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Pathwork

Conferencias del Guía

Conferencia 201. Desmagnetización de los campos de fuerza negativos; el dolor de la culpa

Mis muy amados amigos, saludos y bendiciones para todos los que están aquí. El comienzo de la conferencia de esta noche será una breve recapitulación de ciertas facetas de las leyes espirituales de las que he hablado en el pasado, sobre todo en las conferencias sobre las “imágenes”. Ahora exploraremos el material más profundamente y dejaremos que se expanda más.

La fusión de la conciencia y la energía tiene un poder tan tremendo que esta fusión crea un campo energético electromagnético. Este campo de fuerza contiene todas las semillas o posibilidades concebibles de la creación: toda actitud o concepto concebible acerca de la vida crea un campo así. Una vez que un campo de fuerza se activa, inserta los eventos, los patrones, los comportamientos, las reacciones y los estados de cuerpo y alma en su molde específico. El magnetismo de este campo es tan fuerte que las consiguientes acciones y eventos se ponen en marcha inexorablemente, y estas acciones y eventos siguen perpetuando el poder de este campo de fuerza específico.

El campo de fuerza de una actitud específica hacia la vida también está gobernado por leyes de atracción; lo semejante atrae lo semejante. Así, ustedes, que han creado diversos campos de fuerza como resultado de sus actitudes, sus ideas, sus conceptos y sus enfoques de la vida, atraen o repelen eventos, personas, sucesos y acciones de otros y también de ustedes mismos. Establecen cadenas de acción y reacción continuas a las que muchas veces les pierden el rastro: cuando un evento ocurre en su vida, ya no saben por cuál creencia específica y acción consecuente lo han creado.

Esto se aplica, desde luego, a las ideas tanto reales como falsas, y a la experiencia consiguiente que es, o productiva y dichosa, o destructiva y dolorosa. Un aspecto importante de este Pathwork es entender primero este principio, y luego ver dónde y cómo se aplica este principio a su vida personal.

Mis amigos que siguen este camino han descubierto diversos campos de fuerza de ideas distorsionadas que llamamos “imágenes”. Han experimentado dentro de ustedes que lo que ahora saben que es un error conceptual acerca de la vida ha gobernado sus acciones y reacciones, y, en consecuencia, ha hecho que sucedan eventos correspondientes. Ahora ven claramente que estos eventos apenas son lo que al principio parecían ser, una mera coincidencia. Ocurren por una ley inmutable: la ley de la autocreación.

Han experimentado en el curso de este camino las profundidades de las emociones negativas conectadas con estas ideas falsas. También han descubierto la intencionalidad negativa que habían instituido como resultado. Sin embargo, se encuentran impedidos para renunciar a todo el núcleo de la imagen, o campo de fuerza. Aunque saben que las ideas son falsas, no pueden evitar reaccionar como si fueran verdaderas. Por ejemplo, creen que ninguna mujer es digna de confianza porque sintieron que su madre los rechazó. Ahora saben que esta ecuación es sumamente falsa, pero se sienten compelidos a reaccionar a todas las mujeres como si fueran su madre poco amorosa. No quieren renunciar a su intencionalidad negativa con respecto a ella, ni a sus sentimientos de odio, culpabilización y resentimiento. No quieren abrir su corazón para amar a ninguna mujer. Independientemente de su creencia exterior y consciente, por dentro descubren ahora que así es como reaccionan. Parecen atrapados en esta imagen, aunque saben que es injusta, irrazonable, poco inteligente, y que les causa a ustedes y a otros dolor y frustración, insatisfacción y una culpa y un anhelo perpetuos.

Es extremadamente difícil cambiar estos campos de fuerza, pero ciertamente es posible. Nadie que no esté profundamente involucrado y comprometido en un camino como éste, en el que tiene lugar la más profunda autoconfrontación en todos los niveles, puede hacer esto. Para empezar, uno no está si siquiera consciente de las creencias que tiene, que entonces crean campos de fuerza con todas sus consiguientes reacciones en cadena. Descubrir imágenes específicas, experimentar plenamente y sin defensas todos los sentimientos envueltos en ellas, responsabilizarse de la intencionalidad negativa, son, todas ellas, acciones que indican un progreso importante y un trabajo profundamente significativo en el camino de la purificación. Estos pasos son requisitos necesarios, pero no cambian por sí mismos el poder creativo de los campos de fuerza: se necesita algo más, como muchos de ustedes están descubriendo. Yo diría que muchos de ustedes que están en este camino han llegado ahora a esta coyuntura, por lo menos en una parte de su personalidad: ven, conocen, entienden y experimentan plenamente el dolor, el miedo y el enojo; asumen la responsabilidad de sus intenciones y su voluntad negativa. Pero algo en ustedes los mantiene donde están, aunque saben muy bien a qué precio. Esta conferencia debe ayudarles a moverse más adelante desde aquí.

En el caso de aquellos que estén en el comienzo del Pathwork, o de aquellos que todavía se defienden de asumir la plena responsabilidad de su vida y, por lo tanto, están bloqueados, las imágenes existentes pueden deducirse infaliblemente mirando la manifestación de la vida. Ésta revela cuáles deben ser las creencias y actitudes subyacentes. No puede ser de otro modo.

El poder magnético del campo de fuerza es autoadoctrinante y autoperpetuante; es como un mecanismo de motor profundamente grabado que se pone en marcha con gran energía. Por lo tanto, se necesita una energía más fuerte para desactivar esta fuerza motora y cambiar un campo de fuerza negativo en uno positivo. Para decirlo de otro modo, la imagen tiene que disolverse, y la energía creativa que estaba encerrada en esta imagen ha de utilizarse de aquí en delante de maneras que sean compatibles con la ley divina.

Vayamos ahora directamente al tema principal de esta conferencia. ¿Cómo se cambia un campo de fuerza negativo en uno positivo? ¿Cómo se disuelve una imagen? ¿Cómo se recrean conceptos realistas y se imprimen tan profundamente en el sistema del alma que produzcan voluntad, sentimiento y acción positivos? En otras palabras, ¿cómo se desmagnetiza un campo de fuerza negativo?

Son necesarios enfoques diferentes para la intencionalidad voluntaria e involuntaria. Desde luego, al proceder ustedes con su purificación, todas las actitudes involuntarias se vuelven finalmente voluntarias, pero en ciertas etapas y en ciertas áreas todavía no es así. Por ejemplo, pueden estar perfectamente conscientes de tener una fuerte defensa contra sentir un dolor específico; saben, por muchas demostraciones, que este dolor debe estar en ustedes, pero no pueden sentirlo, aunque así lo deseen. Del mismo modo, una intencionalidad negativa puede ser muy consciente, o puede manifestarse indirectamente y ustedes todavía no son conscientes de ella como tal. No es necesario decir que en este último caso el enfoque debe ser diferente.

En los casos de la intencionalidad tanto voluntaria como involuntaria es esencial que la mente consciente exprese su intención positiva y la formule concisamente. Pero esto no debe hacerse con una actitud de autoengaño y sobreimponiendo la intención positiva a la resistencia y al desafío inconscientes e irracionales. Las dos voces deben verse cara a cara, y la personalidad consciente tomará la decisión final.

Hemos hablado de diversas razones falsas de la insistencia de uno en permanecer en un estado de falsedad y dolor. Principalmente es una cuestión de identificación. Mientras se identifiquen sólo con el aspecto negativo de su ser del ego, renunciar a algo que es la principal fuerza motivadora de este ego parece una autoaniquilación, y no pueden renunciar a lo que parece ser intrínsecamente ustedes. Por lo tanto, necesitan establecer de manera sistemática una identificación con su ser real. A menos que hagan esto, carecerán de la voluntad de renunciar a lo que destruye la felicidad y la alegría.

Los primeros pasos hacia esta nueva identificación con su ser real, aparte de las oraciones y la meditación, son la exploración de nuevas posibilidades con su mente. Si ahora odian, digan con su mente consciente: “También tengo en mí la posibilidad de amar. Quiero este nuevo estado y deseo utilizar todas mis energías ocultas y mis fuerzas creativas”. O si creen que pueden funcionar sólo en un estado sin sentimientos, de aislamiento y vengativo, aunque quisieran que su estado fuera diferente, declaren las posibilidades inherentes dentro de ustedes y digan: “Hay poderes y energías interiores que deseo movilizar. El mismo yo que ahora está encerrado en el deseo de venganza y la retención contiene otros modos de ser más naturales y bellos. Quiero manifestar este nuevo estado como mi propio estado inherente”.

Al mismo tiempo, alternada o simultáneamente, el proceso de desmagnetización tiene lugar cuando entran profundamente en su quietud más íntima. He hablado de esto en intervalos desde el comienzo mismo de esta canalización. He dado ejercicios para aprender la concentración y las maneras de aquietar la mente. Sin embargo, muchos de mis amigos se encuentran aparentemente incapaces de siquiera intentar hacer esto. Yo podría decir que con su creciente progreso desarrollarán la autodisciplina necesaria para darse el tiempo para estas prácticas todos los días. Incluso unos cuantos minutos dedicados a esto regularmente les generarán enormes dividendos, amigos míos. Si hacen esto seriamente, sólo aquietándose y expresando su intención de escuchar la voluntad de Dios, de sentir la presencia de Él dentro de ustedes, eso sucederá. También pueden regresar a las diversas conferencias que he dictado acerca de estos ejercicios específicos y usarlos por algunos minutos todos los días. Ya sea que hagan estos ejercicios específicos o usen otros más de su agrado, la única manera de desmagnetizar un campo de fuerza negativo es establecer contacto con su realidad divina, su ser cósmico eterno. Deben estar muy quietos y volverse a su quietud interna y esperar sus manifestaciones.

Aquí tienen de inmediato una contradicción que parece insuperable. Mientras exista en ustedes una negatividad deliberada o una intencionalidad negativa, su resistencia a entrar en contacto con su ser eterno y espiritual será demasiado grande. Y sin embargo, mientras no invoquen la ayuda de su realidad espiritual, se encontrarán incapaces de renunciar a su intencionalidad negativa.

Tomemos, por ejemplo, la actitud común y generalizada de desear castigar a sus padres. Sí se dan cuenta de que esta autodestructividad rencorosa no los beneficia en nada, pero sienten que ni siquiera quieren renunciar a ella. Como no quieren renunciar a ella, no se sienten lo suficientemente limpios para que Dios se manifieste en ustedes. Tampoco pueden escuchar al espíritu creativo ni sintonizarse con su presencia. Entonces no pueden conocer el ser eterno que realmente son.

La única manera de salir de esta autocontradicción que los tiene inmovilizados con una fuerza magnética, a pesar de que saben lo que están haciendo con su vida, es empezar a usar los procesos del pensamiento de una manera nueva. Tomemos el mismo ejemplo: “Quiero castigar a mis padres por medio de mi propia infelicidad, rencor y egoísmo”, o “No quiero amar a mis padres, así que no puedo amar a nadie más porque quiero que todos sean mejores padres para mí que los que tuve en realidad”. Una vez que sean conscientes de esta actitud —y una buena parte del Pathwork consiste en volverse conscientes de estas cosas— entonces pueden verse enganchados y atrapados ahí.

Los nuevos procesos de pensamiento liberadores podrían empezar con “No quiero permanecer en esta posición”. Hay poderes dentro de mí que me hacen posible cambiar y sentirme bien y seguro con el cambio. Lo merezco. Este cambio es mi derecho natural que reclamo. Puedo subsistir con sentimientos buenos. Puedo sostenerlos y tolerarlos, así como tolero el dolor o la desilusión. Ahora decido ya no creer en la falacia de que no puedo tolerar sentimientos no dolorosos ni buenos. Si hay cualesquiera áreas dentro de mí donde aún batallo y me defiendo contra los sentimientos dolorosos o amorosos que son dar y recibir amor, el poder dentro de mí puede hacerme consciente de ellos. Me puede ayudar a levantarme del surco que ha sido creado por el campo de fuerza negativo y traer a mi ser un nuevo campo de fuerza. Oro por el poder, la creencia, la fe y la voluntad de comprometerme totalmente a vivir mi vida de una manera buena, profundamente sintiente y honesta”.

Incluso si una parte de ustedes todavía se resiste cuando dicen estas palabras, si su voluntad más íntima pronuncia estas palabras con fuerza y decisión, sin tapar ni negar la voluntad negativa, sino enfrentándola firmemente, se creará un nuevo poder por la fuerza de la intención dentro de su pensamiento. Con demasiada frecuencia esperan que tenga lugar un cambio sin decidirse a abrazar un nuevo proceso de pensamiento acerca del tema en cuestión. Es el pensamiento el que debe cambiar primero. En el pensamiento reside la intención. Ésta puede entonces filtrarse más y más profundamente en las capas resistentes de su conciencia. De esta manera, el proceso tiene lugar en los niveles más externo y más interno: en el más externo, por los pensamientos volitivos que emiten; en el más interno, por el poder divino que movilizan cuando meditan en busca de esta ayuda específica. De esta manera, no pueden dejar de inactivar el poder del viejo campo de fuerza negativo, y crear un nuevo campo de fuerza que les traiga una realización siempre creciente, una vida significativa, alegría, paz y amor.

Es muy lamentable la falta de comprensión que existe en los seres humanos acerca del poder del pensamiento y el poder del sentimiento, y cómo estos dos, juntos, crean campos magnéticos que, a su vez, crean la experiencia de vida. Las siguientes décadas traerán un cambio en esto. Siempre tienen que empezar allí donde los pensamientos y los sentimientos son accesibles, y eso está en su mente consciente, en su pensamiento, su voluntad y su hacer conscientes. Si no fuera así, sería imposible resolver jamás cualquier problema. Y se ha demostrado —en este camino, así como en otros— que muchas veces los individuos más severamente perturbados revierten por completo sus dolorosas vidas y las convierten en existencias felices, sanas, unificadas y realizadas, mientras que otros individuos mucho menos perturbados se quedan iguales. La razón de esto es que los primeros están más motivados para actuar en favor del cambio y, por lo tanto, tienen éxito.

Si tuvieran que depender de procesos misteriosos que no pudieran activar, estarían destinados a una suerte aleatoria. Pero no es así. El proceso de pensamiento inmediato siempre está disponible y, para empezar, pueden cambiar muy fácilmente su hábito de pensamiento. Un pensamiento inevitablemente trae un sentimiento nuevo, que entonces trae una actitud nueva. Pero siempre tienen que empezar allí donde es accesible, y tienen que saltar con su pensamiento sobre la barrera del “No puedo” al terreno de “Es posible”. Pueden decir: “Estos potenciales existen en mí y los reclamo. Quiero ponerlos a mi disposición”.

Un número cada vez mayor de ustedes ha empezado recientemente a establecer contacto con su divinidad. Han empezado a experimentar quienes realmente son. Pero todavía su titubeo para aprovechar este nuevo poder suele alejarlos innecesariamente de la belleza de su realidad interior. Alcanzarla requiere más y más inversión, pero ¿puede haber algo más maravilloso? ¿Puede haber algo que valga más la pena? Éste es el propósito mismo de este Pathwork; ya no se sentirán pobres porque sabrán que dentro de ustedes existe todo para satisfacer cada una de sus necesidades. Y en lugar de buscar donde las necesidades jamás pueden ser satisfechas, es decir, afuera, de los padres o de los sustitutos de éstos, buscarán en su interior donde jamás se sentirán decepcionados.

Para eso deben acercarse con un corazón limpio. Es necesario que renuncien a la deshonestidad, a la proyección y a los juegos que existen en niveles sutiles de su conciencia y que a menudo logran negar, incluso ahora, después de que los han admitido temporalmente en su conciencia. Desde luego que no sólo es posible hacer esto, sino que finalmente es el destino de todos hacerlo. Estar libres de estas deshonestidades es la ley natural y universal, y en realidad la manera más fácil. Éste es su inexorable destino. Aferrarse a lo que es más difícil, retorcido y doloroso para su alma es insensato, porque un día deben convertirse en su ser íntegro, real y gozoso: no este ego pequeño, sino el Creador último del que son una manifestación.

Si están atentos a su quietud más profunda e invocan al Creador que habita en ustedes, su quietud les responderá. Esto es inevitable si realmente quieren conocer la paz. Si no quieren conocer la paz, la alegría y toda realización concebible, entonces tienen su pista: desean aferrarse a algo deshonesto a lo que están poco dispuestos a renunciar. Mírenlo, mírenlo de frente. Cuando lo vean podrán confrontarse con la razón por la que desean aferrarse a ello. Entonces podrán dar ese salto en su proceso de pensamiento.

Llego aquí a la segunda parte de este tema. Uno de los obstáculos importantes a querer establecer el canal con su ser real y a desear renunciar a la deshonestidad es su culpa por el dolor que han infligido, o siguen infligiendo. Ya toqué este tema antes, pero ha llegado el momento de examinarlo más minuciosamente.

A lo largo de estos últimos años han aprendido a abrirse al dolor que han soportado, un dolor que les ha sido infligido, primero, por sus padres cuando eran niños, y más tarde por otros. Han aprendido a ya no defenderse tanto de este dolor, y más y más pueden sentirlo y experimentarlo plenamente y de este modo liberarse. Empero, todo su movimiento psicológico se ha alejado del otro aspecto del dolor: sentir el dolor de su culpa por haber infligido dolor a otros. Y es así por razones parcialmente buenas. Todas las verdades pueden distorsionarse. En los días de la prepsicología, la religión había adoctrinado al hombre con un sentimiento de culpa distorsionado y debilitante: culpas falsas, miedo a un Dios castigador, una culpa que no hacía posible que los seres humanos vivieran con dignidad y con el conocimiento de quienes finalmente son. A fin de enderezar estas distorsiones, el péndulo siempre debe oscilar temporalmente al extremo opuesto, hasta que se encuentre el equilibrio correcto de la verdad.

Hago una distinción clara entre remordimiento y culpa: el primero es el dolor profundamente sentido de su ofensa, pero sin perder de vista su divinidad. Se convierten en personas mejores y más fuertes cuando experimentan plenamente el dolor del remordimiento. La culpa aplasta al ser y niega su divinidad intrínseca. La tendencia actual, como resultado de la oscilación del péndulo desde el extremo opuesto, hace que todas las culpas parezcan neuróticas. De hecho, hay una diferencia entre la culpa falsa neurótica y la culpa real, y una puede ocultar a la otra. He hablado de esto antes.

Si no pueden tolerar el dolor que otros les infligen, entonces no pueden experimentar tampoco el dolor de su propia culpa. La culpa de sus propias distorsiones debe ser plenamente enfrentada, sentida y entendida en todas sus ramificaciones y reacciones en cadena. De lo contrario nunca podrán ser claros con ustedes mismos, y a menos que lo hagan, no pueden ser íntegros. No podrán mirarse con amor y respeto, lo que significa que no podrán ser quienes realmente son. Hagan esto de una manera muy realista y bien proporcionada, sin exageración, ocultamiento ni dramatización. Es posible reconocer las cadenas que están forjando con sus actitudes negativas y las heridas que infligen con ellas, directa o indirectamente. Las heridas de la omisión no son menos dolorosas que las de la comisión. ¿No han sido ustedes profundamente heridos por lo que les faltó en su vida cuando eran niños? ¿Fue la incapacidad de sus padres de darles más calor, buenos sentimientos y cercanía? Pues bien, están haciendo lo mismo con otros por medio de su imitación vengativa y su perpetuación de la misma actitud que más los lastimó.

Si se sienten aplastados por el dolor de su culpa, esto es sólo porque han decidido optar por esta reacción, amigos míos. Siempre que lo deseen, pueden cuestionar la necesidad de ser aplastados y escuchar su quietud interior para encontrar la posibilidad de una nueva reacción. Sí, sentirán el dolor de la culpa, y así debe ser. Pero como sucede con el dolor que otros les han dado, si pueden aceptarlo plenamente, deja de ser dolor. Cuando sientan plenamente el dolor y se sientan motivados con todo su corazón a renunciar al patrón negativo, el dolor de la culpa abrirá el camino a una maravillosa energía nueva: a la luz, la esperanza, el amor y la belleza.

Las violaciones de la ley espiritual sólo pueden corregirse cuando aprendan a sentir las heridas que han infligido y siguen infligiendo sin sentirse aniquilados ni indignos, sin colapsarse bajo una carga de culpa. Sientan el dolor de su retención, de su deseo de venganza, de su malevolencia, ya sea en su mente o en la realidad. Cuando se aferran a cualquier tipo de intencionalidad negativa, no pueden evitar privar y lastimar a otros, así como estas actitudes inevitablemente los hieren a ustedes. No hay ninguna diferencia concebible entre ustedes y otros. Cualquier cosa que hagan a los demás, la hacen a ustedes mismos, y viceversa. He dicho esto muchas veces antes pero en su mente todavía establecen ustedes una distinción, tanto así que siguen siendo vengativos y sintiendo odio.

Ahora, amigos míos, permítanse sentir el dolor de infligir dolor: siéntanlo sin desmoronarse, sin exagerar, sin dudar de su herencia divina. Si pueden hacer esto, habrán encontrado la importantísima llave que querrá hacerlos abrirse a su divinidad con toda su alegría y con su realidad eterna de amor. Si no pueden tolerar el dolor de su culpa y miran hacia otro lado, entonces no pueden sentirse merecedores, y por ende bloquean el contacto con Dios que está en ustedes. Así que ésta es una de las llaves más importantes que necesitan.

Hacer frente a la culpa por el dolor que infligen a otros no es en realidad muy diferente de hacer frente al dolor que han recibido. En ambos casos pueden exagerarlo y volverse incapacitados de por vida, o pueden decidir no sentirlo en absoluto. O pueden permitir el sentimiento y decir: “Sí, otros han cometido errores. Yo he cometido errores. Ellos estaban ciegos y andaban a tientas, y yo también. Ellos estaban en la oscuridad y yo estaba en la oscuridad. Esto es lamentable, pero es para lo que todos estamos aquí. Ahora levanto la cabeza con la dignidad de quien soy. Sé que el poder más grande que está dentro de mí me ayudará a sentir el dolor que he dado y el que he recibido”. Esta actitud puede ahora cultivarse y perseguirse, amigos míos. Sí tienen el valor; sí tienen la grandeza; y sí tienen la posibilidad dentro de ustedes de sentir esto y volverse más fuertes y mejores, no más débiles y peores, como temen.

Es absolutamente necesario que rastreen todos los vínculos entre causa y efecto, que sean totalmente conscientes del dolor recibido y el dolor dado. Vean como uno conduce al otro, de un lado para el otro, en una interminable reacción en cadena. Tienen el poder, en cualquier momento en que lo deseen, de romper esta cadena. Cuando decidan entrar en esta área de su ser para mirarla, expresen su intención de valerse de toda la ayuda divina que hay en ustedes. Invóquenla. Aquiétense tanto que puedan escuchar. Siéntanla y reconozcan su presencia.

La paradoja aparente es que cuanto más se escondan del dolor de su culpa, más despiadadamente se castigan. Y a la inversa, es verdad que cuanto más se enfrenten al dolor y lo sientan, menos necesitarán castigarse. La actitud negativa de ocultarse lo que hacen y realmente sienten crea un campo de fuerza negativo que se perpetúa de la siguiente manera: al castigarse por su culpa no enfrentada permanecen en la actitud misma que acumula más y más culpa. Están verdaderamente atrapados en uno de los más trágicos círculos viciosos: como se imaginan que no pueden enfrentar el dolor de su culpa, se separan de su corazón, del centro de su ser y de su vida más íntima. Se sienten para siempre inmerecedores de la alegría. Si son inmerecedores de la alegría, sus necesidades permanecerán eternamente insatisfechas. Si se sienten inmerecedores e insatisfechos siguen castigando al mundo por esta dolorosa frustración. No se atreven a acceder a la maravillosa magnificencia de su presencia interior para que los ayude a salir de esta trampa porque hacerlo los llenará instantáneamente de luz y alegría. Sienten que porque han infligido dolor no merecen esta experiencia. Pero, ¿cómo pueden romper el patrón negativo a menos que recurran al poder de Dios dentro de ustedes? Y no pueden experimentar a Dios en su interior sin experimentar también alegría, paz y luz. ¿Cómo van a romper jamás el círculo vicioso a menos que usen esta llave?

Entren en su quietud interior ahora mismo. Declaren que desean sentir el dolor que hay en ustedes, como lo dieron y como lo recibieron, y que desean ser la bella persona que en realidad son. Sientan tanto el dolor de su culpa como la belleza de su ser real. Así, modifican el rumbo que han puesto en marcha y crean un nuevo campo de fuerza porque desmagnetizan el viejo. Esa es la manera ahora, amigos míos. Conforme hagan esto, conforme sientan el dolor de la culpa y el dolor de lo que se les ha hecho, el dolor será uno y el mismo. Entonces se perdonarán como perdonan a otros, como se dijo en una de las más magníficas oraciones. Entonces serán libres: libres de soltar y permitir que Dios se manifieste a través de ustedes más y más en su vida diaria. Sean infundidos de inspiración y sabiduría, de alegría y paz.

Éstas no son meras palabras, amigos míos. Son la sabiduría inquebrantable que puede verificar cualquiera que recorra todo este camino. No son promesas ni filosofías o principios abstractos. Son acciones concretas que deben incorporarse a la vida cotidiana. Entonces ya no dependerán de otros, sino que serán su ser real, su ser divino. Por lo tanto, tendrán relaciones verdaderas, no relaciones dependientes. Éste es su destino final. De ustedes depende cuán rápidamente lo vuelven real.

Dictada el 19 de mayo de 1972.