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Pathwork

Conferencias del Guía

Conferencia 189. La autoidentificación a través de las etapas de la conciencia

Saludos y bendiciones les llegan a todos ustedes en una gran y magnífica fuerza espiritual de la que pueden participar y asimilar en el grado en que se abran a ella con su corazón y su mente.

En esta conferencia hablaré de la conciencia desde un enfoque nuevo y diferente. Tal vez sea difícil para los seres humanos entender que la conciencia permea todo el universo y la creación. No depende simplemente de la personalidad de una entidad. Permea todo lo que existe. La mente humana está orientada a pensar en la conciencia exclusivamente como un producto de la personalidad, que puede existir sólo en forma humana, y que está asociada sólo con el cerebro. No es así. La conciencia no requiere una forma fija. Cada partícula de la materia contiene conciencia, pero en la materia inanimada ésta se solidifica, así como en los objetos inanimados la energía se petrifica La conciencia y la energía no son lo mismo, sino que son aspectos interdependientes de la manifestación de la vida.

Al progresar la evolución, esta condición estática disminuye a medida que la conciencia y la energía se vuelven cada vez más vibrantes y móviles. La conciencia aumenta; la energía adquiere más poder creativo para mover y crear formas.

La conciencia ha experimentado una separación, a través de procesos imposibles de transmitir a la comprensión humana, de modo que, para decirlo de algún modo, aspectos de la conciencia flotan en el universo. Cada rasgo familiar a la comprensión humana, cada actitud conocida en la creación, cada aspecto de la personalidad es sólo una de muchas manifestaciones de la conciencia. Cada manifestación que aún no se ha integrado al todo necesita unificarse y sintetizarse en un todo armonioso.

Se necesita un salto de la imaginación para comprender el concepto que trato de transmitir aquí. ¿Pueden imaginar por un momento que muchos rasgos familiares, que siempre supusieron que sólo podrían existir a través de una persona, no son la persona per se, sino partículas de conciencia global que flotan libremente? No importa si estos rasgos son buenos o malos, como, por ejemplo, el amor, la perseverancia, la pereza, la impaciencia, la bondad, la terquedad o la malevolencia. Todos necesitan ser incorporados en la personalidad que se manifiesta. Sólo entonces pueden tener lugar la purificación, la armonización y el enriquecimiento de la conciencia que se manifiesta, creando las condiciones para el proceso evolutivo de unificación de la conciencia.

En cuanto a la unificación, es importante notar que los aspectos inarmónicos y destructivos de la conciencia siempre permanecen separados. Todos los individuos que observan su propio proceso interno pueden comprobar esto fácilmente. Los rasgos positivos y los aspectos constructivos de la conciencia siempre son partes armoniosas del todo, y enriquecen y expanden toda la conciencia unificada. No puedo ni empezar a transmitir toda la realidad de estas ideas pues el lenguaje humano es demasiado limitado. Pero no pretendo dictarles una conferencia poco práctica y abstracta.

De acuerdo con su naturaleza, cada aspecto de la conciencia tiene sus propias características, su propio movimiento vibratorio y velocidad de frecuencia, y su propia emanación de color, aroma y tono. Lo mismo puede decirse de sus muchas otras expresiones sensoriales sutiles, de las que nada saben los seres humanos con su espectro limitado de los sentidos. Hay infinitamente más colores, tonos, aromas y otros de los que pueden percibir.

El ser humano es un conglomerado de diversos aspectos de conciencia. Algunos ya están purificados. Algunos siempre han sido puros y, por ello, son parte del individuo y forman un todo integrado. Otros aspectos de la conciencia son negativos y destructivos y, por ende, están separados, como apéndices. La tarea de cada ser humano en cada encarnación es sintetizar, unificar y asimilar estos diversos aspectos de la conciencia. Si de verdad tratan de comprender lo que digo aquí, podrán encontrar que ésta es una forma novedosa de explicar la existencia humana. Naturalmente, esto no sólo se aplica al nivel de la conciencia humana, sino también a estados más altos de conciencia donde la lucha ya no es tan severa o dolorosa. La conciencia incrementada de estados más altos de conciencia facilita enormemente el proceso de sintetización. El predicamento humano es la falta general de comprensión de lo que está sucediendo, la ceguera con la que las personas se involucran en la lucha y su perpetuación deliberada de esa ceguera.

En el grado en que existan la lucha y la tensión en una personalidad, los diversos aspectos de la conciencia estarán en desacuerdo entre sí. Ustedes, que no están conscientes del significado de la lucha, están tratando de identificarse con uno o varios de estos aspectos de la conciencia sin saber lo que es el ser real, dónde se localiza, o cómo se le puede encontrar en este laberinto de discordia. Se preguntan si son sus mejores cualidades, o si son su conciencia excesivamente severa que los aniquila por sus rasgos negativos. ¿O son tal vez el demonio destructivo que los habita? ¿Cuál es su mejor ser? ¿Es su rabia contra el demonio en ustedes o su negación total de su existencia? Lo sepan o no los individuos, esta lucha y búsqueda interiores es continua, y cuanto más consciente es la lucha, mejor. Cualquier camino de autodesarrollo debe tarde o temprano llegar a un acuerdo con estas preguntas; con el profundo problema de la autoidentidad.

Es una distorsión humana identificarse con cualquiera de los aspectos antes mencionados. No son ni sus rasgos negativos ni su conciencia sobreimpuesta que los castiga, ni siquiera sus rasgos positivos. Aunque hayan logrado integrar estos últimos en la plenitud de su ser, esto no es lo mismo que identificarse con ellos. Es más preciso decir que son esa parte de ustedes que logró esta integración determinando, decidiendo, actuando, pensando y queriendo, de modo que pudieran absorber en su ser lo que era anteriormente un apéndice. Cada aspecto de la conciencia posee una voluntad propia, como lo saben aquellos de ustedes que trabajan con el Pathwork. Mientras estén ciegamente involucrados en la lucha y, por lo tanto, sumergidos en ella, cada uno de estos diversos aspectos los controlará a su vez porque el ser real que podría determinar su identificación de un modo diferente no ha encontrado aún su poder. Su involucramiento ciego los esclaviza e inactiva su energía creativa. Este sentido de ser que está ausente conduce a la desesperación.

Si la personalidad cree ciegamente que no es nada más que sus propios aspectos destructivos, se ve enredada en un tipo especial de batalla interna. Por una parte habrá autoaniquilación, autocastigo y un odio violento de sí mismo, como reacción a percibir al ser sólo como las partes negativas. Por otra parte, ¿cómo pueden querer de verdad renunciar a estos rasgos negativos o siquiera enfrentarlos e investigarlos plenamente cuando creen que son la única realidad del ser? Son arrojados de acá para allá entre las actitudes de “Debo permanecer como soy, sin cambiar ni mejorar, pues ésta es mi única realidad y no deseo dejar de existir” y “ Soy tan terrible, tan malo, tan despreciable, que no tengo derecho de existir y, por lo tanto, debo castigarme dejando de existir”. Como este conflicto es demasiado doloroso de enfrentar cuando se cree que es real, todo el asunto se adormece.

Entonces viven una vida “como si”, o como una simulación, que luego desplaza su sentido de identidad a su máscara. Luchan contra exponer la simulación, y mucho más contra la renuncia a ésta, pues la única otra alternativa es la dolorosa lucha que acabo de describir. No es de sorprender que los seres humanos tengan tanta resistencia. Y sin embargo, qué desperdicio es ésta, pues nada de esto es la realidad verdadera. Sí hay un ser real que no es igual ni a los aspectos negativos de ustedes, ni a su inflexible autoaniquilación, ni a la simulación que tapa todo. Encontrar este ser real es nuestra principal preocupación.

Antes de que el ser universal pueda manifestarse plenamente en ustedes, ya hay un aspecto de él accesible ahora mismo y de inmediato: su ser consciente en su mejor expresión, tal como existe ahora. Es una manifestación presente y limitada de su ser espiritual, pero es verdaderamente ustedes mismos; es el “Yo” que necesitan para poner orden en toda su confusión. Esta conciencia ya manifiesta existe en muchos ámbitos de su vida, pero ustedes la dan por sentada. No la han aplicado todavía a esta área de conflicto donde siguen estando ciegamente controlados por una autoidentidad falsa, o más bien por sus consecuencias.

El “Yo” que es capaz de tomar una decisión, por ejemplo, para enfrentar de verdad este conflicto y observar sus diversas expresiones es el ser con el que pueden identificarse sin peligro. En el grado en que la personalidad despierta y se adquiere la autoconciencia, son posibles estas decisiones y opciones de actitud. Y a la inversa, en el grado en que estas decisiones y opciones de actitud se toman, la conciencia despierta y se expande. La conciencia inmediatamente accesible de todo ser humano vivo suele no usarse correctamente allí donde existen los mayores sufrimientos y conflictos. El alcance total de su poder no se pone al servicio de esta lucha sobre la identidad. Cuando la entidad empiece a hacer esto sistemáticamente tendrá lugar un cambio importante, y se alcanzará una nueva etapa de desarrollo. En la medida en que su ser consciente pueda usar su ya existente conocimiento de la verdad, su ya existente poder de ejercer su buena voluntad, su ya existente capacidad de ser positivo, veraz, valeroso, perseverante y comprometido en la lucha por encontrar su identidad, además de su ya existente capacidad de elegir cómo lidiar con el problema, exactamente en esa medida se expande su conciencia y se vuelve cada vez más impregnada por la conciencia espiritual.

La conciencia espiritual no puede manifestarse cuando su ya existente conciencia no se use plenamente en el ejercicio de su vida. Al usar la conciencia existente, de sus profundidades surgirá una inspiración nueva, ámbitos nuevos de visión y comprensión, y de profunda sabiduría y experiencia. Pero mientras sigan la regla del menor esfuerzo, cediendo al involucramiento ciego, renunciando a la búsqueda de su verdadera identidad y conformándose ciegamente con una existencia potencial, permanecerán atorados en la vieja rutina de reaccionar por hábito y justificarlo fácilmente. Se entregan a un pensamiento compulsivo, negativo, irremediablemente circular, y no pueden hacer uso pleno de su conciencia actual. En consecuencia, la conciencia no puede expandirse, ni puede transmutar y sintetizar los aspectos negativos con los que se identifica falsamente. Tampoco puede atraer aspectos más profundos del ser espiritual. Mientras no se haga uso pleno de los valores existentes, los valores adicionales no pueden ser realizados. Esta es una ley de la vida que se aplica a todos los niveles de ser. Es muy importante que entiendan esto, amigos míos.

Cuando se identifican con uno, o incluso con un grupo de aspectos, y creen que estos aspectos son ustedes, se sumergen en ellos. Muy al principio, cuando empecé a dictar conferencias, empleé los términos ser superior, ser inferior y ser de la máscara. Estos son términos muy abreviados que comprenden, desde luego, muchas subdivisiones y variaciones. Como marco de referencia conveniente, uno puede clasificar ciertos aspectos como pertenecientes a una o a otra de estas tres categorías básicas.

La voluntad genuina del bien es, obviamente, una expresión del ser superior. Pero existe otra voluntad del bien que puede confundirse fácilmente con la primera, aunque no es en modo alguno lo mismo. Es la voluntad de ser bueno en aras de la apariencia, en aras de negar los aspectos inferiores, porque el ser consciente, determinante y con capacidad de elegir no acepta el reto de confrontar los aspectos negativos. Los aspectos demoniacos y destructivos son obviamente una expresión del ser inferior. Pero la culpa gigantesca que amenaza con castigar estos aspectos destructivos con la aniquilación total no es una expresión del ser superior, aunque fácilmente puede hacerse pasar por él. Es, de hecho, más destructivo que la destructividad misma. Surge enteramente de la falsa autoidentificación antes mencionada. Si creen que ustedes son su demonio, parecen no tener más opción que aniquilarse; no obstante, le tienen pavor a la aniquilación y, así, se aferran al demonio. Pero si observan al demonio, pueden empezar a identificarse con la parte de ustedes que observa.

Jamás deben olvidar que nadie está enteramente involucrado en esta lucha; de lo contrario, les sería imposible salir de ella. Hay muchos aspectos de su ser en los que sí usan el poder de su pensamiento creativo, donde expanden su mente y, así, construyen productivamente. Pero ahora estamos enfocados en las áreas donde no se expanden ni son productivos.

Mientras los seres humanos sean incapaces, o más bien no estén dispuestos, a reconocer sus aspectos destructivos, se perderán en ellos, y por lo tanto, no podrán alcanzar una autoidentificación apropiada. Aunque su deseo de ocultar los aspectos destructivos es más destructivo que cualquier cosa que oculten, esto indica que desean liberarse de la destructividad. Por ende, el deseo de ocultar la destructividad es un mensaje poco apropiado, mal entendido y mal interpretado del ser superior. Es una manera equivocada de aplicar e interpretar el anhelo del ser espiritual. Hablemos ahora de cómo pueden activar y utilizar el ser consciente, para que puedan expandirlo y dejar lugar para que la conciencia espiritual lo infiltre.

Todos los que están en este camino y han trabajado diligente y concienzudamente para quitarse la máscara, para renunciar a las defensas y para superar la resistencia a exponer defectos aparentemente vergonzosos, han experimentado que reconocer los rasgos negativos crea una libertad nueva. ¿Por qué es así? La respuesta obvia es que el mero hecho de que tienen el valor y la honestidad para hacerlo es, en sí, un factor de alivio y liberación. Pero va más allá de eso, amigos míos.

Por medio del acto mismo del reconocimiento ocurre un cambio sutil pero claro de identificación. Antes de este reconocimiento, eran ciegos a algunos o a todos sus aspectos destructivos y, por lo tanto, estaban irremediablemente controlados por ellos, lo que les hacía pensar que esos aspectos eran ustedes. No podían darse el lujo de siquiera reconocer estos aspectos inaceptables, porque se identificaban con ellos. Pero en el momento que aceptan lo hasta ahora inaceptable, ustedes mismos dejan de ser lo inaceptable; en vez de ello, se identifican con esa parte de ustedes que puede decidir y decide hacer el reconocimiento. Entonces alguna otra parte surge que sí puede hacer algo con sus rasgos negativos, aun si, para empezar, sólo pueda observar y buscar alguna comprensión más profunda de la dinámica subyacente. Están en una situación totalmente diferente cuando se identifican con los rasgos feos que cuando sólo los identifican. En el momento en que los identifican, dejan de identificarse con ellos. Por esto es tan liberador reconocer lo peor de su personalidad después de haber batallado con la constante resistencia a hacerlo. Se volverá incluso más fácil una vez que hagan esta clara distinción.

En el momento en que identifican, observan y articulan claramente sus aspectos destructivos, han encontrado a su ser real con el que pueden identificarse sin peligro. Este ser real puede hacer muchas cosas—tiene opciones y posibilidades—y la primera es lo que están haciendo ahora: identificar, observar y articular. Ahora ya no necesitan perseguirse tan despiadadamente con el odio a sí mismos. Parece no haber manera de evitar que se odien mientras hayan descuidado este importantísimo proceso de identificarse con el ser real, que también tiene el poder de reconocer y adoptar actitudes nuevas, sin un devastador juicio de ustedes mismos. También es posible juzgar negativamente con un espíritu de verdad, pero existe toda la diferencia del mundo entre creer que lo que juzgan es la única verdad de su ser, y darse cuenta de que la parte de ustedes que puede reconocer la presencia de la destructividad tiene otras opciones y está más cerca de su realidad última.

Cuán distinta puede ser su actitud hacia ustedes cuando se dan cuenta de que la tarea de los seres humanos es tener aspectos negativos con el propósito de integrarlos y sintetizarlos. Esto permite la veracidad sin desesperanza. ¡Cuánta dignidad les da cuando consideran que emprenden esta tarea importante en favor de la evolución!

Cuando llegan a esta vida, traen consigo aspectos negativos con el propósito que acabo de mencionar. Unas leyes significativas determinan qué aspectos traen con ustedes. Todos los seres humanos desempeñan una tarea inmensa en la escala universal de la evolución. Una entidad que no se ofrece a realizar este tipo de tarea puede ser muy libre y armoniosa, y estar muy purificada y evolucionada, pero no contribuye a la evolución como todos ustedes lo hacen aquí. Esta tarea les da una gran dignidad, que es mucho más importante que el sufrimiento momentáneo que se deriva de no saber quiénes son.

Esta es una de esas contradicciones aparentes que existen con tanta frecuencia cuando se trata de los ámbitos más allá de la dualidad, que están mucho más cerca de la realidad última. Es necesario que reconozcan los aspectos feos como partes de ustedes y que se responsabilicen de ellos antes de que puedan entender verdaderamente que ustedes no son estos aspectos. Es posible responsabilizarse de ellos sin creer que son su única realidad. Sólo cuando primero se responsabilicen de ellos pueden llegar a la maravillosa comprensión de que ustedes no son ellos, sino que llevan algo en ustedes de lo cual se han hecho responsables con un propósito evolutivo. Sólo entonces puede llegar el siguiente paso, que es el de la integración.

Permítanme recapitular las cuatro etapas de la conciencia mencionadas hasta aquí:

El clima medio dormido en el que no saben quiénes son y luchan ciegamente contra lo que odian en ustedes, consciente, semiconsciente o inconscientemente;

El primer estado de despertar, cuando pueden reconocer, observar y articular lo que no les gusta; cuando pueden sentir que éste es sólo un aspecto de ustedes, y no su verdad secreta y última;

La conciencia del “Yo” que observa, articula y también puede tomar decisiones y opciones nuevas, y puede buscar opciones y posibilidades hasta ahora no soñadas; no mediante la magia, sino ensayando actitudes que antes eran totalmente negadas e ignoradas. Algunos ejemplos de actitudes nuevas son: fijarse una meta positiva de autoaceptación sin perder el sentido de la proporción; buscar maneras nuevas; aprender de los errores y los fracasos; negarse a renunciar cuando el éxito inmediato no llegue; tener fe en los potenciales desconocidos, que pueden manifestarse sólo cuando estos modos nuevos sean adoptados por la conciencia.

La actitud de adoptar los nuevos modos de percepción de los que es capaz su conciencia ahora mismo lleva directamente a:

La eventual comprensión de esos aspectos previamente negados y odiados, lo que significa su disolución e integración. Simultáneamente, la conciencia en constante expansión se fusiona con más de la realidad espiritual que ahora puede desarrollarse hasta grados siempre mayores. Esto es lo que significa la purificación. En la medida en que vivan su vida de esta manera, la conciencia global que permea el universo se divide menos en partículas separadas y se unifica más.

Cuando asimilen lo que he dicho aquí, entenderán varios hechos sumamente importantes. En primer lugar, verán la tremenda importancia global de reconocer los rasgos demoniacos y distorsionados. Se responsabilizarán por completo de ellos, lo que, aunque parezca paradójico, los liberará de identificarse con ellos. Sabrán plenamente quiénes son y reconocerán que los aspectos negativos son sólo apéndices, que pueden incorporar en sí mismos mientras los disuelven. Su energía básica y su naturaleza no distorsionada pueden volverse parte de la conciencia que manifiestan.

Así, no importa lo indeseable que pueda ser la realidad, pueden lidiar con ella, aceptarla, explorarla y ya no asustarse de ella. Esta capacidad de observar, articular, evaluar y elegir las mejores actitudes posibles para lidiar con lo que se observa… ese es el verdadero poder de su ser real tal como existe ahora. La libertad, el descubrimiento y el conocimiento del ser son los primeros pasos para hacer una realidad de la conciencia mayor, universal y divina que existe en ustedes. Mientras no hagan esto, su conciencia espiritual más íntima sigue siendo un principio, una teoría y un potencial que será realizado sólo en el futuro. Pueden creer en él con su intelecto, pero no pueden verdaderamente comprobarlo dentro de ustedes hasta que usen la conciencia ya accesible a ustedes ahora, pero que dejan sin usar siempre que existen sus llamados problemas. A medida que estas cuatro etapas se reconozcan y se trabajen de la manera que esbocé en esta conferencia, su mente consciente se expandirá lo suficiente para dejar entrar los todavía no manifiestos sabiduría, verdad, amor, energía, fuerza de sentimientos, capacidad de trascender los opuestos dolorosos que enriquecerán y reorientarán su vida hacia la creación de más alegría y placer.

En el momento en que la autoidentificación tiene lugar, desaparece el terror aparentemente sin fondo del alma humana. Muchas veces este terror no se manifiesta conscientemente. Sólo cuando están en el umbral de estos estados, efectuando el cambio de estar perdidos, ciegos y confundidos acerca de qué y quiénes son a tener los primeros indicios de identificación con su ser real, se vuelven conscientes de este terror. Éste es un periodo de transición que puede durar semanas o muchas encarnaciones. Pueden ocultarse de este terror o enfrentarlo. En el grado en que hagan esto último, más pronto saldrán de él. Cuando lo ocultan, no han ganado nada, pues el terror de todos modos dejará sus marcas indelebles en su vida. Estos miedos ocultos no son ni un ápice menos dolorosos y limitantes que la experiencia real del terror. De hecho, la verdad es todo lo contrario.

El terror existe sólo porque no saben que hay un yo real más allá de esos aspectos que odian. Debido a este terror, siempre titubean al siquiera identificar qué odian. Mientras les falte el valor para explorar si su miedo es justificado o no, no pueden descubrir que no lo es, y que son mucho, mucho más que lo que temen ser. La personalidad humana suele estar al borde de querer dar este paso. Pero este borde se siente como un precipicio que trae titubeo y una prolongada seudoexistencia. Cuando no se lidia con este punto, el terror permanece en el alma; entonces el terror se niega y se reprime, y este terror reprimido tiene otros efectos adversos sobre la personalidad, que se enajena más y más de su verdadero núcleo.

Cuando finalmente toman la decisión y el compromiso plenos de hacer frente a sus miedos, el terror desaparece y se dan cuenta de que pueden descubrir quiénes son de verdad. También descubren que la vida es plena, rica, abierta e infinita. En el momento en que se experimentan como esa parte que observa, y no lo que está siendo observado, ya no tienen necesidad de aniquilarse, ni de limitar su identidad a la máscara fraudulenta ni al odioso demonio, ni al egotista mezquino y egoísta. Así, la identificación con el ser real elimina el terror de la aniquilación; no sólo la muerte, sino la aniquilación, que es diferente.

Regresaremos ahora a su mente consciente tal como ya existe en ustedes en este momento. Está ahora en el estado de ser capaz de reconocer y observar al ser, o a un aspecto del ser, y tiene muchas opciones. La actitud que elijan hacia sus rasgos demoniacos, subdesarrollados e indeseables es la clave para expandir su conciencia.

Oyen hablar mucho hoy sobre el concepto de la expansión de la conciencia. Muchas veces se cree que éste es un proceso mágico que ocurre de repente. No es así. Para alcanzar la verdadera conciencia espiritual es necesario prestar atención primero al material aún no plenamente utilizado que está en ustedes. Cada minuto de depresión o de ansiedad, y cada actitud negativa o de desesperanza hacia una situación encierra varias opciones. Pero necesitan un acto de voluntad interior para despertar sus fuerzas latentes y ponerlas a su disposición. Cuando los potenciales ya disponibles se usan, se desarrolla gradual y orgánicamente un poder mucho mayor de conciencia espiritual.

A menudo las personas transitan por diversas prácticas espirituales y esperan una manifestación milagrosa de la conciencia mayor, mientras su mente inmediata y su poder de pensamiento están atrapados en las mismas actitudes, sentimientos y pensamientos negativos. Es inevitable que se decepcionen o experimenten delirios. Ningún ejercicio, esfuerzo o esperanza de que la gracia llegue de fuera pueden traerles una conciencia y una manifestación genuinas de su ser espiritual.

La energía creativa que es inherente a los pensamientos y a los procesos de pensamiento es totalmente subestimada por la mayoría de los seres humanos. Por lo tanto, sus procesos para crear y recrear la vida se descuidan. Usar este poder creativo es una empresa estimulante y fascinante. Ahora mismo pueden explorar los recovecos de su mente consciente para buscar maneras nuevas, mejores y más creativas de enfrentar las dificultades, maneras más realistas y constructivas de reaccionar. No tienen que reaccionar como lo hacen; tienen a su disposición muchas posibilidades de pensar, de dirigir sus pensamientos, sus procesos de pensamiento y sus actitudes hacia una meta nueva.

En el grado en que una autoidentificación apropiada no ha tenido lugar, y se encuentran todavía secretamente identificados con los aspectos de ustedes que odian más y que, por lo tanto, no quieren observar, en ese mismo grado su conciencia es incapaz de beneficiarse de sus opciones y posibilidades.

Cuando empiecen a hacerse la pregunta de “¿Qué actitud adopto hacia lo que ahora observo en mí y lo que no me gusta?” habrán hecho uno de los más importantes descubrimientos en esta fase actual de su evolución. Esto no requiere un descubrimiento subliminal del ser espiritual más profundo. Simplemente significa usar lo que ya han hecho accesible a ustedes en el curso de milenios de evolución.

¿Cuáles son sus opciones cuando observan las actitudes e intenciones destructivas dentro de ustedes? Pueden elegir—lo que han hecho hasta ahora, pero sin conciencia—sentirse totalmente consternados y desesperanzados y pensar que es imposible que jamás sean diferentes y que esto es lo único que son, o, de manera igualmente errónea, imaginar que tienen el poder de hacer un cambio inmediato y drástico. Esta última actitud no es más positiva que la anterior. Como se basa en la irrealidad, debe conducir a un inevitable desencanto y a una negatividad aparentemente todavía más justificada. La desesperanza poco realista y la esperanza mágica no realista son los dos extremos que conducen a un círculo vicioso.

Pero, ¿acaso no tienen otras opciones a su alcance? ¿No es posible, con su mente tal como es ahora, escoger otras modalidades? Digan: “Es probable y predecible que olvide y caiga de nuevo en la vieja ceguera y sus reflejos condicionados. Pero esto no tiene que desalentarme. Tendré que luchar de nuevo y buscar a tientas, una y otra vez, mi llave. Puedo hacer esto y lo haré, y de ese modo construiré gradualmente una fuerza, recursos y energías nuevos. No me desalentará el hecho de que construir un edificio bello requiere paciencia. No seré tan infantil de esperar que esto se haga de inmediato. Lo quiero y usaré todos mis poderes para hacerlo, pero seré paciente y realista. Me gustaría que los poderes espirituales en mí me guiaran, pero si aún no puedo percibir la guía porque al principio de esta empresa mis energías eran demasiado densas y mi conciencia estaba demasiado apagada, confiaré, esperaré y perseveraré. Quiero dar lo mejor que tengo a la empresa de vivir. Trataré una y otra vez de identificar, observar y articular lo que no me gusta, sin identificarme con ello. Buscaré a tientas maneras nuevas de entenderlo todo, para finalmente superarlo”.

Esta actitud está a su disposición. No es magia. Es una opción inmediatamente accesible. Pueden empezar ahora con la actitud de que les gustaría observar e identificar, en lugar de estar sumergidos en lo que hasta ahora no querían siquiera reconocer. Estas y otras actitudes y opciones existen en todos los posibles dilemas y dificultades. Existe en ustedes un conocimiento que pueden hacer valer en lo que observan. Si usan este conocimiento disponible, expanden tanto el conocimiento como el alcance de sus actitudes y sentimientos.

Cuanto más hagan esto, más se integrará a su mente consciente la conciencia infinitamente mayor e ilimitada de su ser espiritual aún sumergido, y se convertirán en él. Como dije antes, esto sucede de la mejor manera en un diálogo triple: el diálogo del ser consciente con los aspectos demoniacos, el diálogo de la mente consciente con el ser divino y el diálogo entre el ser divino y el ser demoniaco. En estas tres posibilidades, ambos lados hablan y escuchan alternadamente, como en cualquier conversación significativa. Pero este diálogo triple llega sólo en una etapa más tardía de su evolución. Por lo tanto, cuanto más puedan percibir y observar de esta manera, más fácil les resultará dar el siguiente salto: la realización de su verdadera identidad espiritual. Entonces sabrán verdaderamente que esta conciencia increíble, bella, ilimitada es su yo real, donde reside todo el poder y no hay nada que temer.

Amigos míos, esta conferencia también requiere una atención diligente. Gran parte del material no puede asimilarse al principio porque es difícil. Exige que concentren su mente y usen su buena voluntad, y también busquen el contacto por medio de la meditación con ámbitos más elevados de realidad y poder para que les ayuden a absorber y usar lo que he dicho.

Dictada el 12 de febrero de 1971.