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Pathwork

Conferencias del Guía

Conferencia 141. El regreso al nivel original de la perfección

Saludos, mis muy amados amigos. Que esta noche sea una bendición para cada uno de ustedes. Que les dé la inspiración y la ayuda que necesitan para avanzar un paso más en sus esfuerzos por encontrarse.

De vez en cuando es importante reafirmar lo que es el Pathwork y lo que se supone que debe lograr. Es necesario ver siempre esto bajo una luz nueva y desde diferentes ángulos. Este camino no debe tomarse como una cura, y tampoco como un lujo que se da la persona sólo porque es “interesante”, porque ciertamente no puede hacerle ningún daño y su vida le deja el espacio suficiente para esta búsqueda. En realidad esto es algo mucho más importante, mucho más básico. Y si resulta ser una cura, una sanación, lo es sólo de manera secundaria. El verdadero significado de este camino es el de encontrar dentro del ser todo lo necesario para la realización de su destino personal. Si este camino se ve desde este punto de vista, se eliminarán muchos malentendidos.

Incluso mis amigos que son muy diligentes y están llenos de buena voluntad suelen pasar por alto, u olvidar, o no comprender suficientemente, que todo lo que puedan necesitar existe en el ser humano en completa y total perfección. Este potencial es una realidad. En el Pathwork se trata de encontrar los niveles donde estas posibilidades se vuelven una realidad.

En el nivel físico, la existencia de este potencial es obvia. Su sistema físico funciona con absoluta perfección cuando se adhieren a las leyes que lo gobiernan. Cuanto menos las observan—por ignorancia o autodestrucción deliberada—más se alejan de ese nivel en que la perfección física es una realidad. Lo formulo de esta manera con conocimiento de causa. Existe una diferencia entre concebir la enfermedad como una ausencia de funcionamiento perfecto, y el concepto que les presento de que el nivel en el que existe el funcionamiento perfecto es aquí mismo, sólo que se han alejado de él. Gradualmente, al entender las leyes y cómo las han violado, la salud puede restablecerse paso a paso hasta su nivel original de funcionamiento perfecto. Si el concepto normalmente sostenido de que el funcionamiento perfecto “se acaba” fuera correcto, no podrían recuperarlo de nuevo. Recuperan el funcionamiento perfecto sólo porque, después de alejarse de él, han regresado a él. Cuanto más se han alejado de este nivel de funcionamiento perfecto, más difícil es desandar todos los puntos en la reacción en cadena de diversas causas y efectos. Es fácil para cualquiera ver que, mientras las leyes del funcionamiento físico no fueron alteradas, el sistema físico funcionaba naturalmente con absoluta perfección, dando a los humanos fuerza y bienestar.

Por extraño que parezca, esto es menos obvio para ustedes en los niveles mental y psíquico. Allí operan leyes idénticas. Por naturaleza, su vida mental y emocional está concebida para funcionar perfectamente, al igual que su organismo. Cuando alcanzan este nivel original, están “en casa”. Han alcanzado ese lugar dentro de ustedes que puede procurar lo que la vida debe realizar en ustedes, y lo que ustedes deben realizar en la vida, pues las dos cosas son una.

Esta realización—en su diversidad e ilimitada posibilidad de experiencias fructíferas y expansión—es una realidad que existe permanentemente dentro de ustedes. Cuando se sienten insatisfechos e infelices, han alejado su conciencia de este potencial. Es sumamente importante, amigos míos, que conciban la vida de esta manera, pues entonces acortarán las peregrinaciones que los enajenan del centro de su ser, en el que residen la fuerza, la posibilidad, la sabiduría y el poder, que ninguno de ustedes puede, todavía, comprender.

Antes de volver al tema de por qué es tan difícil que comprendan este punto, me gustaría recapitular desde un ángulo diferente lo que sucede cuando se han movido de la posibilidad de funcionar perfectamente. Cada concepto, cada idea, pensamiento y acción son tanto causa como energía, y ponen en movimiento una serie de reacciones en cadena. La naturaleza de la causa es crear un efecto. La energía que crea las subsiguientes reacciones en cadena produce los efectos de la causa original, del núcleo original de energía. En la última conferencia hablé del principio autoperpetuante. La secuencia de las reacciones en cadena causadas por cualquier pensamiento, creencia o acción es autoperpetuante, una vez que el pensamiento original tiene lugar.

Si el pensamiento o concepto original es acorde a la verdad, las subsiguientes reacciones en cadena serán constructivas, positivas, gratas y sin conflicto. Conducirán a una mayor expansión, constructividad, agrado, etc. ya que el principio autoperpetuante está funcionando. Pero si en cualquier instante dado, en cualquier situación, un ser humano formula un concepto o intención basada en el error, las subsiguientes reacciones en cadena serán negativas, restrictivas, destructivas y desagradables.

Pensemos en cualquier idea que formulen. Esa idea—verdadera o falsa—los llevará a ciertas suposiciones. Estas los llevarán a ciertas acciones, o a la ausencia de ellas. Estas, a su vez, llevarán a respuestas y reacciones por parte de otros, por parte del mundo que los rodea. Sus respuestas causarán de nuevo otras reacciones dentro de ustedes, de manera que formulan otros conceptos que están influidos por todas estas interacciones subsecuentes. Y así la cosa sigue y sigue. El error conceptual original conduce a un error más grave, a un malentendido agravado, a una mayor enajenación de la verdad a ese respecto. Cada causa produce un efecto. Cada efecto se convierte simultáneamente en una causa nueva que produce un efecto nuevo, que, a su vez, se vuelve la causa del siguiente efecto. Esta es la naturaleza de la reacción en cadena autoperpetuante.

Cuando se activa una reacción en cadena negativa, cada eslabón—que es al mismo tiempo causa y efecto—debe desandarse. Debe entenderse y subsecuentemente abandonarse, para que la personalidad encuentre su camino de regreso al nivel original donde no hay conflicto y donde la expansión fructífera es una realidad. En este nivel existen la valentía, la paz, el desarrollo ilimitado, la estimulación… todo lo que uno podría desear. Cuanto más alejados están, más difícil se vuelve encontrar el camino de regreso. Como sucede con la salud física mermada, así también ocurre en los niveles mental y psíquico. Cuanto más se violan las leyes del funcionamiento perfecto, más se producen las reacciones en cadena negativas. Las leyes mentales y psíquicas son tan precisas y claras como las leyes del organismo físico. Pueden entenderse de una manera similar y no son más difíciles de comprender ni de comprobar. El sistema físico contiene una fuerza sanadora inherente que siempre está lista para cooperar si se le da la oportunidad. Cuando hacen un esfuerzo por comprender las leyes, por corregir el daño—cuando confían en esta fuerza natural sanadora y hacen lo mejor que pueden—este poder vivo comienza a operar. Es exactamente lo mismo en los niveles mental y psíquico. Allí también existen poderes sanadores. Si les permiten operar sintiendo su dirección y removiendo los obstáculos que violaron las leyes pertinentes, estas fuerzas psíquicas sanadoras adquirirán un poder siempre en aumento para llevarlos adelante.

Cuanto más alejados están en sus confusiones mentales y emociones destructivas, más difícil se vuelve regresar a ese nivel original. Corregir cada eslabón de la reacción en cadena llena de terror a las personas. Temen irrazonablemente este proceso porque parece exigirles algo que no están dispuestos a dar.

Éste, amigos míos, es el trabajo de este Pathwork, brevemente reformulado. Si pueden concebir el camino de esta manera ligeramente novedosa, eso activará en ustedes una energía nueva, un incentivo nuevo. También es importante que entiendan que cualquiera que desee vivir exitosamente la vida debe hacerlo de acuerdo a estas premisas. Debe encontrar el camino de regreso a su potencial original, entender las leyes que gobiernan los sistemas físico, mental y emocional, comprender la perfección de las leyes y apegarse a ellas.

¿Cuál es la mayor violación que conduce a más reacciones en cadena de violación, error, confusión y destructividad? Fundamentalmente, es la ignorancia de este proceso. Cuando ignoran el potencial inherente que tienen, los poderes ilimitados que poseen—literalmente, amigos míos—para obtener exactamente lo que necesitan para satisfacer todas las contingencias, esta violación fundamental conduce por necesidad a una mayor enajenación y destrucción. Cuando entiendan que ninguna situación de su vida necesita permanecer irresuelta, infeliz o aterrorizante—que tienen todo lo que necesitan para resolver cualquier problema, sea el que sea—habrán realizado la premisa principal de este camino. Lograr esto les brinda la oportunidad de regresar a un nivel de realización del que se ha alejado la Humanidad a lo largo de muchos, muchos siglos. El alejamiento puede existir sólo en ciertas áreas de su personalidad, mientras que en otras podrían estar en estrecho contacto con su nivel original de perfección, con su vida dinámica y sus posibilidades de desarrollo. Pero han traído deficiencias a esta vida. No saber que tienen la posibilidad de disolverlas es su mayor obstáculo. Por extraño que parezca, amigos míos, aun cuando las personas estén perfectamente conscientes de estos hechos en principio—como teoría y filosofía—muchas veces estas mismas personas omiten aplicar esto a sus propias deficiencias. Se hallan perplejas, desesperanzadas y paralizadas porque simplemente no se les ocurre que tienen, dentro de ellas, la posibilidad de corregir cualquier situación que no les satisfaga.

No pueden activar el poder ilimitado que tienen para fines fuera de ustedes si no se han dominado antes a sí mismos. Esto significa que tienen que corregir las áreas deficientes de su ser. Deben usar el poder para regresar al punto en que se separaron de su nivel original de perfección. Deben usar el poder para pasar de la destructividad a la constructividad, de la separación a la inclusión. Deben usar el poder para soltar la seudoseguridad del odio y la crueldad, y cambiar su personalidad a otra que sea de amor por los demás. Para hacer un uso apropiado de los poderes que tienen a su disposición, determinen primero donde están en la ilusión acerca de sí mismos y descubran en qué aspectos no son tan decentes y amorosos como pensaban. Luego usen más su poder para cambiar esta condición. Una vez que se hayan dominado de esta manera, el poder se expandirá automáticamente. Por medio de este dominio, la comprensión de que ustedes y todos los demás son uno se convertirá en una realidad viva dentro de ustedes. Mientras no se hayan dominado, estas palabras no significarán nada. Mientras el ser y otros parezcan estar separados, aparecerá un conflicto de intereses entre el ser y otros, que los forzará a ser destructivos, ya sea del ser o del otro. Como son uno con los otros, cualquiera de estas alternativas a final de cuentas los afecta a todos. Por lo tanto, no puede usarse el poder. Un sentimiento libre, feliz y sin inhibiciones no puede surgir del conflicto.

El primer requisito para regresar al nivel original de perfección, de posibilidades ilimitadas, de expansión y experiencias significativas, de placer supremo, es saber que este nivel está intacto dentro de ustedes y sólo puede ser activado por la conciencia. Pero escuchar la verdad, incluso pensar vagamente en ella, y saberla no son lo mismo. Este conocimiento debe cultivarse. Saber que su problema inmediato puede resolverse—que tienen dentro de ustedes todo lo que necesitan para hacer esto—debe ser el primer paso en cualquier fase dada.

Muchas veces no quieren siquiera reconocer esta posibilidad, pues una vez que la descubren verdaderamente les revelará dónde y cómo han violado las leyes pertinentes y dónde y cómo deben corregir la situación. En realidad, este hallazgo nunca es indeseable. Siempre resulta ser supremamente bueno desde cualquier punto de vista concebible. Nunca quita nada. Pero enfrentarse a sí mismos exige valor e integridad. Parece como si este proceso de corrección impusiera una carga pesada. En realidad, la carga pesada proviene de evitar enfrentar la situación total con toda integridad. De hecho, cuanto más tiempo evitan esto, más se alejan de todo lo que es bueno y pacífico, y más alto es el precio que inevitablemente pagan. Se meten tontamente en una situación desesperada porque desean evitar la corrección, que sólo les parece un sacrificio.

Ahora bien, amigos míos, cuando contemplen su vida, pregúntense en qué aspecto podrían expandirla más. ¿Cómo podrían experimentar la vida más profunda y plenamente? ¿Cómo podrían liberarse más de cualquier tipo de desarmonía dentro o alrededor de ustedes? ¿Dónde o cómo podrían dar y recibir más? Cuando reconozcan precisamente las áreas vacías o destructivas, cuando reconozcan la posibilidad de que dentro de ustedes se hallen las herramientas con las cuales corregir la situación, entonces harán lo que tenga un propósito y sea constructivo, lo que sea necesario. Todo lo demás vendrá después. Entonces les será posible identificar las diversas reacciones en cadena negativas, encontrar las leyes apropiadas y cambiar su actitud y su comportamiento con respecto a estas leyes. Trabajarán con ellas y no en contra de ellas. Pero mientras vean sólo por encima sus dificultades, su vacío, o finjan que su causa tiene poco o nada que ver con ustedes—al menos ahora—no podrán regresar a donde tienen que estar en su interior.

La siguiente violación de la ley mental es la de las ideas falsas. Hemos hablado de esto de muchas maneras diferentes. Cualquier concepto falso que tenga una persona siempre está directamente relacionado con no querer aceptar una verdad acerca de sí misma. Debemos distinguir aquí entre las áreas generales de la vida—de la ciencia o la filosofía—que, o no tienen una relación directa con su vida personal, o están más allá de su comprensión actual. No hace falta decir que las personas, en su actual estado de desarrollo, no pueden saberlo todo. Pero en las áreas que sí son capaces de entender—con tal de que no estén bloqueados y sean honestos consigo mismos—cualquier falsedad a la que se sujeten en sus creencias debe de afectar su vida tanto exterior como exterior, ya que esta creencia falsa es producto de su actitud interior. Por lo tanto, no podemos decir que las creencias espirituales de una persona no tengan relación con sus actitudes emocionales. Sean o no creyentes, y qué y cómo crean, la actitud con la que decidan creer o no en un poder superior… todo esto está directamente relacionado con su integridad más íntima, su honestidad con ustedes mismos en todos los asuntos.

Por lo tanto, es correcto que cualquier error conceptual de su psique que cree reacciones en cadena negativas resulta de no querer estar en la verdad. Por una razón u otra, creen que no estar en la verdad es mejor para ustedes que estar en la verdad. Esto resulta entonces en una de esas reacciones en cadena negativas y autoperpetuantes.

La ignorancia de que todas las posibilidades—toda la perfección, todas las realizaciones—ya existen en lo más profundo del núcleo del ser se conecta directamente con un error conceptual deliberado acerca de la propia vida personal. Los individuos con frecuencia quieren ignorar sus posibilidades y poderes interiores. Lo hacen en parte porque derivan placer de quejarse y sentirse infelices. Y en parte, verdaderamente temen estos poderes. Tienen miedo de la posibilidad de ser felices. Temen que no podrán manejar la felicidad. Temen el éxtasis de una vida bien vivida, así como temen a la muerte y a todas las grandes experiencias que los saquen de sí mismos. Este temor vago hace que las personas abracen deliberadamente la negatividad, e—inconsciente pero deliberadamente—violan las leyes que les brindan el desarrollo del que hablamos aquí. Sólo cuando se han involucrado hasta un grado considerable en una de estas reacciones en cadena negativas, con todo su dolor y frustración, anhelarán regresar, paso a paso, al punto de partida a través de la reacción en cadena autocreada hasta que alcancen el nivel de origen con todos sus potenciales y poderes. Finalmente, ya no huirán del éxtasis de una vida plenamente vivida, donde existen la abundancia, la verdad, el amor y las posibilidades ilimitadas en todas las direcciones de su ser. Pero tienen que aclimatarse a respirar aire puro, y esta aclimatación sólo es posible cuando están verdaderamente dispuestos a renunciar a la negatividad y la destructividad.

En las últimas conferencias dijimos que muchos de ustedes empiezan, poco a poco, a descubrir su destructividad deliberada; que quieren ser destructivos, que se regodean en su deseo de ser destructivos. Esto representa un gran progreso, amigos míos. Si no lo saben, entonces están más alejados del nivel de su ser donde existe todo el bien, y necesitan encontrar este eslabón esencial. No saber qué sienten, qué quieren y qué se proponen vuelve imposible caminar en cualquier dirección. Los coloca en la bien conocida trampa, en la que están paralizados, entumecidos e inertes. Así pues, en primer lugar, todos sus propósitos, deseos y anhelos—constructivos o no, no importa lo inconscientes que hayan sido hasta ahora—deben ser reconocidos. Esta es una parte esencial del trabajo que estamos haciendo juntos. Una vez que esto haya sucedido, pueden comprobar—como algunos de ustedes han empezado a hacerlo—que son deliberadamente destructivos en las áreas en que son infelices. Cuando se dan cuenta de esto, ya no están tan alejados.

La mayoría de mis amigos ya han encontrado esta destructividad deliberada. Los que no lo han hecho todavía deben llegar a esta comprensión. Yo los conminaría a verse bajo esta luz. Descubrirán que todavía no han llegado al punto en que verdaderamente deseen renunciar a la destructividad y adoptar una actitud constructiva, incluyente, amistosa hacia la vida y otros. Todavía no desean renunciar al egocentrismo y al aislamiento y aceptar una forma nueva de vida en la que incluyan a otros, en la que construyan en vez de destruir, en la que deseen contribuir, aun si esto significa restarle importancia al pequeño ego. Deben expresar el deseo de estar con otros y no contra ellos. Esta actitud y modo de vida enteramente nuevos tiene que desearse, abrazarse y cultivarse activamente. De lo contrario, no sucede; no llegan solos, a menos que el ego los desee.

Sólo entonces se desvanecerán todos sus miedos y su baja autoestima. Sin embargo, su pasado destructivo trata de afirmar su valor volviendo a las andadas. La mayoría de los aquí presentes todavía se encuentran en ese error. Tienen que trabajar en ese nivel. Cuando puedan tomar esta decisión esencial de renunciar a la destructividad, encontrarán una batalla en su interior. Descubrirán un miedo más grande al desarrollo constructivo, a la felicidad y a la plenitud, que al aislamiento y al dolor. Esto puede parecer absurdo, pero cuando pongan a prueba sus sentimientos verán que es así. Después de haber definido claramente la naturaleza de su destructividad deliberada, den la siguiente instrucción a su psique: “Verdaderamente deseo renunciar a mi destructividad. Deseo la constructividad. Elijo esto, no por presión u obligación, sino porque es mi voluntad que sea así”. En ese momento, tocarán el miedo. Este pequeñísimo núcleo de temor—aún vago, nebuloso, no pronunciado—es lo que debemos enfocar. Éste es el punto de la reacción en cadena donde la mayoría de ustedes están, o al que llegarán en breve si su trabajo procede de acuerdo con las posibilidades con las que cuentan en este momento. O ya están allí, o están a punto de descubrir y enfocar la destructividad.

Luego, el siguiente punto es: ¿Por qué quieren aferrarse a ella? ¿Por qué sienten que es más segura que la expansión ilimitada del bien que se abre cuando dejan ir la destructividad, la negación, la negatividad? ¿A qué le tienen miedo? No puedo extenderme en este punto esta noche, pues sería una conferencia completa, pero lo abordaremos la siguiente vez.

Tal vez algunos de ustedes tengan algo que aportar a este tema, o deseen hacer preguntas, que ayuden a llevar a todos al siguiente eslabón de la reacción en cadena. Cuando entiendan el miedo que le tienen al bien—que los lleva a aferrarse a lo negativo—entonces ya no están lejos del núcleo original donde existe todo lo que necesitan. Cuando puedan estar en contacto con este centro de sí mismos, tendrán el poder de dominar su vida y desarrollarla hasta que encuentren las mejores posibilidades. Antes de alcanzar este punto tienen que aclarar muchas áreas nebulosas. Cuando no quieren ver la deliberación de su destructividad, están atorados. Esta es, básicamente, la parte más importante de este trabajo. Todas las demás son asuntos colaterales, detalles en los que tienen que trabajar para volverse extremadamente conscientes de la destructividad deliberada y la evitación del desarrollo productivo y positivo.

¿Alguien aquí tiene alguna noción, alguna comprensión, del miedo a soltar la destructividad, del miedo a lo positivo? ¿Se siente más segura la destructividad? ¿Alguien tiene alguna pregunta al respecto?

COMENTARIO: Tuve una experiencia en este sentido en la que tomé la decisión de renunciar a mi destructividad y crueldad, y pedí la ayuda de mi ser divino. Todo iba bien hasta que llegó la prueba, y entonces corrí en sentido contrario. No podía enfrentarlo; y todas las emociones viejas, negativas, destructivas regresaron. Sufrí y sufrí; no pude evitarlo. No supe hasta ahora, cuando usted lo mencionó, que era miedo.

RESPUESTA: Estás exactamente en el punto del que hablé. ¿Alguien más tiene algo que preguntar o aportar?

PREGUNTA: Éste es un tema con el que he luchado durante largo tiempo, y estoy muy consciente del miedo. Lo único que puedo aportar aquí es decir que en este momento trabajo con la conciencia constante y la meditación sobre la destructividad, y con el tremendo miedo a la alegría y a la felicidad relajada. Todo se tensa cuando las cosas van bien y estoy contento. Mi cuerpo entero se vuelve casi incapaz de relajarse. Me meto en demasiadas actividades. Aunque exteriormente son actividades constructivas, son destructivas para la felicidad. Me gustaría saber si hay algo más que pueda hacer para salir de esto.

RESPUESTA: Sí. Yo me concentraría en el momento—mientras te hablas a ti mismo de tu deseo de ser constructivo, ser feliz y estar realizado—y expresaría el conocimiento de que esta posibilidad existe en ti. Al mismo tiempo, debes volverte más consciente de tu destructividad deliberada, ya que existe, desde luego, un vínculo entre los dos, como ya indiqué. En la medida en que la destructividad deliberada sea inconsciente y, por lo tanto, no puedas renunciar a ella, no podrás darle la bienvenida a la felicidad. Cuando comprendas tu destructividad deliberada en todas sus formas—no necesariamente en acciones, sino predominantemente en emociones ocultas que sólo pueden conducir a acciones correspondientes así como a pensamientos vagos y deseos semiconscientes—;cuando esto se cristalice concisamente en tu conciencia, inmediatamente entenderás lo que te bloquea. Entonces el siguiente paso que vamos a exponer te será fácil de entender. Trataré este tema más ampliamente en la siguiente conferencia. También podremos prepararnos para esto en nuestra siguiente sesión de preguntas y respuestas. El miedo no puede entenderse cuando la destructividad deliberada no es consciente. Esto es lo que te aconsejo que trabajes, querido mío.

PREGUNTA: Me he vuelto consciente de esta destructividad muy recientemente. Me resulta claro que está dirigida contra mi madre. Saboteo los aspectos positivos de la vida porque quiero hacerle daño y, de alguna manera, demostrarle que no voy a satisfacerla en lo que espera de mí. Esto es bastante claro. Al mismo tiempo, siento la resistencia a cambiar. Cuando me encuentro en una situación en la que podría hacerlo y no adherirme más a este patrón insensato e irracional, algo me detiene. Me da miedo renunciar a algo que no puedo identificar con precisión; sólo sé que me aferro a ello tenazmente. Es una especie de esperanza de una transformación mágica de mi vida. Tal vez pueda darme usted un poco de luz sobre este miedo.

RESPUESTA: Lo único que puedo decirte de este miedo es que es un temor muy fundamental: el de disolverse. Podrías llamarlo miedo a la muerte, pero es mucho más que eso. Se presenta siempre que una persona está en proceso de cambio, cuando la personalidad vibra verdaderamente con la armonía de las fuerzas cósmicas. También ocurre en otros casos, pero no siempre en lo que llamas muerte. Esto depende del estado de desarrollo del individuo. La persona temerosa experimenta esta vibración como una aterradora disolución del ser. El mismo miedo se aplica a la unión entre los sexos. Existe en cualquier estado creativo en que el ego no está muy fuertemente atado al ser interior. Lo que las personas temen es esta disolución y unificación con la corriente universal. Esta disolución y renuncia al pequeño ser también existe en estados malsanos como los que producen la enfermedad o las drogas. Cuando el ego se pierde porque es demasiado débil, es malsano. Pero cuando han adquirido un ego sano, deben llegar al punto en que lo dejen ir. Este dejar ir parece aterrador. Es cuestión de confianza. Mientras no tengas una confianza profunda en ti mismo, no puedes confiar en las fuerzas universales. Cuando sueltas el ego pequeño, te conviertes más en un individuo y te encuentras de nuevo. La confianza en el ser crece proporcionalmente a la renuncia a la destructividad. Debes renunciar a la destructividad antes de que puedas dejarte ir. Cuando entiendas el miedo te será más fácil hacer esto. Éste es, grosso modo, el miedo profundo e inherente.

PREGUNTA: ¿Diría usted que la emocionalidad exagerada es destructiva?

RESPUESTA: Desde luego, todo lo que es exagerado implica un desequilibrio, una perturbación.

PREGUNTA: ¿Cómo podemos combatirla?

RESPUESTA: El combate implica el forzamiento por supresión, y éste no es un desarrollo real. El desarrollo real produce una personalidad que no necesita estar en guardia, que puede estar relajada y confiar en sus propios procesos internos. Este estado puede alcanzarse si se investigan los aspectos particulares de esta emocionalidad exagerada. Cuando la personalidad no se atreve a invertir sentimientos naturales y espontáneos en ciertas áreas—por miedo, enajenación y mecanismos de defensa deliberados y falsos—entonces, como siempre, se presenta en otras áreas una emocionalidad exagerada. La naturaleza trata de restablecer el equilibrio cuando el orden natural es perturbado. Este equilibrio debe restablecerse para que la personalidad esté en armonía y en paz. Cuando la emocionalidad disminuida se haya corregido y se permita al individuo llenar este vacío, la emocionalidad exagerada cesará. Ambas manifestaciones son dolorosas, la disminución así como la exageración. Ambos dolores se convertirán en placer, cuando la armonía se haya conseguido.

PREGUNTA: Me aferro a un sentimiento de culpa porque con él obtengo un placer negativo y destructivo. Si lograra soltar esto, entonces sentiría—muy irracionalmente—que, al ser feliz, me sobrevendría el miedo a la muerte. La muerte no me preocupa cuando soy infeliz, así que no me permito ser feliz.

RESPUESTA: En el momento en que reconoces esto, tienes el poder de renunciar a ello. De nuevo, esto equivale al miedo a la muerte, al miedo de no tener individualidad ni conciencia. Sólo puedes enfrentar este miedo cuando tienes confianza…principalmente en el ser. Esta confianza no puede establecerse mientras la personalidad juegue a estos juegos de negociación tan mágicos e infantiles y, a final de cuentas, deshonestos.

Amigos míos, cuando quieren encontrar su camino de regreso al centro interior, al movimiento interior, siempre llegan al punto en el que dicen “Lo dejo ir”. Independientemente de que el dejar ir signifique renunciar a la destructividad, la crueldad, la evasión, o cualquier otro modo improductivo de vida, o que el dejar ir signifique que se entregan al flujo de la vida, finalmente debe desembocar en la capacidad de soltar. Mientras se frenen contra ello, producen una desarmonía entre el flujo de su vida y el flujo cósmico, del cual son parte. Es como un río que es perturbado en su fluir tranquilo por obstrucciones y fuertes corrientes contrarias. Es necesario que se entreguen a él y esperen a ver qué pasa. No se trata de renunciar a la personalidad, a la individualidad o a la conciencia—de ningún modo.

Encontrarán la verdad de esta afirmación sólo cuando lo intenten. Cuando su conciencia es un núcleo demasiado apretado, esta armonía no puede establecerse. El ego exterior se ha vuelto demasiado fuerte. Se le ha dado excesiva confianza, de una manera distorsionada. Mientras tanto, se le da muy poca confianza a los otros niveles de la personalidad, que funcionan autónomamente cuando se les da la oportunidad de hacerlo, y con los cuales el ego exterior debe finalmente integrarse para que ocurra un funcionamiento armonioso. Cuando se le da una importancia exagerada al ego exterior, el resultado es la separación del centro de funcionamiento autónomo, que constantemente es uno con la corriente universal. Esta es la separación de la que hemos hablado en esta conferencia. Cuando suelten y se entreguen a la corriente de la vida, a la realidad cósmica de ser, su ego no dejará de existir. Será, en verdad, una parte relajada de esa mayor conciencia interior. Esto redundará en una seguridad en ustedes mismos que jamás han conocido.

Finalmente, se reduce a un acto de entrega al flujo universal. A algunos de ustedes que están en este camino les llega más temprano—hasta cierto grado, desde luego. A otros les llega más tarde, pero les llegará. Cuando digo “en este camino”, me refiero a algo mucho mayor que este trabajo específico en este grupo en particular. Me refiero a un modo de vida. Si una vida se vive correctamente, llega a este punto. Llega a todas estas conciencias, a todas estas acciones y transformaciones. Llega a la renuncia a toda la negatividad de la que hemos hablado aquí desde muchos ángulos distintos.

Ahora, amigos míos, los bendigo a todos. Que esta conferencia, estas palabras, los ayuden a recorrer el camino interior que necesita atravesarse. Que los ayuden a darse cuenta de que todo lo que posiblemente puedan desear está en su interior. Que los ayuden a saber que no hay nada que temer. Déjense ir y entréguense a la corriente de la vida, al bien y al desarrollo de su alma.

Sean benditos, cada uno de ustedes. Que queden envueltos en la fuerza y el amor y la verdad que pueden transformarlos, si lo permiten. ¡Queden en paz, queden con Dios!

Dictada el 18 de marzo de 1966.