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Pathwork

Conferencias del Guía

Conferencia 139. Amortecimiento del centro vital a causa de la mala interpretación de la realidad

Saludos, mis amadísimos amigos. Bendiciones para cada uno de ustedes. Bendita sea esta noche. Que su comprensión de esta conferencia abra su mente y su visión para que todos den otro paso más en el camino de su autorrealización.

Uno de los logros más difíciles es entender completamente la situación actual y cómo es una creación directa del individuo. Sólo porque esta comprensión podría ser inmediata y cercana, parece distante. Sólo porque la conexión es tan fácilmente accesible, parece que lograrla requeriría mucho esfuerzo y lucha. Una vez que uno descubre el truco, se vuelve fácil y natural, y es obvio que la conexión ha estado allí todo el tiempo. Incluso aquellos de mis amigos que han estado trabajando en el Pathwork durante un tiempo considerable pasan por alto lo más importante y no se ven a sí mismos como son. No entienden su situación actual, lo que significa en términos de su ser más íntimo, porque el mecanismo del escape suele estar profundamente arraigado. Esta conferencia, de nuevo, está concebida para sacudirlos, para hacerlos más conscientes, para despertarlos a sí mismos y a su situación exterior inmediata.

Siempre que se encuentran en una situación que no es deseable, que los deja insatisfechos en cualquier sentido, su descontento, generalmente vago, los lleva a buscar otra situación. La búsqueda clara de una meta y el concepto preciso de un mejor modo de vida sólo pueden tener lugar cuando la situación actual, con sus carencias, se entienda por completo. Esforzarse por tener una situación diferente cuando la actual no se ha entendido por completo resulta en el fracaso y la frustración.

¿Cómo puede entenderse por completo la situación actual, amigos míos? Eso puede suceder sólo dándose cuenta plena de lo que realmente añoran. Deben expresar con palabras precisas lo que querrían que fuera distinto en su vida. Esta debe ser la primera conciencia. La segunda conciencia debe ser la medida en la que sufren por lo que les hace falta. Eso, también, suelen dejarlo de lado y no reconocerlo. ¿Cuánto añoran realmente lo que añoran? No se contenten fácilmente con un reconocimiento vago y general. Deben ventilar toda la intensidad de sus anhelos y frustraciones parcialmente reprimidos. La tercera conciencia, a este respecto, debe ser una comprensión total de su situación actual. Y eso, desde luego, significa—después de los reconocimientos anteriores—determinar por qué soportan su situación actual. Es esencial que entiendan profundamente que la situación actual es un resultado directo de quiénes son.

He hablado muchas veces de esto en el pasado. Lo repito ahora no sólo para conectarlo con la conferencia que sigue, sino también porque veo entre ustedes, amigos míos—a pesar de su buen progreso—que pasan esto enormemente por alto. Por lo tanto, los invito a todos a seguir esta sencilla fórmula y a prestar toda su atención a lo que sienten y experimentan ahora mismo, y por qué es así.

¿Cómo es su situación exterior una representación simbólica de su estado interno de ser? Cuando finalmente se conecten con el hecho de que su estado exterior—no importa lo indeseable que pueda ser—es exactamente el resultado de lo que son, piensan, sienten y quieren, inmediatamente entenderán que su situación exterior no puede ser distinta. Cuando sepan en su ser profundo que no puede ser diferente, entonces habrán totalmente explotado, asimilado y comprendido su Ahora actual, su situación total. Esta comprensión, este análisis profundo tiene como resultado saber que cualquier situación presente debe ser un vínculo directo con el ser interior. Descubrirán que la situación actual es el resultado exacto de la suma total de su personalidad. Esto incluye, desde luego, las circunstancias favorables. Cuando pasan por alto y olvidan el gozo de todas las buenas circunstancias de su vida, deben de ser proporcionalmente ignorantes de sus valores. Conforme aprendan en cada momento a valorar, apreciar y disfrutar de lo que la vida les ofrece, deben darse cuenta al mismo tiempo de lo bueno que tienen, de sus valores y ventajas. Esto les dará mayor fuerza para salir de los círculos viciosos y las actitudes negativas autogeneradas, y volverá más realista la comprensión de la situación indeseable en relación con su personalidad interior. Obtendrán un cuadro más redondeado de su persona total y de su vida.

Mientras sean vagos y difusos acerca de lo que añoran, y mientras nieguen esto, no les será posible entender su vida. Entender la propia vida de esta manera es la clave para transformarla en una manifestación más deseable y satisfactoria.

La mayoría de ustedes, amigos míos que trabajan en este Pathwork, han entendido ocasionalmente su vida y su ser como una unidad, tal como se mencionó aquí. Estos momentos son siempre experiencias profundas de la realidad de ser, de una vitalidad vibrante, de luz y de verdad. Alcanzar esto parece muy difícil sólo porque es tan inmediato y cercano. Parece mucho más fácil desear algo vagamente diferente o incluso precisamente diferente, en una actitud de descontento y lucha tensa, en un estado de ánimo de queja, resentimiento y autoconmiseración. Mientras tanto, ignoran: a) la intensidad del verdadero anhelo; b) la presencia de reservas a este anhelo real; c) las “razones” de éstas; d) los consiguientes pensamientos, sentimientos, emanaciones y actitudes en su comportamiento tanto interior como exterior; y e) cómo afectan a otros, y por ello, crean la situación actual. Muchas veces olvidan que la situación actual es el resultado de muchos años de patrones profundamente arraigados de pensar, actuar y sentir, y que no pueden cambiar instantáneamente después de que hayan hecho algunos reconocimientos. El efecto de estos reconocimientos se diluye cuando no producen un resultado inmediato. Esperar resultados instantáneos es una demanda infantil de la vida, una negativa iracunda a cooperar con las leyes de la vida, que indudablemente están contenidas en las razones de la insatisfacción misma. Esto los hace pasar por alto lo bueno que hay en su vida y que no disfrutan ni aprecian.

Cuando ignoran la unidad entre su ser más íntimo y su situación exterior siempre se debe a que huyen de ustedes. No quieren real y totalmente verse como son, sino que se ven sólo de una manera limitada y con reservas. Pregúntense, todos ustedes, ¿realmente desean verse en su totalidad, tal como son? ¿Cultivan este propósito expresando este deseo, especialmente en momentos de descontento o desarmonía? ¿O se apresuran con facilidad a hacer racionalizaciones para explicar su desarmonía? ¿O bien en realidad reconocen que las causas deben de estar en ustedes—porque ya saben lo suficiente acerca de la verdad de estas cuestiones—pero dejan las cosas así, sin la voluntad de realmente ver? No recurren lo suficiente a la sencilla fórmula de expresar la intención y el deseo profundos y completos de ver toda la verdad acerca de sí mismos en todo momento. Podría existir una liberación mucho más grande si esto se hiciera con más detalle y más atención del ser a la situación inmediata.

Las razones de la fuerte tendencia a escapar del ser—y, por lo tanto, inevitablemente, de la vida, con todas sus buenas posibilidades—son múltiples. En el curso de estas conferencias hemos hablado de muchos de los posibles motivos y razones del escape. Prestemos ahora una atención específica a un aspecto que sólo he tocado general y vagamente, por la sencilla razón de que ninguno de mis amigos estaba listo para encarar este aspecto en sí mismo. Sólo podía exponerse y contemplarse en términos muy generales. En los últimos meses varios de mis amigos han hecho un progreso considerable, y por lo tanto, muchos de ustedes pueden aceptar ahora lo que tengo que decir.

El aspecto del que quiero hablar no es la mera hostilidad. La hostilidad se ha vuelto un término demasiado vago, casi sin sentido por su uso tan repetido. Seamos deliberadamente lo más crasos posible. En la mayoría de los seres humanos—en algunos más y en algunos menos—existen elementos de crueldad. Esta crueldad es difícil de enfrentar. Pero cuando lo hacen, debe de haber alivio y liberación, porque nada les cierra el camino para estar totalmente en la verdad con ustedes mismos. Mientras no encaren plenamente la crueldad que hay en ustedes, mientras huyan de ella, no pueden estar claros ni sentirse cómodos, sin miedo y relajados con respecto a sí mismos. No pueden ser buenos amigos de ustedes. Pueden serlo cuando acepten, reconozcan, entiendan y trabajen abierta y sinceramente en los aspectos crueles, incluso antes de que puedan eliminarlos totalmente. Pero mientras sigan luchando contra la crueldad de la manera equivocada y engañosa—es decir, por medio de la negación y la ocultación—deben de estar en una fricción constante consigo mismos, y por lo tanto, inevitablemente, con la vida y con otros. Como no pueden sentirse cómodos en su propia piel, su vida y el vivir con ustedes mismos se sentirá como algo malo; aparecerán problemas sin solución. Las soluciones aparecerán en el horizonte sólo en la medida exacta en la que encaren lo que más temen de ustedes… y eso es generalmente la crueldad. No pueden pensar en nada peor, nada más aterrador que este aspecto de ustedes.

Una medida confiable para determinar si todavía existe una crueldad no reconocida en su interior es la cantidad de miedo que aún tienen. Consideren el miedo a otras personas—general o específicamente—el miedo a la vida, a la muerte, a lo desconocido. Cuanto más miedo tienen—a la crueldad y la separación, al rechazo y la humillación, a la crueldad física y mental—más deben estos mismos aspectos dormitar dentro de ustedes, aunque todavía no los hayan reconocido plenamente. Mientras éste sea el caso—independientemente de lo grandes o pequeños que sean los aspectos—estarán en conflicto. Huirán de las áreas en su vida que parezcan difíciles e incómodas. Que sean desagradables para ustedes ahora es una señal de que contienen la clave misma que necesitan. Si tan sólo dejaran de correr y realmente se vieran a sí mismos, descubrirían que están evitando ciertas situaciones exteriores e interiores y por qué lo hacen. Estos casos albergan el secreto que todavía no están dispuestos a desvelar, pese a todos sus buenos esfuerzos. Empero, mientras no puedan encararse a sí mismos y a otros sin reservas, no podrán realizarse. Esto significa que quieren seguir engañándose al evitar estos aspectos. Pueden sentir vagamente algo así, pero hay una gran diferencia entre eso y realmente mirarse.

Los que han empezado a hacerlo deben de haber superado ya lo peor. Esto no es necesariamente una cuestión de tiempo; del tiempo que lleva uno en el Pathwork… en modo alguno.

Hablemos ahora de por qué existe la crueldad. Después de haber reconocido su existencia, ¿qué sigue? Antes de responder a esta pregunta, les recordaré ese centro íntimo de cada ser humano que los activa a todos ustedes con todo lo que necesitan para vivir productivamente. Este centro vital los dota de energía, fuerza vital, sabiduría, visión, soluciones, amor y armonía. Existe en lo más profundo de cada individuo. En una persona joven, un niño, se manifiesta como un punto muy vulnerable. Su misma vivacidad proviene de un centro tierno y suave. Cuando los niños son heridos y se desconciertan—cuando no entienden los eventos que los rodean—proceden a endurecer este punto vulnerable para defenderse de su apertura suave. Mediante estos diversos mecanismos de defensa, el centro vital adquiere más y más capas, ocultas y tapadas por las sustancias duras. Sin una comprensión adulta y realista—es decir, un ego maduro—el niño no puede manejar este centro vital suave y maleable que contiene las fuerzas más poderosas, creativas e inteligentes. Para su propia protección, debe separar el centro vital de su conciencia. Sin embargo, cuando el niño se convierte en adulto, cuando el ego madura, la separación se convierte en una desventaja infortunada. El individuo vive de una manera discapacitada y deja fuera el mejor y más confiable aspecto de todo su ser. Sólo cuando procede a destaparlo de nuevo y a integrarlo con el ego adulto se vuelve íntegra la personalidad y está equipada para manejar la vida.

La existencia de este centro vital esencial y vulnerable pueden determinarlo no sólo recordando su niñez con sus emociones fuertes y experiencias profundas, tanto positivas como negativas, sino verdaderamente observándose. No pueden evitar volverse conscientes de momentos en que está presente este punto vulnerable. También pueden observar cómo proceden ustedes a hacerlo invulnerable. En otras palabras, siguen usando el proceso que se instituyó en la niñez, pero que ahora opera en gran medida en su detrimento, porque es la manera equivocada de protegerse y lidiar mejor con la vida. Los medios para inactivar el centro vital son varios: separarse y retraerse, hacerse más duros, entumecer sus sentimientos, negar sus verdaderos sentimientos y sustituirlos con sentimientos falsos, y también volverse crueles. Todas estas medidas sirven para volver invulnerable su punto vulnerable, porque ésta parece la única manera “segura”.

Pasan por alto e ignoran el hecho de que la vulnerabilidad es el material mismo, por decirlo así, con el cual pueden gobernar su vida de la manera más fructífera y dinámica, pues este punto vulnerable es el centro vital del cual se derivan toda la energía y la sabiduría. Es lo que reside en ustedes que vuelve posible experimentar y gozar plenamente, tener y dar placer. La potente energía que se deriva del centro vital puede utilizarse muy constructiva y significativamente, cuando se dan cuenta de que el centro vital debe volverse un aspecto consciente que ha de integrarse con el ego. Si esta integración se dificulta debido a malentendidos e ignorancia, la energía se tornará destructiva. El resultado del poder invertido debe de ser el caos, la separación, la desintegración, la confusión, el sufrimiento y una división y entumecimiento internos que hacen que la vida parezca difícil, fea, aislada y sin sentido.

La activación de su ser real, o el centro divino, no es algo que adquieran de fuera; o ni siquiera de dentro de ustedes, como algo lejano que aún no han experimentado. Hay muchas ocasiones en que vaga y nebulosamente experimentan el ser real, como en una tristeza natural y no exagerada. Pero se aseguran de negar la experiencia, porque no saben cómo lidiar con ella, cómo manejarla. Aplanan la experiencia, y evitan las dimensiones más profundas y ricas que vienen de su centro más íntimo.

Mientras el centro interior siga estando en las condiciones en que estaba cuando eran niños, no está aún en posición de manejar la vida. La sabiduría interior contenida en el centro vital empieza a manifestarse sólo después de su integración con el ego. En el estado infantil, el centro interior está sólo vivo, lleno de sentimientos, energía y capacidad de experiencia, de placer, así como de potenciales aún inutilizados de creatividad e inteligencia. Lo que deben aprender a hacer ahora es: 1) observar la existencia del centro vital, (2) observar la mecánica mediante la cual desalientan sus manifestaciones y endurecen el punto vulnerable; (3) deliberadamente poner un alto a la mecánica de la desvinculación y permitir el desenvolvimiento del centro vital. Por medio de las meditaciones apropiadas tendrá lugar la integración entre el centro vital y el ego, de modo que su sustancia se vuelva fuerte y resiliente sin perder su suave vivacidad.

Se encuentran en el predicamento de poseer un ego adulto con todas sus facultades intactas, pero separado de ese centro vital vivo. El centro vivo vulnerable está separado de su conciencia del estado de vigilia… ese es su problema.

Cuanto más es “defendido” y bloqueado de manera poco realista y adecuada el centro vital, y es además negado y tapado, más surgen algunos aspectos del ser de los que uno se sentirá avergonzado y culpable. Una de las formas más severas de eso son los impulsos crueles. La crueldad cesará verdaderamente de existir en la profundidad del alma humana—no sólo en las acciones y pensamientos conscientes, sino en las emociones inconscientes—cuando el centro vital no se obstaculice ni se niegue, sino que se le reconozca, se le observe y se le permita funcionar. Los sentimientos intensos del centro vital pueden entonces compararse con la realidad, a medida que ésta se desenvuelva. Las facultades del ego ayudarán en el proceso; la razón y la inteligencia ajustarán los desequilibrios y la desviación de la realidad. Pero cuando la razón se usa para negar la profundidad, el alcance y la riqueza de los sentimientos conforme se manifiestan desde el centro vital, la personalidad humana se paraliza y se desequilibra. Unan la manifestación del centro vital, con su vulnerabilidad y la fuerza de sus sentimientos, a su comprensión adulta y sus facultades del ego.

La crueldad puede existir sólo como resultado de una separación entre el centro vital y el ego. Para decirlo en términos más prácticos, la crueldad existe porque la realidad se malinterpreta, lo que causa que el individuo inactive aún más el centro vital. No es sólo el niño el que malinterpreta lo que sucede alrededor de él. Donde el niño ha hecho eso es precisamente donde el adulto sigue haciéndolo, ahora mismo; a menos y hasta que todo esto se haya entendido y corregido. Todos ustedes, en las áreas de sus dificultades, siguen malinterpretando la realidad. No perciben lo que pasa alrededor de ustedes. No ven las cosas como realmente son, sino que las malinterpretan.

¿Cómo pueden descubrir estos malentendidos? Sólo reconociendo primero ante ustedes mismos lo que creen en realidad, y después interpretando lo que eso significa. Esto se aplica a todo lo que los haga sentir inarmónicos. Pregúntense cómo interpretan lo que otros sienten y piensan acerca de ustedes.

Tomemos un ejemplo práctico para hacer esto más comprensible. Se sienten desairados, discriminados, rechazados. Por regla general admiten esto sólo vagamente. Tal vez digan las palabras, pero no reconocen plenamente en qué medida sienten esto, ni por qué lo sienten, ni qué los hace creer que sus sentimientos están justificados y son apropiados. Pueden dar el siguiente paso y preguntarse: “¿Esto es real, o sólo lo creo? ¿Podría ser distinto?” Aun cuando sí admitan sentirse rechazados, normalmente no pasan de ahí y viven en una bruma, una neblina, en la que no examinan del todo si es o no real. Tal vez reconozcan verbalmente que puede no ser real, pero entonces hay otro nivel en el que sí creen que es real. No encaran ni examinan totalmente este nivel.

La crueldad es el mayor obstáculo para encararse, para vivir en la belleza dinámica y aventurada de cada Ahora. También es el factor más importante para huir de ustedes, y, a final de cuentas, un resultado de la mala interpretación de la realidad. No pueden interpretar la realidad con precisión mientras no formulen clara y precisamente lo que creen—cómo interpretan eventos que parecen requerir el dolor y las defensas—y mientras no consideren la posibilidad de que la realidad pueda ser diferente.

He expuesto aquí varios puntos que deben combinarse en su trabajo:

Punto 1: Una situación indeseable—una falta de realización,un vacío—no puede eliminarse y transformarse en una condición más deseable a menos que entiendan que la situación actual no puede ser distinta. Reconocen plenamente que la causa está en ustedes.

Punto 2: Separemos la admisión de la carencia, que es el primer punto, del segundo punto: el reconocimiento de lo que hay en ustedes que causó la carencia, para que experimenten profundamente la unidad entre su ser y su situación de vida.

Punto 3: Sus aspectos crueles representan las razones principales de toda su resistencia y su miedo a encararse. A menudo, estos aspectos sólo pueden encontrarse cuando uno reconoce su miedo. No olviden la importante correlación entre el miedo a otros, o a cualquier faceta exterior de la vida, y el miedo a su crueldad no reconocida. Si no hay crueldad en ustedes, jamás podrán temer a otros.

Punto 4: Establezcan en qué momentos está vacío el centro vital, como en el estado vulnerable de un niño, que todavía no ha integrado estas energías y sentimientos con las facultades del ego.

Cuando tiene lugar la integración, el centro vital vulnerable deja de ser vulnerable de un modo negativo o debilitante, sino de un modo positivo y maravilloso. Es flexible, vivo, vibrante y está lleno de los sentimientos fuertes sin los cuales no pueden existir el placer, la alegría y la felicidad. La tremenda fuerza e inteligencia contenidas en este punto vulnerable gobernará todas sus acciones y actitudes. Dará lugar a pensamientos y emociones que deben fructificar alrededor de ustedes. Los inducirá a ser totalmente constructivos en todo lo que hacen. Querrán dar su mejor y total atención a todo lo que experimentan y emprenden. No harán nada con tibieza, con la mitad de su atención ni con motivos divididos. Por lo tanto, el resultado será cada vez más deseable y satisfactorio. No habrá tensión en esta atención. Serán llevados por una fuerza maravillosa de gran alcance. En vez de tapar el punto vulnerable, extenderán el área de la vitalidad. La fortalecerán con una resiliencia nueva, que viene de entender la realidad e interpretar lo que pasa en ustedes y en otros.

Cuando empiecen a integrar el punto vulnerable con el ego, estarán cumpliendo con la meta de su proceso evolutivo en este sentido específico. Tienen que pasar por los cuatro puntos que indiqué a fin de conectar sus miedos con su crueldad no reconocida. Descubran que la crueldad es un resultado de la mala interpretación. Cuestiónense minuciosamente por qué tienen estos impulsos crueles. Al hacerlo, reconozcan lo que les duele; lo que querrían que fuera diferente; lo que creen que otros les hacen, lo que les hace la vida. Después de expresar esto en palabras precisas, den el siguiente paso: pregúntense si están en la realidad, si lo que creen es cierto o no.

Ahora bien, amigos míos, esta conferencia no debe ser un estudio teórico. En la medida en que la usen para ustedes mismos, harán de lo que digo una realidad. Algunos han empezado a hacerlo en su Pathwork personal. Otros no han iniciado aún esta fase específica. Espero—si no esta noche, entonces en el siguiente periodo de preguntas y respuestas—que me presenten estos problemas. Pueden empezar por expresar exactamente qué les duele y por qué. Tendrán ciertos reconocimientos. Luego hagan sus preguntas y yo les ayudaré más. Consideremos juntos si la herida está justificada o no. ¿Es realmente como la sienten? En el momento en que puedan cuestionar la realidad de su experiencia de desaire y dolor, tendrán cimientos firmes desde los cuales proceder. Mientras no puedan hacerse esta pregunta porque aún no saben lo que sienten, tienen que buscar la manera apropiada en su fase momentánea del Pathwork.

Algunos de ustedes pueden estar conscientes de la crueldad, si bien vagamente. Pueden partir de allí. Algunos pueden estar muy conscientes de sus miedos, pero están separados del otro lado de la moneda—es decir, sus impulsos crueles. Otros pueden estar sumamente conscientes de su insatisfacción—que puede ser cualquier tipo de situación actual indeseable—pero no han conectado aún esta carencia con sus propias causas internas. Otros más pueden haber logrado esto en algún grado, pero olvidan los raros casos en que su verdadero punto vulnerable ha salido a la superficie. Todavía no han observado cómo logran que esto suceda, cómo lo tapan, lo endurecen o lo entumecen de una manera u otra.

Todas estas posibilidades existen ahora para la continuación de su trabajo. Algunos de ustedes están conscientes de uno u otro de estos aspectos, pero no de los otros. Ninguno está consciente de todos los aspectos. Ojalá que todos ustedes junten estos puntos, no sólo en lo intelectual, sino como una experiencia profundamente sentida. Esto, de hecho, les dará valor y liberación. Ninguno de estos aspectos es igualmente fuerte en todos. Por ejemplo, en algunos de mis amigos el área de su ilusión y mala interpretación de la realidad es relativamente pequeña. Son racionales y ven la realidad en muchas áreas. Su mala interpretación de la realidad se aplica sólo a ciertas áreas, que pueden estar tan ocultas y ser tan vagas, tan sutiles e imprecisas, que es difícil determinarlas. Sólo porque están aparentemente tanto en la realidad, les resulta fácil pasar por alto dónde y en qué medida no lo están. En cierta forma, estos amigos tienen más dificultades para resolver este problema que los que abierta y obviamente demuestran que sí lo están, aunque sea en el nivel intelectual, en la ilusión o en el engaño. Estos últimos pueden sufrir más hasta que lleguen al punto de cuestionar su interpretación de los eventos y de las reacciones de otras personas. Luego están los que creen que son razonables, racionales y realistas, pero se engañan incluso en eso.

El material que les he dado puede ser una herramienta importante para todos ustedes. ¿Tienen preguntas relacionadas con este tema?

PREGUNTA: He encontrado esta crueldad en mí en conexión con la venganza. También siento crueldad cuando me aparto y castigo a otros con mi aislamiento. Ahora bien, a pesar de haber descubierto esto, siento que no puedo renunciar a ello. Debo aferrarme a esta conducta. ¿Puede usted ayudarme a avanzar?

RESPUESTA: En realidad, lo que dije en esta conferencia es una respuesta. Tu clave específica ahora es preguntarte por qué te sientes cruel. ¿Qué crees que te están haciendo? ¿Qué esperas que puedan hacerte? ¿Qué esperas de la otra persona? ¿Por qué crees que la otra persona está actuando—o ha actuado, o podría actuar—de manera que induzca impulsos crueles en ti? Reconoce con precisión lo que crees. Entonces, el siguiente paso debe ser preguntar: ¿Es real, o sólo creo que lo es?

PREGUNTA: A mí me parece real…

RESPUESTA: Desde luego. Eso es exactamente lo que quiero decir. Como sí parece real, piensas que necesitas la crueldad. Siempre has supuesto que es real. Ahora debes abrirte a la posibilidad de que podría no ser lo que crees. Ese debe ser tu siguiente paso a este respecto. Mientras dejes las cosas así, con una actitud vaga de “tal vez no sea así, pero a mí me parece real”, sin considerar las consecuencias, te quedarás atorado. Cuando quieras ver la verdad sobre todas las cosas y la busques, te llegará. Mientras permanezcas en un clima nebuloso, debes aferrarte a la crueldad. Esta será tu placer precario. El placer cesará cuando entiendas los hechos verdaderos. La comprensión sólo te llegará cuando la desees y estés listo para considerar posibilidades y horizontes nuevos en los que jamás habías pensado. Específicamente, pregúntate: “¿Confirman las circunstancias, los deseos de la otra persona y los hechos lo que siento, o podría yo estar equivocado? Si la realidad es distinta de la manera en que la veo o la siento, me gustaría verla. Me abro a esa realidad. No me comprometo ni me obligo a nada salvo ver la verdad”. Entonces la verdad debe llegar, y ella eliminará el conflicto y el sufrimiento. Ese es el camino.

PREGUNTA: Soy sumamente consciente de la crueldad y la vulnerabilidad que hay en mí. Mis sentimientos son tan fuertes cuando me siento desairado que me surge el deseo de matar a quienes me hacen el desaire. Sin embargo, también siento que mis reacciones podrían ser exageradas. ¿Qué debo hacer ahora que soy consciente de esto?

RESPUESTA: De nuevo, la respuesta exacta puede encontrarse en esta conferencia. Pero deseo responderte a ti personalmente. Antes dije que en algunas personas el área de su comprensión poco realista es relativamente pequeña, mientras que en otros es mucho más obvia. Tú perteneces sin duda a esta última categoría. Esto es un arma de dos filos porque—debido a esta irrealidad, a tus percepciones irreales—sufres más cuando estás inmerso en ello. Por otra parte, es tan crasa la situación que te será más fácil descubrir la irrealidad y hallar la forma de salir de la ilusión. Aquí tienes un ejemplo exacto de lo que demostré en esta conferencia. Es maravilloso que sea tan abierto tu ejemplo y que, en el breve tiempo de tu trabajo, haya surgido con tanta fuerza. Tu vulnerabilidad es aún relativamente accesible. Piensas que te defiendes de ella separándola de tu ego y tratando de entumecerla mediante la crueldad. Por otra parte, la crueldad también es generada por tu mala interpretación de la realidad. Esto es extremadamente fuerte y obvio, y por lo tanto fácil de determinar una vez que empieces a cuestionarla y consideres la posibilidad de una manera seria. Lo que crees que las personas sienten y piensan y lo que en realidad sienten y piensan, lo que crees que son y lo que realmente son es muy, muy diferente.

Piensa todos los días, amigo mío, dónde sientes que fuiste insultado, desairado, rechazado o discriminado. Ponlo por escrito, todas y cada una de las ocasiones. Quiero que hagas esto todos los días. Después de algunas semanas, o incluso de unos días, verás hasta qué grado—casi todo el tiempo que entras en contacto con la gente—por lo menos prevés un rechazo o un acto de discriminación, desaire y desaprobación. Muchas veces crees que ya sucedió, cuando en realidad no hay nada más alejado de la verdad. Cuando empieces a preguntarte si tus sentimientos son verdaderos y proporcionales a lo que realmente tiene lugar—y cuando quieras ver lo que es verdadero, y posiblemente contrario a lo que has creído hasta ahora—empezarás a experimentar un alivio genuino y duradero.

Quiero que trabajes en este sentido solo y también en tu grupo. Pregúntate lo que crees que los otros miembros del grupo sienten acerca de ti. Cuando saques esto a la superficie, compáralo con sus reacciones reales hacia ti. Luego también averigua lo que hay detrás de sus reacciones y de por qué sienten lo que sienten. Todo tu propósito debe ser ahora descubrir lo que realmente es y cómo difiere de lo que tú piensas que es verdadero. Entonces no necesitarás endurecer el punto vulnerable, que es la esencia del centro vital real, sin el cual no puedes vivir exitosamente. Cuando formules precisamente lo que piensas que otros sienten acerca de ti—y cuando, entonces, con la misma precisión formules la posibilidad de que podrías estar equivocado y contemples otras alternativas—un mundo nuevo se abrirá para ti. Será un mundo libre en el que puedas vivir sin miedo, un mundo de luz en el que no necesites estar aislado.

Ahora sientes que todo el mundo está contra ti. Como sientes esto, que el mundo quiere dañarte y desairarte, rechazarte y humillarte, debes endurecerte. La crueldad es casi el única arma con la que puedes defenderte de un mundo así. Por lo tanto, debes aferrarte a ella. Pero cuando empieces a ver que no es así, no necesitarás la crueldad, estarás relajado y ligero, porque el mundo ya no será tu enemigo. Los demás ya no serán tus enemigos. Por ejemplo, cuando pases al lado de otras personas en la calle, observa el sutil pero claro sentimiento de cómo percibes a los desconocidos alrededor de ti, cómo percibes que todos son tus enemigos. Luego pregúntate: “¿Es cierto esto? ¿Realmente son mis enemigos, o puedo percibirlos de un modo diferente? ¿Podrían sentirse igual que yo: asustados y perdidos? Y cuando están enojados, ¿reaccionarán como yo cuando pienso que todos los demás son el enemigo?” Millones de personas cruzan sus caminos todos los días, y cada uno siente que ha sido elegido para ser víctima de una persecución. Éste suele ser un sentimiento sutil, ni siquiera detectable, pero que, sin embargo, está ahí. Una vez que este sentimiento se vuelve consciente, puedes empezar a cuestionar la exactitud de tu percepción. Así puedes encontrar el camino de regreso a la realidad, y por ende a la verdad y la luz, a un mundo que es maravilloso, no aterrador.

Queridos amigos míos, que esta conferencia invoque en ustedes todo lo que es sano, creativo, constructivo y real. Encontrarán todo esto inmediatamente “detrás” de ese centro vital vulnerable, una vez que permitan que las primeras manifestaciones de sus emociones inicialmente inquietantes lleguen a la superficie de su conciencia. Experimenten esto y vean lo que se manifestará entonces, especialmente cuando su conciencia trate de alcanzar esta posibilidad. Las bendiciones constantes que se les envían se combinan con este poder interior y los llenan desde dentro. ¡Queden en paz, sean en Dios!

Dictada el 7 de enero de 1966.