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Pathwork

Conferencias del Guía

Conferencia 111. La sustancia del alma. Haciendo frente a las demandas

Saludos, mis muy queridos amigos. Sean todos bienvenidos. Bendiciones para todos ustedes.

Me gustaría hablar primero de la diferencia entre el alma sana y el alma enferma, como se les ve desde un punto de vista espiritual. Mis palabras pueden dar a mis amigos una comprensión más profunda para su mayor desarrollo y crecimiento interior.

Cuando un niño nuevo entra en esta Tierra, la sustancia de su alma es muy maleable, muy suave. Dentro de esta sustancia del alma residen todos los potenciales: los talentos, las cualidades, las tendencias, las características y también los problemas no resueltos. La entidad crece de acuerdo con estos potenciales, tanto positivos como negativos. La sustancia maleable y suave del alma es, por su naturaleza misma, muy impresionable. Por lo tanto, cuando el niño recoge impresiones durante sus primeros años, su impacto será mayor o menor de acuerdo con los potenciales subyacentes. Cuando el alma es potencialmente sana y fuerte, ni siquiera las impresiones negativas causarán un impacto profundo. La experiencia se registra y se asimila realistamente, de modo que la personalidad aprende y crece con la experiencia, no importa que ésta haya sido dichosa o desdichada. Cuando el potencial subyacente es positivo, la correspondiente sustancia del alma será tan resiliente que incluso un suceso perjudicial rebotará contra ella, por decirlo así. No dejará una marca duradera más allá del beneficio de una comprensión mayor.

No obstante, cuando el potencial subyacente consta en gran medida de problemas no resueltos, la sustancia del alma carece tanto de resiliencia que las impresiones crean impactos profundos y permanecen arraigadas en la sustancia del alma. Si recuerdan mis explicaciones de cómo se forman las imágenes, les será más fácil entender lo que estoy diciendo.

Cuando han retenido una impresión en la sustancia del alma no resiliente, todo su mecanismo psíquico funciona de acuerdo con esta impresión, exagerándola mucho más allá de su valor real. Como recordarán, cuando una imagen se forma en el alma, el suceso que ocurrió una sola vez se generaliza y, por lo tanto, se falsea. Se pone en movimiento un patrón destructivo, que permanece vigente mientras el impacto en la sustancia del alma no se suavice. La sanación se logra sólo por medio del tipo de autobúsqueda activa a la que se han entregado ustedes.

Hablemos de la flexibilidad versus la rigidez. La flexibilidad es la cualidad de la sustancia del alma resiliente, elástica y sana. Cuando se trata de la rigidez, en cambio, hay dos tipos diferentes, y les será muy útil discernir la diferencia. El primer tipo de rigidez se basa en las siguientes circunstancias: Cuando el alma está constantemente expuesta a impresiones profundas que no puede asimilar, y que, por lo tanto, producen impactos, de manera que las huellas permanecen arraigadas en la sustancia del alma, el efecto sobre la personalidad es pesado. Entonces, las circunstancias desfavorables crean un sufrimiento que va mucho más allá de lo que se justifica en la realidad. Por lo tanto, el alma sufre por una impresión más de lo que es necesario, e incluso las impresiones favorables causan agotamiento. Tal vez todos ustedes hayan experimentado que se emocionan exageradamente cuando algo bueno sucede; esto tiene un efecto perturbador. Son incapaces de asimilar la experiencia; les pesa y los inquieta. La asimilación y la digestión en este caso son tan lentas que comprometen todas sus facultades, y, por ende, detienen el crecimiento y el funcionamiento de otros aspectos de la psique.

Lidiar con una experiencia que normalmente necesitaría sólo cierta cantidad de atención e inversión, y que dejaría una parte de sus facultades libres para lidiar con otros aspectos de vivir y ser, se convierte en una tarea en la que se obliga a todas las fuerzas interiores a estar al servicio de un evento comparativamente insignificante. Que se sientan gozosos y gratificados por el evento en sí no cambia el hecho de que están desperdiciando una cantidad innecesaria de energía. Esto crea una especie de desasosiego, un aferramiento a la experiencia, y eso bloquea el movimiento del alma. No necesito decir que esto puede no ser consciente, pero cuando presten atención a sus reacciones interiores, seguramente descubrirán esta preocupación. Puede manifestarse en pensamientos intensos acerca de un evento relativamente insignificante; pueden ustedes ser incapaces de soltar su impacto emocional, incapaces de perdonar y olvidar. Pero, principalmente, se pone en marcha un procedimiento mucho más sutil, una reacción automática que no es proporcional al evento exterior. Una experiencia que se tuvo una sola vez se aplica falsamente a un evento de una naturaleza enteramente diferente. En breve, algo que los asustó una vez les hará asustarse otra vez por un evento exterior que en realidad es muy distinto del primero. Estas reacciones automáticas, que han empezado a observar y comienzan a entender en ustedes, son prueba de la presencia de la sustancia demasiado maleable del alma, que no creció lo suficiente para transformarse en una elasticidad resiliente.

La sustancia demasiado frágil del alma provoca un dolor tanto consciente como inconsciente. Como el efecto es inevitablemente dañino, la psique busca un remedio. Estos remedios que se buscan de manera inconsciente suelen ser más destructivos que el mal original, como lo son, por ejemplo, las seudosoluciones. El remedio falso, en este caso, es un muro protector artificial, que se erige para prevenir los constantes impactos duros que causan impresiones dolorosas en la sustancia del alma, y que se experimentan como una “hipersensibilidad”. El muro es duro y quebradizo; impide sentir y experimentar, y causa el primer tipo de rigidez.

El segundo tipo de rigidez es causado por una condición del alma que es incapaz de asimilar la experiencia y, en cambio, se aferra a ella. Cuando la huella en el alma es tan profunda que uno no puede soltarla, la preocupación con la experiencia excluye aspectos importantes de la realidad. Uno ve y evalúa sólo esa parte de la realidad que parece molestar o perturbar; otros aspectos importantes para entender el suceso en toda su luz están ausentes. Esta evaluación limitada y subjetiva es inevitable si el alma sufre demasiado. El sufrimiento vuelve imposible una visión más amplia y verdadera. Por lo tanto, la unilateralidad y la incapacidad de percibir de manera diferente constituyen el segundo tipo de rigidez. Uno puede lidiar sólo con lo que ve y percibe de manera inmediata, de acuerdo con el área sumamente sensibilizada de la sustancia del alma demasiado vulnerable. Todos los demás aspectos de la situación, o de la otra persona involucrada, se eclipsan. Si pudieran ver esos aspectos en toda su luz, la comprensión sería mucho más objetiva. Pero esto no es posible, porque uno está demasiado preocupado con el efecto desagradable del impacto en la sustancia del alma.

Si ustedes sufrieran un dolor físico en cierta región de su cuerpo, seguramente enfocarían toda su atención en esa región, y se olvidarían de las demás. Lo mismo pasa con el proceso del alma. Lo que vuelve esto más complicado es que aquí estamos lidiando con reacciones muy sutiles e inconscientes que pueden verificar sólo cuando se sintonicen suficientemente con sus mecanismos interiores.

Para resumir brevemente la diferencia entre los dos tipos de rigidez: uno atenúa su capacidad de sentir y experimentar; el otro matiza su visión y su experiencia a un grado tal que su percepción de la realidad se estrecha y se limita. Con frecuencia, las personas tienen ambos tipos de rigidez, alternativa y simultáneamente, una causada por la otra y ambas en forma traslapada. A veces, una predomina. Cuando esto sucede, la rigidez es relativamente fácil de reconocer.

Cuando el segundo tipo predomina, puede manifestarse en la insistencia en los detalles, en ver sólo ciertas facetas de otros y de las situaciones que, en sí mismas, pueden ser correctas, pero la percepción es incompleta porque se pasan por alto otros aspectos. Esto puede aplicarse también a su actitud hacia las personas y las situaciones en las que no están personalmente involucrados, pero están tan condicionados a esta manera de reaccionar, debido a la falta de resiliencia de la sustancia del alma, que ni entonces pueden funcionar de manera diferente. Esta sustancia del alma extremadamente maleable los vuelve incapaces de ajustarse a circunstancias siempre cambiantes. No pueden verlas ni evaluarlas pues están condicionados a reaccionar sólo a la huella directa impresa en la sustancia de su alma. Esto les impide estar en el constante flujo de la vida, así como en la verdad y la realidad. A fin de fluir con la vida, la sustancia de su alma debe tener una elasticidad sana para asimilar rápidamente los incidentes de acuerdo con su significado real.

No necesito decirles que la sustancia sana del alma no puede crearse por un acto de la voluntad. Esto sólo pueden lograrlo encontrando y cambiando sus errores conceptuales, sus seudosoluciones y sus distorsiones. Para facilitar este proceso es muy importante recibir las reacciones sanas y malsanas de la sustancia del alma bajo esta luz. También es necesario el reconocimiento de los dos tipos de rigidez. Les será de mucha ayuda sentir su diferencia dentro de ustedes. Se sienten de manera diferente; tienen un “sabor” distinto, por decirlo así. Como dije antes, ambas pueden existir simultáneamente. Una puede ser una reacción en contra de la otra. Tal vez encuentren primero el muro quebradizo de la rigidez. No esperen encontrar una flexibilidad sana debajo de él. Estén preparados para encontrar el otro tipo de rigidez que, a primera vista, podría parecer todo lo contrario de la rigidez, porque su sustancia es sumamente suave. Pero al verla más de cerca descubrirán que esta suavidad misma, desprovista de una resistencia sana, no puede dejar ir las impresiones recibidas. Les dan vueltas y vueltas, y están persistentemente influidos por lo que ya debería ser obsoleto. Así, la sustancia del alma se vuelve rígida. Las exageraciones de la verdad traen la falsedad en ambas direcciones. Esto que digo es válido para todo y ha sido analizado muchas veces en conexión con otras cosas. Aquí, la enorme resistencia del muro seudoprotector quebradizo tiene efectos similares a los de la escasa resistencia en la sustancia del alma excesivamente maleable.

¿Cómo pueden lidiar con su vida cuando no están en la realidad? ¿Y cómo pueden estar en la realidad cuando cualquiera de estas dos rigideces existe en ustedes? ¿Cómo se pueden adaptar al flujo siempre cambiante de la vida? ¿Cómo pueden evaluar objetivamente y percibir en la verdad? Ninguna de estas cosas es posible si la sustancia de su alma queda marcada tan fácilmente que una impresión de poca importancia y significado para ustedes permanece arraigada y dicta sus reacciones a eventos futuros. De este modo distorsionan la relación entre el evento y su reacción a él.

Les he mostrado un ángulo nuevo sobre los mecanismos internos que ya conocen. Esta percepción interior acrecentada puede ser a menudo muy útil para dar un ímpetu nuevo a su trabajo en el camino.

Permítanme cerrar este tema describiendo brevemente cómo se ve un alma sana en comparación con una enferma, tal como las percibimos desde nuestro punto de vista. La sustancia es elástica: una mezcla de suavidad resiliente y sanamente resistente. Esta combinación produce las condiciones ideales que les permiten ir por la vida con una capacidad para tener experiencias profundas, que ustedes pueden asimilar rápidamente, de manera que siempre estén listos para impresiones y experiencias nuevas.

El alma enferma tiene protuberancias, su forma es dispareja y las protuberancias se hallan endurecidas, como costras. La sustancia sin protuberancias es, como he dicho, tan maleable, pegajosa y pastosa que retiene todas impresiones y es incapaz de recuperar la superficie original, resiliente y sin huellas.

En el curso de su trabajo muchos de ustedes han vislumbrado que todas las reacciones malsanas son artificiales. Son mucho más difíciles de sostener que las reacciones naturales. Cuando les llega una percepción interior—aun cuando esto les suceda pocas veces para empezar—, es un paso decisivo hacia el crecimiento y la autorrealización. En ese momento entienden lo extenuantes que son las seudoprotecciones y las seudosoluciones. ¡Con cuánta mayor facilidad, fiabilidad y seguridad los guía su ser natural por la vida! No hay que confundir esto con la ley del menor esfuerzo y la claudicación ante los instintos destructivos. Antes de que hayan alcanzado ciertos niveles de reconocimiento interno, podrían malinterpretar esta frase con mucha facilidad. Pero una vez que los hayan alcanzado por medio del progreso constante y el crecimiento orgánico que el trabajo perseverante sin duda les traerá finalmente, entenderán y experimentarán para siempre la verdad de que las seudosoluciones son extenuantes y consumen mucha energía, mientras que la experiencia del ser real es segura y fácil. Menciono esto de nuevo porque veo una tendencia a pasar por alto la importancia de estos vislumbres vagos. Por favor, pondérenlos. Vean las primeras ocurrencias raras de estas experiencias de manera que entiendan el valor pleno y el significado profundo que encierran. Estos vislumbres de salud, comparados con las maneras distorsionadas y artificialmente tensas de vivir, son la mejor manera de sanar la sustancia de su alma.

De nuevo les digo que es verdad que la conciencia de la enfermedad lleva a la salud, mientras que la inconsciencia o el ocultamiento alejan más de la salud.

Ahora me gustaría hablar de un tema diferente, aunque, desde luego, está conectado con el anterior, así como todo lo que hay en el alma humana está interrelacionado. En el curso de este trabajo, con frecuencia hemos encontrado y examinado sus demandas. Me refiero ahora principalmente a las demandas ocultas e inconscientes que existen en ustedes sin que se den cuenta de ellas. Cuando las encontraron, muchas veces se sorprendieron al descubrir cuán severas eran realmente sus demandas hacia otros, hacia ustedes mismos y hacia la vida. Esto a menudo requirió de considerable tiempo y esfuerzo de su parte, y probablemente se asombraron al descubrir lo incompatibles que eran con su concepto consciente de sí mismos. Si no han alcanzado una conciencia total de sus propias demandas, les convendría investigar sus hallazgos previos bajo esta luz particular. Hallarán que sí existe un desequilibrio: Tienen demandas excesivas, por una parte, en el sentido de que esperan más de otros de lo que ustedes están dispuestos a dar. Por otra parte, pueden ser demasiado modestos en sus expectativas. Esta es una consecuencia lógica que ocurre automáticamente. Se basa en la cualidad equilibrante de la ley interna.

Pero consideremos ahora otro aspecto de este tema: las demandas que se les hacen a ustedes. ¿Cómo reaccionan cuando se les hacen demandas? ¿Cómo lidian con ellas? Antes de seguir adelante, que quede claro que ustedes pueden no estar más conscientes de las demandas hacia otros que de las que ustedes hacen hacia otros. El hecho de que sean inconscientes de las demandas de otros no elimina su efecto sobre su manera especial e interior de lidiar con ellas. Desde luego que reaccionan fuertemente a estas demandas, aunque jamás lo sepan de manera consciente. Necesitan la conciencia acrecentada que se cultiva en un camino como éste para que finalmente sean capaces de darse cuenta de las demandas de otros y, subsecuentemente, de sus reacciones reales hacia ellas.

Aconsejo a mis amigos que trabajan en este estudio intensivo que dediquen alguna atención al tema de las demandas. Miren sus asociaciones y relaciones desde este punto de vista específico. Cuando hayan establecido que aquí o allá sienten que se les hace una demanda, y tienen esta u otra reacción a ella, entonces pueden ir un paso más allá. Les esbozaré el camino, aun cuando, desde luego, no pueden dar estos pasos subsecuentes hasta que se hayan vuelto claramente conscientes de sus demandas hacia otros y de las demandas de éstos hacia ustedes, así como de sus reacciones reales a ellas.

Para entender sus reacciones, es importante que las vean también desde el punto de vista explicado en la primera parte de esta conferencia. Cuando la sustancia de su alma es demasiado impresionable, cuando retienen indebidamente impresiones—en este caso, las corrientes de las demandas de otros hacia ustedes—, cuando no pueden asimilar, evaluar y lidiar sanamente con el efecto que otros tienen sobre ustedes, entonces las demandas de ellos tienen un impacto abrumador. O interpretarán algo como una demanda cuando no lo es, y se disparará una defensa interna contra ella, o pueden ceder a las demandas más inmaduras e injustificadas de otros para evitar sentirse culpables o temer consecuencias desafortunadas. En ambos casos el resultado es el resentimiento, el desafío y la hostilidad. Nada de esto puede ser consciente en ustedes en el momento, o estos sentimientos pueden no estar relacionados con el reconocimiento de que son sus respuestas a las demandas que se les hacen. Con frecuencia tienen tanto miedo inconsciente de las demandas, o de su compulsión a ceder a ellas, y tanto miedo de lo que podría suceder si no cedieran, que erigen una defensa contra ellas.

Sin embargo, parece sonar una alarma interna siempre que se les hace una demanda real o imaginaria. Su culpa y su miedo no les permiten darse cuenta e investigar lo que hizo sonar la alarma. En lugar de investigarlo con sus facultades de razonamiento, rechazan ciegamente la indagación racional. El rechazo no es tanto una reacción contra las demandas mismas sino contra la tentación y la compulsión de ceder a ellas. Su incapacidad de diferenciar es lo que los vuelve inseguros. Esconder su reacción hará todavía menos posible la diferenciación. Su falta de confianza en sí mismos los vuelve incapaces de determinar y diferenciar. La inseguridad, a su vez, es el resultado de una integridad dañada.

La sustancia inelástica del alma con su hipersensibilidad crea tal aversión a lidiar con cualquier cosa que la impacta desde fuera que la contribución exterior sencillamente se anula. De este modo, no puede existir la intercomunicación.

Su respuesta a las demandas de otros puede asustarlos tanto que pueden retraerse más o menos de todas las relaciones significativas. Es muy importante que se den cuenta de que el miedo al involucramiento puede existir no sólo debido al miedo al dolor y la decepción, sino también al miedo de tener que lidiar con las demandas de otros.

Ahora bien, amigos míos, es importante que se den cuenta de que hay demandas en todas partes. Cuanto más se involucran, más crecen las demandas. Cuando las consideren serenamente, verán que en algunos casos las demandas de otros son excesivas e infantiles. En otras ocasiones, las demandas son simplemente una parte de la comunicación humana, y su miedo y negativa a satisfacerlas son injustificados. Esta reacción indica una demanda excesiva de su parte: querer las ventajas de las relaciones estrechas sin tener que dar en el sentido real de la palabra, aunque tal vez dar excesivamente en un nivel diferente. Así desequilibran toda la relación. Como las demás personas reciben lo que realmente no piden, sus demandas se vuelven más urgentes, mientras que ustedes se sienten más culpables y resentidos.

Siempre que este conocimiento no sea suficiente para permitirles lidiar libremente con cualesquiera demandas de otros, deben buscar la clave en su propia actitud. ¿En qué área no se dieron cuenta de sus propias demandas excesivas? Quizás residan en otra parte, ocultas a la vista o racionalizadas. Por importante que sea establecer que no pueden lidiar con las demandas de otros, esto no es suficiente en sí. Es de igual importancia que descubran dónde existen sus propias demandas ocultas. Cuando las descubran y transformen la codicia irracional de sus expectativas infantiles, se volverán perfectamente capaces de lidiar muy bien con las demandas de otras personas, y así mantendrán relaciones buenas y profundas.

Y ahora, amigos míos, estoy listo para sus preguntas.

PREGUNTA: Me gustaría que nos diera una clara definición de lo que es el alma. Esto aclararía la conferencia.

RESPUESTA: Como saben, hay muchas interpretaciones del alma, y todas pueden ser muy precisas. Si parecen contradictorias, ello se debe a que las palabras son demasiado limitadas para describir una dimensión inaccesible al lenguaje humano. Por eso, las dimensiones superiores nunca pueden ser accesibles mediante el aprendizaje verbal, sino sólo por la experiencia interior, que, a su vez, se vuelve posible sólo si se disuelven los errores y las distorsiones internos.

Déjame explicarte el alma tal como la vemos aquí. El alma es la suma total de la personalidad interior: los pensamientos, los sentimientos, los conceptos, los potenciales, las actitudes, los patrones, las características, el temperamento, las emociones, las idiosincrasias… todo lo que está detrás del ser físico. También incluye, desde luego, los problemas no resueltos. Pero no incluye el encubrimiento de los problemas no resueltos, las seudosoluciones, ni las defensas falsas. Éstos no son parte del alma misma. Pero la elección específica de la seudosolución es una expresión, o manifestación, o indicación del alma.

PREGUNTA: ¿El karma, entonces, es la memoria del alma de los antiguos problemas no resueltos?

RESPUESTA: Yo no diría memoria. Es el resultado de todas las encarnaciones previas. El karma es el efecto que el alma ha producido.

PREGUNTA: ¿La sensibilidad también se trae?

RESPUESTA: Desde luego. La sensibilidad, la percepción y la capacidad de experimentar. Todas estas facultades tienen una progresión. La sensibilidad de una persona puede estar en la nota más baja del teclado; la de otra, en la más alta. Esta última puede existir de una manera sana o malsana. El karma, como sabes, es el resultado de todo hasta el momento presente.

PREGUNTA: Usted dio atributos al alma de una naturaleza física, material. Le dio una redondez y una maleabilidad de una especie física de sustancia. ¿Se localiza en cualquier otro órgano del cuerpo?

RESPUESTA: No, no se localiza en ese sentido. Es un cuerpo, que consta de materia muy similar a tu materia terrenal, aunque no se percibe con los órganos físicos. Como sabes, y has oído decir muchas veces, es un “cuerpo sutil”. Cuando hablé de redondez, no quise decir que tiene una forma redonda, como una pelota. La superficie del cuerpo sutil puede tener todos los atributos que mencioné. Podrías compararla con la consistencia de la piel y la carne, pero la superficie del cuerpo sutil del alma tiene mucha más variedad que la piel y la carne físicos. Las palabras son tan limitadas que muchas veces parecen absurdas, pero ésta es la mejor manera de darte una idea de lo que puede parecer el cuerpo-alma.

PREGUNTA: ¿Cuál es la relación entre el subconsciente y el alma?

RESPUESTA: El alma es la mente inconsciente. Las motivaciones, actitudes, impulsos e inclinaciones son del alma, y las regiones más profundas del ser inconsciente pertenecen al ser espiritual real, y éste está en casa en las regiones más profundas del ser inconsciente. No obstante, el inconsciente es sólo una parte del alma; la mayor parte de ella es consciente.

PREGUNTA: Sostenemos que las actitudes determinan los sucesos de nuestra existencia. ¿Por qué sucede que las personas con motivaciones malas derivan tantas veces toda la felicidad y el éxito en la vida? Conozco casos así.

RESPUESTA: He respondido a esta pregunta en sesiones anteriores, pero la responderé brevemente otra vez. En primer lugar, la visión humana es muy limitada. Siempre que el efecto no sigue inmediatamente a la causa, la gente pierde el vínculo y, por lo tanto, no puede ver su interrelación. Si, a pesar de ello, trata de hacer juicios, éstos seguramente son incorrectos. Muchas veces, la causa y el efecto están muy distantes en el tiempo. En otras palabras, los seres humanos pueden experimentar el efecto de una causa muy distante, mientras que las causas nuevas que crean no ejercen aún su efecto, pero lo harán más tarde. Con un desarrollo espiritual, una salud interior y una unidad crecientes, la causa y el efecto se acercarán más. Mientras estén separados en el tiempo, inevitablemente existirá una división interna del alma. El desarrollo general del alma, su potencial de crecimiento en áreas específicas del desarrollo, sigue estando limitado cuando la causa y el efecto están separados uno de otro. Sólo cuando el potencial del alma sea mayor que su desarrollo real, y por lo tanto pueda realizarse, podrán acercarse la causa y el efecto.

Además, cuando los motivos están divididos, el efecto sufre la influencia correspondiente. Por ejemplo—como lo señalé en una conferencia reciente—, si las personas están todavía tan inmaduras en su espiritualidad que no tienen conciencia, nada interferirá con los malos motivos, que, por lo tanto, estarán unificados. Como no hay división, los motivos malos tendrán un efecto aparentemente favorable. Sólo después, cuando la conciencia haya crecido, tendrá un efecto la culpa retroactiva, que se manifestará como un castigo del exterior. Cuando los motivos de alguien ya estén escindidos—lo que en este sentido es un desarrollo positivo en comparación con la persona que tiene motivos destructivos sin conflicto interior—, el éxito no llegará. Un lado de la personalidad ha adquirido normas mucho más elevadas que otro lado; y no me refiero a normas sobreimpuestas, sino a normas internas reales. Cuando éste es el caso, las motivaciones destructivas, aunque sean muy conscientes, no producirán el resultado deseado. Por otro lado, los motivos constructivos, no importa lo conscientes que sean, tampoco traerán buenos resultados si están socavados por motivos inconscientes y destructivos. De ahí que una persona despiadada puede no alcanzar sus objetivos despiadados porque una voz interna, de la que puede estar completamente inconsciente, obstaculiza el impacto de su voluntad. Su propio desarrollo interno, todavía oculto y muy contradictorio a algunas facetas de su ser, pone obstáculos a una voluntad no escindida. Por lo tanto, una determinación consciente de ser despiadado no tendrá efecto porque el alma ya ha adquirido un potencial nuevo. De igual manera, la persona que se esfuerza mucho por ser buena, pero es incapaz de eliminar su egoísmo y su crueldad ocultos debido a la represión, es incapaz de alcanzar el resultado positivo deseado. Son siempre los motivos divididos—especialmente esa parte de ellos de la que uno no es consciente—lo que obstaculiza la voluntad y, subsecuentemente, influye en el resultado.

PREGUNTA: ¿Cómo explica usted la función del drama, el mito y los cuentos de hadas en el desarrollo personal del ser humano?

RESPUESTA: Si el interrogador tiene presente el efecto que el mito, el drama o los cuentos de hadas tienen en el ser humano, la pregunta ya ha sido respondida en esta conferencia. La asimilación de cualquier aporte del exterior depende de la impresionabilidad del alma. No puede generalizarse el que los cuentos de hadas o los mitos tengan una buena influencia sobre una persona en crecimiento, y también en un adulto. Depende del material y de la interpretación. Una persona adulta ya no depende de la interpretación de otros, pero un niño pequeño sí depende de la interpretación que le dan los adultos. Esta interpretación ni siquiera puede ocurrir en palabras, sino en la atmósfera que emana de los relatos. Los sentimientos del adulto tienen una influencia más fuerte sobre el niño que las palabras. Lo que la mente del niño absorba realmente tendrá su efecto. Si un cuento de hadas o un mito aparentemente cruel se toman al pie de la letra, una partícula del alma que ya está afectada sufrirá una influencia y una impresión negativas. La sustancia sana del alma ni siquiera tendrá una reacción negativa si el cuento se malinterpreta. Los mitos falsos tampoco tendrán un efecto negativo, ya que no todos los mitos carecen de verdad. La literatura ficticia, u otras influencias, así como los influjos malentendidos y malinterpretados, tendrán su efecto sólo donde el alma ya está atribulada. Cuando un alma atribulada recibe una interpretación verdadera, u otros mensajes verdaderos, se le da la oportunidad de asimilar estas influencias útiles. Que suceda así o no depende de la persona.

PREGUNTA: Me gustaría saber cómo diferencia usted los sentimientos de las emociones.

RESPUESTA: Existe una diferencia entre ambos. Una manera de describir la diferencia sería que un sentimiento es algo más profundamente arraigado y más permanente. No quiero dar a entender con esto que los sentimientos no cambien. No quiero decir que los sentimientos sean permanentes en el tiempo, pero sí lo son en calidad, en consistencia, en carácter y en ser. Un sentimiento puede cambiar verdaderamente más rápido que una emoción, y sin embargo es permanente en su esencia. Esto es muy difícil de explicar; a fin de entenderlo, tendrían que percibir lo que quiero decir con sus propias facultades interiores. Una emoción es más superficial, aunque puede ser retenida por mayor tiempo en la sustancia del alma. Una emoción proviene de las condiciones superficiales del alma. Las reacciones y respuestas que se basan en modos sobreimpuestos de lidiar con la vida, y que no se originan en la persona real, son emociones. El ser real envía sentimientos. De aquí que un sentimiento sea algo mucho más sustancial. Esto no puede evaluarse por la aparente valía del sentimiento o la emoción. Puedes tener un sentimiento desagradable, pero que está basado en la verdad, en la realidad. Una emoción se basa en una condición interna subjetiva.

He aquí un ejemplo: Supongamos que percibes una cualidad nociva y negativa en alguien más, o en ti mismo. Si esta cualidad es cierta, estás lidiando con un sentimiento, aun si es muy desagradable. En otro caso puedes tener la misma percepción; sin embargo, no sientes la cualidad negativa porque, en vez de sólo observar lo que es, te asustas, desconfías, te sientes culpable y resentido; y todo porque alguna imagen o seudosolución está activa. Tienes, de nuevo, una percepción correcta; en este caso, sin embargo, de una emoción. Cuando no apartas el sentimiento, llegarás a ver que tienes una intuición válida, ya sea acerca de ti mismo, o de alguien más. Cuando no apartas la emoción—y nunca debes apartar una emoción, un sentimiento, ni ninguna otra cosa, por cierto—llegarás a reconocer factores dentro de ti mismo que te hacen ser subjetivo, estar distorsionado y perder el contacto. En suma, verás todos los bloqueos que te impiden tener sentimientos e intuición. Un sentimiento siempre reacciona a la realidad, no importa lo temporal que pueda ser esta realidad específica, tal como existe ahora.

Examinemos ahora una emoción favorable. La vanidad, la codicia o el orgullo gratificados pueden producir una emoción agradable. O, para ir un paso más allá, una situación, aun si se la percibe verdaderamente, pero se la utiliza subjetivamente, produce una emoción y no un sentimiento. Los sentimientos se basan en la objetividad; las emociones, en la subjetividad. En ambos casos pueden ser agradables o desagradables. El lenguaje suele confundirse. Uno habla de la madurez emocional o del involucramiento emocional, de expresar nuestras emociones cuando también se trata de los sentimientos. Pero las palabras no importan tanto mientras entiendan la esencia.

PREGUNTA: ¿Me equivoco al entender que cualquier cosa puede ser o un sentimiento o una emoción? ¿El miedo, por ejemplo?

RESPUESTA: Sí, es correcto. Pero, amigos míos, mi consejo es: No traten de etiquetarlo. Etiquetar siempre es un procedimiento peligroso. Con él, de alguna manera cierran una puerta a una comprensión mayor. Más bien, traten de lidiar con el sentimiento, o la emoción, como surja. Traten de entenderla, de ver si se basa o no en factores objetivos, o en ideas personales, matizadas y subjetivas.

Que estas palabras los ayuden nuevamente a tener una comprensión más profunda y amplia. Mi amor y mi ayuda fluyen a todos ustedes. Las bendiciones y la ayuda se extienden a cada uno de ustedes que tenga el gran valor y la dignidad, la dignidad humana, de querer desarrollarse, crecer o cambiar, y enfrentar a su ser con total honestidad, para que el crecimiento sea posible. La dignidad de este esfuerzo se vuelve evidente cuando se le busca sin importar el costo de enfrentar aspectos negativos, de hacer añicos las ideas preciadas sobre uno mismo. Cuando esto se hace, los frutos deben ser suyos. Si cultivan este hermoso jardín ahora, y desyerban lo que no le pertenece, la ayuda espiritual que les llegue siempre será suya. Queden en paz, mis amadísimos hermanos, queden con Dios.

Dictada el 1 de febrero de 1963.