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Pathwork

Conferencias del Guía

Conferencia 162. Tres niveles de la realidad para la guía interior

Saludos, mis muy amados amigos que están reunidos aquí y que son muy bendecidos. Son bendecidos no sólo por su presencia en el espíritu de querer recibir guía y verdad, sino principalmente por todos los esfuerzos internos que hacen para la realización de su verdadero ser. Cuanto más activamente busquen esta realización, más bendiciones se generarán desde su interior.

Una persona separada de su realidad interior está perdida. La mayoría de los humanos están casi totalmente separados de su realidad interior y deben, por lo tanto, encontrar su camino de regreso a ella. Los pocos que han alcanzado esta conexión siempre fueron y serán los líderes espirituales de la Humanidad. Todos los esfuerzos de este camino están orientados a restablecer esta conexión para su guía interior, para la manifestación de la realidad interior.

Jesucristo ha proclamado que el Reino de Dios está dentro de ustedes. Con demasiada frecuencia, estas palabras se dan por sentadas y no se piensa mucho en ellas. ¿Qué significa la palabra “reino”? Simboliza el poder absoluto y la riqueza que los que están espiritualmente despiertos descubren que es una realidad. Hablamos, desde luego, del poder espiritual y la riqueza de amor, verdad, paz, expansión, creatividad, dicha y el conocimiento de que el ser tiene el poder de crear cualquier cosa que pueda concebir. Esto comprende todo lo que la vida podría ser jamás. Significa alcanzar la propia individualidad como tiene que ser. Amigos míos, si tan sólo pudieran darse cuenta de que no han alcanzado ni una partícula del poder y la belleza, la verdad y el amor, el éxtasis y la posibilidad de la expansión creativa que podrían poseer y manifestar, ¡y que ya es de ustedes! Estas no son palabras vacías, es la verdad inmediatamente disponible.

El camino hacia la realidad interior y la guía interna es laborioso sólo porque se imaginan que la verdad está muy lejos, mucho más lejos de lo que está. No pueden concebir lo que la vida ya es, en este momento, y cómo podría ser para ustedes si tan sólo pudieran verla, conocerla y, por lo tanto, hacerla realidad. Todavía perciben esto como una teoría lejana, abstracta, irreal, y se experimentan a sí mismos como una partícula aislada en un universo esencialmente hostil o, en el mejor de los casos, indiferente, que no tiene nada que ver con ustedes. Conciben un universo estático e inamovible en el que son puestos y cuyas leyes no tienen ninguna relación con sus propias leyes internas.

Este concepto, y la manera en la que, por lo tanto, se experimentan en relación con la vida, es lo que vuelve tan difícil y laborioso el camino… nada más. Así pues, la dificultad no es real. La cuestión es cómo pueden cambiar su concepto. Esto es lo que exige trabajo y esfuerzo. Y, por increíble que esto le parezca a alguien que ya ha alcanzado la realidad de ser, ustedes luchan contra la satisfacción de ser su verdadero ser como si fuera el destino más horrible del mundo. Si no existiera la ilusión de la separación entre su verdadero ser y su conciencia momentánea, o de la separación entre el universo y ustedes mismos, habría un despertar instantáneo—un “clic”, por decirlo así—y sabrían quiénes son y qué es la vida.

Todas mis conferencias, todo nuestro trabajo juntos, atacan el problema de su ilusión desde diferentes ángulos. Estos diversos enfoques tienen cierto orden secuencial. Generalmente hablando, descubren que su propio camino personal sigue el mismo orden. Sin embargo, no pueden forzar a su camino individual a imitar la secuencia de las conferencias. Más bien, el proceso es—como algunos de ustedes ya lo han descubierto—que con la ayuda de esta guía encuentren su propia verdad como una experiencia directa y espontánea desde dentro. En los primeros momentos de comprensión la verdad suele aparecer tan nueva y fresca que creen que nunca la han escuchado antes. Pero después pueden verificar que confirma las enseñanzas que han estudiado y que han penetrado las regiones más profundas de su inconsciente. Estudian las conferencias y luego usan sus propias facultades intuitivas, liberadas más y más por su enfrentamiento con una verdad que no querían ver al principio. La eliminación del error libera la intuición y la experiencia creativa desde dentro. Las conferencias dan primero un ímpetu a este proceso y más tarde lo fortalecen y confirman cuando las leen de nuevo.

Esta noche nuestro enfoque específico explorará tres niveles de la realidad. Si pueden comprender primero y finalmente asimilar lo que digo aquí, este camino les resultará mucho más fácil. Eliminarán algunas de las dificultades ilusorias para que su guía interna se manifieste como un fenómeno natural y espontáneo.

¿Cuáles son los tres niveles de la realidad? Pueden esperar que hable yo de los niveles bien conocidos de las realidades física, mental y espiritual, de las que hemos hablado en muchos diferentes contextos y conexiones. Pero esto será otra cosa, así que orienten su mente a un nuevo enfoque.

El primer nivel de la realidad es lo que piensan que existe. El segundo nivel de la realidad es lo que realmente existe. El tercer nivel de la realidad es lo que podría existir. Es preferible no hablar de esto de una manera filosófica, general o teórica. Cuanto más específicos y personales puedan ser para asimilar lo que esbozo aquí, y cuanto más puedan aplicarlo a sus experiencias y reacciones aparentemente más insignificantes en sus luchas diarias, mejor será. Examinen sus reacciones y actitudes problemáticas, las que no los dejan felices y vivos, y traten de ver cómo se aplica esto a lo que diga yo esta noche.

No importa lo insignificante que una perturbación pueda parecerles, ni lo demoledoramente importante que luzca, pregúntense: “¿Qué creo realmente que exista? ¿En mí? ¿Alrededor de mí? ¿En mi interacción con otros? ¿En la condición tal como la experimento?” Encontrar la respuesta a estas preguntas no es tan fácil, ni sencillo, ni evidente como pudiera parecer. ¡En lo más mínimo! Penetrar este nivel es quizás lo más difícil. Una vez que se hace esto, será más fácil lidiar con los dos siguientes niveles de la realidad.

Se encuentran totalmente confusos e ignorantes acerca de lo realmente piensan y sienten. En general, apartan la mirada de la perturbación y sólo están vaga o borrosamente conscientes de ella, a la que rápidamente racionalizan o se explican de manera convincente; lo que las parezca más aceptable, más “lógica” o más compatible con su enfoque superficial de la vida y de ustedes mismos. De tal suerte, reconocen sólo uno de lo que muchas veces son una multitud de conjuntos de contradicciones y emociones en conflicto, y aun esto lo hacen, en el mejor de los casos, de un modo somero y superficial. Así, oscurecen casi por completo el verdadero drama de sus creencias y opiniones, sus impresiones y reacciones, conceptos e ideas, esperanzas y temores. Suponen que las etiquetas colectivas, sobresimplificadas, expresan lo que realmente sucede en su interior. Cuando dicen que están deprimidos o ansiosos, desesperanzados o enojados, lastimados o fatigados, se contentan con nombrar una multitud de sentimientos, impresiones y creencias, como si no hiciera falta una búsqueda más a fondo. Nombrar estas emociones como comienzo para explorarlas sería algo bueno, pero con demasiada frecuencia usan los nombres como etiquetas, como explicación final. Así, no pueden alcanzar ni siquiera el primer nivel de la realidad; el de identificar su interpretación muchas veces confusa y errónea de la vida, de otros y del ser.

Podría sonar paradójico que yo llame a este nivel “realidad”, pero su interpretación equivocada es una realidad temporal—es lo que en realidad sienten, piensan y creen, verdadero o falso—mientras que la bruma y la niebla de una conciencia no específica es una tierra de nadie y ni siquiera una realidad temporal. Por esto es tan dolorosa y se siente tan insegura y por qué en ningún estado podría estar uno más separado que en este nivel de prerrealidad, si me permiten acuñar este término.

Como ya saben, parte del trabajo individual es examinar minuciosamente de dónde vienen estas etiquetas colectivas y por qué. La primera reacción suele ser que ni siquiera saben por qué se sienten así y se dan una respuesta rápida y fácil, que puede sonar sumamente plausible y seria en un mundo que rehúye un enfoque fresco y nuevo. Sin embargo, todos los problemas necesitan examinarse como si nunca hubieran existido y como si la sociedad no ofreciera respuestas predigeridas.

Si prestaran algo de atención a lo que realmente creen que causa el sentimiento específico de infelicidad—y por lo general esto exige relativamente poca atención—encontrarían algunas respuestas con mucha facilidad. Como ya dije, casi nunca es una sola cosa. Las opiniones y las ideas contradictorias existen simultáneamente. Un conjunto de ideas contradictorias resulta en otros conjuntos de reacciones contradictorias, contrarreacciones, medidas de defensa, más creencias falsas y sus inevitables consecuencias, que crean más y más reacciones en cadena. Cuando todo esto permanece en el clima borroso de la inconsciencia, la media conciencia y las explicaciones fáciles, ¿cómo pueden alcanzar el primer nivel de la realidad; el de saber lo que creen que existe?

Por ejemplo, no es nada imposible que piensen secretamente al mismo tiempo que son el ser más importante del universo y el ser menos digno del universo. Incluso una de estas suposiciones tiende a traer innumerables consecuencias, las cuales generan más suposiciones equivocadas en el trato de uno con el mundo. Cada suposición primaria equivocada se convierte como bola de nieve en una multitud de creencias y medidas defensivas insostenibles, dolorosas y destructivas, y cada una en sí misma produce complicados enredos y creencias cada vez más dolorosas. Pero las dos suposiciones contradictorias originales multiplican la confusión, los enredos, los errores conceptuales y el dolor resultante, pues el error es dolor, tal como la verdad es felicidad.

Cualquiera que trabaje en un camino como éste sabe por experiencia cuán pesados son los errores conceptuales, las confusiones y las ideas mutuamente excluyentes, y qué alivio representa deshacerse de ellos. Cada enredo establece una resistencia específica a aclarar la confusión, a pesar de permanecer en el dolor mientras ésta dura, a pesar de conocer el estado liberado y feliz cuando ésta se disipa. Aunque todos ustedes saben esto, en cierto grado por experiencia personal, y una mayoría como teoría válida, ninguno está plenamente consciente de la medida en que aún habitan el estado de prerrealidad. La mayor parte de ustedes, amigos míos, no ven en su vida cotidiana que este concepto dualista del ser como a la vez el más alto y el más bajo es responsable de esa capa de realidad en la que creen que ciertas cosas existen sin que esto sea necesariamente cierto.

A menudo, aunque hayan reconocido realmente una suposición falsa acerca de ustedes, todavía no le dan seguimiento hasta sus consecuencias. No ven, por ejemplo, que esta suposición afecta lo que creen de los demás, y lo que creen que ellos piensan de ustedes; lo que una situación o incidente significa a la luz de su suposición; lo que sus reacciones y las reacciones de otros realmente significan. Si formulan claramente lo que creen que significa una situación o evento, o las reacciones de alguien más, entonces sabrán por qué son infelices de cualquier manera en particular. Este conocimiento claro de por qué se sienten como se sienten entraña un enorme significado. También les da la posibilidad de darse cuenta de que algunas de sus creencias son absurdas. De nuevo, tal vez hayan admitido esto en lo general y como teoría, pero hacerlo específicamente es todavía muy difícil. Su arrogancia intelectual vuelve esto muy difícil. Es arrogante colocarse por encima de otros, pero es aún más dañino sobreestimar su propio intelecto y, por ende, perderse de su sabiduría inherente real, y al mismo tiempo negar los errores conceptuales de su personalidad.

Admitir qué tonterías infantiles están alojadas en el inconsciente es muy difícil porque esto contradice el concepto que tienen de su “inteligencia”. Pero tal vez una motivación aún mayor para mantener sus creencias secretas en la bruma de impresiones y sentimientos vagos en vez de reconocerlos con precisión es que tienen un interés creado en mantener estas cosas en secreto porque sienten vagamente que, una vez que salgan a la superficie, se verán obligados a hacer cambios. Temen hacer eso precisamente porque están tan comprometidos con sus ideas falsas que un enfoque diferente parece amenazarlos. Pero no se dan cuenta de que los amenaza sólo debido a sus ideas falsas. Las suposiciones ilusorias se agravan, una conduce a la otra, y deben desenredarlas todas a fin de producir orden y verdad. Si se elevan por encima de su propio ser, más arriba de donde su ser es todavía ignorante y está mal informado, no pueden establecer orden. Es difícil admitir el lado completamente infantil, con todas sus ideas y creencias insensatas. En el momento en que este lado infantil sale a superficie, saben que es una tontería y les alivia el poder renunciar a las pesadas creencias.

Además de estas tonterías también hay creencias e impresiones falsas que aun conscientemente suponen que son verdaderas…por lo menos hasta cierto grado. Estas son todavía más difíciles de manejar.

Luego están las creencias que no desean modificar aunque intuyan que son de algún modo falsas. La premisa dolorosa parece preferible a otra alternativa que parece, en lo profundo de su inconsciente, todavía peor. Desde luego, ésta es también una suposición ilusoria, pues ninguna verdad es pesada, imposible ni de ninguna manera indeseable. Las complicaciones e interacciones de todos los nudos, enredos, creencias falsas, medias verdades y contradicciones comprenden lo que realmente existe en ustedes. Deben enfrentarlas antes de poder hacer mayores progresos.

Deben desenredar absolutamente este nivel de realidad. Si no están dispuestos a ver lo que creen que es cierto, jamás llegarán a ver lo que es realmente cierto en este momento. En consecuencia, serán incapaces de alcanzar el tercer nivel de la realidad. Sólo pueden hacer esto cambiando la realidad presente a otra que les sea más favorable, y esto no puede suceder mediante un pensamiento fantasioso, una magia ilusoria o la negación de los hechos.

Tomemos como ejemplo una ocurrencia frecuente: su miedo al rechazo. Este miedo corre a través de su vida psíquica, y en consecuencia a través de nuestra vida exterior y física. El rechazo mismo no sería la amenaza que representa para la mayoría de las personas si no hubiera suposiciones específicas conectadas con él. Estas suposiciones específicas son lo que deben desenterrar. Por ejemplo, pueden creer que no valen nada; lo que convierte el rechazo en una amenaza tan grande es que parece confirmar el “hecho” de su falta de valor. Por lo tanto, no es suficiente reconocer una “explicación” estereotipada diciendo que se sienten ansiosos. Es necesario reconocer primero que la ansiedad existe porque temen el rechazo. Subsecuentemente, deben desenterrar el hecho de que el rechazo es tan amenazante porque se sienten indignos y no desean admitir este sentimiento. Pero incluso esto no llega lo suficientemente lejos. Ahora se vuelve necesario que descubran en qué se basa específicamente la convicción hasta ahora secreta de su indignidad. En otras palabras, deben sacar todas estas creencias y suposiciones muy específicas de la niebla de la vaguedad, donde se ocultan detrás de la etiqueta colectiva de “ansiedad”.

Cuando cambien su enfoque de la manera sugerida aquí y hagan una investigación seria, cuando no den nada por sentado y enfoquen todo de una manera fresca y nueva, encontrarán lo que creen que existe. A partir de allí pueden empezar a buscar más y a cuestionar las premisas de estas creencias. Pueden empezar a abrir los ojos y buscar objetivamente lo que realmente es. En esta transición de un nivel de la realidad al siguiente deben preguntarse si realmente quieren descubrir, primero, lo que piensan que existe, y luego, lo que realmente es.

Todas las suposiciones falsas que albergan parecen dictarles que las mantengan en secreto. Por ejemplo, si fuera cierto que en realidad son indignos y están más allá de la redención, enfrentar esta verdad sería efectivamente una empresa difícil. Pero, entonces, ¿es preferible vivir una mentira fingiendo que creen en su valor, mientras que por debajo lo dudan? Estas consideraciones les darán la lógica necesaria para ver lo que creen que existe, a fin de descubrir después lo que realmente existe. La verdad real es que tienen mucho valor, aunque, quizás, de una manera distinta de la que creen.

Inversa, y simultáneamente, pueden creer que son la persona más importante y valiosa de la Tierra, que merece privilegios muy especiales. Comprobar esta creencia es difícil porque su conocimiento intelectual refuta esta arrogancia, e incluso crea vergüenza. Asimismo, admitir esta idea los acerca más a cuestionar su validez, a lo que temen tanto más cuanto que en la psique también acecha el extremo exactamente opuesto: la suposición de su indignidad. Si no son especiales, entonces suponen que no son nada. Por ende, deben mantener ambas suposiciones ocultas de la conciencia y no pueden examinarlas. Esto les impide poner a prueba la realidad de más reacciones en cadena y patrones de conducta compulsivos basados en estas suposiciones.

Así, cuando se den cuenta de que no quieren descubrir lo que existe en ustedes, sigan adelante y descubran por qué no. ¿Qué creencias falsas les impiden hacerlo? Cuando respondan a esa pregunta, abrirán otra puertecita que con el tiempo les permitirá cambiar de opinión, de manera que deseen descubrir (a) lo que creen que existe y (b) lo que realmente existe.

En ese momento ya estarán dos niveles más cerca de la guía interior y de la realidad interior, de la posibilidad de lo que podría ser. Éste es el Reino de Dios dentro de ustedes. Mientras no eliminen los enredos de las falsas opiniones—de lo que creen que existe en oposición a lo que realmente existe—no podrán ver que lo que sí existe no tiene que ser su estado de ser definitivo. Darse cuenta de esto lleva a una transición tremendamente importante.

El nivel de lo que sí existe siempre es un enorme alivio comparado con lo que creen que existe. La verdad jamás es, ni de cerca, tan amenazante como las nebulosas medias verdades y evasiones, sin importar de qué se trate. Lo que creen que existe es un alivio en comparación con la niebla, y lo que realmente existe es un alivio aún más grande comparado con lo que creen que existe. El descubrimiento de las múltiples posibilidades de la Creación de lo que podría existir es más que liberación. Abre las puertas al mundo, a la gran libertad de la cocreación, a una expansión ilimitada. Podría yo decir aquí que en la psicoterapia mundana, la más alta meta obtenible es usualmente el nivel de realidad de lo que realmente existe: sus valores y debilidades manifiestos, las limitaciones de ustedes mismos y del mundo exterior, para lidiar con el mundo de manera que produzcan sus mejores acciones y sentimientos; esto sería lo más que la psicoterapia puede esperar en la mejor de las circunstancias. Sería el punto en el que un paciente sería dado de alta por estar curado.

Nuestro camino espiritual empieza precisamente aquí. Desde luego, los niveles se traslapan y no puede decirse que primero tienen que haber completado un nivel antes de alcanzar el siguiente. Las cosas nunca funcionan así. Por esta razón, darse cuenta ahora de que el tercer nivel existe y trabajar con él con sus mejores capacidades actuales les será útil para alcanzar los niveles inferiores quizás un poco más rápido y con menos dolor, y tal vez de manera más segura y significativa.

En cuanto al tercer nivel, lo que podría existir—lo que en el sentido espiritual suele llamarse la realidad—no es una condición estática. No es más real, verdadera e inmutable que el nivel de lo que creen que existe. Si están convencidos de ella, parece verdadera y real, de modo que podemos hablar de su realidad en ese momento. Es la realidad de sus suposiciones, que los llevan a otras ideas, con su energía y dinámica reales, con todas sus consecuencias que ocurren en la experiencia y en el hecho. Así, lo que creen y lo que es no es tan diferente cuando uno considera la vasta gama de posibilidades.

Cuando suponen que la realidad es estática e inamovible, están tan alejados de la realidad verdadera y última como cualquiera que supone que las ilusiones son la verdad final. La realidad final es esencialmente flexible y movible. La Humanidad no es puesta en un universo que tiene su existencia predeterminada, cuyas condiciones son fijas. Aun los objetos se hallan en un estado de fluctuación; son energía condensada y están en un movimiento constante. La energía es generada por la conciencia y por la manera en que ésta opera. Así, el mundo exterior inamovible es un producto directo de ustedes y su conciencia. Cuando empiezan a preguntarse si lo que encontraron que es la realidad tiene que ser así, empiezan a expandir el horizonte de sus conceptos, de su comprensión mental. Esto aumenta su poder creativo para modificar la realidad aparentemente estática. Pueden expandir la realidad en el grado exacto en que desean expandir el horizonte, o las fronteras, de sus conceptos. Naturalmente, por conceptos me refiero a algo más que las creencias y teorías superficiales. Cuando su mente puede abarcar verdadera y profundamente panoramas ilimitados de experiencia para la felicidad y la autoexpresión, eso es exactamente lo que debe volverse su realidad, ya que la conciencia es sustancia explosiva y poderosa. Cada pensamiento, como saben, crea y verdaderamente construye su vida…sus propias circunstancias de realidad.

No obstante, si se esfuerzan inconscientemente por alcanzar la expansión ilimitada de la manera en que el niño desea la omnipotencia mágica porque la personalidad teme y le disgusta lidiar con las limitaciones presentes, no puede funcionar. Es necesario aceptar primero las limitaciones presentes y lidiar con ellas, pues son un producto de lo que la conciencia cree. Es imposible que descubran su propio poder creativo en lo positivo antes de que reconozcan la conexión entre la realidad negativa y las creencias negativas. Sólo cuando realistamente acepten una limitación como es ahora pueden trascenderla, en la comprensión de que la limitación no tiene que existir. Así se mueven al tercer nivel de la realidad, en el que su intelecto no puede ayudarlos. Es entonces cuando puede aparecer la guía interior. Esta estará libre de obstáculos una vez que hayan pasado del nivel exterior de niebla y bruma en el que no saben lo que ocurre en ustedes, al nivel de lo que creen que existe, y luego al nivel de lo que realmente existe en comparación, y más aún, a abrirles el camino al tercer nivel de lo que podría existir.

Saber lo que podría existir, la verdad última del ser interior, del ser real, es el propósito de la vida misma. Entonces alcanzan su potencial. Cuando más trasciendan estos niveles, más libre se volverá la guía interior, y más comprenderán esos tres niveles de la realidad, que son su manera de pasar de “ser arrojados al mundo exterior” a regresar a casa, a la realidad interior.

¿Qué es el mal, amigos míos; todo el mal que se deplora tanto? El mal es todo el error y la confusión que hay en el nebuloso nivel exterior de la prerrealidad—así como en el nivel de lo que creen que existe, que no es muy consciente—que los impulsa a tener acciones y sentimientos que son verdaderamente destructivos y que se llaman el mal. Borran la luz espiritual de la unidad. La existencia del mal es el impulso ciego de no saber, la vaguedad de la creencia falsa, la distorsión y el error. Si de verdad entienden estas palabras, amigos míos, será imposible que jamás odien a alguien, o que crean en la naturaleza maligna de ciertos seres humanos. Verán entonces que este odio no tiene sentido. Pueden odiar el mal del error y el error del mal, pueden odiar el efecto del error y la vaguedad de no saber lo que creen, o lo que otros creen. Eso sí pueden odiarlo, pero nunca podrán odiar a la persona enredada en el error de no saber lo que cree. Ese es verdaderamente el estado más enajenante; no saber lo que uno cree, supone y concluye.

Como siempre digo, deben abstenerse de juzgar si ustedes u otros han alcanzado cualquiera de estos niveles en conjunto. Siempre es una cuestión de fluctuación y traslape. Pueden haber alcanzado un nivel de fluctuación entre el segundo y el tercer niveles. Pueden haber activado un poder suficiente del tercer nivel que los guíe en todas sus expresiones de vida. Pero allí donde aún están atrapados en su bruma, la guía no penetra fácilmente y no pueden escucharla.

PREGUNTA: ¿Qué pasa si uno duda de que sus necesidades estén justificadas? ¿No es esto también una cuestión de lo que debería ser?

RESPUESTA: Esto es parte de la confusión. Si no sabes lo que se supone que debes querer, cuál es una necesidad legítima de tu parte, te confundes entre el aspecto infantil que desea amor y atención irrazonables e irrealizables, y la necesidad adulta legítima de calor y afecto humanos. En esta confusión podrías rechazarte por lo segundo, mientras que al mismo tiempo te rebelas contra no obtener lo primero. Debes sacar a la luz todas estas confusiones y examinarlas para ponerles orden.

Además de esta confusión, puede haber otra acerca de lo que la otra persona realmente siente. Tu propia confusión inevitablemente genera confusión acerca de lo que existe en la otra persona. El nivel infantil puede llegar a la confusión de que estás siendo rechazado, ya que las demandas irrealizables no están siendo satisfechas. Podrías no ser capaz de reconocer el amor real, porque aparece de una manera distinta de lo que imaginas en tu estado presente, en el que tal vez no puedas hacer un espacio para las diferencias de autoexpresión. También podrías malinterpretar el rechazo real como uno personal, y no reconocer que éste es la manifestación de la inmadurez y el miedo al amor de otra persona. Debes investigar todas estas interacciones y corrientes mutuas.

La manera en que puedes medir si has llegado a lo que deberías saber de ti en el momento es la única confiable: ¿Tienes el sentimiento de alivio y liberación totales, de estar revitalizado y ligero? Si es así, puedes estar absolutamente seguro de que has alcanzado, en este momento, el nivel de autoconocimiento que deberías tener. Cuando falta este sentimiento, puedes estar muy seguro de que están pendientes muchas respuestas y que necesitas encontrarlas. Necesitas hacerte las preguntas apropiadas.

PREGUNTA: Soy consciente del hecho de que distorsiono la realidad. Quisiera saber cómo se aplica esto a mi situación laboral, en la que estoy atrapado en un círculo de hostilidad con mi jefe. Por lo menos de mi parte, siento mucha hostilidad hacia él. Esto es muy real para mí, aunque sé que estoy sobrerreaccionando. ¿Podría comentar algo sobre esto?

RESPUESTA: Como ya lo sabes, esto no tiene mucho que ver con tu jefe. Todo es una cuestión entre tú y tu padre. Tienes que hacerte las preguntas pertinentes. ¿Qué sientes realmente por tu padre? ¿Qué crees que él sentía por ti y por qué? Si te enfocas sólo en estas tres preguntas, ya tendrás más claridad en el nivel de lo que crees que existe, en lugar de estar en la bruma de no saber qué te molesta. Desde luego, más preguntas surgirán de estas últimas. Pero no nos apresuremos. Sólo concéntrate en estas tres preguntas, sin dar nada por sentado. Es esencial que te hagas estas preguntas y las respondas. Luego puedes ocuparte del siguiente nivel que es considerar lo que es.

Para los que escucharon esta conferencia, aun cuando no siempre se concentraran en mis palabras, algo llegó a su corazón, donde una semilla puede germinar y convertirse en un maravilloso fruto. Permitan que esto suceda, amigos míos, pues la vida es muy buena. La verdad es felicidad, mientras que la infelicidad siempre es error y concepto equivocado. Jamás olviden esto. Saberlo puede llevarlos a tener más iniciativa para descubrir el concepto equivocado de su sufrimiento.

En este día que conmemora la fe más grande de este hemisferio, tal vez encuentren una fuerza especial en el recuerdo de sus antepasados, no porque este día especial en sí tenga valor o importancia como tal, sino porque en ocasiones necesitan un impacto exterior o empujón a fin de poner algo en movimiento en su interior. Para algunos, los recuerdos y consideraciones religiosos pueden representar ese empujón. Para otros, esto quizás no sea necesario. Ellos, a su vez, pueden necesitar otros recordatorios e incentivos, u otro ímpetu que les de una fuera motora con la cual salir de los enredos en el nivel más exterior de la existencia nebulosa, que causan tanta ansiedad y sufrimiento.

Sean benditos, amados míos. El amor, la verdad y la belleza del universo están dentro y alrededor de ustedes en todo momento amigos míos, siempre. Dense la oportunidad de ver la verdad invocando la guía interior para que ustedes y ella finalmente sean una. Esto sucederá cuando la hayan experimentado suficientemente a menudo como real. ¡Sean benditos, sean en paz, sean en Dios!

Dictada el 12 de abril de 1968.