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Pathwork

Conferencias del Guía

Conferencia 110. Esperanza y fe, y otros conceptos clave examinados en las respuestas a las preguntas

Saludos, mis muy amados amigos. Dios bendiga a cada uno de ustedes. Bendita sea esta noche. Benditos sean sus esfuerzos.

Como tienen muchas preguntas preparadas, la breve conferencia que había yo planeado será incorporada a las respuestas. Úsenlas como una extensión y amplificación de las dos últimas conferencias, para que adquieran una comprensión más profunda de ellas y tengan el material para vencer ciertos obstáculos. Empecemos entonces con sus preguntas.

PREGUNTA: ¿Cómo se relacionan la fe en Dios y la esperanza con este camino de autopurificación?

RESPUESTA: ¿Ves alguna contradicción entre nuestro Pathwork y la fe en Dios y la esperanza?

PREGUNTA: Bueno, me refiero en especial a la última conferencia, cuando usted habló de las diferentes fases de nuestro Pathwork. Hubo un tiempo en que se habló muy poco de Dios.

RESPUESTA: Como lo he dicho muchas veces, la razón de ello es que las personas invariablemente usan a Dios para alejarse de sí mismas. En realidad, sólo pueden encontrar a Dios si regresan a su ser real. Como lo he dicho tantas veces, muchos conceptos, principios o actitudes reales pueden distorsionarse y volverse falsos, aunque naveguen con la bandera de su versión verdadera. Esto puede ser muy, muy sutil, pero sin embargo es lo que sucede cuando se engañan. Pueden tener una fe verdadera en Dios sólo en la medida en que tengan fe en sí mismos. Si su falta de fe en ustedes mismos es sustituida por una fe en Dios, este último se vuelve una parodia, un opiáceo, una falsedad. Y la fe en ustedes mismos sólo es posible si su ser real se libera; si han eliminado sus conflictos interiores, así como las muletas ilusorias que la psique ha construido como sustitución de la verdadera confianza en sí mismos; si se han liberado de las culpas tanto reales como falsas. Si la fe en Dios descansa en todas estas actitudes y creencias no reconocidas, no tiene fundamento ni es genuina.

En la superficie, la fe falsa puede parecerse mucho a su contraparte genuina. Sin embargo, la primera se basa en la huida de verdades desagradables acerca del ser, mientras que la segunda, no. La fe verdadera es el resultado de la convicción genuina y la experiencia interna; la fe falsa tapa el miedo, la inseguridad, las necesidades infantiles. A fin de establecer la fe verdadera hay que eliminar toda la falsedad. Incluso las cosas que parecen deseables tienen que cuestionarse, ya se trate de la fe en Dios, la generosidad o el amor por otros. Cada una de estas actitudes puede ser genuina o una evasión, una ilusión, debajo de las cuales late el miedo, la incertidumbre y muchas otras actitudes negativas. Ya saben todo esto, por lo menos en teoría. ¿Es tan difícil entender que para encontrarse sea necesario cuestionar todo? Si su fe en Dios es genuina, no se verá afectada. Si es completamente sana, no se desmoronará. Si es sana sólo en parte, únicamente el aspecto que obstruye su experiencia real de Dios se desmoronará.

¿Es tan difícil entender que sólo el ser real es capaz de tener una experiencia productiva verdadera? ¿Y no ha demostrado este trabajo hasta ahora que encontrar al ser real exige todos nuestros esfuerzos, concentración y fuerza de voluntad? ¿Cómo es posible, entonces, sospechar, así sea vagamente, que nuestro Pathwork se opone a la fe en Dios y a la esperanza? ¿Hablar de Dios determina la actitud interior? ¿Acaso es eso una vara de medir de la cercanía de uno con Dios?

En el curso del trabajo individual, cada uno de ustedes tiene momentos en que se topa con una vena de desesperanza. He dicho muchas veces que esto debe tratarse como un problema en sí. Indica algo importante acerca de sus actitudes inconscientes. Muchas veces refleja, en realidad, un miedo a renunciar a las soluciones falsas, a las actitudes destructivas, a los muros defensivos… todos los cuales deben supuestamente protegerlos. Renunciar a esta “protección” produce miedo. Pedirles que lo hagan induce a la desesperanza, porque todavía no saben cómo funcionar ni lidiar con la vida sin estas muletas. A la misma actitud se debe la renuencia interior a cambiar. Todo esto existe dentro del alma, aun antes de que se saque a la luz. Su esperanza sobreimpuesta disfraza una desesperanza interior que dice: “Si suelto mis ilusiones y mis falsas muletas, no sé cómo vivir; por lo tanto, mi vida entera es una ilusión”. A esto se reduce todo. ¿Es una realidad esa esperanza sobreimpuesta? ¿No es mucho mejor hacer frente a la desesperanza subyacente hasta que la esperanza—así como la fe, o cualquier otra actitud o sentimiento productivo—pueda crecer sobre bases sólidas, sin ninguna falsedad? Hablar de la fe y la esperanza artificiales como si fueran genuinas, cuando en realidad tapan a sus opuestos, serviría sólo para fortalecer en vez de destruir las creencias falsas. La fe en Dios y la esperanza, como cualquier otro aspecto divino, sólo pueden arraigarse bien en la personalidad si los opuestos ocultos se enfrentan, se entienden, se aceptan y, por lo tanto, se disuelven. Si todo esto aún no se entiende, si se supone que al no hablar de la realidad de Dios este camino los está alejando de la divinidad, entonces todavía existe una confusión fundamental; no tanto acerca de este camino como tal, sino más bien acerca del ser interior, una confusión acerca de las propias motivaciones, acerca del significado de las propias reacciones. En otras palabras, todavía falta en un alto grado el autoconocimiento. La confusión surge del problema mismo que estoy examinando: tapar la duda y la desesperanza con una fe y una esperanza forzadas, en vez de tener fe y esperanza en el ahora y el ser… lo que siempre es un resultado del artículo genuino. No digo que la capa que cubre no conste también de fe y esperanza genuinos, pero está fuertemente mezclada con un intento de sofocar la duda, el miedo, la evasión, la ilusión, la desesperanza, la renuencia a cambiar y muchas otras actitudes destructivas.

Repito: No tienen que hablar de Dios a fin de estar en Dios. Enfrentar la verdad interior es estar en Dios, porque Dios es verdad, y sin verdad no puede haber amor, fe, esperanza. La verdad no significa el aprendizaje de principios, filosofías, teorías. Tienen que empezar con ustedes mismos. Si su propia verdad está oculta de su conciencia, no tienen nada sobre lo cual construir. Cada idea que alberguen, por verdadera que pueda ser en sí, es superficial. Carece de la fuerza dinámica de la experiencia. Y esta experiencia sólo puede crearse cuando se haya liberado al ser real. Mientras no se den cuenta plena de su Ser Inferior, es impensable una cercanía real con Dios porque aquél se interpone entre ustedes y la divinidad. Todas las conversaciones, pláticas y sermones acerca de Dios no los acercarán a Él ni un ápice. Esto sólo sucederá cuando hagan frente a aquello que está dentro de ustedes y de lo cual huyen. Por lo tanto, la fe y la esperanza no son contradictorias, ni incompatibles, ni algo sólo remotamente conectado con este camino de autobúsqueda. Son una parte tan integral, o más bien un resultado tan inevitable de este trabajo, como el amor o la verdad.

PREGUNTA: Nos ha hablado usted de ciertas actividades que causan sentimientos de culpa justificados. ¿Cómo podemos expiar estas culpas reales? ¿Podría decirnos algo sobre la culpa de omisión, cuando nosotros, por falta de compasión, cometemos un pecado? También me gustaría saber más acerca de la renuncia sana por el bien de otros. ¿Existe el sacrificio sano?

RESPUESTA: Claro que sí. Tengo que repetir, una vez más: casi ningún aspecto es bueno o malo, sano o malsano como tal. Todos los aspectos existen de una manera sana y genuina, así como de una manera malsana y falsa. Pero vayamos ahora a la primera parte de tu pregunta.

La culpa de omisión no es intrínsecamente distinta de la culpa de comisión. Por lo tanto, no es ni más fácil ni más difícil de expiar. En cualquiera de estos casos pueden prevalecer las mismas actitudes: ceguera, pereza de pensamiento y sentimiento, egoísmo, egocentrismo, crueldad, rencor y así por el estilo. El primer paso siempre es el reconocimiento pleno. Eso no es tan fácil como suena. Ya saben lo que sucede con el reconocimiento: Uno puede estar consciente de algo, pero la conciencia puede ser más o menos vaga; uno puede no darse cuenta de todas sus consecuencias para el ser y otros, de su fuerza, de la razón de su existencia. Pueden darse cuenta de su excesiva ambición, por ejemplo, pero no del alcance de ésta. Pueden no saber que esta ambición es en realidad una “solución” mediante la cual tratan de restablecer su autorrespeto dañado. Si desconocen el mayor impacto de esta tendencia y la razón de ella, no pueden saber cómo afecta a otros esta ambición. Ignoran cómo pueden haber herido a otros con ella, denigrándolos, haciéndolos a un lado, despreciando sus necesidades, perjudicando su autorrespeto y su dignidad.

Todo esto puede ser muy sutil. Puede ser más una cuestión de actitud o sentimientos que de acciones, porque tal vez estén demasiado inhibidos para permitirse exteriorizar, o actuar, lo que sienten. Esto podría ir en contra de su autoimagen idealizada. Todo esto tiene que encontrarse y entenderse profundamente. Deben volverse plenamente conscientes del alcance de estas tendencias. Lo que tiene lugar cuando esto pasa es de lo que yo quería hablar esta noche, y ahora lo haré.

Como saben, siempre hay mucha resistencia a enfrentar las culpas. No importa si son culpas de comisión o de omisión; en ambas operan las mismas tendencias. No pasen por alto la cobardía. Uno puede omitir un acto constructivo por cobardía, pero bien puede también cometer una acción destructiva por la misma razón. Cuando las consecuencias se entienden plenamente en ese proceso, la conciencia crece para abarcar áreas amplias. Mientras no sean conscientes de una culpa, o lo sean sólo en parte, no pueden experimentar los sentimientos de la otra persona, y ni siquiera considerarlos intelectualmente. La otra persona es una irrealidad sin vida para ustedes. Cuando éste es el caso, ¿cómo pueden arrepentirse? Si experimentan a otras personas como experimentan a las cosas, su corazón no puede albergar sentimientos hacia ellas. Por lo tanto, cualquier esfuerzo de expiación es un deber, algo que hacen porque desean ser buenos, desean obedecer la ley y ser intachables. La reparación se vuelve tan falsa como el ser idealizado y, por ende, tan inútil y poco convincente.

Así que no corran a expiar sus faltas. Esto puede tener un significado sólo si sienten que tienen que hacerlo, no por ustedes sino por el otro; no sólo para descargar su conciencia, sino porque realmente experimentan el dolor del otro, su desconcierto, su insatisfacción, su denigración. Y esta conciencia acrecentada llega como resultado de una comprensión más completa y amplia de ustedes mismos. Cuando hayan llegado a este punto, sabrán cómo reparar. Su ser más íntimo los inspirará. Habrá una guía. De nuevo, no hay reglas que prescriban el modo de reparación, ya que no hay dos casos iguales.

Uno de los objetivos destructivos de la psique es insensibilizarse deliberadamente no sólo a los propios dolores, sino también a los de otros. Ustedes hablan con frecuencia de personas que no parecen tener conciencia. Compárenlas con las que están sobrecargadas de conciencia. La de estas últimas sufre por las razones más mínimas e injustificadas. Ambas manifestaciones provienen de la misma raíz. La conciencia demasiado turbada es una sustitución de la falta interior de conciencia, de la deliberada insensibilización de los sentimientos, así como la fe y la esperanza sobreimpuestas tapan a sus opuestos ocultos.

A fin de entender plenamente sus culpas, tienen que aprender a prestar atención y registrar sus diversas reacciones, que son síntomas de resistencia. Existen unos cuantos obstáculos importantes a reconocer la resistencia. Uno es el embotamiento de la mente, la pereza del pensamiento y del sentimiento. Ir por la vida ciegamente, como si llevara uno los ojos vendados, es un síntoma característico de la autoenajenación. Otro es buscar y encontrar culpas en otros para tapar las propias. Lo que uno ve en el otro puede ser cierto o no, o cierto en parte, pero exagerado en su importancia. Otro más es la sobreconciencia, la hipersensibilidad. Es una reacción de ser heridos debido a la herida que uno ha infligido inconscientemente a otros. La indiferencia despiadada a las heridas infligidas no es tan diferente como parecería del sufrimiento profundo por el descubrimiento de nuestro Ser Inferior. A primera vista, esto podría parecer paradójico, pero si lo examinan más de cerca, seguramente hallarán un proceso de repulsión en esta reacción de sufrimiento. La psique dice: “No puedo aceptar esto. Tal vez todo eso sea cierto, he cometido estos pecados, pero me duele mucho enfrentarlos”. Esta actitud revela un intento de preservar la falsa imagen de santidad por medio de una aflicción y tristeza profundas, cuando en realidad la psique si pecó. Esta discrepancia tiene que evaluarse. Una vez que todo el impacto de las actitudes contradictorias ha llegado a la superficie, será obvio que, debajo de esta exagerada vulnerabilidad, todavía hay cierta hipocresía, así como el rechazo deliberado de una mayor percepción interior.

Si se hace caso de este consejo, la herida disminuirá, mientras que el arrepentimiento genuino persistirá, y el deseo sano de adquirir una comprensión más profunda no será obstruido por un llanto interno, que en realidad es una especie de autoconmiseración. No puedo insistir demasiado en la importancia de darse cuenta de estas reacciones y hacerles frente. Esto deben hacerlo siempre antes de que finalmente encaren las culpas mismas.

Hemos hablado antes de que las personas suelen erigir una defensa contra las heridas. Pero ahora daremos otro paso más y aprenderemos a observar que la herida como tal puede ser una defensa. Pueden evadir la percepción interior y el autoenfrentamiento, o pueden vencer el riesgo de amar y darse. Esta falta de robustez y resiliencia sanas siempre es un proceso artificial e inconscientemente deliberado. Una vez que entiendan esto han ganado otra batalla, amigos míos, pues entonces verán cómo se protegen contra la percepción interior y el cambio mediante su dolor. Sólo después de estos hallazgos pueden entender por qué pensaban que necesitaban las actitudes mismas que hicieron nacer las culpas.

Todo esto es necesario para la expiación. La expiación y la reparación fundamentales significan cambio, porque la repetición de las culpas es entonces imposible. No necesito repetir que la culpa existe también en las reacciones emocionales, no sólo en el comportamiento, que uno bien puede tener bajo control. Todas las demás expresiones de expiación son meros detalles en comparación con la expiación del cambio interior, que también puede llamarse renacimiento. Estos detalles no presentarán una dificultad. Significan muy poco si las actitudes que han infligido heridas involuntariamente no se cambian. ¡Y no olviden que lo que niegan a otros también puede producir una herida!

Volvamos ahora a la parte de tu pregunta sobre el sacrificio. Es muy fácil confundir el sacrificio real, sano y libre con su contraparte malsana, compulsiva y falsa. Si el sacrificio tiene lugar con un espíritu libre de dar, y no con el fin de apaciguar, ya sea a otra persona o a su propia conciencia ofendida, entonces es sano. Pero podría ser difícil para ustedes saber cuándo lo es y cuándo no lo es. Cuando se asomen muy profundamente a su interior sabrán si sus actos expiatorios son verdaderamente libres.

PREGUNTA: ¿Podría decirnos algo sobre el desempeño de papeles? Las personas se ven obligadas a desempeñar múltiples papeles en su vida. Uno puede ser el de padre e hijo, o el de patrón y empleado. Además de eso, la persona tiene un papel evolutivo que desempeñar en esta vida. ¿Existe el desempeño de papeles, o es sólo una manera de ver a la Humanidad?

RESPUESTA: Determinemos primero lo que significa la expresión “desempeño de papeles”. Desafortunadamente, es muy cierto que la mayoría de las personas sí desempeña papeles. En este trabajo, todo nuestro descubrimiento de la autoimagen idealizada es que, a final de cuentas, ésta es simplemente la adopción de un papel. La tragedia de la autoenajenación que las personas inconsciente y tan arduamente producen, induce una sensación de irrealidad acerca de todo, incluso acerca de la propia identidad. De ahí que todas las funciones de la vida parezcan irreales, como un papel que se desempeña.

En realidad puedes ser un padre, pero tu distanciamiento de ti mismo hace parecer que simplemente desempeñas el papel de padre. Puedes ser verdaderamente un patrón, pero no te puedes experimentar, así que tan sólo representas el papel de patrón.

El desempeño de papeles no se aplica necesariamente sólo a una simulación. Va más allá de eso. La pérdida de identidad, debida a la autoenajenación, hace de la verdad una simulación, porque no eres verdaderamente tú mismo. Esto puede extenderse también a las áreas de las relaciones humanas. En tus estados autoenajenados, puedes tener una amistad tan genuina como seas capaz de tenerla, y sin embargo sientes que representas el papel de un amigo o amiga. Puedes amar a una pareja todo lo posible en las circunstancias presentes y las condiciones interiores, pero te experimentas desempeñando el papel de un amante.

Si descubres esta reacción en ti mismo, ello representa una clave valiosa para una mayor percepción interior y autocomprensión, siempre que la entiendas como un síntoma. Los términos que usas todo el tiempo siempre tienen significado, así como tus sueños son una expresión de tu alma. Las personas que de verdad se sienten a gusto consigo mismas, y por lo tanto con la vida, jamás pensarían en estos términos. Serían eso, y no lo actuarían, sea lo que sea. Como la vida es tan diversa, cada persona es muchas cosas al mismo tiempo. Cada una es genuina, aunque en cada función exhibe otra faceta de su ser. Sin embargo, ninguna se experimentará como un papel. Observar este sentimiento puede darte una muy buena pista de lo irreal que te sientes, de lo enajenado que estás por dentro y hacia otros, de que, de alguna manera, no estás convencido de quién eres. En otras palabras, no has encontrado tu verdadera identidad. No has llegado a casa. Ahora bien, no quiero dar a entender que éste es el único síntoma de la autoenajenación. Puede haber muchos individuos que nunca sienten conscientemente que están desempeñando un papel, y sin embargo, están enajenados de sí mismos. Para ellos existen otras claves.

PREGUNTA: ¿Cómo puede uno distinguir entre las corazonadas y los fenómenos psíquicos? ¿Cuál es la frontera?

RESPUESTA: No creo que sea posible, ni siquiera deseable, establecer una frontera. No es necesario poner todo en un casillero, en un compartimiento, para etiquetar la experiencia humana. Esto sólo rigidiza la vida y la experiencia de vida. El proceso dinámico es que la vida no puede definirse por fronteras que indican dónde empieza una manifestación de la vida, y dónde termina otra. En muchos casos, lo que puede parecerle al ojo humano dos manifestaciones diferentes de la vida puede ser, en realidad, la misma, que se expresa en distintos grados y formas. Hay, desde luego, diferencias muy obvias, como, por ejemplo, entre los fenómenos físicos psíquicos y la canalización en trance, o la escritura automática. Allí puede uno definir claramente la diferencia. Pero cuando se trata de la percepción intuitiva, no hay necesidad de definir si es una cosa u otra. Sólo percibe y experimenta, sólo trata de vivir la experiencia. Cuídate de etiquetarla; eso no ayuda. Siéntete feliz de ampliar el ámbito de tu experiencia y confía en tus propias facultades, que se desarrollan por medio de tu crecimiento. Tu insistencia anterior en los fenómenos psíquicos era también una forma de autoenajenación, una falta de confianza en tus propias facultades, así como un medio para sentirte importante. Siéntete satisfecho con tus facultades intuitivas.

PREGUNTA: Quisiera preguntar algo sobre la reparación con los seres amados del mundo espiritual. Aparte de lo que usted nos dijo que podemos hacer, ¿es posible dedicarles ciertas acciones, o cómo podemos ayudarles a entender que hemos entendido, que queremos reparar nuestras faltas?

RESPUESTA: Siempre que surgen sentimientos de verdad de esta percepción interior, no hay dificultad de comunicación. Incluso con personas encarnadas, ya no te resultará difícil hacerte entender. Entonces, ¿por qué debería esto presentar una dificultad, sólo porque alguien ha desechado su cubierta terrenal, el vestido de la tierra, por decirlo así? Hay incluso menos obstáculos porque se ha eliminado una masa condensada de materia, de manera que el acceso al material de tus pensamientos es más fácil. Los pensamientos de verdad tienen el poder de la luz, la claridad del agua cristalina y, por lo tanto, penetran todos los obstáculos. La materia física es una obstrucción mucho menor—ya sea entre dos individuos envueltos en la materia terrenal o entre uno de éstos y uno desencarnado—que las obstrucciones psicológicas.

Una vez que hayas entendido por completo tus culpas gracias a tu renovación y cambio internos, tu comprensión y el mayor alcance de tu conciencia te harán saber, sin sombra de duda, si sería conveniente una acción especial, o si la reparación debe consistir sólo en la expresión de tus pensamientos y sentimientos nuevos. Lo que cuenta es tu comprensión interior y tu disposición a cambiar mediante el arduo trabajo de vencer tu resistencia; de estar siempre alerta a las señales de que tu psique se resiste a este cambio; de reconocer tu miedo al cambio y la causa de éste, área en la que crees que la actitud destructiva es una protección necesaria para ti a fin de lidiar con la vida. Si realmente ves todo eso, si atraviesas todas las etapas que te llevan a esta percepción interior profunda, el cambio ya ha empezado a tener lugar. Y en este cambio, ya ha empezado la reparación, incluso antes de que emprendas cualquier acción reparadora, como expresar tu arrepentimiento, como reconciliarte de una u otra manera. En un caso, los actos reparadores claros, que tal vez te causen alguna dificultad, aparecerán como la solución; y harás esto libre y felizmente. En otro caso, hablar con la persona, también en espíritu, bastará, con tal de que la voluntad sincera de cambiar se haya establecido y haya empezado a tomar forma mediante el proceso de descubrir tu miedo al cambio.

Si de verdad deseas resarcir el mal que has infligido, definitivamente encontrarás maneras de hacerlo. A veces, la reparación se hará con otra persona distinta de la que has herido. Pero el individuo herido se beneficiará de eso tanto como si lo hubieras hecho con él o ella, ya que, en la verdad y en la realidad divina, no hay diferencia entre una persona y otra. El bien que le haces a uno, lo haces a otro. El mal que haces a uno, lo haces a otro. Jesucristo lo ha dicho con estas palabras, y otros grandes maestros espirituales lo han expresado con palabras diferentes. Es una ceguera y un error del ser humano creer que si amas a otra persona y eres bueno con ella, que esta persona amada no se verá afectada por el egoísmo, o la crueldad, o la indiferencia que manifiestas hacia un ser no amado. Lo que haces a uno, lo haces a otro. El ser amado se ve tan afectado como tú. Del mismo modo, tus buenas obras, tus actitudes productivas, tus sentimientos genuinos afectan a todos los que están abiertos, que no obstruyen.

PREGUNTA: Leí hace poco en una revista un artículo sobre los milagros. Este artículo decía que un niño rompió una Virgen de madera, y que al besar la mitad superior de la imagen, empezaron a salir lágrimas de los ojos de la Virgen. Esto se repitió en la presencia de diferentes testigos. ¿Podría usted hacer algún comentario sobre esto?

RESPUESTA: Es lo que he dicho muchas veces: El poder del espíritu. El poder de las leyes cósmicas siempre está disponible, pero depende de la reunión de ciertas combinaciones y conjuntos de circunstancias que este poder se manifieste. En la Tierra se manifiesta en casos aislados, porque la combinación de circunstancias que son necesarias rara vez existe. Pero cuando sucede, el ser humano lo llama milagro, simplemente porque no entiende las leyes que operan. Si te imaginas el complicado mecanismo necesario, la diversidad de condiciones que deben satisfacerse para que tus aparatos cotidianos funcionen—el radio, la televisión, el avión, una computadora, y lo que gustes—tal vez entiendas un poco cómo estos llamados milagros funcionan. Las corrientes de poder del espíritu son infinitamente más fuertes que el poder y la energía necesarios para operar tu equipo técnico. La diversa y complicada combinación de condiciones y requisitos para funcionar está más intrincadamente involucrada que nada de lo que puedas imaginar. Las mismas corrientes de poder cósmico operan, sólo que se convierten en manifestaciones no espirituales y automáticas para su uso práctico. El ingenio de la mente ha creado las condiciones para que estos poderes puedan operar.

En principio, lo mismo ocurre con los llamados milagros, sólo que esto sucede aleatoriamente, y por coincidencia, por decirlo de alguna manera, porque los humanos no han estudiado y descubierto las leyes que gobiernan estas manifestaciones. Tu equipo eléctrico y técnico que te es hoy tan familiar habría sido calificado del mayor de los milagros hace sólo cien años, e incluso un poco después, simplemente porque su modo de operación no se entendía. Hoy en día no los llamas milagros. Un individuo inmerso en esta Tierra, ciego al poder del espíritu y de las leyes cósmicas, que jamás ve ni siente su manifestación, negará su existencia o bien la llamará un “milagro”. En esa misma expresión se malentiende la naturaleza intrínseca del universo. A medida que la conciencia aumenta, crece, se amplía y se profundiza, aun cuando uno no entienda la operación exacta de las leyes necesarias para producir estos fenómenos, ya existe el conocimiento de que debe combinarse y fusionarse una variedad infinita de condiciones complicadas para que esta manifestación sea posible.

PREGUNTA: ¿Tiene esto que ver con el espíritu del niño en cuestión?

RESPUESTA: Ese sería sólo uno de los factores. Nunca podría ser una sola cosa, ni dos, ni tres, ni cuatro. Incluso un fenómeno mucho menos complicado en su Tierra puede depender de muchas circunstancias. Necesita un conglomerado de muchas condiciones. Por eso son estos sucesos tan difíciles y raros. Cuanto más pura es la fuerza espiritual, más se combinan todas estas diversas condiciones. Cuanto menos pura es, más tienen que intervenir factores adicionales que se reúnan. Cuando uno de estos “milagros” ocurre podría llamársele una coincidencia, debido a la rareza de que se combinen todos estos requisitos. Naturalmente, hay algo más que la mera coincidencia, pero a ti te parecería que es así.

PREGUNTA: ¿Cómo fue posible entonces que Jesús realizara muchos milagros muchas veces?

RESPUESTA: Sólo gracias a Su pureza de espíritu, había mucho más poder puro y sin diluir. Esa es exactamente la razón.

PREGUNTA: En la lecturas psíquicas dadas por Edgar Cayce se dijo que el espíritu de Dios se manifestó en varias encarnaciones en la Tierra, antes de que naciera como Jesús el Cristo. ¿Puede usted confirmar eso?

RESPUESTA: No tanto en ese sentido. Pero hay muchos malentendidos a causa de la terminología y la interpretación. Como sabes, en muchos conceptos religiosos, la chispa divina, o el Ser Superior, se llama también “el Cristo interior”. Cuanto más puro es un ser, más se manifiesta este espíritu crístico en cada ser creado. El propósito de la evolución es liberar al Ser Superior—o al llamado Cristo interior—de todas las incrustaciones. Ha habido algunos grandes espíritus en la Tierra de los que uno puede decir que el Cristo interior era libre para gobernarlos. Algunos de los que vinieron eran espíritus libres para empezar. Vinieron a cumplir una misión. Otros, gracias a su desarrollo pasado, ya eran muy libres. El que llames a esto la liberación del Ser Superior, del ser divino o del Cristo interior es cuestión de terminología. Todo se reduce a lo mismo, las palabras no importan. Pero no puedo confirmar que el espíritu de Jesús haya encarnado antes o después. Y Jesús no fue el único de los espíritus puros que vinieron sólo una vez.

PREGUNTA: ¿Puede darnos alguna información sobre el poder del hábito en una persona, nuevamente en relación con el “desempeño de papeles”? ¿Puede una persona adquirir un hábito y luego tener dificultad para erradicarlo porque se ha convertido precisamente en un hábito, aunque cuando reconozca el daño que le causa?

RESPUESTA: Cuando un hábito interno, un hábito de actitud, es difícil de erradicar, sería una sobresimplificación, una falta de comprensión profunda, explicar esto simplemente diciendo “es un hábito”. Un hábito se erradica fácilmente si la actitud en cuestión no está al servicio de un propósito. Es difícil, o incluso imposible, erradicarlo si uno cree que desempeña una función vital. Esta convicción puede ser enteramente inconsciente, aunque de manera consciente la persona pueda reconocer su daño y desee librarse de él. Si uno tiene dificultades a pesar de ello, el camino que hay que tomar es investigar la manera en la que uno se aferra inconscientemente a él porque siente que el hábito es una protección, una solución, una necesidad. Una vez que esto se trae a la luz y se considera con el poder del razonamiento y la verdad, que no existe en las regiones más profundas de la parte confundida de la mente inconsciente, uno podrá entonces erradicar el hábito.

El primer paso en ese caso es detectar la reacción de miedo, o de angustia, o los sentimientos de pérdida, o simplemente la renuencia a buscar más allá en este sentido. Una vez que empieces a reconocer estas reacciones, podrás empezar a dominar la creencia inconsciente de que necesitas este hábito. A continuación podrás ir más allá y descubrir por qué crees eso. Después reconocerás cuán irrazonable es esta creencia. Luego será fácil desecharla.

Esto se aplica incluso a los hábitos físicos que son destructivos y difíciles de erradicar. Y siempre ten presente que mientras sientas ansiedad y renuencia ante la idea de descartar el hábito, a pesar de que también deseas hacerlo, no estás obligado a renunciar a él sólo porque entiendes lo que hay detrás y la razón por la que deseas conservarlo. Tienes derecho de mantenerlo. Pero, al menos, entiéndelo. Luego toma tu decisión libremente. Este pensmiento puede ayudarte mucho a vencer cualquier resistencia. Ya dije esto antes, pero necesita repetirse porque todos ustedes olvidan estas cosas.

Mis amadísimos amigos, que las respuestas a sus preguntas sean de nuevo una ayuda, un escalón, una directiva para tener más perspicacia y para ampliar su visión y su conciencia. Que de esta manera se acerquen más al proceso de desenterrar su desesperanza, sus dudas, sus culpas, sus confusiones y sus ilusiones actuales. Que de este modo se liberen de sus constricciones y restricciones, para que puedan liberar sus mejores facultades inherentes. Que estas respuestas les den aliento y fuerza, así como más comprensión, a fin de que no se rezaguen y se enreden en la confusión y la parálisis; para que su Pathwork siga siendo dinámico y vivo en un hermoso movimiento hacia delante, en el esfuerzo tan significativo de crecer. Estas palabras pueden ser eso para ustedes, si las aprovechan, si las usan como material para pensar, sentir y experimentar. Sean benditos de nuevo, mis queridos amigos, reciban y sientan el amor que se les da. Ábranse para ello. ¡Queden en paz, queden en Dios!

Dictada el 4 de enero de 1963.