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Pathwork

Conferencias del Guía

Conferencia 148. Positividad y negatividad: una corriente energética

Saludos, mis muy queridos amigos. Que las bendiciones de la inteligencia creativa, que existen alrededor y dentro de ustedes, los fortalezcan e iluminen para que estas palabras encuentren un eco en su interior y sirvan de material para ayudarlos a proseguir satisfactoriamente su camino hacia el encuentro con su ser real.

Muchos de ustedes, amigos míos, han encontrado ya una capa dentro de su ser donde se hallan frente a frente con su propia destructividad. Me refiero a algo más que el descubrimiento de una emoción, el reconocimiento de una hostilidad momentánea; me refiero a una destructividad general, penetrante, esencial y persistente que ha estado latente todo el tiempo y meramente tapada. Es una experiencia muy diferente encontrar esta capa, sentirla y verificar el estado en que se hallaban antes de tener esta nueva conciencia. Se encuentran ahora en un estado en el que se pueden observar pensando, sintiendo y actuando destructivamente, mientras que antes se hallaban, en el mejor de los casos, conscientes en teoría de esta destructividad y podían tan sólo suponer su presencia por las manifestaciones desagradables que ocurrían en su vida. Ahora están lidiando con el problema de cómo salir de este estado.

Están desconcertados porque no les gusta ser así. Saben y comprenden incluso, con bastante profundidad, que este estado es inútil e insensato, que la destructividad no tiene ni un solo propósito bueno. No obstante, se encuentran en la situación de ser incapaces de soltarla, de dejarla ir.

No es fácil alcanzar una conciencia en la puedan verse pensar, sentir y actuar destructivamente; en la que, además, estén conscientes de que esto les causa sufrimiento, y, sin embargo, todavía son incapaces y están poco dispuestos a renunciar a esta manera de ser. Es una gran medida de éxito, si puede usarse esta palabra, estar conscientes de hallarse en este estado. Pero para lograr la segunda parte de esta fase de su evolución, es decir, soltar su destructividad, deben entender mejor la naturaleza de ésta.

Todo el problema humano de un concepto dualista de la vida tiene mucho que ver con la falta de comprensión que tiene la Humanidad de su propia destructividad. Los seres humanos están programados para pensar en una fuerza destructiva como algo opuesto a una fuerza constructiva. Incluso aquellos de ustedes que saben muy bien teóricamente que no existe tal división, tienden a pensar: “Aquí están mis sentimientos negativos. Ojalá pudiera tener en su lugar pensamientos positivos”. O creen que después de que se disipan las emociones negativas surgirá un nuevo conjunto de sentimientos, como si éste constara de una energía o material psíquico enteramente distinto. Cuando hablan de las dos fuerzas, de los dos conjuntos de emociones, es solamente un decir, una manera de expresar dos tipos diferentes de experiencias. Sin embargo, este decir es una expresión del error conceptual dualista que opera en toda la conciencia humana.

En realidad sólo hay un poder. Es muy importante que entiendan esto, amigos míos, sobre todo cuando empiezan a lidiar con su propia destrucción y negatividad. Hay una fuerza vital que energetiza todas las expresiones de la vida. La misma fuerza vital puede fluir de una manera constructiva, positiva y afirmativa, o puede convertirse en una corriente destructiva y negadora. A fin de entender este proceso de una manera específica y personal, hablaré de ella desde el punto de vista de un individuo en relación con su vida. No daré un discurso sobre principios espirituales generales aquí, sino que sólo los mencionaré cuando sea necesario para la comprensión de todo el tema.

En primer lugar diré que la fuerza vital como tal, cuando no se corrompe, es totalmente constructiva, positiva y afirmativa. Por lo tanto, produce un placer total para cualquier conciencia viviente, sintiente y perceptiva. Cuanto más plenamente se desarrolla esta conciencia, más completo es el placer que puede experimentar de y a través de la fuerza vital pura, cualquiera que sea la manera en que esto pueda encontrar expresión. La fuerza vital pura no puede ser nada sino belleza.

Todos los organismos de la vida tienden a realizar este potencial en la naturaleza: un bebé recién nacido, una planta, una célula. Cuando se interfiere en este flujo natural, la corriente de energía que busca expresarse se bloquea y se le impide fluir a su destino; el flujo natural se detiene por las condiciones. Estas pueden ser condiciones externas o internas… o ambas. Cuando los niños pequeños se topan con condiciones en el ambiente externo que impiden el flujo natural de la fuerza vital, el grado de daño depende de lo libres que estén de bloqueos internos. Si éstos existen y yacen latentes porque no se han eliminado en existencias anteriores, las condiciones negativas externas crearán un bloqueo severo, congelarán la corriente de energía flotante y la petrificarán hasta convertirla en una masa psíquica endurecida. Cuando no existen bloqueos anteriores, las condiciones negativas externas crearán sólo una perturbación temporal en el flujo de la fuerza vital. Los problemas persistentes que tiene la gente resultan de esta energía bloqueada. El desbloqueo puede ocurrir sólo cuando la relación entre las condiciones negativas internas y externas responsables del bloqueo se entiendan completamente. Las facultades inmaduras del ego del niño vuelven imposible lidiar con la condición negativa. Por lo tanto, una condición negativa exterior nunca puede ser totalmente responsable de la condensación de la energía y de la parálisis de la corriente de la vida. Sólo puede ser el factor final de activación, que lleva a primer plano la condición interna negativa latente.

El lugar del alma donde las condiciones negativas externas activan la condición negativa interna latente es el punto mismo en el que la fuerza vital positiva se convierte en una fuerza destructiva y no vital. Los sentimientos se transforman de amor en miedo y hostilidad, de confianza en desconfianza, y así sucesivamente. Por último, el poder negativo se vuelve tan insoportable que los sentimientos conectados con él se adormecen por completo.

Cuando los seres humanos se encuentran en este camino, es muy importante que entiendan específicamente que una emoción negativa no puede reemplazarse por una emoción positiva diferente. Debe reconvertirse a su estado original. ¿Cómo hacemos esto, amigos míos? Cada individuo debe encontrar la manera de reconvertir este flujo de energía a su estado original. Cada manifestación de vida que experimentan de manera desagradable, problemática o angustiosa es el resultado de una repetición del evento original en esta vida, cuando la fuerza del placer positivo estaba bloqueada, obstaculizada o prohibida, y, por lo tanto, se ha convertido en displacer.

Ahora bien, no puede afirmarse con precisión que en este displacer, el placer esté totalmente ausente. Mencioné esto antes en un contexto diferente, pero esta condición no se ha entendido suficientemente, así que vuelvo a ella desde un ángulo nuevo. Cuando se encuentran bloqueados en su intento de superar la negatividad, es sumamente importante que sientan en lo más profundo de ustedes el aspecto placentero de esta negatividad, no importa cuánto dolor sientan en su conciencia superficial. La dificultad de deshacerse de la destructividad se debe, desde luego, a otras razones que ya han verificado: el deseo de castigar o de usar la corriente forzante que dice: “Si soy lo suficientemente infeliz, eso le mostrará al mundo lo equivocado que está en no darme lo que quiero”. Pero estas razones no constituyen la dificultad más profunda en la disolución de la negatividad. Es necesario sentir intuitivamente, y después sentir de manera muy específica, que en su negatividad, paradójicamente, el placer y el displacer están presentes al mismo tiempo.

Esto es muy comprensible cuando contemplan el proceso en términos de la explicación que he dado. El principio de placer no puede estar completamente ausente aunque aparezca en una forma distorsionada. Los ingredientes básicos de la energía vital siempre permanecen, no importa lo distorsionada que sea su manifestación, y, en consecuencia, lo difícil que resulte la detección de la naturaleza original de la corriente de vida. Esto es precisamente por lo que resulta tan difícil deshacerse de la negatividad. El aspecto placentero de ella siempre existe. Cuando hayan entendido que sólo la forma de expresión debe cambiarse, para que la corriente vital idéntica pueda reconvertirse, la negatividad puede quedar atrás. Cuando hayan entendido que los aspectos dolorosos, es decir, la expresión negativa, puede abandonarse, mientras que el aspecto placentero se fortalece, la negatividad puede transformarse. Cuando hayan entendido que un nuevo conjunto de emociones no saldrá de la nada, sino que la misma corriente se manifestará de manera diferente, entonces lo que parece difícil sucederá por sí mismo.

Cuando mediten en esto, les será posible darse cuenta del placer conectado con su destructividad. En lugar de sentirse culpables de este placer y consecuentemente lo repriman, estarán en posición de permitir que la corriente destructiva se desarrolle, se exprese y se reconvierta. El apego a o la conexión entre placer y destructividad ha sido fundamental en la culpa generalizada que los seres humanos sienten con respecto a todas las experiencias de placer. Esto, a su vez, es la causa del adormecimiento de todos los sentimientos. ¿Cómo puede el placer liberarse de la destructividad si ambos se consideran igualmente malos? Y sin embargo, los humanos no pueden vivir sin placer aun si han de experimentarlo en secreto, ya que la vida y el placer son uno y lo mismo. Cuando el placer se vincula con la destructividad, no puede renunciarse a ésta. Se siente como renunciar a la vida. Esto produce una situación en la que, en un nivel de su vida interior, se aferran igualmente al placer y a la destructividad, sintiéndose culpables y al mismo tiempo temerosos de ambos. En un nivel más y superficialmente consciente, están adormecidos y sienten poco o nada.

No basta con saber esto en forma general; este conocimiento debe remitirse a sus circunstancias específicas. ¿Cuál es la manifestación exterior en este momento que les causa una angustia continua? No es una experiencia momentánea causada por una condición única que luego se disuelve cuando surgen condiciones nuevas. No, éstos son los problemas de su vida que no pueden resolver. Para resolver verdaderamente estas condiciones que llamamos imágenes y que para siempre recrean condiciones similares y situaciones nuevas, la energía bloqueada y paralizada debe volverse fluida otra vez. Y esto sólo puede suceder cuando empiezan, como primer paso en esta fase específica de su desarrollo, a confirmar el aspecto placentero de su destructividad. Deben sentir el placer conectado con el displacer del problema. Esta debe ser una concientización clara.

Como la corriente de placer en la fuerza vital se manifiesta principalmente en su vida como sexualidad, la energía destructiva y bloqueada contiene energía sexual bloqueada. De aquí se desprende que los problemas exteriores deben ser simbólicos o representativos de cómo se bloqueó en primer lugar la energía sexual debido a condiciones exteriores. El dolor de este bloqueo ha causado una destructividad que al mismo tiempo contiene aspectos del principio de placer. Por lo tanto, cada situación difícil en la vida representa una fijación sexual en la psique más profunda, a la que temen y de la que huyen. Como no enfrentan esto, las condiciones exteriores se vuelven irresolubles; la situación se enajena más y más de su causa interior donde todavía se aviva por el aspecto del placer.

Ustedes, en este Pathwork, deben, por lo tanto, retroceder a su interior, por decirlo así, y permitirse sentir el placer en la destructividad. Entonces, y sólo entonces, comprenderán verdaderamente la situación exterior dolorosa que, a primera vista, puede no tener nada que ver con su vida emocional ni con ningún problema sexual. He dicho muchas veces que en sus más secretas fantasías sexuales residen los secretos de sus conflictos, así como la clave de su resolución. Cuando encuentren el paralelo entre el problema exterior y la corriente del placer en su sexualidad, serán capaces de hacer que la energía congelada se vuelva fluida otra vez. Esto les permitirá disolver la negatividad, la destructividad, y esto, desde luego, es esencial para la eliminación del problema exterior.

Su incapacidad de sentir placer en el displacer es el resultado de su batalla contra ustedes mismos y de no gustarse a causa de esta distorsión específica. En consecuencia, hay negación, represión y mayor enajenación del núcleo donde estas condiciones pueden experimentarse y modificarse gradualmente.

Todos los problemas deben tener un núcleo así, donde la corriente original se ha bloqueado y está, por lo tanto, distorsionada, y donde la dicotomía placer/displacer produce una fijación inconsciente de la experiencia de placer en una situación negativa. Entonces luchan contra esto por diversas razones, con la consecuencia adicional de que los problemas exteriores empiezan a formarse y luego se repiten y se repiten. No pueden superarse hasta que este núcleo se experimente. Esto se aplica a todos los problemas tenaces, parezcan o no parezcan tener nada que ver con la sexualidad.

Ahora bien, amigos míos, la reacción en cadena que acabo de explicar debe ser personalmente entendida y trabajada. Deben dejar de rehuir esta distorsión en ustedes mismos. Deben permitirse verla, dejar que se despliegue dentro de ustedes, atravesarla dentro de ustedes… y entonces verán la dicotomía entre placer y displacer. Entenderán y experimentarán por qué y cómo la destructividad, en cualquier forma en que se manifieste en su vida, parece tan difícil de abandonar. Al mismo tiempo, se aflojará mucho más que antes, cuando trataban de eliminarla por la fuerza sin esta comprensión.

Todo esto puede sonar muy teórico a la persona que todavía está lejos de este punto, pero muchos de ustedes, amigos míos, están cerca o en el punto en que estas palabras pueden ponerse en acción. Éste será un punto decisivo en su vida exterior, y consecuentemente exterior, después de lo cual ya no será un problema abandonar la destructividad, pues uno no puede lograr esto con la voluntad superficial, sin una comprensión profunda de las fuerzas interiores que constituyen esta misma destructividad. Sí, desde luego que la voluntad debe estar allí en principio, pero al mismo tiempo, como lo he dicho en muchos otros contextos, la voluntad exterior sólo debe usarse con el propósito de liberar los poderes interiores que hacen del desarrollo un proceso natural, orgánico y armonioso. Así, la destructividad se disuelve por sí sola. No se deja caer deliberadamente como si se tratara de un manto, ni se producen sentimientos constructivos por un acto similar de la voluntad. Se trata de un proceso evolutivo dentro de ustedes, aquí y ahora.

Otra área donde ustedes, los seres humanos, en encuentran sumamente bloqueados, obstaculizados e impacientes con su propia evolución o desarrollo, tiene que ver con la envidia. Éste es un tema mucho más importante de lo que muchos de ustedes se imaginan. Aquí también, cierto número de mis amigos han empezado a ver que dondequiera que su vida es problemática, existe la envidia. Donde no hay problema, están libres de ella. La envidia da lugar al odio por sí mismo y a huir de ese punto dentro de la corriente de la envidia que tiene que trascenderse a fin de reconvertirlo real y verdaderamente a su naturaleza original.

Lo que causa la envidia es, de nuevo, el concepto dualista en el que la vida se entiende en términos de “esto o lo otro”. “O tengo yo o tiene el otro” es la naturaleza de toda la envidia. Esto apunta a la limitación con la que la Humanidad experimenta el universo. El universo es infinito en su abundancia, y si esto se sabe en realidad, la envidia es imposible. Lo que tiene la otra persona no se les ha arrebatado. Lo que ustedes tienen no se le ha arrebatado a otro. El error conceptual dualista presenta innumerables problemas. No sólo crea envidia, sino también culpa; paraliza el flujo relajado de extender la mano para recibir lo que puede ser suyo. Los vuelve muy titubeantes para expresar y experimentar lo mejor posible y los hace ver los problemas de una manera distorsionada. Produce culpa por desear lo que otros tienen, y al mismo tiempo envidiarlos.

A la percepción distorsionada de las condiciones de vida también se debe la actitud competitiva endémica que aflige a la Humanidad. Esto se ha manifestado muy intensamente en algunas civilizaciones en ciertos periodos de su historia. Sin embargo, entender la verdad espiritual en este asunto vuelve imposible que las personas se midan contra cualquier otra. La comparación entre dos personas es muy poco realista; mide lo que no es medible. La persona que ya no se deja atrapar en este error será libre de una variedad específica de destructividad. Una vez que comprendan el principio unitivo, que el bien nunca es divisible, muchos problemas se eliminarán. No serán envidiosos y, por lo tanto, no sentirán culpa. No se enfrentarán a la aparente necesidad de renunciar a algo a favor de alguien más, porque sabrán en lo más profundo de ustedes que lo que es suyo es de ustedes, y que lo que es de otra persona es de ella. Ese hecho mismo volverá imposible el egoísmo y la deshonestidad que existen en la naturaleza infantil, donde siempre prevalece la tendencia a engañar a la vida. No tendrán que tratar de salirse con la suya en nada, ni tendrán que considerarse especiales cuando se comparen con otros.

En la última sesión de preguntas y respuestas hablamos de este tema en conexión con una pregunta acerca del daño del deseo o de la necesidad de ser especiales. En relación con el tema de esta conferencia, les digo que esta necesidad se debe a la confusión entre la tendencia legítima a la autorrealización completa y la necesidad interior de alcanzarla. ¿Cuál es la confusión aquí? La autorrealización plena siempre realza la singularidad del individuo. No determina la individualidad, ni implica mediocridad en lo más mínimo. Al contrario. ¿Por qué, entonces, se cree que no necesitar ser especial significa renunciar a la individualidad o incluso aceptar la mediocridad? La respuesta es que cuando la necesidad de ser especial contiene un deseo de triunfar sobre los demás, indica una actitud de estar contra los demás. Implica que el automejoramiento sólo puede existir a expensas de los otros. Éste es el “esto o lo otro” que resulta de los conceptos dualistas erróneos que siempre son destructivos. En realidad sí destruye el valor del otro, por lo menos en términos del deseo y el propósito de ustedes, si no en los hechos reales. La consecuencia adicional es que el proceso profundamente arraigado de autorregulación de la conciencia dice “no” a este esfuerzo e interrumpe la corriente de energía saliente. La corriente se vuelve entonces negativa o se adormece. Esto significa que son pasivos, que están paralizados y reprimidos, o que son despiadados, con la inevitable culpa y las consecuencias exteriores.

La verdad del asunto y la solución a esta confusión sólo pueden encontrarse cuando distinguen entre dos maneras totalmente diferentes de medir o de evaluar lo que se reduce a dos metas totalmente diferentes. Cuando quieren ser especiales a fin de triunfar sobre otros, cuando su singularidad existe a expensas de otros y se mide contra otros, esta singularidad es destructiva y lleva a innumerables problemas. Pero cuando se den cuenta de que su propio ser especial puede desplegarse sin tener que medirse contra otros, no tendrán ningún problema. Serán libres para desbloquear y desplegar lo mejor de ustedes, sin infringir los derechos o las necesidades de otras personas. Todo lo contrario, lo mejor de ustedes aportará a otros en vez de quitarles, y ustedes darán lo mejor que tienen sin necesidad de engañar, de apañárselas ni de obtener más de lo que dan. La liberación del poder activará más poder. No habrá necesidad de aplicar los frenos. La envidia, la culpa, la deshonestidad y el menosprecio hacia los demás crean la necesidad de aplicar los frenos a la corriente de poder más constructiva que emana de uno.

Cuando desconocen el hecho de que tienen dentro de ustedes la posibilidad de la autorrealización, la única manera en que pueden concebir expresarse es midiéndose y comparándose con otros. Cuando saben esto, no importa que sean mejores o peores que los demás, tienen su propia cuota de crecimiento que realizar para ustedes, y entonces no tendrán ningún conflicto con este asunto. Desde luego que deben dar lo mejor de ustedes, pero si de cualquier manera, no importa cuán secretamente, lo mejor de ustedes está concebido para tener poder y autoridad sobre otros o para alcanzar privilegios injustos, y obtener algo a cambio de nada, se meterán en problemas. Entonces la individualidad no puede desarrollarse porque el ego, la vanidad y la impiedad toman su lugar y automáticamente obstaculizan el poder positivo en acción y lo convierten en un poder destructivo.

Cuando sientan envidia, o—si vemos el otro lado de la misma moneda—una necesidad de impresionar a otros o ser mejores que ellos, traten de sentir el poder constructivo detrás de la necesidad, pues ésta es sólo una distorsión del impulso innato de manifestar lo mejor de ustedes. Cuando hagan esto, ya no se sentirán bloqueados ni paralizados.

¿Hay preguntas?

PREGUNTA: ¿Qué hace que la percepción del placer sea tan única y específica en relación con el displacer?

RESPUESTA: Esta es una pregunta muy importante y tal vez la respuesta no parezca directa, pero sí lo es. Se sabe que ustedes, los seres humanos, tienen miedo del placer cuando todavía están llenos de conflictos y problemas cuya naturaleza no entienden. Cualquiera de ustedes que esté en este Pathwork y que profundice lo suficiente para sondear sus reacciones, descubre este hecho sorprendente: le tienen más miedo al placer que al dolor. Si no han comprobado esta reacción en ustedes, pueden creer que este punto de vista es increíble, pues conscientemente rechazan el displacer y desean que desaparezca. Y también hay verdad en esto, pues el displacer realmente no se desea. No pueden resolver esta dicotomía a menos que profundicen en sus procesos psíquicos para sentir el placer en el displacer.

El placer total se teme por una razón muy importante. El placer supremo de la corriente de energía cósmica debe parecer insoportable, aterrador, abrumador y casi aniquilante cuando la personalidad sigue enganchada con la negatividad y la destructividad. Para decirlo de una manera diferente, en el grado en que la personalidad ha afectado su integridad, y su impureza, su deshonestidad, sus trampas y su malicia siguen existiendo en la psique, el placer puro ha de rechazarse. De ahí que el placer negativo sea la única manera en que la entidad puede experimentar un mínimo de placer. Cuando ustedes, que están en este camino, descubren que en lo más profundo de su ser le tienen miedo al placer como un peligro, deben preguntarse: “¿Dónde no soy honesto con la vida o conmigo? ¿Dónde hago trampas? ¿Dónde afecto mi integridad?” Estas áreas muestran precisamente dónde, por qué y hasta qué grado debe rechazarse el placer puro. Cuándo comprueben en ustedes mismos que temen y rechazan el placer, y que no es la vida lo que los priva de él, pueden hacer algo formulándose las preguntas pertinentes y encontrando subsecuentemente los elementos del impedimento en ustedes mismos. Esta es la salida. Cuando encuentran dónde violan su sentido de decencia y honestidad, podrán abrir la puerta que ha cerrado su acceso a la transformación del placer negativo y los ha forzado a rechazar un placer no obstruido por el dolor.

PREGUNTA: ¿Definiría usted el placer como expansión y el dolor como contracción?

RESPUESTA: Sí, eso es muy cierto. El dolor es una contracción en el sentido de que es un calambre. Pero en el placer puro también hay contracción, sólo que en un movimiento suave, de una manera armoniosa. El displacer en una contracción parecida a un calambre.

PREGUNTA: La manera en que yo experimento el miedo al placer es sintiendo el miedo de perderme en él. ¿Eso es lo que usted quiso decir?

RESPUESTA: Sí, eso es precisamente lo que quise decir. Esto puede explicarse cuando piensas en él en términos de confianza. Cuando tú, consciente o inconscientemente, intuyes profundamente los pequeños mecanismos ocultos por medio de los cuales evitas ser directo con la vida misma, cuando tu respuesta a la vida es negativa en cualquier forma y, por consiguiente, tu sentido de integridad se ve afectado, no puedes confiar en ti mismo. Tampoco puedes hacerlo cuando huyes del núcleo de tu principio de placer negativo, como lo expliqué en esta conferencia. Tienes que aceptarlo, entenderlo y vivirlo interiormente con plena autoaceptación antes de que puedas confiar en que no te estás defendiendo.

Como lo he dicho muchas veces, tu ser más interno, tus propias energías psíquicas, y las energías vitales son de una y la misma sustancia; no puedes confiar en ti mismo sin confiar en la vida. Si desconfías de ti en algún nivel por cualquier razón—correcta o incorrecta—¿cómo puedes sumergirte en tus profundidades interiores y en la corriente de la vida? Para perderte de esta manera, debe haber confianza, y ésta es, en principio, absolutamente justificable. Pero, en la práctica, en manifestaciones específicas, suele no ser justificable. La autoaceptación plena debe establecerse antes de que pueda existir la confianza. Entonces ya no tendrás miedo de perderte, porque esta pérdida del ser la experimentarás como regresar a ti mismo, más rico que nunca.

PREGUNTA: ¿Es el principio de dolor y del placer característico de esta esfera terrenal?

RESPUESTA: Sí lo es, pero esto no se aplica meramente a los seres encarnados, sino a todos aquellos que están en este estado específico de conciencia, estén o no en un cuerpo. Se aplica a todos aquellos cuya conciencia está conectada con el concepto del dualismo, que no pueden percibir la manera conciliadora y unificadora de la creación, de la vida, y también dentro de sí mismos. En todos estos casos, el placer y el dolor deben existir como opuestos. Como dije al principio de esta conferencia, en este plano las fuerzas del bien y del mal, el placer y el dolor, se consideran dos fuerzas separadas, no una y la misma corriente de energía.

PREGUNTA: Me parece que cuando hago algo que no me gusta, cuya intención es incitar el enojo o la culpa o los celos, entonces hay alguien a quien hago responsable de ser como soy. ¿Es ésta una observación válida y qué debo hacer al respecto?

RESPUESTA: Aun si parte de la culpa que se adjudica a otra persona se justifica parcialmente—y éste suele ser el caso con seres humanos cuerdos—debe de haber algo en ti que ignoras y que te molesta, pues de otra manera no habría problemas ni sentimientos inarmónicos en ti. Sería relativamente fácil aceptar los defectos o fallas de la otra persona. De lo contrario no te involucrarías en situaciones que deben afectar al ser negativamente. La existencia misma de estas perturbaciones apunta a elementos desconocidos que deben verificarse a fin de eliminar los sentimientos destructivos. Por lo tanto, este enojo está dirigido esencialmente al ser. Puedes enojarte porque lo que te enoja en la otra persona puede existir en una forma ligeramente diferente en ti, y no puedes aceptar eso. En suma, debes hacer la pregunta: “¿Qué hay en mí que ha producido esta situación? ¿En qué forma soy coproductor de ella? ¿De qué manera contribuyo a ella?”

De nuevo, el concepto dualista de la vida les pone obstáculos y los confunde. Si uno trata de resolver este problema con una actitud de hallar a una o a la otra persona en falla, no hay solución. Ninguna de las dos alternativas de la vida satisface, porque sería errónea o se basaría en una evaluación superficial. La verdadera iluminación sólo puede llegar cuando la interacción inconsciente del problema interno de uno que afecta al problema interno de la otra persona se ve como círculos viciosos interactuantes. Cuando te des cuenta verdaderamente de que la situación debe ser una coproducción, entonces puedes empezar a hacer un progreso serio en la dirección correcta.

La segunda cosa es que muchas veces no puedes encontrar la respuesta porque buscas la causa de una manera limitante o moralizadora. La manera en que quizás contribuyas a la situación puede ser totalmente diferente de aquello de lo que te defiendes. Por ejemplo, podrías tratar de exonerarte porque sientes que hay una maldad en ti. En realidad, tu contribución puede no ser mala en absoluto. Podría ser más bien que subestimas tus valores, tus derechos, toda tu persona. Podrías ser débil, sumiso, no lo suficientemente afirmativo, y, por ende, fomentas una situación negativa de una manera muy distinta de aquella contra la que vagamente te defiendes en ti. Esta debilidad siempre es el resultado de alguna perturbación de la psique en un nivel profundo y no puede sino crear negatividad y destructividad. La manera de eliminar la debilidad no es haciendo que los sentimientos destructivos desaparezcan por la fuerza. Esto no funciona. Uno debe trabajar en un nivel muy profundo con estos problemas. Muchas veces la debilidad se confunde con la bondad, y la fuerza con crueldad o egoísmo. Cuando estás atrapado en estas confusiones, no encuentras la manera de resolver el problema y hallar la verdad clara.

Por lo tanto, sugiero la siguiente meditación que llega a lo más profundo del ser: “Quiero ver dónde violo posiblemente alguna ley espiritual, dónde estoy equivocado en el sentido usual de la palabra, pero también me gustaría saber dónde soy débil y estoy confundido, y, por lo tanto, de dónde surgen las emociones negativas. ¿Dónde no estoy consciente de mis valores verdaderos, y debido a esta falta de conciencia, peleo de la manera equivocada? Me gustaría ver estos elementos y enderezarlos. Quiero ver todos los lados”. Los diferentes lados generalmente interactúan; no son elementos desconectados. La falta de autoafirmación en un nivel puede inducir una iracunda sobreafirmación en la superficie. Cuando la meditación se encauza en estos canales, puede surgir una visión nueva… una visión que hasta ahora estaba bloqueada.

Que su entendimiento crezca para que vean sus propias distorsiones y cómo éstas son una valiosa energía vital que puede activarse de la manera específica que mostré aquí. Sean benditos, cada uno de ustedes; reciban la fuerza y el poder que fluyen hacia ustedes. Úsenlos, transiten este camino que lleva al núcleo mismo de su propio ser interior. ¡Queden con Dios!

Dictada el 2 de diciembre de 1966.