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Pathwork

Conferencias del Guía

Conferencia 147. La naturaleza de la vida y la naturaleza humana

Saludos, mis muy amados amigos. Que esta conferencia sea una ayuda y una inspiración para cada uno de ustedes.

En esta plática me gustaría especialmente hacer hincapié en la relación que hay entre la naturaleza de la vida y la naturaleza humana, pues hay un vínculo muy directo entre las dos. Muchas veces he dicho esto; no es algo nuevo para ustedes. Sin embargo, muy pocas personas entienden verdaderamente todo el significado de esta conexión. Su concepto de la vida como una entidad en sí es tan confuso y tan ajeno a su personalidad interior que sienten que se trata de fenómenos inconexos cuando consideran su personalidad, sus conceptos, sus sentimientos o la falta de ellos, y la manera en que la vida se desenvuelve para ellos.

Examinemos primero la naturaleza de la vida desde un punto de vista absoluto, así como relativo. Al hablar de la vida, ¿qué queremos decir en realidad? ¿El número de años que pasamos en este planeta? ¿O la maravilla de vivir como uno entre otros organismos existentes? ¿Pensamos en la vida como algo que tiene un significado o propósito particular, como lo postulan las diversas filosofías o religiones? ¿O vemos la vida meramente como una tarea que uno debe sobrellevar lo mejor que pueda? ¿Es la vida esencialmente favorable? ¿O es una fuerza hostil que obra contra ustedes, y de la que necesitan defenderse? O, finalmente, ¿es la vida neutral e indiferente? ¿Cuál de estas cosas es cierta?

Ahora bien, amigos míos, la vida es todas estas cosas, en un plano relativo. Es decir, la vida se manifestará exactamente como crean y la conciban… ni un ápice menos. Si su experiencia de vida y sus conceptos conscientes difieren, esto es prueba de que sus conceptos inconscientes deben de estar de acuerdo con su experiencia de vida real. No puedo insistir demasiado en esto, pues constantemente se le trata por encima. Nada puede ser una mejor vara de medir de sus conceptos, actitudes y sentimientos que cómo se manifiesta su vida exterior en cualquier área dada. En el momento en que la correspondencia entre los conceptos y sentimientos hasta ahora inconscientes y la experiencia de vida manifiesta se establece, están mucho más cerca del núcleo de vida dentro de ustedes. Ya no se tropiezan con la ignorancia y la enajenación, en la creencia de que la vida y ustedes son dos factores separados, sin ver que su vida es un efecto directo de sus sentimientos y actitudes que, a su vez, son la suma de sus convicciones secretas acerca de la vida.

Descubrir la discrepancia entre sus creencias conscientes e inconscientes siempre debe ser el primer paso en el camino hacia la individualidad completa. Por lo tanto, la naturaleza relativa de la vida es neutral: la vida misma consta de una sustancia sumamente potente, creativa e impresionable que es exactamente tan maleable y moldeable como la sustancia del alma, ya que, de hecho, son una y la misma cosa. Por lo tanto, cuando un individuo está convencido de que la vida misma es cierta cosa fija e inmutable, la vida resulta ser exactamente eso para este individuo. Esta no es la realidad absoluta de la vida; es la realidad relativa del individuo específico. No hace falta decir que esto no se aplica sólo a la definición general de la vida, sino también a todas las creencias en particular dentro de la vida cotidiana práctica de uno. Los límites que uno ve deben parecer reales. Por lo tanto, las reglas que uno establece, u obedece ciegamente, encuentran su confirmación. No obstante, en el momento en que una persona descubre que estos límites o reglas no constituyen una ley inalterable y pueden cuestionarse, los límites retroceden y se demuestran leyes nuevas, de acuerdo con las nuevas creencias.

¿Cuál es la naturaleza absoluta de la vida, en contraposición a esta relativa y moldeable? La respuesta aparecerá cuando se le piense, o más bien se le sienta, hasta llegar a su verdadera esencia. Como la sustancia de la vida es tan moldeable, la naturaleza absoluta de la vida debe ser tan ilimitada como el alcance de la conciencia. De ahí que la vida sea tan ilimitada en sus posibilidades de bien, de desarrollo, de experiencias mayores y más ricas. No es ilimitada en sus posibilidades de mal, ya que el límite se establece cuando la vida cesa… o parece cesar. El final tan temido siempre es no vida. No hay nada más allá de la no vida. Este límite de la no vida podría existir sólo en el plano relativo, nunca en el plano absoluto. En el plano absoluto la vida es vida; por lo tanto, no puede ser no vida.

Así, lo que la Humanidad más teme siempre es la no vida en una forma u otra. Volveremos a esto un poco más tarde. Por el momento, concentrémonos en la naturaleza de la vida en el plano absoluto. La conciencia humana es incapaz de concebir las posibilidades que existen de bien, de expansión, de desarrollo, de placer. El ámbito humano es demasiado limitado para esto. Sólo las formas de conciencia que han evolucionado más allá del ámbito humano y cuya experiencia de vida es infinitamente mayor, más amplia, más profunda y plena, ilimitada en su experiencia creativa y alegría, pueden abrazar los panoramas ilimitados y los conceptos más expansivos.

Con todo, la mayor parte de los conceptos humanos son expandibles más allá de su estado actual, de manera que la experiencia humana podría ser infinitamente más rica de lo que es. Cuando los seres humanos sufren de descontento y tensión interna, lo hacen siempre, fundamentalmente, porque intuyen en lo profundo que es posible más expansión de la que utilizan. Y con demasiada frecuencia, su búsqueda toma la dirección equivocada.

Volvamos ahora nuestra atención a donde es posible ampliar nuestros horizontes, de acuerdo con los potenciales de cada uno de ustedes que siguen este Pathwork, para que su vida se vuelva más rica y plena. Para que esto sea posible deben darles vida a sus sentimientos. En este trabajo y en estas conferencias, muchas veces hemos hablado del tema de los sentimientos desde diversos ángulos. Pero cuán extremadamente difícil es para los humanos encontrar siquiera el área sutil y oculta donde desalientan el flujo natural completo de los sentimientos, donde los entumecen deliberadamente. Es generalmente más fácil volverse conscientes de una aparente incapacidad de sentir más, aunque, al principio, también esto puede taparse con sentimientos falsos.

Después de que se elimina la primera capa superficial—y muchas personas no quieren hacer ni esto—encuentran una tristeza acerca de la “verdadera” falta de sentimientos. Se sienten como un discapacitado que es distinto de otros, nacido con menos capacidad para experimentar sentimientos ricos y cálidos. Pero esto nunca es así, y siempre hay un nivel más oculto donde el entumecimiento se instituye muy deliberadamente. Cuando descubren esto finalmente, han procedido muy bien en su Pathwork.

El entumecimiento deliberado ocurre porque creen que la vida es su enemigo, y sus sentimientos afirmadores de la vida los involucrarían profundamente con este temido enemigo. A fin de evitar esto, los sentimientos deben cortarse, superarse y obstaculizarse. En el caso de algunos individuos, esto es cierto sólo en ciertos aspectos, mientras que en otros son libres y encuentran una armonía entre sus sentimientos libres y espontáneos y la vida. En el caso de otros, esto constituye una actitud general hacia la vida. Cualquiera que sea el caso, la siguiente situación absurda y paradójica surge en el alma humana.

Temen la vida como si fuera su enemigo. Esto les quita su vida. Como los sentimientos afirman naturalmente la vida, sus sentimientos se vuelven también su enemigo. En consecuencia, proceden a sofocarlos y deliberadamente instituyen la no vida, por miedo a la no vida. Como con cualquier problema de la psique humana, este error conceptual produce el aspecto mismo que uno teme y trata de evitar. La defensa contra un error conceptual temido debe de ser tan errónea como el error conceptual mismo; que la vida, así como los sentimientos, son fuerzas hostiles de las que deben protegerse. Los sentimientos naturales siempre afirman la vida, son participativos, gozosos, como también lo es la esencia de la vida, libre de ideas falsas. Cualquiera que observe a un niño puede ver esta cualidad natural de participación gozosa y entusiasmo. Sólo cuando surgen el dolor, los errores conceptuales y la mala interpretación del dolor se desvía o se detiene por completo el flujo natural.

Cuando la vida es esencialmente alegre, también lo son los sentimientos. Cuando la vida es esencialmente positiva, también lo son los sentimientos. Cuando la vida es esencialmente rica y participativa, también lo son los sentimientos naturales cuando no se les falsifica. Allí es obvia la correlación inmediata. En la medida en que las personas se permiten sentir en cualquier área dada de la vida, son valientes, confiados y positivos, y en la medida en que consecuentemente participan con su ser total y llevan a la situación los aspectos más positivos y constructivos de su personalidad, su experiencia en esta área específica será correspondientemente gozosa y positiva.

Cuando le tienen miedo a la vida porque sospechan que está contra ustedes, proceden a entumecer sus sentimientos. Como lo he dicho antes, le tienen miedo a la vida porque temen la no vida. Si analizan el miedo escueto a la vida, verán que en realidad es un miedo de lo opuesto. Muchas veces he dicho que las personas que temen la vida inevitablemente temen la muerte, y viceversa. Pero cualquier aprensión, aparte de la muerte, cuando verdaderamente la analizan, siempre se reduce a una aniquilación personal, a una forma personal de no vida. Tal vez temen una negación de su dignidad, de su valor esencial; o tal vez una negación de deseos. Sus deseos originales siempre son de una mayor vitalidad. Aunque la forma que toman estos deseos en un ser inmaduro puede ser dañina e irrealizable, su esencia siempre permanece intacta y realizable, con tal de que uno se tome la molestia de cristalizarla. Cualquier miedo es en realidad lo opuesto de la vida, en una forma u otra.

La lucha entre la aceptación de la vida y el miedo a ella es algo que ocurre en prácticamente todos los seres humanos de este planeta. Sólo varía el grado. Existen individuos raros para quienes esta absurda y trágica situación es mucho menos prevalente que para la persona promedio, pero de todos modos existe en un grado menor; de lo contrario, este individuo no adoptaría la forma humana. La conciencia no buscaría esta expresión en particular.

Cuando profundicen lo suficiente en su trabajo de autobúsqueda, amigos míos, tarde o temprano descubrirán dónde se reprimen, dónde, en vez de afirmar la vida y sus sentimientos, y en lugar de expandirse con sus sentimientos hacia la vida, niegan ésta y sus sentimientos y se retraen de la vida, de sus sentimientos y, en consecuencia, pierden contacto con ellos. No se sienten a gusto en su vida. Se sienten ansiosos, perseguidos, incómodos. La negación de la vida, la negación de los sentimientos y la negación del ser son una y la misma cosa. Y como la negación implica la no vida, surge el miedo. Por ese miedo uno procede a hacer la cosa misma que agrava la condición de la no vida y el no ser.

Cuando encuentren estas áreas dentro de ustedes, habrán dado un paso importante que los lleva directamente de regreso a ustedes. Pueden abusar de las muchas posibilidades que existen en esta Tierra para explorar los intereses y filosofías humanos, y evitar enfrentar donde ustedes, y ustedes solos, niegan la vida. Con frecuencia, esta evitación está presente en las creencias conscientes de uno. Pero a menudo, donde la experiencia humana requiere la libertad más directa y espontánea de sentimientos, donde la alegría y la participación son más inmediatas y menos conceptualizables, se resisten a ver su empobrecimiento, de modo que son incapaces de encontrar la suspensión autoinducida. Benditos son aquellos que saben lo que se pierden de la vida y proceden a remediar la situación.

¿En qué área de su vida niegan la vida? ¿Cómo hacen esto? ¿De qué manera tiene lugar la negación? Extrañamente, parece doloroso admitir estas negaciones, hasta que hayan alcanzado la visión total de ustedes. En el momento en que realmente se vean en el proceso de negación, ya estarán en un proceso más afirmativo, porque ya no se engañarán respecto de sí mismos.

A fin de evitar ver la negación del ser, de los sentimientos y de la vida, producen un ser falso y, por lo tanto, una vida falsa. Esta es la razón por la que las personas que saben de la correlación entre el ser y la vida, sus conceptos y su experiencia, suelen preguntarse por qué varía tanto su experiencia de sus ideas conscientes.

Lo real se niega y lo falso se sustituye… y ésta es la respuesta. Esto explica los conflictos que surgen de los sentimientos falsos. Esta es la razón por la que parecen crearse conflictos cuando uno confía en los sentimientos. Nunca son los sentimientos reales los que producen conflictos. Siempre debe haber una negación de algo en el ser y en la relación entre el ser, la vida u otros.

Los sentimientos falsos se crean porque nada es tan aterrador como el entumecimiento. Aunque ustedes crearon el entumecimiento para protegerse de los supuestos peligros de la vida, no saben esto y se ven obligados a seguir entumeciendo sus sentimientos reales. Tienen el mismo miedo de despertar sus sentimientos como de la falta de vida de éstos. Entonces proceden a crear sentimientos falsos. Estos sentimientos falsos igualan otras ilusiones: acerca de su desarrollo espiritual, su carácter, su realización, sus sufrimientos, su estado de felicidad o infelicidad, las reacciones de otras personas a ustedes. Entonces creen que estas reacciones son mejores o peores de lo que realmente son.

Ser conscientes de la intención deliberada de entumecer los sentimientos, y de la gama de pobreza de los sentimientos, constituye un gran paso en la autorrealización, porque lo más difícil para ustedes es penetrar estas ilusiones. La mayoría de las personas preferiría hacer cualquier cosa menos esa. Algunas encuentran ciertas facetas de su autoimagen idealizada, por ejemplo, y se conforman con eso, pues no quieren ver el resto de sus ilusiones, sin las cuales inconscientemente creen que no pueden vivir. Las personas que han llegado al punto donde ya no tienen miedo de hacer frente a cualquier ilusión que tengan son muy afortunadas. Su camino se extiende frente a ellas sin obstáculos. A partir de ahí el trabajo consiste en construir, pues la destrucción ya ha terminado. Lo que debe derribarse son sólo ilusiones, falsedades; nunca la positividad real, la afirmación ni la construcción. Por lo tanto, los que están más confundidos acerca de lo real y lo falso en ellos suelen creer que este Pathwork es destructivo o negativo. Debe parecerles así desde el punto de vista de sus ilusiones.

Cuando sufren una insatisfacción, titubean y muchas veces luchan para no reconocerla, ya que esto sería reconocer la no vida, admitir la infelicidad o alguna forma de amortecimiento. Esto, a su vez, los pone cara a cara con el hecho, de que temen la vida y huyen de ella y de ustedes mismos. Enfrentar esto los llevaría a dejar de hacerlo, pero tienen demasiado miedo para arriesgarse. Por lo tanto, se quedan en el statu quo y se aferran a una vida ilusoria, pues no son lo suficientemente conscientes de su dolor y desperdicio. No permiten que su voz interior les transmita la conciencia de este dolor. No se arriesgan a hacerlo porque suponen que la realidad última de la vida es negativa, así como temen que la realidad última de ustedes también es negativa. Esto es tan difícil de encarar que lo tapan con ilusiones a las que se aferran.

Por lo tanto, cuando penetran la ilusión y por fin ven la negatividad alojada en ustedes, están más cerca de la salvación que quienes se aferran a las teorías falsas acerca de la vida; falsas porque en su corazón no creen realmente ni en los buenos sentimientos falsos ni en los negativos que producen para evitar la muerte y la nada.

Es imposible eliminar las ilusiones a menos que uno encare la discrepancia entre lo que uno cree conscientemente o lo que uno se imagina que cree y hable de ello de labios para afuera, y lo que uno cree en lo más profundo de su alma donde las emociones, actitudes y conceptos forman una expectativa específica de la vida y crean un clima emocional específico. Dondequiera que exista esta negatividad—oculta o abierta—uno no confía en el bien definitivo de su propia personalidad ni, consecuentemente, en el de nadie más.

Existe una gran diferencia entre enfrentar la negatividad, en el entendimiento de que aquí estoy negando en lugar de afirmar; aquí expreso la negación de esta manera específica, y una justificación de esta negación, mientras niego su existencia. La negación se manifiesta en un esfuerzo continuo de convencerse de adoptar el estado opuesto. La justificación se manifiesta como una visión destructiva y negativa del mundo para justificar un miedo personal. Por lo tanto, el miedo se niega en su forma real. Siempre conduce de regreso a una experiencia personal, nunca a una general. En otras palabras, cuando las personas tratan de explicar una visión nihilista del mundo, ocultan sus miedos, decepciones y sufrimiento privados, y su desconfianza en su propio ser interior, en sus sentimientos, formulando una regla general de que la vida es, supuestamente, mala. La experiencia personal debe desenterrarse.

Por lo tanto, este Pathwork debe concentrarse en penetrar las ilusiones; la ilusión que dice: “Estoy realizado” cuando uno no se siente realizado; la ilusión que finge que el mundo es malo cuando uno cree que sus sentimientos son inaceptables o peligrosos; la ilusión que ignora una infelicidad en particular; la ilusión que lo vuelve a uno inconsciente de cómo retiene el flujo espontáneo de los sentimientos naturales, y la ilusión que no quiere ver de qué maneras sinuosas puede esto lograrse.

La ilusión no se refiere sólo a glorificar o embellecer los hechos volviéndolos falsamente más positivos. Tampoco se refiere sólo a ignorar factores vagos que necesitarían un reconocimiento conciso a fin de llevar a la personalidad al equilibrio y la verdad. Significa más que negar y no poder verificar un estado interior. Incluso esta no verificación puede ser sutil, pues un estado puede ser admitido a medias sin que ustedes lo vean plenamente. La ilusión también significa producir emociones negativas irreales. Esto también puede ser sutil.

Las emociones falsas tanto positivas como negativas pueden ser tan sutiles que no es fácil admitirlas. Es muy obvio que los sentimientos falsos se producen cuando uno se convence de tener un sentimiento que no tiene en absoluto. Es menos obvio que los sentimientos son falsos cuando los rudimentos del sentimiento específico realmente existen, y en un nivel de conciencia a la persona le encantaría tener esta emoción en particular, pero no puede a causa del bloqueo. Por lo tanto, el sentimiento se manipula, se exagera artificialmente o se dramatiza. De nuevo, esto puede aplicarse a las emociones positivas o negativas.

Dramatizar las emociones negativas es tan frecuente como fingir sentimientos positivos. Generalmente van de la mano y pueden encontrarse juntas en la misma psique. Uno se aferra a las heridas, que pueden ser tan ilusorias como la realización fingida o una falta de realización negada. El enojo, la herida y el sufrimiento pueden dramatizarse y uno aferrarse a ellos. Los sentimientos artificiales, tanto positivos como negativos, sirven para aliviar el terror de no sentir, que es un estado de no vida.

Ahora bien, ¿cómo pueden conocer la diferencia entre los sentimientos reales y los falsos, la fuente genuina de la vida espontánea y las emociones anunciadas y manufacturadas, instituidas como medio para evitar un terror? Los sentimientos manufacturados siempre son problemáticos. No conllevan ni una iluminación ni una clarificación. No traen paz mental. Son medios para evitar un estado opuesto, y por lo tanto deben producir más opuestos, más polos irreconciliables. Por ejemplo, un sentimiento falso de excitación debería repeler el entumecimiento, la monotonía, el aburrimiento. El sentimiento real de vitalidad y energía no evita nada. Sólo es. Por lo tanto, contiene tanto estimulación como paz. El sentimiento falso no puede combinar opuestos aparentes, como la excitación y la paz. Deben parecer opuestos incompatibles que no pueden reconciliarse, de manera que la persona se enfrenta a una opción. Muchas veces alternan entre las dos opciones y van de un extremo al otro, ya que un sentimiento falso crea una falta de libertad, una esclavización a los procesos falsos puestos en marcha. Ya no escoge uno ni la excitación ni la paz; uno se ve impulsado a escoger las distorsiones. Estar vivo se convierte en una tarea, una empresa difícil que quita la paz; estar en paz desvitaliza y finalmente termina en susto.

Los sentimientos falsos siempre crean problemas en el nivel dualista. Tomemos el ejemplo del amor. El sentimiento falso del amor engendra y resulta en el conflicto de la sumisión y la esclavitud, la pérdida de la dignidad en favor de la cesión, la renuncia a los propios derechos y deseos en favor de los derechos y deseos del ser amado. Así que la salida parece ser negar el amor a fin de mantener intacta la propia individualidad y libertad. Éste es el conflicto típico del amor falso, que, a su vez, se produce porque uno tiene miedo del estado de no vida.

Hay muchos, muchos otros conflictos, y todos ellos son el resultado de los sentimientos falsos. La producción artificial de los sentimientos positivos y negativos es igualmente dañina, pero cada uno engendra diferentes manifestaciones en el nivel práctico. Los sentimientos positivos falsos engendran conflictos irreconciliables. Después de un tiempo, los sentimientos negativos falsos parecen sentimientos negativos reales. Empiezan a envolverlos a ustedes y los involucran tan profundamente que, aunque toda la construcción es inventada, se encuentran incapaces de escapar de ella. Esto sucede a pesar de que saben que ustedes, en cierto sentido, jugaron un juego y deliberadamente construyeron los sentimientos falsos, digamos de miedo o enojo. Estos sentimientos parecen mantener viva a la psique, por así decirlo. La vitalidad no es vida real, pero parece mejor que el amortecimiento. Aunque se inicia deliberada o juguetonamente, esto se olvida pronto, se aleja y lo que era un enojo o un miedo falsos parecen reales y se vuelven mucho más terroríficos y vehementes que un sentimiento negativo real.

Todos ustedes saben que en este plano temporal de existencia sí existen los sentimientos negativos reales, el enojo real, el miedo real, la herida real. Pero nunca roban a la persona su paz, por lo menos no durante un tiempo, más allá del propósito inmediato del sentimiento real y específico. Nunca debilitan al individuo. Jamás conducen a la persona a una trampa de la que no hay manera de salir. El enojo real puede expresarse. Despejará la atmósfera. El miedo real es una advertencia deliberada que sirve para hacer que el individuo lidie fructíferamente con una situación en particular; cuando esa situación termina, la persona se ha vuelto más fuerte. No sucede así con las emociones falsas. Una herida real se suaviza y vuelve más sabias a las personas; las hace crecer y expandir sus horizontes. Una herida falsa y dramatizada nunca logrará esto.

Cualquier emoción superflua siempre causa el mayor dolor y sufrimiento. Ninguna emoción que se experimente espontánea y honestamente, sin el estorbo del temeroso, desconfiado o astuto ego, puede ser jamás un desperdicio. Sólo el entumecimiento de los sentimientos reales y la creación de sentimientos falsos, no importa lo sutiles que sean, es un desperdicio. Los sentimientos falsos son el resultado de una reacción en cadena que debilita al ser, desperdicia la vida y enajena al ser del ilimitado centro interior.

Es esencial, amigos míos, que todos los que trabajan en este camino presten atención a las emociones falsas que inician. Noten que no se preguntan, con una actitud relajada: “¿Realmente siento lo que creo que siento? ¿Acaso no lo estoy simulando?” Una vez que lo simulan, el sentimiento los controla. Deben enfrentarse con los mecanismos que niegan la vida natural, de manera que vean realmente cómo contienen los procesos naturales, los sentimientos que quieren fluir de ustedes, de manera bella, viva, íntegra. En vez de ello, por derroche e ignorancia creen que se protegen al negarlos. Creen que el proceso de la vida no es seguro y que no tiene su propia sabiduría interior.

Aquí es donde deben preocuparse por su desarrollo, su crecimiento, su búsqueda. Cuando lleguen a esta área en ustedes, pueden proceder en verdad a abrir la puerta, y aprender cómo pueden enfermarse innecesariamente, a veces por un malentendido y, muy a menudo, amigos míos, por una malevolencia sutil. La malevolencia viene de heridas que han malinterpretado; originalmente estaba dirigida a sus padres, pero ahora se manifiesta hacia la vida y hacia cualquier cosa o persona con la que se topan.

Los que se hallan cara a cara con su negatividad, y ven cómo detienen el proceso de la vida negando la corriente vital, están más cerca de la solución que los que niegan e ignoran sus realizaciones y no se dan cuenta de que han creado su propia falta de realización por medio de sentimientos falsos. Las personas que viven una vida falsa con sentimientos falsos muchas veces creen que están más avanzados que aquellos que luchan con la realidad de su negación.

Y ahora, amigos míos, ¿tienen preguntas a este respecto?

PREGUNTA: Con respecto al amor no correspondido entre un hombre y una mujer, a veces siento que es suficiente si amo a esta persona. Pero a veces no me siento así y me gustaría que mi amor fuera correspondido. Quisiera saber si hay algo malo en mí.

RESPUESTA: Si hay algo inadecuado en una situación exterior, ello indica la existencia de un problema interior correspondiente. Como no hay nada de misterioso en esto, sólo puede haber una respuesta: debe de haber algo en ti que no desea la realización verdadera. Seguramente estás dividido. Debe de haber una parte en ti que desea mucho los sentimientos, la experiencia de sentirte vivo y vibrante con la belleza de estos sentimientos, que sólo la experiencia más dinámica en este plano terrenal puede darte: el amor entre un hombre y una mujer. Pero hay otra parte donde le tienes miedo, tal vez por diversas razones. Si no le tuvieras miedo y lo negaras, verdaderamente no te encontrarías en esta situación. Tus sentimientos estarían dirigidos a una persona dispuesta y ansiosa de corresponder. De hecho, sería impensable que tus sentimientos se despertaran y se encendieran en una situación unilateral. Eso en sí indica un área donde hay miedo y una negación de la vida.

Puede haber muchas razones para ello. A menudo, en tales casos, las personas encuentran que si, y cuando, sus sentimientos son inesperadamente correspondidos, los suyos propios se enfrían. Cuando no son correspondidos, cuando el otro es inalcanzable, los sentimientos se intensifican y se abren a buscar. Es como si la psique tratara de encontrar un término medio entre querer estar vivo, querer sentir la dulzura y la plenitud de la vida, pero sólo se atreviera a hacerlo en la fantasía. Carece de la valentía de crear esto en la realidad.

Tienes que verificar cómo y por qué te asustan los sentimientos reales de amor que llegan a tu vida. Tienes que comprobar que te sientes más cómodo cuando la realidad es menos estimulante, menos conducente a sentimientos amorosos que la fantasía. Reconoce que estás más tranquilo cuando te sientes menos vivo, en tanto que este sentimiento más intenso te amenaza y te hace dudar de poder lidiar con él. Esta duda resulta de tu renuencia a confiar en tus sentimientos.

PREGUNTA: ¿Cómo puede una persona que tiene una gran dificultad con esos sentimientos manipulados diferenciar entre los sentimientos falsos y los genuinos?

RESPUESTA: La manera más fácil sería expresar todos los días, en lo más profundo de la psique, el deseo de volverte consciente de ellos; hacer frente al momento en que los sentimientos falsos surjan. La atención se enfocará entonces, con la ayuda de la guía interna que se manifiesta automáticamente cuando en realidad se le desea. Cuando uno desea de verdad volverse consciente de los sentimientos falsos, de ya no engañarse, y afirma la intención simple y firmemente, algo se pone en marcha que atraerá la conciencia. Cuanto más claramente afirmes el deseo y la intención de querer vivir en la realidad y sentir sentimientos reales, más posible se volverá esto. Cuanto más dispuesta esté la personalidad a dejar de lado el engaño y ver valientemente lo que es, más se manifestará sin duda la sabiduría interior desde las fuerzas vitales interiores. La conciencia crecerá, la atención se enfocará con mayor claridad, y con mayor comprensión la diferencia se volverá más obvia. Verás que lo falso es laborioso y lo verdadero es fácil; que lo falso te deja indiferente y lo verdadero produce calidez y vibración, no importa lo pequeño que sea el sentimiento para empezar. Los sentimientos cálidos verdaderos calientan todo el organismo, a toda la persona: cuerpo, mente, alma y espíritu. Cuando decides: “Esto es lo que quiero, esto es lo que voy a hacer: vivir en la realidad, ver lo falso y detenerlo, y permitir que salga lo real, y sé que esta decisión debe producir sus frutos, sé que lo hará”, algo empieza ya a cambiar en tu interior. Esta es la manera de proceder. Todos los días expresa esta intención con palabras, exprésala en serio y ve qué hay. Decide invocar las fuerzas subliminales que se alojan en lo profundo del ser real.

Que esta conferencia les dé un incentivo nuevo para ver lo que es esencial: ver su no vida, pues entonces, y sólo entonces, podrán cobrar vida; verse en el no sentimiento. Entonces, y sólo entonces podrán manifestarse sus sentimientos reales. Vean esto y vívanlo; procedan en esta dirección y entonces vivirán su vida con un propósito real. No la vivirán en vano. Debe tener su profunda realización, sin importar lo que exista o no exista en el exterior. Los que viven así viven en la realidad, y ésta se adaptará finalmente y se moldeará de una manera completamente nueva.

Queden en paz amigos míos. Queden en Dios.

Dictada el 4 de noviembre de 1966.