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Pathwork

Conferencias del Guía

Conferencia 115. Percepción, determinación y amor como aspectos de la conciencia

Saludos, mis muy amados amigos. Traigo bendiciones para cada uno de ustedes. Bendita sea esta hora. Que todos mis amigos sigan creciendo y desarrollándose, pues esa es la esencia misma de la vida.

Donde no hay crecimiento, no hay vida. Esto se aplica no sólo a la manifestación física de la vida, sino a la fuente misma. Desde luego, hay distintas etapas y maneras de crecimiento. En algunos casos, el proceso es indirecto y gradual, y la persona no se da cuenta ni siquiera de la posibilidad de un crecimiento interior. Entonces el crecimiento puede percibirse sólo mucho más tarde, en un estado de conciencia acrecentada. Si el crecimiento se detiene en cualquier nivel de la vida, la manifestación respectiva de la vida cesa. Pero como el espíritu es eterno, debe de haber un crecimiento potencial; el espíritu no puede morir. Su crecimiento y desarrollo pueden detenerse si sus formas manifiestas no están en el proceso de crecimiento, y por lo tanto no están vivas. La no vida es no crecimiento. La vida, como crecimiento, procede en grados. Entre estar vivo o no vivo, estar creciendo o no, hay muchas gradaciones.

Hemos hablado de la vida y su significado, su importancia, su definición y su manifestación, desde muchos puntos de vista. Cada vez que decido examinar un ángulo de la vida—o de cualquier otro tema, por cierto—ajusto mis palabras al nivel que ustedes han alcanzado en el curso de su desarrollo; éstas están concebidas para llegar a una raíz de comprensión aún más profunda de su alma, de acuerdo con su progreso. Por medio de su trabajo de autobúsqueda abren niveles más profundos de comprensión, de manera que las palabras de la verdad llegan a esos niveles interiores, o por lo menos tienen la oportunidad de hacerlo. Por lo tanto, es importante abordar los mismos temas desde diferentes puntos de vista en fases específicas de su Pathwork. Lo que han entendido de una manera superficial será entonces más profundamente comprendido. Siempre usen su nueva comprensión en combinación con la meditación apropiada. Estas conferencias pueden considerarse meditaciones.

Las personas a veces creen que están en un proceso de crecimiento, cuando lo único que hacen es dar vueltas y más vueltas. Los métodos de autoconfrontación no dirigidos o mal dirigidos suelen producir esto. En tal caso, las personas pueden estar exteriormente convencidas de que están creciendo, porque cumplen con las formalidades, pero en su interior saben que no es así. Por otra parte, aquellos que están de verdad en el proceso de crecimiento pueden sentirse con frecuencia temporalmente desanimados porque creen que sólo dan vueltas. Sin embargo, en su interior, ocasionalmente experimentan ya y ven su crecimiento interno. Lo sienten. Primero esto sucede sólo después de periodos de contratiempos y recaídas aparentes, después de encontrar los mismos aspectos, actitudes y distorsiones una y otra vez, pero descubriendo al mismo tiempo nuevas conexiones, arrojando luz sobre las mismas perturbaciones, deliberando sobre ellas en diferentes expresiones de pensamiento. Considerar estos hallazgos de maneras distintas fortalece y consolida los reconocimientos, expande y profundiza su percepción. Los vincula con otros aspectos de la personalidad.

Todos mis amigos que están verdaderamente en este camino han observado el movimiento en espiral que éste sigue, volviendo adonde empezaron, enfrentándose a la misma área problemática de nuevo. La segunda vez, la comprensión tiene lugar en un sitio más profundo. La décima vez será más profunda que la novena. Los círculos se estrechan más y más, hasta que se juntan en un punto básico de perturbación que sólo entonces puede encararse y entenderse plenamente, así como resolverse. En principio, el proceso es el mismo que yo sigo cuando tomo un concepto importante y delibero sobre él desde distintos ángulos. También esto sigue el movimiento en espiral de acuerdo con la capacidad y el nivel que han alcanzado ustedes. Podría decirse que hay dos movimientos paralelos en espiral: uno busca la perturbación, y el otro muestra el cuadro verdadero que lo complementa. En el grado en que se den cuenta de la distorsión y la evalúen apropiadamente, el cuadro verdadero podrá ser asimilado en las regiones más profundas de su personalidad.

Si se les considera superficialmente, el crecimiento y el estancamiento suelen parecer iguales, porque ambos siguen movimientos circulares. Sólo una percepción más atenta y una penetración profunda de su ser les mostrará la diferencia. Es cierto que algunas veces tienen que repetir el mismo círculo antes de que puedan pasar al siguiente, más estrecho. Pero siempre que hacen la transición al siguiente círculo, la realidad del movimiento hacia delante los llenará en toda la profundidad de su ser. Entonces sabrán que no se mueven en un círculo estacionario.

Hemos hablado de diversos aspectos y significados de la vida. Abordemos de nuevo este tema, ahora desde otro punto de vista más. La vida existe si prevalece cierto número de factores. Como dije antes, la vida es movimiento; la vida es crecimiento; la vida es conciencia—y más—, y todo desemboca en uno y el mismo punto. Pero cada uno de estos puntos sigue estando separado. El conglomerado de todos ellos forma un todo, una organización. Una organización es un conglomerado de varias partículas. La ausencia de cualquiera de las partículas destruye, o al menos obstaculiza, a la organización como un todo. Piensen, por ejemplo, en una firma comercial. Diferentes funcionarios desempeñan ciertas tareas, y cada uno asume responsabilidades específicas. Si uno se va, tiene que ser reemplazado, pues de lo contrario la organización no podría funcionar.

Lo mismo se aplica a la anatomía del cuerpo físico. También éste es una organización. El organismo que funciona requiere de muchas partes en buen estado. Si una está fuera de servicio, por decirlo así, la eficacia del cuerpo físico se verá mermada, o la vida física cesará, dependiendo de si la parte era vital o no.

Exactamente la misma ley rige la organización interior de la vida. El ser humano promedio no tiene todas sus facultades internas en buen estado. Como resultado, el grado de conciencia está por debajo de lo aceptable y la persona está sólo medio viva… a menudo menos que eso.

La interacción entre la conciencia y la vitalidad, que es movimiento, es fácilmente observable en las manifestaciones de la naturaleza. Un mineral tiene un grado muy bajo de conciencia; por lo tanto, su movimiento es casi imperceptible. El grado de conciencia de una planta es más alto. Esto se nota en su respuesta obvia a la luz, al agua, a la oscuridad o a la sequía. Por lo tanto, su movimiento es más perceptible. Y así procede el crecimiento a lo largo de la escala, de animales a humanos.

Podrían ustedes decirme que el movimiento del ser humano no es mayor que el del animal. Esto es cierto en el nivel físico, pero seguramente admitirán que en el movimiento de la mente, del pensamiento, del espíritu, el hombre está más vivo que el animal. El rango de posibilidades para la extensión y el movimiento del espíritu excede con mucho la del cuerpo. Una vez que esto se entiende verdaderamente con todo lo que implica, debe cesar cualquier duda sobre la continuación de la vida. Esta ya no será el tema de suposiciones o teorías agradables o desagradables, sino que se verá como una secuencia lógica de una cadena ininterrumpida. No hay razón para suponer que la cadena de pronto se romperá.

Desde luego, la posibilidad que tienen ustedes de extender su rango de conciencia es limitada debido al confinamiento de su espíritu. Sólo después de que hayan utilizado plenamente el rango de extensión que está a su alcance, dejará de ser necesario ese confinamiento. Y sólo cuando utilicen plenamente sus posibilidades estarán en armonía con ustedes mismos y con su vida. Si contemplan el Pathwork desde este ángulo, su comprensión más profunda puede darles un incentivo y una fuerza renovados.

Hablemos ahora de las tres facetas principales y distintivas que son parte de la organización llamada vida. Estos tres aspectos son manifestaciones directas de la conciencia. Son: determinación, percepción y amor. Cuanto más alto es el grado de conciencia, más amplia es la gama de la vida y mayor es la libertad de determinación. Su libre albedrío, o determinación, no será obstaculizado por los grilletes interiores que estamos tratando de encontrar y disolver. Todos ustedes saben cómo está limitada su determinación por sus errores conceptuales inconscientes. En el grado en que son capaces de asimilar experiencias de acuerdo con la realidad, de acuerdo con la verdad, en ese mismo grado pueden percibir, determinar y amar.

Una criatura viva siempre es el producto, la suma total, de todas sus experiencias pasadas. Cómo se asimilan y entienden las experiencias en términos de la realidad determina el carácter, los pensamientos y las opiniones que una persona ha adoptado y explica sus sentimientos y emociones, sus actitudes e inclinaciones. En otras palabras, determina la calidad de la vida de una persona. Cuanto más realista y verazmente se interpreta y asimila la experiencia, más precisa es la percepción. Cuanto más libre es la determinación, mayor son el alcance y la facilidad con los que pueden tomarse decisiones, y mayor es la capacidad de amar y relacionarse.

Debería ser fácil ver la interacción y la interdependencia de estas tres facetas. Por ejemplo: Si ustedes están relativamente libres de errores, de experiencias pasadas malinterpretadas—es decir, de imágenes—, tendrán menos defensas destructivas. Por lo tanto, pueden ser más amorosos. Esto, a su vez, creará buenas relaciones, que les brindarán una gama más amplia de experiencias, más posibilidades, más recursos interiores y exteriores que les permitan un ámbito mayor de determinación. Aun si experimentan una decepción, serán capaces de ver otras oportunidades. La decepción no paralizará sus facultades ni congelará sus sentimientos provocándoles miedo y desconfianza, como sucede con las experiencias incorrectamente asimiladas.

Es sumamente importante que entiendan el efecto de esta experiencia triádica. Verán todavía más claramente por qué es tan importante que encuentren sus imágenes; que entiendan por qué representan una percepción defectuosa; que vean que esta percepción defectuosa sigue gobernándolos, aun cuando se formó cuando eran niños. Verán hasta qué grado están regidos por la percepción errónea, cómo sigue impidiéndoles la interpretación y asimilación adecuadas de experiencias nuevas. Entenderán que esta percepción paraliza su determinación y todo su mundo de sentimientos.

Están atados por las imágenes viejas, las percepciones defectuosas, que los hacen responder y reaccionar de manera automática, como si la experiencia nueva fuera de naturaleza idéntica a la que originalmente les hizo malinterpretar una situación u ocurrencia dolorosa. Vieron esta última de una manera limitada y unilateral, y generalizaron su validez para todas las ocasiones similares. El resultado es que reaccionan de una manera poco apropiada para la ocasión. Son incapaces de cambiar esto a menos que se vuelvan conscientes de la mala interpretación y entiendan por completo por qué y de qué manera han malinterpretado el evento. Sólo entonces serán sus respuestas más adecuadas y compatibles con la realidad. Esto los liberará de la limitación y de los sentimientos congelados.

Cuando los maestros religiosos predican sobre la importancia del amor, tienen razón, pero el amor no puede llenar su ser si no detectan sus percepciones erróneas. No pueden asimilar ninguna cantidad de conocimientos que tomen del exterior si no se vacían de sus errores conceptuales. Por lo tanto, el autoconocimiento es el requisito del amor, de la espiritualidad. No hay manera de dar la vuelta a esto. No importa cuánta verdad traten de absorber, no importa lo mucho que se esfuercen por sentir lo que interiormente aún son incapaces de sentir, sus mecanismos interiores todavía están engranados con material defectuoso o insuficientemente asimilado. Esto, a su vez, los fuerza a tener reflejos tan automáticos, tan limitados, que no pueden percibir en la realidad. Por lo tanto, no pueden determinar de manera tan plena y amplia como sería posible, y por ende no pueden tener los sentimientos de amor cálidos y productivos que crean un círculo benigno que conecta los tres aspectos de la vida.

Amigos míos, traten de ver cómo limitan sus imágenes su percepción, su determinación y su capacidad de amar. Traten de ver que la percepción defectuosa, responsable de las imágenes, los mete en un molde muy limitado, no importa lo que conscientemente piensen y traten de alcanzar. Si reflexionan sobre sus imágenes desde este ángulo, verán claramente que su conciencia está disminuida, y que su sentimiento de estar vivos se reduce. La intensidad de la verdadera vitalidad es muy rara entre los seres humanos, porque la mayoría si siquiera busca en la dirección correcta.

No puedo insistir demasiado en la importancia del material malinterpretado del pasado. La mayoría de los seres humanos van por la vida sin saber jamás hasta qué grado están influidos por el pasado en sus relaciones presentes. Incluso entre ustedes, amigos míos, sólo unos cuantos han empezado a darse cuenta plena de esto. Pueden estar conscientes, hasta cierto grado, de que esta malinterpretación ha tenido lugar, pero todavía no pueden entender por completo su impacto.

Los padres son la influencia más significativa en la vida del niño. La relación con ellos es de primordial importancia. Otros, como los maestros, los hermanos, o cualquiera que esté estrechamente relacionado con él, también desempeñan un papel importante en la formación de las impresiones originales en la sustancia maleable del alma del niño. Pero estos otros son importantes sólo en relación con la interacción original con los padres. La mayoría de ustedes necesitan darse cuenta de hasta qué grado tan alto siguen llevando la relación original con ambos padres a todas las situaciones de su vida actual. Una vez que perciban esto en toda su trascendencia, estarán verdaderamente liberados. Pero se necesita mucho trabajo, paciencia, perseverancia, valor y humildad para no flaquear y llegar a este punto.

La mejor manera de experimentar la verdad de estas palabras es aplicarlas a cualquiera de sus hallazgos. Piensen en cómo se sentían de niños con cada padre, y luego vean cómo, en sus respuestas actuales, siguen reaccionando de acuerdo con los mismos sentimientos. Sólo estudiando esta conferencia de manera muy personal y práctica experimentarán la verdad. No basta creer que es así sólo porque tiene sentido. Es necesario un trabajo sistemático de autobúsqueda para entender esta transferencia en toda su magnitud.

Darse cuenta de su esclavitud a las reacciones tempranas los liberará de ella; nada más lo hará, no importa cuántos conocimientos, incluso conocimientos espirituales, traten de reunir del exterior. Sólo esta tarea elevará su nivel de conciencia y los llenará del vibrante sentimiento de estar vivos de verdad. Su conciencia, y por lo tanto su vida, pueden crecer sólo por medio de estas percepciones interiores de su ser. Al darse cuenta de su irrealidad, viven en mayor realidad. Al darse cuenta de su falta de amor—disfrazada tal vez de lo que parece ser amor, pero no lo es—, tendrán más amor. El sentimiento de fuerza, de bienestar, de realización, de confianza en ustedes mismos, de seguridad, sólo puede crecer si encaran en ustedes lo que preferirían no ver. Siempre es una tentación apartar la vista de uno mismo.

Desde que existe la Humanidad, la gente ha buscado seguridad. La falta de ella es, quizás, el mayor factor responsable de todo el sufrimiento que los seres humanos se las han arreglado para infligirse. Esto se debe a que la buscan de la manera incorrecta, con el resultado de que se decepcionan, se sienten aún más inseguros y pierden la esperanza de alguna vez encontrarla. Desean que otros alivien sus miedos, sus angustias y sus incertidumbres. Pero incluso si esto sucede, su duración es muy limitada, y después se sienten defraudados.

Sólo después de alcanzar la seguridad material descubren las personas que hay un tipo de inseguridad que no pudieron reconocer mientras estaban preocupados por el lado material dela vida. Durante un tiempo tal vez logren ignorar el insistente sentimiento de inseguridad que pide a gritos el alivio. Pueden sofocar esta voz mediante todo tipo de evasiones, placenteras o dolorosas, constructivas o destructivas. Pero finalmente llega el momento en que ya no pueden rehusar enfrentarse a su incertidumbre interior. Inevitablemente harán preguntas que jamás se habían atrevido a enfrentar. Deben descubrir exactamente qué los hace sentirse tan inseguros. Pero hasta que llegue ese momento, encontrarán maneras de acallar la voz que grita por medios exteriores, y por lo tanto inadecuados e ilusorios. La única manera realista de hacer frente a su inseguridad es enfrentándola, encarándola, admitiéndola, aceptándola. Ese es el comienzo. Luego sigue encontrar las respuestas interiores por medio de la comprensión de los errores interiores, los errores conceptuales, las percepciones defectuosas. Sólo esto traerá la verdadera seguridad, la que descansa en terreno firme, la que sorteará las tormentas de la vida.

Como lo di a entender antes, encontrar la seguridad ilusoria afuera no tiene que ser necesariamente una búsqueda inútil. Pueden tratar de escapar de ustedes haciendo bien a la sociedad; llevando a cabo un trabajo científico, artístico o ético valioso. Estas actividades son, en sí mismas, constructivas y pueden ayudar a otros. Se ubican bajo el encabezado de “escape” porque la seguridad no puede encontrarse fuera del ser. Al desempeñar estas tareas, la persona puede ahogar su inseguridad interior. Pero estarán de acuerdo en que ésta no es una solución real. Es precaria y puede venirse por tierra cuando algo sale mal. Encontrar la seguridad interior de la manera real no significa dejar de hacer buenas obras. Ciertamente pueden continuarlas al tiempo que establecen un centro de gravedad en su interior.

¿Cómo pueden amar si son inseguros? No es posible. Desde luego, hay grados; no es una cuestión de “o esto o lo otro”. Hay áreas en las que una persona se siente segura, y, por lo tanto, puede ser capaz de amar. Pero en el grado en que la inseguridad permea el alma, la capacidad completa de amar está ausente. Conectemos ahora la seguridad interior con el amor y evaluemos varias etapas en la escala de la capacidad de amar.

La base del amor es el amor sano por uno mismo. Ya hablamos extensamente de esto en el pasado. Pero añadiré esto: Si son inseguros, no pueden confiar en sí mismos. Si no confían en sí mismos, ¿cómo pueden amarse? Deben saber que el amor sano por uno mismo y la seguridad interior están directamente relacionados. Y como el amor por otros depende de un amor sano por ustedes mismos, el primero es igualmente dependiente de la seguridad interior y está conectado con ella.

Consideremos ahora otras etapas del amor. En la parte más baja de la escala está seguramente el amor por los objetos inanimados. Hay muchos individuos cuya necesidad de manifestar amor no puede ir más allá del amor por objetos inanimados. Esa es su única salida. Los objetos no se oponen. No necesitan el complicado mecanismo de percibir los sentimientos de otro. No desaprueban ni critican. Piden un mínimo de sacrificio o consideración personal. Los objetos no hacen demandas.

En el siguiente nivel de la escala está el amor por las ideas abstractas, los principios, el arte y la naturaleza. El amor por la propia profesión también puede caer en esta categoría. El amor por las ideas abstractas evade el involucramiento con sus aparentes riesgos concomitantes, pero, al menos, mueve la mente, el alma o el espíritu en alguna medida. También puede requerir cierto contacto personal, la confrontación con otros de opiniones diferentes, mientras que el amor por los objetos puede no necesitar esto en ninguna forma salvo la más rudimentaria. El amor por las ideas y los principios representa ciertamente una actitud más extrovertida que la actividad aislada de amar meros objetos.

El siguiente nivel de la escala es el amor por las criaturas vivas que no sean humanos: plantas o animales. Éstos requieren cierta cantidad de sacrificio, de consideración, de la renuncia a la comodidad egoísta e inmediata; por lo menos ocasionalmente, si el amor es activo y no meramente teórico. No requiere ni correr el riesgo del rechazo, ni tomarse la molestia de reflexionar en las necesidades del otro, ni hacer el esfuerzo de establecer un entendimiento mutuo. Aunque en un grado mínimo, esto puede aplicarse al cuidado de un animal, pero desde luego no en el grado que requiere una relación estrecha con otro ser humano, en la que los sentidos de uno deben estar alerta a la otra persona, así como a uno mismo.

El siguiente peldaño de la escala es el amor por la Humanidad en su conjunto. Esto todavía puede librar a la persona de un involucramiento personal e íntimo: la forma más difícil del amor, y, por lo tanto, la más gratificante. Pero sí exige esfuerzo, pensamiento, la voluntad de sacrificarse, la actividad y muchas otras actitudes altamente constructivas. De nuevo, esto vale sólo si este amor se lleva a la práctica, y no se queda en mera teoría.

En el sitio más alto de la escala está el amor por los individuos en relaciones estrechas e íntimas. No tengo que repetir por qué, pues lo expliqué en conexión con los grados más bajos del amor. Si sopesan esta pregunta, hallarán muchas otras razones por las que es, con mucho, el amor más constructivo y más alto de la escala. El hecho de que ustedes, y aquellos con los que se relacionan, puedan muchas veces demostrar amor con manifestaciones turbulentas que no tienen nada que ver con el amor genuino, sino que apuntan a necesidades inmaduras y a la dependencia, y, por ende, suelen traer rupturas y desarmonía, no altera la verdad de que aun esta intercomunicación promueve su desarrollo general y su capacidad de amar. Una vida de relaciones turbulentas puede ser infinitamente menos armoniosa que la vida de un ermitaño o un recluso, pero el proceso de crecimiento interno no puede medirse por la armonía exterior aparente.

Puede ser comparativamente fácil para ustedes lidiar con la dificultad de interactuar con ciertas personas, pero tal vez sientan pavor de relacionarse con otras. Si es así, pregúntense si no están huyendo del área misma en la que más necesitan crecer. Cuídense de una evaluación rápida y superficial. Sólo cuando cuestionen sus miedos e inseguridades, sus reacciones a los aspectos del amor que desean evitar, empezarán a encontrar una respuesta veraz. Esto no los dañará, aunque decidan no exponerse todavía a lo que les parece amenazante. Entonces al menos no se engañarán acerca del nivel que han alcanzado.

Habrá quienes tengan dudas acerca de la escala del amor que he establecido. Podrían pensar que el amor por Dios debería caer en la categoría del amor por ideas abstractas y principios. También podrían preguntarse por qué no mencioné el amor por Dios como el más alto de la escala. Verán, amigos míos, el amor por Dios puede ser sano y genuino. También puede ser un escape. Si es sano y genuino, se manifestará a través del amor por otros con los que uno es capaz de comunicarse y relacionarse. Esto, a su vez, no puede suceder a menos que superen sus miedos y sus vanidades; a menos que encuentren y disuelvan las obstrucciones que son causa de su incapacidad y falta de voluntad de amar. Los humanos no necesitan preocuparse con especulaciones acerca de la inconcebible e incomprensible existencia del Creador de todos los seres. Tengan la humildad de admitir las limitaciones de semejante comprensión y vuelvan su atención a las cosas que los seres humanos pueden aprender, es decir, dar y amar a otros seres humanos. De tal suerte, es posible, como he dicho muchas veces, que un no creyente declarado esté más cerca de amar a Dios que un creyente profeso. El primero quizás no rehúya una relación difícil y un crecimiento mutuo a través de ella, mientras que el segundo puede ocultar su deseo de escapar detrás de una preocupación malsana con una idea abstracta de Dios, que, de todos modos, nunca podrá entender en realidad mediante procesos mentales. La única manera de acercarse a una experiencia de Dios es a través del crecimiento interno y la liberación de los sentimientos, la percepción y la determinación.

Si Dios no es una experiencia interna, a la que se llega por medio del autodesarrollo, sino la búsqueda de una idea o ideal, cae en la categoría del amor por las ideas abstractas o principios, y es, como tal, de menor valor que la relación íntima del amor humano que exige un involucramiento práctico, la flexibilidad necesaria para poner los propios objetivos egocéntricos por debajo de las necesidades de la otra persona. Amar a Dios como una idea no requiere nada de esto, pero amarlo a través de un semejante, sí. Por medio de la comprensión profunda del ser crece la comprensión por los otros, y mediante ella una percepción de lo divino.

Una relación intensa que sea muchas veces turbulenta debido al egocentrismo ciego, el egoísmo o la posesividad puede parecer ciertamente el producto de un ser humano menos evolucionado que la serenidad aparente de una persona que hace muchas obras buenas para la Humanidad, pero que vive una vida alejada del involucramiento personal. Puede ser efectivamente cierto que el segundo esté más desarrollado en general, pero en el área del involucramiento estrecho seguramente necesita aprender. Puede ser verdad que las personas cuya inmadurez se manifiesta en relaciones tormentosas sean, en efecto, más inmaduras y tengan un alma perturbada. Pero estas personas, por lo menos, están en medio de la vida y no evitan sus lecciones aun si no pueden, o no quieren, entenderlas todavía. No obstante, al final será la experiencia misma lo que cuente, porque entonces se abrirá el camino para evaluarla y asimilarla correctamente, para distinguir el error de la verdad, y la percepción apropiada de la malinterpretación.

¿Cómo pueden ustedes percibir que hay algo incorrecto, si no se exponen a experimentar lo que tal vez teman, aunque también lo deseen en cierto grado? ¿Cómo pueden elevar su percepción, cómo pueden liberar el ámbito de su determinación, cómo pueden purificar su capacidad de amar si no atraviesan y enfrentan la forma de amor impura y egocéntrica de la que son capaces ahora? Evitándola no la superan.

Todos los que perseveran en el Pathwork saben que hacen lo que es más esencial. Sigan buscando aunque a veces se sientan desalentados. No lo lamentarán, con tal de que lo hagan de todo corazón y no porque cumplan con un deber desagradable.

Los que todavía no se han aventurado en este camino deben pensar en sus angustias y sus inseguridades, y entender de qué manera tratan de mitigarlas. Vean cómo corren de sí mismos. Tal vez esto los lleve a buscar un remedio más confiable para lo que realmente los aqueja. Las plegarias más hermosas y los pensamientos más elevados jamás podrán reemplazar una autoconfrontación completa y la toma de conciencia de lo que hasta ahora permanecía latente en los rincones ocultos de su alma.

Y ahora, amigos míos, vamos a sus preguntas.

PREGUNTA: ¿La persona introvertida es alguien que se aparta de la vida, o considera usted normal a la persona introvertida?

RESPUESTA: Mira, querido mío, lidiamos aquí con la terminología. Algunos términos tienen un significado distinto para personas o escuelas de pensamiento diferentes. La palabra “introversión” puede significar para algunas personas introspección, o mirada hacia dentro. Para otras puede significar retraimiento del mundo exterior. En cuanto al segundo caso, no tengo que extenderme más.

Pero si te refieres a la palabra en el primer sentido, diré esto: Depende mucho del cómo, nunca del qué. Si nos preocupamos del qué, seguramente correremos el riesgo de malinterpretar y pensar de manera errónea, confusa y poco clara. Si nos concentramos en el cómo, adquiriremos claridad. Si la introversión nos lleva a encararnos y después utilizar el material para volvernos más enteros, mejor equipados para lidiar con los sentimientos, con otros, más capaces de expandirnos, entonces la introversión es sana.

En otras palabras, si la introversión conduce a una extroversión sana, entonces promueve el verdadero crecimiento. Si la preocupación con uno mismo es infructuosa, no constructiva y gira alrededor de los mismos pensamientos inútiles, quejas, autoconmiseración, ideas autoengañosas y subterfugios, resultará, necesariamente, en la erección de un muro de aislamiento alrededor de la persona que se entrega a una actividad tan destructiva de la mente. Es, en efecto, un escapismo. Pero, de la misma manera, la persona extrovertida puede escapar y huir también de su verdad interior. Esta forma de extroversión jamás tomará la forma de relaciones verdaderas. La persona extrovertida también puede ser introspectiva. Cualquier persona sana crea un equilibrio entre estas dos formas de ser. La preponderancia de una es seguramente una señal de desequilibrio. La introspección debe conducir a la sociabilidad, a la espontaneidad, a la búsqueda de otros. Esto, a su vez, debe asimilarse, digerirse, evaluarse, de manera que enriquezca el alma y se aprendan las lecciones que la vida tiene que ofrecer. Este periodo permitirá a la persona lidiar mejor aún con el mundo exterior e involucrarse gozosamente con la vida. El ritmo alternante es verdaderamente una expresión de vida, de armonía, de todo el movimiento del universo que puedes encontrar en la naturaleza. Está en la respiración del organismo, en los movimientos de los planetas, en las olas del océano. Está en la manifestación física del cosmos, así como en las olas mentales, emocionales y espirituales de ser.

La autobúsqueda genuina jamás volverá a una persona egocéntrica o retraída. Si éste es el efecto, el trabajo de autoconfrontación no se ha hecho. Entonces la persona necesita orientación para estar en la pista correcta.

PREGUNTA: ¿Tiene algún mensaje especial para nuestro amigo, W?

RESPUESTA: No puedo añadir nada a lo que ya le dije. Está bendecido y guiado. Sólo puedo repetir e insistir en que ha crecido más de lo que él cree. Tiene muchas cosas que puede utilizar, pero de una manera relajada, sin presión ni tensión en el proceso de pensamiento. Más bien, debe liberar todo el material de crecimiento que se ha acumulado en él. Esto le traerá más y más alegría.

Y les digo a todos: los humanos suelen tener una visión distorsionada acerca de los temas esenciales de la vida, ¡qué percepciones tan defectuosas, que valores tan equivocados! Con frecuencia, lo que consideran “malo” es lo mejor desde un espectro más amplio, desde el punto de vista de la realidad. Y lo que ustedes consideran favorable y “bueno” puede ser, en realidad, el suceso más desfavorable. Sólo gradualmente se reajustará su visión a una percepción más apropiada de la vida.

A menudo, están potencialmente listos para adquirir una vislumbre de la realidad, para experimentar su belleza y su sabiduría, pero los grilletes de sus hábitos de pensar y sentir les impiden sacudirse estas cadenas. Pueden sentirse incluso algo culpables cuando lo hacen, porque están agobiados por un concepto equivocado de que sólo los pensamientos y los sentimientos pesados son muestra de la profundidad de la personalidad. Puede parecer frívolo regocijarse con los aspectos más brillantes de la realidad en la que todo es como debería ser. ¡Si tan sólo permitieran que el crecimiento que ha tenido lugar en ustedes se manifestara! Estas percepciones nuevas son mucho más confiables que sus reacciones y respuestas “buenas”, a veces sobreimpuestas. Permitan que la madurez interior alcanzada salga a la luz, en vez de replegarla porque se aferran a conceptos falsos sin darse cuenta. Parte del trabajo en este camino es encontrar los aspectos desagradables y defectuosos de ustedes que son dolorosos, humillantes y poco halagadores. Ya han aprendido que este momento poco feliz no tiene que durar mucho si siguen adelante. La otra parte del Pathwork es encontrar los verdaderos valores, las inclinaciones, pensamientos y sentimientos constructivos que reprimen artificialmente porque creen erróneamente que son equivocados. Aceptar el valor inherente de su ser es a veces tan difícil, o más, que encarar su destructividad. Esto puede ser por una diversidad de razones que examinaremos en algún otro momento. Por ahora, baste decir que deben buscar lo que hay de positivo en ustedes.

Con frecuencia ponen en peligro su seguridad interior por perseguir valores equivocados y por temer una incertidumbre a la que no tienen por qué temer. Muchas veces alientan artificialmente sentimientos negativos, aunque su ser real ya no los tenga. Su ser real puede estar, a veces, muy lejos. Pero en otras ocasiones puede estar mucho más cerca de lo que piensan.

PREGUNTA: ¿Sería la aceptación de la realidad un requisito del amor?

RESPUESTA: Claro que sí. Creo que esta conferencia se ocupó de ese mismo asunto. Yo diría que opera de las dos maneras: Si puedes aceptar la realidad, seguramente eres más capaz de amar. Y si, a través de tu crecimiento interno, de tu autoconfrontación con toda sinceridad, de tu renuncia a todas las defensas y resistencias, llegas a un punto en que eres capaces de amar, simultáneamente estarás mejor equipado para aceptar la realidad. Tu resistencia a aceptar lo que te parece una realidad desagradable es la misma corriente de energía que, si se libera, es el poder del amor. Las emociones negativas son el resultado de cerrarle la puerta a la realidad y al amor. Es lógico que sean interdependientes, pues, en realidad, ambos son lo mismo.

La percepción defectuosa significa no estar en la realidad, ni verla. Los sentimientos cálidos y extrovertidos de afecto, interés y comprensión son un resultado de la percepción verdadera de los factores de la realidad, y al mismo tiempo llevan a un aumento en la percepción de la realidad en un círculo cada vez más amplio tanto en amplitud como en profundidad. Cuanto más sucede así, menos pueden estos sentimientos productivos ser reemplazados por un sentimentalismo falso y debilitante. Cuando el miedo a los sentimientos verdaderos y profundos se desvanece, la psique ya no necesita producir sentimientos falsamente positivos. Este miedo es el resultado del egocentrismo, que es lo contrario del amor. Y, por lo tanto, a este mismo egocentrismo se debe la creación de sentimientos “buenos” falsos e irreales. Éste es otro ángulo que te muestra cómo debe resolverse la ecuación, desde cualquier punto que la veas.

Uno de los aspectos más importantes de la percepción defectuosa de la realidad es la creencia de que uno puede estar muy sano en un sentido, mientras está en conflicto y tiene problemas en otra área de la personalidad. Esto es imposible. Una aflicción debe, hasta cierto grado, afectar a otras áreas de la personalidad. Una cosa está íntimamente conectada con otra. Si, por ejemplo, tienes dificultad para tomar decisiones, y crees que tu alcance es muy limitado, mientras que tal vez sobreestimas tus posibilidades en otros aspectos, esta determinación disminuida seguramente afecta a todos los demás rasgos y actitudes de tu personalidad. Si tienes dificultades para relacionarte y lidiar con ciertos tipos de personas, evitarlas no eliminará el problema, porque la dificultad, expresada en tu incomodidad, afecta a todas las demás manifestaciones y expresiones de tu vida. Por esta razón debes prestar atención a todas las señales de advertencia, en vez de ignorarlas. Evitar la incomodidad demuestra que todavía estás convencido de que tu psique, de hecho toda tu personalidad, está dividida en pequeños compartimientos, algunos de ellos sanos, y otros distorsionados y en conflicto. Esta percepción defectuosa muestra lo limitada que es tu visión de la realidad.

La conexión y la interdependencia tienen que establecerse si quieres superar tu ceguera y tu esclavitud. Naturalmente, en algunos aspectos de tu vida funcionas relativamente bien, pero no te das cuenta de que los problemas obvios afectan aun a las áreas sanas, porque la única manera en que puedes saberlo es en comparación con las áreas más enfermas. No puedes imaginar el sentimiento de alegría, paz y seguridad que resulta de una voluntad plena y total de encararte. Entonces las interconexiones gradualmente te darán una visión más clara de la realidad en lo que te concierne. Y ésta es la única manera en que puedes empezar.

No debes malinterpretar esto pensando que tienes que alcanzar una etapa de salud total antes de que puedas funcionar bien, amar, percibir y determinar. Puedes alcanzar una etapa de relativo progreso a este respecto si reconoces tus problemas en toda su importancia; y eso, desde luego, no es fácil. No debes confundir esta comprensión con una formulación rápida y simplista de una parte del problema que has descubierto. Debe ser una conciencia profunda, una experiencia trascendente de comprensión de todos tus problemas, dolores y frustraciones exteriores como resultado de tus errores conceptuales interiores y de tus respuestas erróneas subsecuentes a otras personas y a la vida. Cuando hayas alcanzado esta meta puede comenzar el proceso de construcción. Pero mucho antes de que hayas descartado verdaderamente las reacciones defectuosas que están tan arraigadas, tendrás el control de tu destino, porque ahora te percibes, real y profundamente, en relación con tu vida. Con esta comprensión llevas aire fresco y limpio a todos los canales que han estado obstruidos durante tanto tiempo por el error y la confusión. Esta es la seguridad real de la que hablo.

A primera vista, la conferencia de esta noche puede parecer una repetición y una consolidación de parte del material del pasado. Y, sin embargo, cuando consideren con mayor detenimiento este tema, seguramente se percatarán de una profundidad nueva en su comprensión de ustedes mismos. Verán entonces que este material es nuevo en el sentido de que no habrían podido entenderlo y aplicarlo a ustedes mismos hace muy poco tiempo. Los que no lo logren hoy, ciertamente lo lograrán más adelante. Pero algunos están muy listos ya, si sólo se toman la molestia de meditar en ello.

Que estas palabras echen raíces en ustedes. Que los amigos nuevos también hayan encontrado algo que con el tiempo se convierta en una semilla en su alma. Una corriente de amor los envuelve. Permitan que los revitalice. ¡Queden en paz. Queden en Dios!

Dictada el 24 de mayo de 1963.