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Pathwork

Conferencias del Guía

Conferencia 126. Contacto con la fuerza vital

Saludos, mis amadísimos amigos. Bendiciones para todos, presentes y ausentes. Benditos sean sus esfuerzos en este camino, ahora y en los tiempos venideros.

Este último año de trabajo fue uno de los más cruciales en su camino, para la mayoría de mis amigos en lo individual, y para este grupo en su conjunto. Muchos de ustedes están muy conscientes de este hecho. Así pues, que las próximas semanas sean para todos ustedes un tiempo de consolidación del trabajo pasado y de preparación para el futuro en su camino interno de liberación.

En la conferencia de esta noche me gustaría hablar, una vez más, de la fuerza vital. Como ya saben, cada vez que hablo de un tema que hemos tratado previamente, lo hago en un nivel más profundo, y es posible darles más material porque son más capaces de absorberlo y utilizarlo. Tiene un significado más inmediato para ustedes. Lo que dije sobre este tema antes les pareció entonces sólo una bella teoría, pero muchos de ustedes pueden ver hoy que esto no es meramente una teoría o un principio filosófico abstracto: es una llave de cómo vivir verdaderamente la vida.

Recapitulemos ciertos aspectos de la fuerza vital. Esta fuerza es profundamente inteligente. Su inteligencia siempre está disponible, siempre presente y lista para aplicarse no sólo a los asuntos grandes e importantes; esta superinteligencia “se digna” expresarse en asuntos supuestamente poco importantes si se le pide hacerlo. No distingue entre asuntos importantes o no importantes, grandes o pequeños. Lo impregna todo cuando se le permite hacerlo. Uno de sus aspectos más sorprendentes es que no contiene ningún conflicto. La limitada mente humana suele verse confrontada con alternativas en las que algo es bueno por una parte pero malo por la otra; favorable para una persona pero desfavorable para otra. Cuando sucede así, no están en la verdad; están separados de ese aspecto de la fuerza vital que puede darles acceso a la vasta inteligencia que no conoce desventajas de ninguna índole ni para ninguno de los interesados: es profundamente correcta desde cualquier punto de vista. Su consejo no deja en ustedes ninguna huella de duda ni sentimientos incómodos; más bien, les brinda el conocimiento sereno de que todo está bien, lo que aumenta su sentimiento de seguridad acerca de sí mismos y la vida.

Esta vasta inteligencia está disponible para cada uno de sus más pequeños cuidados e inquietudes. Siempre está lista para responder si deciden pedir su servicio. Jamás se les impone, pero está allí, lista, a su disposición. De ustedes depende estar en contacto con ella. Todo lo que necesita es su conciencia de que existe y su deseo de hacer uso de ella, formulando concisamente sus preguntas y objetivos. Cuando estos objetivos son nebulosos y vagos, cuando están perdidos en una niebla de confusión, la fuerza vital no puede penetrarlos. Es necesario su esfuerzo para llegar a una clara formulación y conciencia precisa de sus problemas, confusiones y motivaciones escindidas, así como una búsqueda deliberada de la fuerza vital, pidiéndole su ayuda. El Pathwork los está preparando específicamente para eso.

Aun cuando crean en este principio, suelen estar bajo la impresión equivocada de que primero deben alcanzar cierta etapa en su desarrollo, resolver sus conflictos y adquirir una gran cantidad de conocimiento espiritual antes de que puedan entrar en contacto con la fuerza vital. Piensan que pasado mañana o el próximo año ésta descenderá sobre ustedes, como un don del cielo que finalmente se han ganado. Este concepto es completamente equivocado. No tienen que ser perfectos para sintonizarse con la fuerza vital. Esto puede suceder ahora mismo, siempre que aclaren la confusión de sus sentimientos, pensamientos y estados de ánimo presentes. Ni siquiera tienen que aclarar conceptos confusos: lo único que necesitan es saber que están confundidos y acudir a la inteligencia más vasta para que les ayude.

Si viven en el ahora, están sintonizados con la fuerza vital. Si su ahora es confusión, depresión y estancamiento, y enfrentan estos sentimientos plenamente, formulando su existencia sin la menor evasión—mientras que también reconocen que la presencia misma de estos sentimientos indica un error—y simultáneamente desean que la verdad se manifieste en su interior, los sentimientos negativos se disolverán y la verdad empezará a entrar.

Estar sintonizados con la fuerza vital es lo mismo que estar en contacto con Dios, lo mismo que vivir en el ahora. Esto puede suceder sólo cuando están en contacto con ustedes mismos, ya que ustedes y el ahora inmediato son uno: ustedes en este momento, que puede ser diferente de ustedes en el momento siguiente. No son criaturas planas, unidimensionales, sino seres dinámicos y multidimensionales. Constan de posibilidades y cambios de perspectiva, actitudes, sentimientos y pensamientos infinitos. Su tendencia a petrificar un resultado agradable porque esto parece una solución fácil, un seguro contra un futuro aparentemente inseguro, los hace falsificar la verdad. Los hace contenerse.

Cuanto más conscientes son de todos los niveles ocultos de su ser, más están en contacto y en posesión de él, es decir, más capaces son de vivir en el ahora, pues ya no tienen que huir de lo que es; en consecuencia, más en contacto están con la fuerza vital. Estando en contacto con ustedes, adquieren una mayor comprensión de las causas internas y de los efectos externos en su vida personal, y pueden entender que este principio se aplica a toda la vida. Cuanto mejor entiendan esto, más seguridad adquirirán y más control real tendrán de su destino. Entonces sabrán que están seguros y que no dependen de nada más allá de su capacidad. El sentimiento vibrante de estar plenamente vivos, en medio de una paz estimulante, los llena aun mientras todavía experimentan el estado de ánimo negativo: ansiedad, depresión, falta de vida o lo que sea.

Es como si dos niveles de su ser empezaran a reunirse en su mutua búsqueda de la verdad del ahora y solicitaran la verdad más grande de la fuerza vital. Poco a poco, se vuelven más conscientes de las razones de sus estados de ánimo negativos. Olvidan más y más que la respuesta y la explicación existen en ustedes. Reafirman este hecho y piden comprensión y ayuda para corregir los conceptos falsos; no esperan a mañana cuando alguien haga esto por ustedes, sino que lo hacen ahora por sí mismos permitiendo que la inteligencia infinita se manifieste en ustedes. El menor indicio de culpa por no estar todavía más desarrollados, la autocondena de que ya no deberían tener sentimientos negativos, los impulsa a alejarse del ahora, lo que vuelve imposible el contacto con el ser y, por lo tanto, con Dios.

La actitud de reconocer que están en la ilusión en este momento incorpora muchas cualidades y movimientos del alma necesarios para estar en sintonía con la fuerza vital. Indica humildad y una correcta autoevaluación. Significa que pueden dejar de luchar porque están empeñados en combatir la ilusión—el tipo apropiado de combate—en vez de combatir la ilusión con ilusión, lo que no puede llevar al éxito. Deben combatir la ilusión con la realidad, aun si su realidad presente es ilusoria. El reconocimiento claro de este hecho es entonces la realidad; la negación de su ilusión es más ilusión.

El trabajo de autoconfrontación gradualmente lleva a esta actitud. Si dan el paso adicional y afirman su deseo de que la eterna presencia de la fuerza vital, con su mayor sabiduría, se encargue de sus asuntos, jamás volverán a sentirse indefensos y perdidos. La vibrante fuerza vital fluirá a través de ustedes; no en momentos raros, sino más y más como compañera constante. Será su modo de vivir y de ser. Ustedes y la fuerza vital serán un todo inseparable.

La belleza de la creación es que la realidad es la felicidad. Esta felicidad es fácil; no hay lucha. La tragedia de los seres humanos es que luchan muy arduamente contra la felicidad por temor a la verdad y por aferramiento a los errores conceptuales. La liberación como resultado de este camino, la pérdida de los grilletes que los mantienen encadenados… ¿qué pueden significar estas palabras? Si hacer frente a la verdad y a la realidad fueran más difíciles—de lo cual ustedes están obviamente convencidos—si fuera verdad, por ejemplo, que la responsabilidad de sí mismos y la adultez son más dolorosos que la posición del niño que tan ferozmente defienden, entonces un logro en este camino, una realización de su potencial, jamás se sentiría como una liberación gozosa. Más bien, se sentiría como entrar en una prisión.

Si la resistencia de uno, sus corrientes del “no”, existieran con el fin de evitar algo desagradable, serían comprensibles y justificadas. Pero la tragedia es que uno suele luchar con todas sus fuerzas contra lo que hace que la vida sea más feliz y fácil, más agradable y segura. Empero, las personas creen lo contrario y actúan como si el Pathwork esperara que emprendieran una aventura en la que podrían perecer, y que sólo con la mayor de las dificultades lograrían deshacerse de sus resistencias. Esta es la triste ironía. Están tan ciegos que lo que les trae una ventaja parece un desastre, y lo que es su desastre parece su seguridad.

Una vez más: Si la verdad y la realidad divinas no fueran buenas, felices y ventajosas, muchos de mis amigos no habrían experimentado la liberación y el alivio que sigue a un logro, después de la superación de la resistencia. Es importante contemplar este hecho, ya que es la prueba de que no hay nada que temer en el mundo de Dios, en permitir que el propio desarrollo orgánico proceda, en no detenerlo artificialmente. La mayoría de ustedes han hecho suficiente progreso para saber que lo que dejan atrás es un sufrimiento innecesario, y el crecimiento hacia el que avanzan, la forma nueva de vida que adoptan, es mucho más fácil que aquello a lo que se aferran tan tenazmente.

Siempre que estén conscientes de la resistencia y puedan identificar con precisión sus confusiones y errores conceptuales exactos, ya han ganado, porque entonces tienen las herramientas y pueden confiar en que funcionen; ya saben esto por experiencias pasadas. Una vez que saben que están confundidos, pueden enfrentar la confusión. Esto es vivir en el ahora. Pero cuando la confusión no es consciente, cuando se le puede negar y se pueden atribuir los sentimientos desagradables a otros factores que no tienen nada que ver con ustedes, ni siquiera saben que esto es ilusión y no pueden hacer nada para eliminarla. Entonces es cuando pelean contra la vida más feliz, más fácil, más plena y se aferran al dolor innecesario. Las conclusiones inconscientes de las personas aseguran que les resulta desventajoso crecer y ventajoso permanecer estáticas. Esta mala interpretación fundamental de la vida trae un dolor inenarrable. Sin esta insensata falsedad podría evitarse mucho sufrimiento. Los hombres y las mujeres estarían vibrantemente vivos en el ahora inmediato. Siempre que pasa esto hay paz y, al mismo tiempo, vitalidad; hay estimulación y serenidad.

Como ya lo dije en el pasado, la lucha contra la verdad resulta en conceptos escindidos. Los seres humanos muchas veces conciben la vida como algo estimulante, pero sienten que deben pagar por esta estimulación renunciando a su tranquilidad. Si quieren paz y serenidad, sienten que deben sacrificar su vida dinámica y estimulante, que deben estancarse y aislarse. Estas alternativas falsas llevan a una elección falsa, pues cualquier cosa que se escoja se basa en suposiciones falsas. La convicción de tener que privarse de un aspecto de la vida que todos los individuos fueron hechos para disfrutar—ya sea la paz o la vitalidad y el interés—traerá una privación innecesaria de uno o el otro aspecto de la fuerza vital. Con esta convicción, las personas se condicionan de modo que siempre que sean estimuladas experimentarán ansiedad, y siempre que estén en paz se sentirán aburridas. En el momento en que se den cuenta de que están en el error, de que no tiene que ser así, y de que es así sólo por sus convicciones equivocadas, se enfrentan plenamente al ahora, su propio ahora. Y entonces podrían encontrar otros aspectos responsables de la conclusión equivocada que los apartó de la fuerza vital. Conforme se den cuenta de que la fuerza de la vida combina dos incompatibilidades aparentes y empiecen a explorar la posibilidad de disfrutar de ambos aspectos favorables, experimentarán la verdad de que todo lo bueno es posible si se permiten experimentarlo y eliminan sus falsas limitaciones.

Existen muchos malentendidos similares que impiden a los seres humanos disfrutar de la dichosa, vivificadora y tranquila experiencia de la fuerza vital, aparte de las imágenes personales y los errores conceptuales. Muchas veces las grandes verdades espirituales, en particular, parecen contradictorias. Si formulan estas confusiones, ya las han superado porque han manifestado su deseo de encontrar claridad reconociendo su confusión actual. El esclarecimiento está en camino y pronto llenará su ser. Pero con demasiada frecuencia uno no se da cuenta de estas confusiones latentes y enconadas ni de las aparentes contradicciones.

Examinemos ahora algunas de estas aparentes contradicciones que les impiden estar en contacto con la fuerza vital y, por lo tanto, con la felicidad. En muchos existe un profundo malentendido que procede del hecho de que todas las enseñanzas de la verdad postulan que el libre albedrío es responsable del propio destino. Diversas religiones y filosofías dirán esto con otras palabras, pero todo se reduce a la misma cosa. La psicología también habla de la necesidad de gobernarse por sí mismo y autorresponsabilizarse. Al mismo tiempo, las enseñanzas espirituales postulan que los seres humanos, con su pequeñez de mente, no pueden tener éxito sin convocar a la inteligencia más vasta para que los guíe y los ilumine. Esto parece una contradicción, pero sólo mientras las áreas problemáticas subyacentes no se reconozcan y, por lo tanto, no se cambien.

Mientras no decidan pararse sobre sus propios pies, se aferrarán a una autoridad fuera de ustedes y dependerán de un Dios externalizado que tome el lugar de un padre benigno, y negarán así la necesidad de ser autorresponsables. Al mismo tiempo, mientras sientan la necesidad de una autoridad así, se decepcionarán y se rebelarán contra ella. En esta rebelión suelen rechazar la idea de que una inteligencia más vasta que la suya pueda guiarlos. Tienen miedo de renunciar a su pequeño voluntarismo y su egoísmo, y no se entregan al vasto poder que tienen a su disposición. Lo que crea las contradicciones son estas desviaciones internas, ignorancias, errores conceptuales y la insistencia en llevar una vida infantil.

En el momento en que dejan de resistirse, dos aparentes contradicciones se unifican en una verdad entera: Al asumir la propia responsabilidad, al entender que sólo ustedes son los creadores de su destino, al entender las causas y efectos de su vida, buscan activamente la iluminación por medio de la inteligencia más grande que existe dentro de ustedes. Dejan de lado la mente pequeña; no ciegamente, sino con el fin de permitir que se manifieste la mente más grande. Esto no significa absolverse de la autorresponsabilidad; más bien, son responsables de abrir la puerta, no a una deidad exterior—a otra persona, por decirlo así—que deberá descargarlos del peso de la adultez, sino al ser más vasto, que forma parte de su personalidad psíquica. Este ser no puede manifestarse mientras exista la confusión, pero cuando entra la conciencia, el ser más vasto empieza a llenarla con su verdad y su poder hasta que la integración sea completa y no haya diferentes niveles de funcionamiento. Entonces la autorresponsabilidad y la entrega a Dios pidiendo Su ayuda, se vuelven una y la misma cosa.

Sin conciencia parecería que uno no querría gobernarse a fin de permitir que Dios gobierne su vida. Con conciencia, sin embargo, el autogobierno y la responsabilidad de las propias acciones, pensamientos y sentimientos se consideran requisitos para que la inteligencia mayor se manifieste. El pequeño voluntarismo se interpone en el camino de la autorresponsabilidad madura, y muchas veces debe renunciarse a él para que la persona asuma un autogobierno apropiado. Lo mismo sucede con la voluntad de Dios y el autogobierno. El autogobierno no significa voluntarismo. Cuando el voluntarismo codicioso e infantil se deja de lado, el autogobierno y la entrega a la inteligencia cósmica se vuelven interdependientes en vez de mutuamente excluyentes. La autorresponsabilidad y el autogobierno no significan una arrogante sobreestimación del ser pequeño. De hecho, poco a poco, el ser más grande toma el control. Esta es la integración de la que hablamos en este camino.

Si se busca a Dios como sustituto de una responsabilidad madura, el verdadero contacto con la fuerza vital no puede existir. Cuando quieren que una autoridad externa les dicte lo que deben hacer, entonces todas sus facultades se paralizan. La mente pequeña, con su voluntad exterior inmediata, es la que debe dar el primer paso a fin de abrir la voluntad exterior y establecer contacto con la mente más grande. La voluntad exterior es la que brinda el impulso inicial para abrir la puerta a, y luego volverse parte de, el vasto poder ilimitado que gradualmente les permite dominar la vida, a medida que estos conceptos divididos empiezan a unirse por medio de su conocimiento más amplio.

Las enseñanzas espirituales postulan que ustedes deben ser felices, y que la voluntad de Dios es que los seres humanos vivan con alegría. Al mismo tiempo, en un camino como éste se les enseña que no debe buscarse a Dios a fin de fortalecer el deseo infantil de magia, de alentar la codicia igualmente infantil de tener todo lo que uno quiere cuando lo quiere, ni para caer en los pensamientos fantasiosos del niño que es incapaz de renunciar al deseo de un mundo perfecto. Entonces, ¿por qué sufrimos tanto para salir de este estado infantil cuando, al mismo tiempo, se nos dice que Dios desea nuestra felicidad? ¿No es ésta otra contradicción? El niño codicioso también quiere la felicidad. Se supone que el gran poder de la fuerza vital vuelve posibles todas las cosas. ¿Acaso este poder ilimitado no contradice el objetivo de este camino que reitera la necesidad de renunciar al deseo de la magia? Las hayan o no vuelto conscientes, estas confusiones suelen existir y es importante sacarlas a la superficie.

Así pues, consideremos por qué debe uno liberarse del deseo infantil de magia y ser capaz de aceptar la infelicidad autoproducida en vez de rehuirla. Y examinemos por qué es igualmente cierto que el ser humano tiene todo el derecho y la posibilidad de ser feliz. Verán, amigos míos, el deseo de magia representa el deseo de evitar las consecuencias de sus acciones; este deseo niega la autorresponsabilidad, la liberación y el verdadero dominio sobre su destino, y por lo tanto excluye la dicha de estar en la fuerza vital. Ustedes exigen codiciosamente la felicidad a fin de salirse con la suya y evitar la aniquilación imaginada de sus preciosas imágenes y errores conceptuales. Ahora bien, estos miedos se fundan en ideas falsas, y uno debe descubrir por sí mismo que estas ideas son falsas. Uno debe aprender finalmente que no morirá aun si ocurre el suceso más temido. La infelicidad nunca es causada por el suceso temido en sí, sino sólo por la propia actitud. Mientras uno esté atado a la idea equivocada de que un evento exterior—ya sea el rechazo, la crítica o la pérdida—puede causar sufrimiento, uno vive en la ilusión. Esta aparente contradicción dividirá un concepto. Cuando uno se da cuenta de que los miedos son infundados, y la amenaza no es el evento mismo sino la actitud hacia el evento, uno aprende a dejar ir las corrientes tensas y a renunciar a su voluntarismo y a la compulsión de obtener una gratificación, sin dejar de estar plenamente consciente del derecho a ser feliz y a esforzarse serenamente para alcanzar la gratificación en todos los niveles de la vida.

Antes de continuar, ¿hay preguntas en este momento?

PREGUNTA: Si algo terrible pasa, como la muerte de un ser querido, ¿cómo no puede haber infelicidad ahí?

RESPUESTA: Aquí reside un importante malentendido. Sólo porque crees que no debes ser infeliz, te alejas del ahora, y por lo tanto de ti mismo y del contacto con la fuerza vital. Tu actitud es, o bien la del niño codicioso y voluntarioso que exige la satisfacción de todos sus deseos, y al mismo tiempo teme lo contrario, o bien albergas la idea falsa de que una persona espiritualmente evolucionada debe haberse desarrollado tanto que nunca se sienta infeliz, desconcertada o contrariada. Muchas veces llevas en ti una combinación de estos dos aspectos, ya que la espiritualidad mal comprendida es un producto del niño codicioso, temeroso, débil y dependiente. Cuanto menos dispuesta esté la persona a perder algo, o a dejarlo ir en caso necesario, más débil se vuelve y más depende de circunstancias fuera de su control. Este tipo de persona se vuelve más insistente en algún evento exterior para evitar la catástrofe que, como erróneamente cree, lo rebasará. Por lo tanto, la lucha contra lo que es ahora produce mayor infelicidad que el evento mismo.

Si ninguno de estos aspectos malsanos existiera, uno transitaría por el dolor y lo superaría. Cuanto más aprende uno a hacer esto en el momento, más pronto se fusionan los opuestos aparentes y la experiencia plena del momento doloroso se convierte en dicha. Uno trasciende entonces la ilusión de los opuestos. Si reconoces tranquilamente: “Ahora soy infeliz, pero al mismo tiempo sé que, de alguna manera, no estoy totalmente en la verdad”, entrarás en la paz. Sí, eres infeliz en el momento debido a una pérdida o perturbación. No obstante, la paz te llega cuando reconoces plenamente tus sentimientos y afirmas el hecho de que algunos de estos sentimientos son el resultado de la ilusión, aunque todavía no puedas cambiar la ilusión.

Tu deseo de pasar de la ilusión a la verdad, sin dejar de reconocer todos tus sentimientos negativos—el resultado de tu ilusión—, te hará dejar de correr y luchar contra lo que es. Gradualmente, una nueva comprensión surgirá de los recovecos más profundos de tu alma y se volverá accesible por medio de tu deseo de utilizar la verdad divina, la fuerza vital que hay en ti. A medida que más paz y más percepciones interiores vitales y nuevas te llenen, la infelicidad y la felicidad se convertirán en una sola cosa. Como dejas de luchar contra el ahora, estás en el ahora. Gradualmente experimentas que tu actitud hacia un evento es lo que te causa felicidad o infelicidad, nunca el evento mismo. Este descubrimiento libera e induce fuerza y seguridad. Te pone en contacto con la fuerza vital.

Un error conceptual fundamental y muy frecuente en la psique humana dice que la infelicidad es una virtud. Para corregir esto, aconsejo esta meditación: “Es imposible que mi felicidad disminuya la de otras personas. Sin embargo, mi infelicidad sí contribuye a la de ellos”. Esta meditación te ayudará a desarrollar una corriente del “sí” fuerte y plena para tu felicidad. Cuando los humanos se sienten confrontados con alternativas en las que una cosa parece buena y otra mala, o donde ven que una persona se beneficia y otra sufre daño, les es muy difícil ver que no es así. Siempre que están atrapados en un predicamento así, pueden estar seguros de que están atrapados en un concepto equivocado.

Siempre que están en la verdad, amigos míos, no existe una decisión que sea buena por una parte y mala por la otra. Debe ser buena para todos, en todos los sentidos. Esa es la rectitud de la verdad divina; esa es su maravilla y su belleza. Cuando verdaderamente entiendan esto y se vean confrontados con decisiones pero no sepan cómo llegar a esta rectitud, pueden entonces pedir esta verdad, dejando su mente pequeña de lado y permitiendo que la inteligencia más grande entre. Ábranse a ella. Admitan claramente: “Mientras yo crea que cualquier decisión debe traer como resultado una desventaja o daño para cualquiera de los involucrados, sé que estoy en distorsión. Deseo entrar en posesión de la verdad divina, donde las decisiones son correctas y armoniosas para todos, y poder sentir esto profundamente. Aún no lo veo; por lo tanto, estoy en la falsedad”. De esta manera, conocen y enfrentan plenamente el ahora, no huyen de él y al mismo tiempo desean serenamente iluminarse. La combinación de enfrentar el ahora sin luchar contra ustedes mismos y deseando la verdad mayor le permitirá a la fuerza vital llenarlos de visión, sabiduría y fuerza.

¿Alguien aquí tiene una idea de por qué no es una contradicción que su derecho natural es el de ser felices, y que al mismo tiempo tienen que poder aceptar un ahora infeliz, renunciando al voluntarismo y la codicia?

COMENTARIO: Muchas veces no sabemos lo que es bueno para nosotros. Lo que uno quiere con su mente pequeña puede no ser lo que uno realmente querría si estuviera más desarrollado.

RESPUESTA: Sí, es cierto. ¿Hay otras ideas?

COMENTARIO: Creo que muchas veces no podemos obtener la satisfacción de un deseo de inmediato. Somos impacientes y la queremos en seguida.

RESPUESTA: Creo que el ahora no tiene nada que ver con eso. Los deseos del ser pequeño y del grande pueden ser diferentes, pero muchas veces ambos son lo mismo y lo que el ser pequeño desea no está necesariamente mal. La cuestión es el cómo. El ser pequeño vive en la ilusión de que inevitablemente morirá si su voluntad no se acata. Esto crea miedo, así como emociones negativas adicionales. Son estas emociones y actitudes negativas lo que vuelve incorrecta la expresión del ser pequeño, no la naturaleza del deseo en sí. Si el ser real concibe un deseo, se expresa sin temor porque la no satisfacción de éste no parecerá aniquilarlo. En consecuencia, no se crearán más emociones negativas.

Además, me gustaría decir esto: la aparente contradicción es que el hombre tiene que ser capaz de renunciar a lo que quiere ganar. En esta renuncia reside el movimiento del alma necesario para estar en contacto con la fuerza vital. El movimiento del alma es de importancia crucial. En él reside la verdad de que ni un evento ni la realización de un deseo específico pueden traer la felicidad. En la renuncia relajada residen todas las emociones que son producto de la verdad. En un movimiento del alma inarmónico el contacto con la fuerza vital se vuelve imposible. Los movimientos del alma siempre son el resultado de actitudes. A veces uno sólo necesita concentrarse en sus actitudes, y automáticamente surgen movimientos del alma armoniosos. En otras ocasiones resulta útil observar los movimientos del alma mismos y enfocarlos simultáneamente desde dos direcciones. Todas las ideas falsas crean emociones inarmónicas que producen movimientos del alma tensos, ásperos y rígidos. Los conceptos veraces crean sentimientos relajados, cálidos y positivos, y movimientos del alma flexibles, armoniosos, rítmicos y orgánicos. Por ejemplo, el miedo de que la no realización de un deseo equivalga a la aniquilación, crea un “debe”. Dondequiera que hay un “debe”, éste es contrario a las olas lentas y armoniosas de la corriente de la vida, o fuerza vital.

Mis queridos amigos, cuando miren en retrospectiva el trabajo de este camino, las conferencias y su desarrollo, verán que todo fue construido concienzudamente para llegar a este punto: la unión de conceptos escindidos a través de los movimientos del alma apropiados. Esto, a su vez, les permite estar en posesión de la inconmensurable sabiduría, energía y paz de la fuerza vital.

Estar en armonía cuando las circunstancias exteriores operan de acuerdo con sus deseos no es realmente armonía porque dependen de estas circunstancias más allá de su control. Aun si la vida es buena para ustedes ahora, deben tener un miedo profundo, y posiblemente no reconocido, de que tal vez no sea siempre así. Pero cuando se dan cuenta de que tienen los recursos para vivir con dignidad y respeto por sí mismos y no dependen totalmente de cualquier evento exterior, entonces están verdaderamente en armonía. Entonces han alcanzado su potencial. Entonces hacen uso de su derecho natural y empiezan a controlar su destino. Entonces la abundancia disponible se les abrirá, les dará todas las muchas satisfacciones que ni siquiera pueden soñar, más allá incluso de lo que querría e l voluntarismo más codicioso del ser infantil.

Por esta razón, el orgullo, el miedo, el voluntarismo, la codicia, la dependencia infantil y la negativa a pararse sobre sus propios pies producen movimientos del alma que van en contra del interés de uno. Las condiciones producidas por estos movimientos del alma aumentan el miedo a la insatisfacción porque entonces creen que es el evento exterior y no su actitud lo que produce la infelicidad.

Estar en contacto con la fuerza vital es posible aun cuando todavía vivan en la ilusión, con tal de que estén conscientes de ello, y con tal de que afirmen este hecho y expresen su deseo de tener contacto con la fuerza vital. Entonces se les ayudará a eliminar las obstrucciones y a probar la fuerza vital vibrante y dinámica. Cada célula de su organismo físico y emocional se llenará de esta experiencia estimulante y pacífica. Conocerán la seguridad real, esperarán con ansia cada momento y conocerán la alegría a través de la valentía. No tienen que esperar a ser perfectos para experimentar esto, si son capaces de aceptar al ser imperfecto y limitado en la verdad del momento. De esta manera eliminan sus imperfecciones mucho más eficazmente que luchando contra ellas.

El programa que sigue en su Pathwork ahora es trabajar esto de una manera más personal y específica. De nuevo, sólo escuchar las palabras no será suficiente. Con la ayuda de sus sesiones personales todos aprenderán, paso a paso, a adueñarse del significado de estas palabras, y sentirán la verdad vibrante del contacto con la fuerza vital, con su ser real, con Dios.

La mayoría de ustedes están listos ya para aprender la técnica de vivir plenamente en el ahora. A fin de lograrlo, es necesario que estén conscientes de los muchos niveles de las reacciones emocionales. Mientras tantas reacciones inconscientes o medio conscientes permanezcan ocultas, son ajenos a las profundidades y las realidades de su ser. Todo lo que experimentan como real son los niveles exteriores más superficiales y materiales, porque son tan inconscientes de lo que realmente sienten y piensan que no pueden vivir en el ahora. Pero el grupo ha hecho progresos suficientes y ha adquirido bastante conciencia, así que pueden buscar y ver el ahora, ajustar los movimientos del alma y hacer contacto con la fuerza vital.

¿Hay preguntas?

PREGUNTA: Si quiere uno algo con mucha ansia, pero hay miedo, orgullo y voluntarismo, ¿es esa una contracorriente que le impide conseguirlo?

RESPUESTA: Yo lo diría así: Siempre que existe una corriente del “no” debe de haber un concepto falso; de lo contrario, no habría una corriente del “no”. Al mismo tiempo, el concepto falso crea miedo, orgullo, voluntarismo, etc. En vez de oponer resistencia a una corriente del “no”, afirma su presencia, afirma el hecho de que está basada en ideas falsas, afirma tu deseo de recibir ayuda para entender los aspectos que te llevaron a este estado, sin oponerte frenéticamente a él. Esto es vivir en el ahora; es el único enfoque eficaz contra la perturbación interior y la desarmonía, y te pone inmediatamente en contacto con tu ser real, con la fuerza vital.

PREGUNTA: ¿Cómo debemos pensar en Dios?

RESPUESTA: No pienses en Dios como una persona con forma humana. Piensa en un enorme poder que continuamente crea vida con un propósito. Mira a tu alrededor y abre los ojos. En todas las ramas de la ciencia encuentras aspectos de la inteligencia y el poder universales. En todas las manifestaciones de la naturaleza los encuentras. En el muy complejo organismo físico, mental y emocional de la criatura humana reside la prueba de esta inteligencia y poder. Dios no impone disciplinas; Dios está más allá del bien o del mal. La gente muchas veces no puede concebir a Dios porque sólo puede pensar en Él en términos humanos. Los seres humanos, antes de poder tener una comprensión más amplia, primero deben renunciar a su concepto de Dios como un pequeño dictador a quien necesitan y temen, y que debe hacer las veces de padre sustituto. Quieren un Dios así porque tienen demasiado miedo de lidiar con la vida por sí mismos.

Como he señalado una y otra vez, antes de que pueda ocurrir la verdadera experiencia de Dios, todos ustedes deben aprender a pararse sobre sus propios pies, y tal vez posponer su búsqueda por un tiempo. Si no están seguros, no declaren “Dios existe” debido a una culpa falsa y el malentendido de las relaciones humanas. Tampoco digan “Dios no existe” porque su perspectiva está empañada por su desesperanza y su confusión acerca de la vida y de ustedes mismos. En momentos así, es sano decir: “Todavía no lo sé”, sin culpa y sin desafío. Y a medida que se encuentren—y así es como siempre debe empezar el Pathwork—a medida que encuentren a su ser real, el resto se les dará. Llegará por sí mismo. Es una comprensión natural que les llega cuando aprenden lo que tienen que saber sobre ustedes mismos a fin de vivir bien. Encontrar a Dios no es algo que se haga hablando de teorías en un nivel intelectual. Pospongan el problema, amigos míos, manténganse abiertos, pero encuéntrense primero. Eso es todo lo que importa, pues entonces llegarán a la verdad desde dentro, desde su experiencia personal, en vez de aceptar postulados o enigmas por miedo, obediencia, fantasías o el deseo de ser dependientes y recibir recompensas, a través del rechazo de la propia responsabilidad. De hecho, el pensamiento fantasioso debe irse, y hay que renunciar a la codicia infantil. Antes de que sea posible una verdadera experiencia de Dios deben cambiarse todas las actitudes que los hacen aferrarse a una falsa imagen de Dios. Primero deben desaparecer todos los deseos de escapar. Entonces la experiencia se construye sobre una roca.

Y así, mis queridísimos amigos, los bendigo a todos y cada uno de ustedes. Regocíjense con el conocimiento de que su realidad los lleva a una relación armoniosa con la vida. Esto se vuelve más y más un hecho probado en su vida cotidiana, no sólo una esperanza en algún futuro vago. Sigan enfrentándose a sí mismos con total honestidad, pues, cuando lo hacen, todo lo demás se les da. ¡Sean benditos, todos ustedes, queden en paz, queden en Dios!

Dictada el 26 de junio de 1964.