos, no qué palabra uses. Sea cual fuere la palabra que uses, estará distorsionada si tu percepción interior es limitada. Y cuando tu percepción interior alcance su más alto potencial, de acuerdo con tu propia capacidad, entonces no emplearás mal la palabra. O, más bien, independientemente de la palabra que uses, el sentimiento será correcto.

PREGUNTA: ¿Nos puede hacer sugerencias para interpretar los sueños?

RESPUESTA: Constantemente lo hago, pero déjenme decir sólo algunas palabras aquí, ya que surgió esta pregunta. Una de las cosas más peligrosas en la interpretación de los sueños es la generalización. Cuídense de ella. Siempre usen las asociaciones personales y subjetivas: lo que piensan, sienten y experimentan en conexión con los eventos de los sueños. La tendencia a escapar de los problemas no resueltos, de los conflictos, de esa parte de ustedes que ha permanecido en la ilusión y la inmadurez hace que las personas a veces den a los sueños un elevado significado espiritual que puede ser o no cierto. Objetivan en vez de explorar el sueño para saber su significado subjetivo. Tengan cuidado con eso, amigos míos. Un sueño siempre contiene un mensaje especial para ustedes de su propia alma. Encontrar este mensaje es infinitamente más constructivo que buscar un mensaje consolador y agradable de fuera de ustedes mismos.

Su miedo de encararse los hace dar la espalda a los mensajes constructivos que su alma les envía constantemente. Y se niegan a leer estos mensajes. No sólo porque no siempre son fáciles de interpretar—puede llevarles tiempo, esfuerzo, paciencia y mucha voluntad interior, así como la ayuda de otros que estén calificados para ayudar—sino también porque les gusta escuchar cosas lindas y agradables. Cuando perciben una voz de amor mucho más constructiva y productiva, que a veces dice momentáneamente cosas no muy agradables, se ciegan tanto que ni siquiera perciben el amor. Están ciegos a él porque en lo más profundo de ustedes relacionan el amor con lo que es placentero y fácil; y, desafortunadamente, esa no es siempre la verdad. El amor productivo a veces tiene que criticar. El que esto se aplique a otra persona o a sus propios sueños, su reacción a ambos suele ser la misma. Le dan la espalda.

Sus propios sueños son mensajes de amor, aunque a veces les revelen algo que, al principio, no quieren saber. Tómense la molestia de descifrarlos, aun si al principio se encogen de miedo y tratan de olvidarlos, de restarles importancia por su aparente “tontería”, o tratan de imbuir al sueño del mundo espiritual de un mensaje glorioso, bello y halagador. El verdadero mensaje que viene de su alma es instructivo, no halagador. Ese tipo de mensaje viene del mundo espiritual real. Apunta a lo que realmente sucede dentro de ustedes, lo que es inmediato.

Responder a tu pregunta con reglas y reglamentos sería imposible. La interpretación de los sueños es un tema muy vasto. He hecho esto con mi canal en un proceso constante de entrenamiento a lo largo de los años. Los frutos de este entrenamiento se usan constantemente, y ésta es la única manera de aprender. No puedes aprender algo que es constante y está vivo conociendo unas cuantas reglas, escuchando algunas palabras. Eso sería engañoso. Si le pidieras a alguien que habla una lengua extranjera que te dijera algo sobre ella para que pudieras empezar a hablarla, ¿qué podría decirte que te resultara útil? Tus sueños son una lengua, y aprenderla se lleva un tiempo considerable. Hasta que hayas aprendido esta lengua, necesitas un traductor. Entonces, poco a poco empezarás a aprenderla por ti mismo, dependiendo de cuánto talento tengas para esta lengua y cuánto esfuerzo hagas.

PREGUNTA: En nuestra última sesión, uno de nuestros amigos, hoy ausente, le hizo una pregunta que usted calificó de beligerante, pero a la que respondió bellamente. Esta situación me ocurre a cada rato en diferentes grados. Por ejemplo, a veces me descubro impaciente con personas que no aceptan la verdad tal como yo la he encontrado. Y algunos de nosotros, en nuestras discusiones, hemos manifestado el mismo tipo de impaciencia. Me pregunto si podría decirnos cómo hacer frente a este tipo de situación.

RESPUESTA: Este problema importante y universal sólo puede resolverse si se entiende lo siguiente: Esta impaciencia puede provenir de una diversidad de fuentes interiores. Una es la distorsión de la buena voluntad. Con ella llega la urgencia de la corriente forzante. Otra razón podría ser la necesidad de convencer a otros porque tú mismo no estás realmente convencido. Otra razón más puede ser el sentimiento, vago y oculto, de que la felicidad de uno depende de que todos los demás estén en la verdad. Otra es una sensación de insuficiencia cuando no puedes hacer contacto o convencer a otra persona. Estas son las razones subyacentes más importantes. Al individuo le corresponde descubrir cuál, y cuántas, de estas razones son válidas. Sólo una autoexploración sincera te dará la respuesta, y de esta forma no sólo aliviará la tensión, sino que te dará una nueva percepción interior.

A veces descubrirás que eres más impaciente cuando otro no entiende lo que tú mismo no habías entendido hace muy poco tiempo. Con frecuencia podrías ser mucho más tolerante cuando se trata de un conocimiento sólido que has guardado siempre en lo más profundo de tu ser. Tu prisa por convencer a otra persona suele ser un reflejo de tu impaciencia contigo mismo. Tu no aceptación de la imperfección de este mundo, con el lento proceso de esforzarse, arrebatar y ahogarse, está en gran medida en el núcleo de tu impaciencia.

Como siempre, a fin de lidiar con esta condición es importante no deshacerte de estos sentimientos por la fuerza y engañarte con que has alcanzado una serenidad que no es genuina, sino reconocer todas las emociones de presión, impaciencia, forzamiento, intolerancia y prisa, y aprender de ellas. ¿Por qué están aquí? ¿Qué hay detrás de ellas? ¿Qué te quieren decir acerca de una condición interna que tal vez no hayas reconocido plenamente? Si observas cuándo existen estas presiones y cuándo no, y analizas las razones de ello, puedes hacer algunos descubrimientos sorprendentes acerca de ti mismo. ¿Por qué te molestan ciertos asuntos y otros no?

PREGUNTA: ¿No es a veces esto diferente con distintas personas? Quiero decir que si siente uno que le agrada a alguien, ¿no estará entonces más relajado, y viceversa?

RESPUESTA: Sí, desde luego. Siempre hay muchas corrientes mutuas involucradas. En otros casos, puedes estar más relajado con alguien con quien no tienes ningún lazo de afecto que con alguien a quien sientes cercano. Hay muchos trasfondos mutuos involucrados, pero sólo cuando llegas a tocar tu ser real los entenderás bajo su verdadera luz. Pero, como ya sabes, llegar a este punto no sucederá a menos de que estés muy consciente de tus propias reacciones emocionales.

COMENTARIO: Muchas veces, en nuestras discusiones, tocamos temas que nos cuesta mucho trabajo definir y expresar. Entonces entran las emociones, y eso puede también traer consigo cierta falta de control, porque no las expresamos.

RESPUESTA: Sí, eso es muy cierto. La incapacidad de expresar se debe a la dificultad de comunicación, que, a su vez, depende de que te manifiestes desde tu ser real. Cuanto más te enajenas de tu ser real, menos puedes expresarte, relacionarte y comunicarte con otros. Esto ya lo sabemos. Pero también está el hecho de que la experiencia espiritual no puede transmitirse con palabras. Esta incapacidad provoca presión y frustración. No puedes encontrar las palabras precisas porque la experiencia espiritual ya no es una cuestión de palabras; funciona en un nivel diferente.

¿Recuerdas la conferencia que dicté hace algún tiempo sobre la comunicación y la unión? [cf. Conferencia 96] Ahora agrégale mi conferencia mas reciente sobre la autoenajenación, y encontrarás lo siguiente: Cuanto más te relaciones con tu ser real y te identifiques con él, más podrás comunicar a otros lo que experimentas. Las palabras no importarán tanto, porque en esta comunicación opera un nivel diferente de tu ser. Podrás transmitir a través del estado de ser, por medio de toda tu experiencia de vida, y eso se dirigirá al ser real de la otra persona. Las palabras se volverán entonces secundarias. Ya no serán el medio exclusivo de comunicación. Mientras más real te vuelvas, más sentimientos—muy naturalmente y sin esfuerzo—irán a la otra persona y transmitirán así lo que quieres. Entonces las palabras serán sólo una de las facultades de la comunicación, en vez de la única.

Ahora entenderás cada vez más mi insistencia en la necesidad de permitir que tus emociones afloren. Cuando, a pesar de toda tu resistencia y tus racionalizaciones, finalmente permitas que las emociones reprimidas lleguen a tu conciencia, verás que el primer flujo negativo tiene que disiparse cuando entiendas el origen de tus emociones, antes de que los sentimientos positivos, que vienen de tu ser real, hagan otro tanto.

He aquí otro eslabón: la conexión entre la conferencia sobre la necesidad de hacer aflorar las emociones y la autoenajenación. Cuando gran parte del material pasado se olvida y, por ende, no puede ligarse con el material actual, se pierde mucha comprensión.

¿Cómo te puedes comunicar cuando tus emociones no funcionan? ¿Y cómo pueden funcionar si reprimes las emociones negativas y levantas detrás de un muro sólido muchos de tus sentimientos productivos y genuinos cuya guía necesitas a fin de participar plenamente de la vida? La artificialidad superficial de las emociones positivas sobreimpuestas carece de sustancia real y, por lo tanto, no es confiable. No puedes comunicarte desde dentro si no has pasado por este proceso.

PREGUNTA: Dijo usted que cuando alcancemos el estado de encontrar nuestro ser real, sabremos cuándo usar la actividad y la pasividad, también la acción y la inacción. ¿Podría aclarar eso?

RESPUESTA: Creo, mi querido amigo, que esto ya se respondió, no sólo en esta conferencia si la entiendes mejor, sino también con las palabras adicionales que pronuncié esta noche. No quiero repetir mucho. Sólo puedo resumir aquí que la falta de funcionamiento en el nivel emocional genera una incertidumbre, de modo que uno es a veces demasiado activo cuando debería ser más pasivo, y viceversa. La combinación armoniosa de actividad y pasividad no se produce mediante la evaluación intelectual y la dependencia de reglas rígidas. Sólo la intuición sigue el flujo constante de la vida.

PREGUNTA: Entiendo esa parte, pero no la de acción e inacción.

RESPUESTA: ¿Qué es lo que no está claro?

PREGUNTA: Bueno, superficialmente me parecen lo mismo.

RESPUESTA: Mira, tu alma puede estar en un estado activo y, sin embargo, no llevar a cabo una acción exterior. Y puedes llevar a cabo una acción exterior, y, sin embargo, tu alma puede estar en un estado pasivo. La actividad y la pasividad no se manifiestan necesariamente hacia fuera. Pero la acción sí.

PREGUNTA: ¿Pero qué significa la inacción?

RESPUESTA: La inacción significa no acción.

COMENTARIO: Ah, ya lo veo.

PREGUNTA: Cuando descubrimos el ser real del que todos estamos hablando, tenemos un conocimiento intuitivo desde dentro. Actuamos en la verdad sin miedo. Cuando alcanzamos este punto, de repente sabemos que no existe la muerte, ni el mal, ni el dolor, aceptamos lo que experimentamos debido a nuestra propia insuficiencia y miedos. Cuando uno logra este sentimiento, todavía existe el cuerpo humano en el que vive y el miedo humano que uno reconoce. No puede uno hacerlos desaparecer y decir que no están allí.

RESPUESTA: No. No esperes, querido mío volverte sobrehumano. Desde luego, tienes que lidiar con las dificultades de la vida que se derivan de estar en la materia. Como lo dije antes, en relación con otra cosa, si eres tu ser real, esto no significa que nunca te sientas inseguro, temeroso, frustrado; que nunca seas infeliz. Pero puedes hacerle frente a la infelicidad. Puedes aceptarla en la realidad. Puedes aceptar la frustración. Tu vida no está en juego porque no se hace tu voluntad. Sin embargo, en tu estado de ilusión, hay muchas cosas más en juego que la no realización de un deseo. Tu valor y dignidad como persona están en juego y, por lo tanto, experimentas la vida de una manera distorsionada. Por esto no puede tolerar la frustración la persona que todavía está enredada en la inmadurez y las seudosoluciones.

Una vez que seas real, tu propio valor no se mezclará con tus problemas. Naturalmente que en ocasiones te sentirás frustrado, inseguro y triste. De hecho, si nunca estuvieras triste no serías tu ser real. La tristeza es sana; es el resultado de sentir y responder a aspectos de la realidad. Pero la lástima por ti mismo y la depresión no lo son. El aburrimiento tampoco lo es. La vida es alegría y tristeza; felicidad y tragedia; realización y frustración. El ser real puede lidiar con ambas cosas; el ser falso, con ninguna.

¿Por qué es más fácil que tantas personas pasen por una tragedia real, pero se vengan abajo a causa de sus pequeños males imaginarios, que provienen de sus distorsiones, conectadas con el ego pequeño? La parte sana responde a la vida real, mientras que la parte malsana que hay en ti responde a la ilusión con ilusión. Pero cuídate de creer que tu lástima por ti mismo, tu amargura, tu futilidad debida a una vida superficial—sin profundidad emocional y sin adueñarte de tus sentimientos reales—con su aburrimiento resultante es tristeza. Ten muy presente la enorme diferencia entre estos sentimientos enteramente contrarios: la tristeza, y la lástima por ti mismo combinada con la futilidad. Cuando rehúyes la tristeza, acabas por llevar una vida superficial con todos sus derivados.

No esperes lo imposible de ti. Recuerda que vives en la Tierra. Desde luego, estarás inseguro, temeroso, triste e infeliz en ocasiones, pero no te sentirás inseguro, victimizado e incierto acerca de ti mismo. Esa es una diferencia. Por favor, examinemos lo que no haya quedado claro acerca de esto en nuestra próxima reunión.

Mis queridísimos amigos, envío bendiciones divinas para cada uno de ustedes y todos sus seres queridos, y para todos mis amigos no presentes aquí. Si tan sólo supieran que las realidades de la vida, en la felicidad, en la alegría, en la tristeza y el pesar, en la lucha y las crisis temporales son todos gloriosos y maravillosos. Vivan la vida plenamente y serán fuertes y enteros.

Queden en paz. Sean benditos. ¡Queden con Dios!

Dictada el 19 de enero de 1962.